domingo, 3 de julio de 2016

¡En riesgo, Presidencia de la República!


                                                Por Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Aunque se trata del primer incremento del precio de la gasolina Magna en lo que va del año, a todo México disgustó y dolió tener que pagar a partir del viernes $13.40 pesos litro -24 centavos más-, sobre todo por los impactos en el costo de la mayor parte de las mercancías de consumo generalizado. El anuncio, con días de anticipación, incluyó a la Premium, ahora a $14.37 litro, 34 centavos más.
Los incrementos, que no incluyeron el Diésel -permanecerá en $13.77 litro-, “se deben a la reciente recuperación en la cotización del crudo, así como a la estacionalidad que típicamente se observa en los precios internacionales de las gasolinas”, según la Secretaría de Hacienda.
Para nadie era un secreto el inevitable alza desde el año pasado, y sirvió para taparle la boca al diputado perredista José de Jesús Zambrano Grijalva, presidente de la Cámara “baja”, quien, durante el análisis de la Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos de la Federación 2016, negó una y otra vez que se contemplaran los aumentos.
Inclusive, promovió condenar a los medios informativos que, según él, “especularon” con el anuncio y pidió la intervención de las autoridades para sancionarlos, pero a nadie le gusta que suba la gasolina, excepto, claro, a la Secretaría de Hacienda, a la que, más que caerle bien, la necesitaba y urgía.
Tras varios años de aumentos permanentes, el año anterior se fijó el precio de las gasolinas, con lo que la Magna se ubicó en $13.57, cuando que entre 2011 y finales de 2014 el alza había sido de $3.58, equivalentes al 37%.
Luego, en el arranque de 2016 se bajó el precio a $13.16, pero a través de un mecanismo se fijó una “banda” de 3% sobre la que fluctuaría el precio conforme a las condiciones del mercado internacional. Es decir, quedó abierta la posibilidad de que aumentara.
Para ese entonces la Premium ya había tenido fluctuaciones. Bajó en febrero, subió en abril, volvió a bajar en mayo, y a subir ahora.
Desde fines de 2015 hasta junio, el precio de la gasolina regular en Estados Unidos aumentó 14.2% en dólares, mientras que la devaluación del peso fue de 8%, con lo que el alza en pesos de la gasolina importada fue de 23.3%.
Como resultado, se cerró la diferencia de precios de México y EE.UU, pues en diciembre último el precio en pesos de un litro de gasolina regular en ese país era de 9.22 pesos, mientras que la Magna 13.57 pesos, es decir, una diferencia del 47%, cuando hasta antes del nuevo incremento era del 14.8%.
Con todo, sin duda, uno de los factores de peso para subir el precio es el resultado de las finanzas públicas. El Impuesto Especial sobre Productos y Servicios (IEPS), derivado del diferencial de precios entre las gasolinas de Estados Unidos y México, compensaba parcialmente la caída de los precios del petróleo.
Apenas conoceremos los resultados de finanzas públicas para mayo, pero lo más probable es que el monto del IEPS haya disminuido y se ampliará con el incremento, sumado al reciente recorte al gasto para apuntalar el objetivo de alcanzar un superávit primario.
En términos de tasa anual, el precio de la gasolina no debería impactar en los precios al consumidor, ya que todavía está 1.25% por abajo del nivel del año anterior, aunque sí lo habrá de 1.8% en el porcentaje mensual de julio.
Sin duda el incremento de las gasolinas tendrá un costo político y un beneficio financiero para Peña Nieto, pues el más ingenuo observó que Hacienda esperó que concluyeran las elecciones para anunciar el alza, obvio, en beneficio del PRI en el gobierno ¿Justifica el uno al otro?
En noviembre del 2006, un mes previo al inicio del sexenio del panista Felipe Calderón, llenar con Magna un tanque de 50 litros costaba justos $335.50 pesos; hoy, $536, 60% más, ante el desliz mensual del precio, esquema con el que el gobierno buscó reducir el subsidio al combustible en relación con los precios en EE.UU., donde Pemex importa gran parte de las gasolinas.
Así, al entrar en vigor el último incremento mensual del sexenio de Calderón -noviembre del 2012-, la Magna acumulaba una alza de 59.8%, la Premium subió 36.7%, y el del Diésel 87.5%, cifras que contrastan con el 27% de la inflación durante el mismo periodo.
Recordamos que Ernesto Zedillo recibió el hidrocarburo en $2.24 litro, y al dejar Los Pinos a Vicente Fox estaba en $4.79, un aumento mínimo, aunque en el primer sexenio del PAN Fox mantuvo una economía estable, y la gasolina cerró en $6.74 litro.
Ahora bien, “gracias” al gobierno del priísta Peña Nieto, a partir del 2017 automovilistas y transportistas del país deberán pagar entre $3.52 y $4.58 adicionales al precio vigente del litro de gasolina o diésel debido al impuesto especial que aprobó la Cámara de Diputados en la miscelánea fiscal 2016, que liberó el precio de los combustibles a la oferta y la demanda y el “costo de referencia mensual” al que se sumaría el gravamen.
Conforme al dictamen, que ratificó el Senado, el consumidor deberá cubrir una tasa fija adicional de $4.16 por litro de Magna, $3.52 por Premium y $4.58 por litro de Diésel, según el especialista del Centro de Investigación y Docencia Económicas, Raúl Feliz, se cobrarían todo el año sin importar si sube o baja el costo de referencia.
Según lo aprobado por los diputados, las Secretarías de Hacienda y Energía analizarían el precio internacional de los combustibles para fijar un precio de referencia, al que se aplicarían los impuestos mencionados.
Es decir, si baja el precio internacional, tendremos precios más bajos, independiente del impuesto especial por el tipo de gasolina, pero si suben por factores externos como una baja de inventarios por un crudo invierno, pagaríamos hasta el doble del costo actual.
El problema real es que los consumidores no estamos preparados para lidiar con la volatilidad internacional de los energéticos, sino acostumbrados a un precio fijo, lo cual podría generar conflictos sociales ¿Estará preparado Peña Nieto para apaciguar al pueblo y darle nuevamente “atole con el dedo”?
Podría significar la pérdida de la Presidencia de la República para el PRI en el 2018, donde la panista Margarita Zavala, el perredista Miguel Angel Mancera y “El Peje” Andrés Manuel López Obrador (Morena), inclusive el independiente Jaime Rodríguez “El Bronco” ¡irán con todo contra el “delfín” de Peña Nieto y el tricolor!, todo hace suponer, Miguel Angel Osorio Chong.

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con la cita del nombre de su autor)

*Luis Angel Cabañas Basulto, periodista yucateco residente desde hace 29 años en Chetumal, Quintana Roo, y más de 39 años de trayectoria como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de diversos medios de información, ha sido Jefe de Información de dos gobernadores y tres presidentes municipales, y publicado cuatro libros.

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