viernes, 1 de agosto de 2014

En primera fila
                    Privatización, ¡la misma historia!
                                                           Por LUIS A. CABAÑAS BASULTO
Multicitado en la mayoría de textos, nunca antes como hoy se puso de evidencia la certeza del dicho del poeta y filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana, en el sentido de que quien olvida su historia está obligado a repetirla, sobre todo tras los monólogos en la desacreditada Cámara de Diputados para la aprobación de la reforma energética.
Quiérase o no, las nuevas leyes darán un rumbo distinto a este sector tan importante y tendrá efectos en nuestra economía, sociedad, cultura y política. El país está llegando a momentos cruciales en los que se requieren cambios, llamados por alguno cambios estructurales y otros de manera rimbombante “de gran calado”, aunque la mayoría sugiere que sólo son “transas” del gobernante PRI y sus aliados.
Lo cierto es que la trascendencia de estos cambios se reflejará en los próximos años y dependerá en gran medida de la actitud y aptitud de los funcionarios en una reforma con honestidad, transparencia y eficiencia, y es precisamente ahí donde habrá problemas, ya que tanto PRI como PAN han estado frente al gobierno y no han hecho nada.
No pocos sugieren que el Pacto por México, firmado por los tres partidos más importantes al inicio del sexenio, es un pacto contra México. Respetables opiniones, pero la política es realmente para hacer el bien, para luchar por el progreso y, en este sentido, son necesarios los acuerdos sobre los temas más importantes para el país, Estados y municipios.
Por ejemplo, en Tabasco, donde por primera ocasión gobierna el PRD a nivel estatal, existe trabajo conjunto entre la mayoría de los partidos, incluso el PRI, que han ayudado a un cauce pacífico al cambio, actitud que hay que reconocerles, ya que no regatearon el apoyo al nuevo gobierno, e inclusive firmaron un acuerdo los siete partidos con presencia política.
Asimismo, se aprecia apoyo del gobierno federal para recomponer la administración del anterior sexenio, donde se asaltó el presupuesto y dejó a Tabasco en una situación de pobreza y rezago de obras públicas sin precedentes.
Ante este panorama, enfrentamos una serie de reformas que intentan un nuevo impulso al crecimiento económico para garantizar los ingresos necesarios para el gobierno, pero aunque se reconoce la necesidad urgente de estos objetivos, nadie puede estar de acuerdo en la forma, toda vez que existen mejores caminos para la modernización, y no con la privatización de la riqueza energética como plantean el PRI y el PAN.
Cierto que hay que reinvertir en Pemex y la CFE, pero así como ahora piensan en quitarles su pasivo laboral, de esa misma forma se pudo reinvertido en ellos para hacerlos más rentables, más modernos.
Por otro lado, también se ha planteado un régimen de cero tolerancia a la corrupción en estas empresas ejemplares en corrupción, pero nadie hace nada, ni el PAN ni el PRI, que han gobernado al país y tenido su administración.
Junto con el Verde y el Panal, con los que realizan las reformas para entregar la renta petrolera y eléctrica a empresas privadas, deberían leer un poco de la historia reciente, de hace 22 años, cuando se privatizó la banca, un rotundo fracaso que nos seguirá costando durante más de 40 años a todos, con un costo superior a 80 mil millones de dólares.
Pero además, está la de los bancos, ahora en manos extranjeras, que se siguen llevando la riqueza del país a manos llenas y sólo dejan al pueblo restricción de créditos, mal servicio, tasas muy altas para el crédito y muy bajas para quien ahorra. ¿En qué han apoyado el progreso de México? ¿Podemos estar satisfechos con estas privatizaciones?
También podemos incluir las líneas aéreas, entre ellas la quiebra de Mexicana de Aviación, empresa pionera muy importante, donde un fraude dejó a miles de familias y trabajadores sin empleo ni liquidación.
Teléfonos de México es otra privatización. Durante muchos años gozó de alta rentabilidad por sus altos costos y cobro de todos los servicios. Se logró hacer más rica a una familia a costa del bienestar de los mexicanos ¿Este es el éxito de privatizar? ¿Así gana México? ¿Así es el progreso?
Ya ni qué decir de Ferrocarriles “de México”, autopistas, industria cañera, la segunda harinera del maíz que se privatizó al igual que cientos de empresas que, o bien se privatizaron o recibieron un trato preferencial para seguir como monopolios u oligopolios con ganancias extraordinarias a costa de los mexicanos.
Aprobado hace apenas un año por el PRI y el PAN, la Ley Federal del Trabajo, decían éstos, era para darle certidumbre a la inversión privada, fomentar la inversión, empleo y crecimiento económico, pero ¿Qué sucedió? Todo lo contrario: Se nos “cayó” la economía.
Realmente falta credibilidad a la propuesta PRI-PAN, cuyos “logros” nos han costado miles de millones de dólares, parte de nuestra deuda eterna de más pobres y más pobreza para el pueblo.
Si las cosas están bien, como decía Pemex, si esta política es la adecuada, las preguntas son ¿Por qué aumentan los pobres? ¿Por qué se sigue concentrando la riqueza en manos de unos cuántos? ¿Por qué no crece la economía de nuestro país al ritmo que debiera? ¿Por qué los servicios públicos son cada vez peores para el pueblo?
La gente en la calle sabe que existe mucha corrupción, y aunque hace 12 años pensó que con la llegada del PAN sería menor, creció y con el PRI de regreso, la concentración de la obra pública y las compras de gobierno en empresas del Estado de México se escucha por todo el país. Luego entonces, ¿Por qué creer que esta privatización será diferente?
Bien dijo el diputado Juan Manuel Fócil Pérez: Es clara la postura de la oposición, pues la misma historia y los mismos actores indican que esto no va por buen camino, aunque, por el bien de México, quisiéramos estar equivocados, que el mismo PRI con el mismo PAN dejen de estar vendiendo nuestras riquezas y que la “ganancia” para México no sea la misma de siempre: Más pobres y más pobreza.

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con la cita del nombre de su autor)

*Luis Angel Cabañas Basulto, periodista yucateco avecindado en Chetumal, Quintana Roo, con más de 36 años de trayectoria como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de diversos medios de información, también ha fungido como Jefe de Información de dos ex gobernadores y tres presidentes municipales, y publicado tres libros.


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