jueves, 30 de junio de 2016

¡Trío "diabólico" de gobernadores!


                                       Por Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Fiel émulo de la corrupción y violencia del gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, el de Veracruz, Javier Duarte, dio una nueva muestra de desesperación ante su inminente fin del sexenio más “rojo” y sombrío en la historia de ese puerto, al orquestar, todo hace suponer, una violenta, pública agresión en Xalapa contra su sucesor, el panista Miguel Ángel Yunes Linares.
También fueron víctimas del ataque el recién electo mandatario, noticia que dio la vuelta a México y al mundo, el dirigente nacional del PAN, Ricardo Anaya, y el titular de la Comisión de Elecciones del blanquiazul, Santiago Creel, quienes habían ofrecido una conferencia de prensa en la explanada del Congreso local para exhortar a los diputados a no votar hoy por la designación del nuevo fiscal “anticorrupción”.
Irónicamente, este mismo miércoles, con ocasión de la sesión de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, los legisladores aprobaron la reapertura de un nuevo periodo extraordinario para analizar las propuestas en torno al veto del presidente Peña Nieto a la nueva Ley de Anticorrupción, presionado por la iniciativa privada nacional.
El mandatario jarocho, junto con su “compadre” y homólogo Roberto Borge y su tocayo César Duarte, gobernante de Chihuahua, formaron el “trío” de Ejecutivos más cuestionado durante el análisis del proyecto para analizar la citada ley, curiosamente a punto de concluir éstos su sexenio y dejar el cargo en manos de la oposición, dos de ellos al PAN, y el de Quintana Roo a la coalición PAN-PRD.
 Sobre la agresión en Xalapa, encabezaron ésta más de 300 personas que, pertenecientes al Movimiento Nacional de los 400 Pueblos, rodearon el Congreso y siguieron a aquéllos a su salida para aventarles piedras, palos, botellas y romper el cristal del vehículo en que se trasladaban.
Liderados por Cesar del Ángel Fuentes, quien fuera reclutador y acarreador de simpatizantes para proselitismo del PRI, los agresores llegaron al lugar minutos antes de Yunes Linares, a quien abordaron y agredieron a puñetazos a los integrantes de su seguridad, uno de ellos trasladado de urgencia al hospital, aunque también otros resultaron heridos.
Otro personaje identificado entre la turba en Xalapa, del que es presidente municipal el priísta Américo Zúñiga Martínez (hasta el 2017), es el diputado local del PRI, Marcos del Ángel Arroyo, hijo del dirigente de la organización de los 400 Pueblos, quien, irrisoriamente, acusó a Yunes Linares y a Ricardo Anaya de haberlos provocado.
Hasta donde se sabe, los 400 Pueblos, al igual que la propia CNC, la CIOAC, la UNTA y la CCI forma parte de la Central Campesina Cardenista, agrupación de la izquierda mexicana que “protege” los derechos de campesinos, jornaleros, pequeños y medianos productores, mujeres rurales, mujeres indígenas, comunidades marginadas, trabajadores agrícolas, emigrantes, jóvenes y jornaleros sin tierra.
Ante este panorama, como dijo la senadora Mariana Gómez del Campo Gurza, ahora resulta que el Congreso de la Unión proponía un período extraordinario para debatir el tema de anticorrupción porque, al menos en teoría, todos quieren sacar adelante las reformas y combatir la impunidad de nuestro país.
Sin embargo, en Veracruz, Quintana Roo y Chihuahua es evidente que se pretende solapar a los gobernadores que van de salida, pero vemos al Gobierno Federal de brazos cruzados, cuando que deberían pronunciarse e intervenir Gobernación, la PGR y los órganos locales competentes.
Esto no demuestra más que una enorme incongruencia en el trío de gobernadores priístas perdedores en las elecciones del 6 de junio, ya que mientras el Congreso de la Unión pretende demostrar responsabilidad del sistema nacional anticorrupción, Borge y los dos Duarte sólo protagonizan escándalos con sus diputados, al aprobar leyes para cubrir las espaldas de aquéllos con total impunidad.
Al igual que en Veracruz, los vimos con el coordinador de Quintana Roo, Pedro Flota Alcocer, pese a evidentes desvíos de recursos, lo que parece no importarles al ignorar el voto ciudadano, que en las urnas les ordenó ser honestos, transparentes y buscadores del bien común.
