sábado, 2 de agosto de 2014

En primera fila
                    ¡Ciencia ficción legislativa!
                                                           Por LUIS A. CABAÑAS BASULTO
Al concluir este sábado a las 4 de la madrugada el análisis de los dictámenes de iniciativas de la Reforma Energética que, irónicamente, coincidió con el octavo “gasolinazo” del año, concluyó también la que constituyó la sesión extraordinaria más prolongada en la historia del Congreso: 73 horas y 40 minutos, más de 10 horas más que la del Senado en la semana anterior.
Curiosamente, la sesión de ayer, quinta consecutiva de la serie, también fue una de las más controversiales, ya que incluyó una serie de eventos, únicos en su género, entre ellos el descubrimiento de fraude en el quórum a través de la pizarra electrónica, la búsqueda de víboras en arreglos florales, fallas de Internet, la exhibición de una imagen del Papa y la denuncia de “chayos” entre partidos. Ya hablaremos sobre todo ello.
Convertido en terror de los diputados afines, el representante de Movimiento Ciudadano, el ex gobernador zacatecano Ricardo Monreal Ávila, dijo darle seguimiento a los informes del Senado y del Congreso de los Estados Unidos desde hace varios meses y estar sorprendido del nivel de desmovilización, ignorancia y desconocimiento de la Legislatura mexicana sobre ellos, que nos tienen perfectamente ubicados.
Uno de los informes del Comité de Relaciones Exteriores de ese Congreso, el de más alto nivel en materia de Política Exterior -lo preside el senador Richard Lugar-, publicó el 21 de diciembre que el gobierno de EE.UU. estimaba que México tiene una de las mayores reservas de gas de esquisto shale del mundo: Más de 680 billones de pie cúbicos de reservas técnicamente recuperadas.
Ni siquiera México sabía eso. La mayoría de sus interlocutores -con los que hablan en México, desde el presidente de la República, secretarios de Estado, líderes de los congresos o del congreso nacional- se mostraron optimistas en un informe del Senado para que las reformas permitan la inversión privada en gas natural y se hagan a tiempo, ya que ese gas se considera políticamente menos sensible que el petróleo.
El temor más común de los interlocutores en dicha reforma es que primero les avisaron a ellos que iban a hacerla y que la de gas pasará separadamente de la petrolera, ya que, de no ser así, podría atrofiar el impulso de esta última. Esto ocurrió en el 2012, o sea, hace casi dos años que se había tomado la decisión.
Muchos de los interlocutores indican que “si hay algo que hemos aprendido sobre la reforma energética en México, es que si las reformas son paulatinas no funcionarán”. Es decir, hay que hablar con radicalidad o radicalismo.
¿Y quiénes son los radicales? La derecha conformada por el PRI, PAN y aliados. El resultado fue, como ahora vemos, una reforma energética a modo que, incluso, superó las expectativas del propio gobierno estadounidense.
En 1939, un año después de la expropiación, cuando representantes del gobierno mexicano negociaban con las petroleras nacionalizadas el monto y plazos de la indemnización, éstas plantearon regresar a México con la condición de que se reformara el 27 constitucional, que establecía la prioridad de la propiedad nacional sobre los hidrocarburos.
74 años después, hoy, gracias a esta Legislatura se cumple la exigencia. Desde su diseño hasta su difusión, la reforma ha tenido coordenadas, perspectivas y padrinazgos trasnacionales.
Durante su campaña presidencial, el candidato del PRI fue a Nueva York a anunciar su compromiso de abrir y privatizar el petróleo y el gas, aunque lo negó al regresar a México. Como presidente electo, en Londres anunció que el petróleo mexicano se abriría a las trasnacionales, y aquí lo volvió a negar.
Posteriormente, con el Pacto por México, suscribió compromisos en materia petrolera que la reforma nulifica e invalida, ya que pudo más el pacto de Nueva York que cualquier otro en México. Allá afuera, la verdad; aquí dentro, la mentira, manipulación y doble discurso, en una ruta entreguista, preestablecida tal, que no debería extrañarnos que las empresas extranjeras tuviesen más información y estuviesen más actualizadas del contenido de la reforma energética.
De ahí que hablemos de reforma energética “ficción” la que aprueba la llamada “mayoría mecánica” inconsciente e irresponsable, ya que mientras en la Cámara de Diputados se dice que bajarán los precios del gas, luz y gasolinas, aquí afuera ocurre exactamente lo contrario.
El jueves se anunció una reducción ridícula del precio del gas LP para los consumidores domésticos del DF y algunos municipios del Estado de México e Hidalgo. Antes de aprobarse la reforma y en lugar de los 271 pesos que cuesta el cilindro de 20 kilos, ahora costará 269.20, 1.80 pesos menos, el 0.66 por ciento, ni siquiera el uno por ciento.
Este es el gran “bajón” del precio con la reforma energética en el gas, luz y gasolinas, un porcentaje ridículo y absolutamente electorero, por lo que no nos extrañaría que a principios del próximo año se “congelen” los precios de las gasolinas y electricidad hasta pasar las elecciones federales de 2015, pero antes, los precios de los otros energéticos siguen su tendencia alcista, en deterioro de la economía familiar.
Además, mientras algunos legisladores hacían quinielas sobre la hora en que terminarían de aprobar las leyes que, supuestamente, harían bajar el precio de algunos energéticos, la CFE anunciaba por la mañana nuevos aumentos a la luz: La tarifa doméstica aumentará 1.15 por ciento, al pasar de 3.81 pesos por kilowatt-hora a 3.86 pesos a partir de este mes.
Para el sector industrial el aumento es de hasta 2.88 por ciento, mientras que a las 12 de la noche entró en vigor el octavo aumento en gasolinas y diesel. La Magna costará 12.95 pesos litro, la Premium 13.67, y el diesel 13.50, mientras en EE.UU. la regular, equivalente a la Magna, cuesta 11.96,   más barata en ese país.
Los 400 mil nuevos empleos creados en el primer semestre, que tanto se presumen como logro de las reformas, están resultando “balines”. En el 27% de ellos se pagan menos de cinco mil pesos mensuales; mientras que en el 33% ofrecen entre 5 mil y 8 mil pesos. O sea, 6 de cada 10 nuevos empleos ofrecen menos de 8 mil pesos mensuales, menos de lo que un trabajador informal.
De ahí quizá el alza de la economía informal que, como recién informó el INEGI, representa el 28 por ciento del PIB nacional.
Congruente con el “progreso”, el Banco de México anunció el séptimo recorte al PIB estimado para ese año. Los especialistas en economía del sector privado que encuestó el Banco Central bajaron su estimación de 2.65 a 2.56%, en sintonía con el recorte que anunció hace unos días el Fondo Monetario Internacional.
Tal y como ocurrió el año pasado, de aquél 3.9% con el que los diputados elaboraron su Presupuesto de Egresos, ya nadie se cuerda.
En suma, reformas y leyes secundarias que se han estado aprobando, especialmente las de esta semana, no son energéticas, sino “de ciencia ficción”, entreguistas y depredadoras, pues parten de premisas y realidades que no corresponden con lo que pasa afuera, en las calles, plazas, casas y centros de trabajo de millones y millones de mexicanos.

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con la cita del nombre de su autor)

*Luis Angel Cabañas Basulto, periodista yucateco avecindado en Chetumal, Quintana Roo, con más de 36 años de trayectoria como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de diversos medios de información, también ha fungido como Jefe de Información de dos ex gobernadores y tres presidentes municipales, y publicado tres libros.


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