Los legisladores del PRI argumentan “profundo” interés por la lucha anticorrupción, pero ¿no podrían tomar un teléfono y hablarles a Roberto Borge y los Duarte? Si están supuestamente empeñados en combatir la corrupción, bien pudieron decirles a sus hasta ahora gobernadores no seguir incendiando sus Estados, ni blindarse con fiscales anticorrupción nombrados por ellos mismos tras ser derrotados en las urnas.
Eso sería realmente congruencia. Eso sería combatir la corrupción.
Por ejemplo, el Duarte chihuahuense ordenó modificar una ley que obligaba al gobernador saliente a pagar sus deudas de corto plazo, y ahora se le quedarán a su sucesor Javier Corral, quien ganó democráticamente la elección.
El gobernador de Quintana Roo, como sabemos, pagó para que se aprobara el nombramiento de un fiscal y un auditor “a modo”, que duraran 7 años en sus cargos, pero elegidos por él mismo para cuidarle y ser sus “tapaderas”.
El Duarte de Veracruz se voló la barda donde los otros eran casi increíbles de creer. No pudo nombrar por mayor tiempo al portero porque no se lo permitió la ley, pero sí lo hizo con su fiscal anticorrupción, cambiar magistrados y poner contralores permanentes que vigilen a la oposición cuando esté a punto de concluir. Contralores como los suyos, ni Obama.
Preocupa  que los legisladores del PRI en la Comisión Permanente no hicieran ningún pronunciamiento contra esas anomalías, con lo que resultó demagógico todo su discurso en la sesión. Al no exigir respeto a la voluntad popular, cuidar el Estado de Derecho, y permitir blindarse los gobernadores castigados por ladrones, sólo evidenciaron mentir.
Recién había iniciado sus sesiones extraordinarias la Cámara de Diputados, y su primer acuerdo fue aprobar juicio político contra la diputada panista de Sinaloa, Lucero Sánchez, por falsificar una credencial de elector para visitar a “El Chapo” en el penal. Ahí sí hubo desafuero, ah, pero no con Borge Angulo ni los Duarte, que, por si fuera poco, también se “blindaron”.
¡Qué coincidencia! ¿Cómo es que en Oaxaca no lo están haciendo? Ahí también hubo cambio de voluntad popular. Ganó el PRI, y Gabino Cué no imita a Duarte y Borge, que saben que tienen “cola” que les pisen, que son corruptos y que si se les investiga los van a encarcelar.
Lo cierto es que habrá que resolver primero el veto de Peña Nieto para presentar contrarreformas, sobre todo a la luz de lo que hacen Duarte y Borge, el primero en reformar la recién aprobada Ley Orgánica a la Procuraduría, para que su Fiscal Anticorrupción no tenga antecedentes partidistas, en un atentado a la democracia y contra el  Congreso de la Unión.
Pretende imponer como Fiscal Anticorrupción a Francisco Portilla, cuatro veces candidato del PRI, en un mensaje tan malo, que la presidenta interina del CEN del PRI, la diputada Carolina Monroy, pidió no confundir legalidad con ética y se deslindó de él.
El PRI debe demostrar que sabe mantener la gobernabilidad, y que los “platos rotos” de sus derrotas no los paguen Quintana Roo, Veracruz y Chihuahua, cuyo mensaje fue claro contra la corrupción y votaron a favor de la oferta de poner en la cárcel a los corruptos, pero la impunidad les está ganando el mensaje de las urnas.
Si lo que dijo Carolina Monroy es cierto, habrá que instruir a los diputados priístas locales, en el sentido de no consumar el atropello de  Duarte, tal y como sí hicieron las huestes de Pedro Flota en Quintana Roo.
Es de esperar que el PRI sepa administrar su derrota y que no les quede grande la gobernabilidad, porque si no sabe asumir sus derrotas, no merece reivindicar sus victorias. Un demócrata se reconoce en ambas circunstancias: En las buenas y en las malas.
El PRI no debe ser demócratas para ganar y revanchistas para perder.

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con la cita del nombre de su autor)

*Luis Angel Cabañas Basulto, periodista yucateco residente desde hace 29 años en Chetumal, Quintana Roo, y más de 39 años de trayectoria como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de diversos medios de información, ha sido Jefe de Información de dos gobernadores y tres presidentes municipales, y publicado cuatro libros.

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