jueves, 8 de septiembre de 2016

 ¡Un mercenario en el Congreso!

                                       Por Luis A. CABAÑAS BASULTO*

“Todos los demagogos invocan una Constitución, pero tienen por símbolo el sable y el despotismo”.- Reyes Heroles

Digno de cualquier calificativo, pero nuevamente encumbrado, el ex presidente municipal de Othón P. Blanco, el mitómano Carlos Mario Villanueva Tenorio, quien sólo tiene como virtud el apellido, se convirtió de manera inesperada en nuevo integrante de la XV Legislatura del Congreso de Quintana Roo.
Con un negro historial político que, sin embargo, arrancó con las mejores expectativas del mundo en 2008 por el simple hecho de ser vástago del ex gobernador preso Mario Villanueva Madrid, el funcionario arribó con las siglas del PRI a la entonces XII Legislatura, que encabezaba el tío del ex gobernador Félix González, Luis González Flores.
Bien decía el proverbio chino de que “más vale una cucharada de suerte que un barril de sabiduría”, ya que quien realmente “pintaba” como político durante el sexenio villanuevista era realmente su hermano, Luis Ernesto, quien se vio obligado a huir al igual que su padre cuando la PGR los perseguía a ambos por narcotráfico.
Aunque algunos aseguran que Luis Ernesto ya vive en Chetumal tras el juicio de su padre, lo cierto es que hasta hoy se ignora su paradero real. El caso es que Carlos Mario fue quien explotó el capital político de su padre e, inclusive, no pocos le veían ya como futuro gobernador de Quintana Roo.
Sin embargo, tan sólo seis años fueron suficientes para que mostrara el “cobre” y pusiera las cosas en su lugar, ya que, tras un trienio en el Congreso del Estado fue suficiente para conocer su escaso potencial político que, acompañado de una soberbia de la que se avergonzaría hasta su recordado padre, sólo le alcanzó para que Roberto Borge lo hiciera alcalde de OPB.
Lamentablemente, el vilipendiado gobernador se equivocó en fea forma, ya que, tras la fea experiencia de los othonenses con el trienio de Andrés Ruiz Morcillo, el “Junior” Carlos Mario sólo sirvió para engrosar, ahora junto con Eduardo Espinosa Abuxapqui, la lista de los tres peores presidentes municipales del PRI en la historia de OPB.
Inclusive, parte de esos pésimos gobiernos, que tienen hoy en el más completo abandono y de rodillas a Chetumal, resultó factor determinante para el reciente triunfo de la oposición en el reciente proceso, aunado a la figura fresca del claro triunfador, Luis Torres Llanes, y a la pésima candidatura del tricolor, la “retornada” diputada federal Arlet Mólgora Glóver.
Como si fuera burla, y pese a su innombrable desempeño como alcalde, Carlos Mario, lucrando aún con el apellido de su padre, tuvo el cinismo de tratar de negociar con Roberto Borge la candidatura a diputado federal, pero el mandatario, a quien aquél culpaba siempre de sus desaciertos, ya no quiso nada con él y cortó por lo sano.
Para nadie es desconocido que esto obligó al mitómano a refugiarse en el Partido Encuentro Social que, a falta de representatividad en Quintana Roo, le pareció atractivo nombrarlo como su presidente. ¡Claro, se trataba nada menos que del hijo de un ex gobernador!, a cambio de lo cual le colocó primero en la lista de candidatos a diputados plurinominales, y ahí le tenemos como miembro de la mesa directiva.
Ante tanto movimiento y “burradas” de la cuestionada XIV Legislatura, casi nos olvidábamos de nuestro personaje que, más dado a los “business” que a la política, negoció “veletear” su alianza con el PRI-Verde para conformar una nueva coalición PAN-PRD-PES-Nueva Alianza que, sumada a otras circunstancias, les da mayoría a ésta en la Legislatura.
Los cuestionamientos en su contra han sido numerosos y serios, aunque los mejor documentados están en http://carlosmariovillanueva.blogspot.mx/
Por cierto, apenas el lunes último nos acordamos que hacía exactamente 4 años nos vimos en la necesidad de renunciar como jefes de información de aquel trienio “villanuevista”, en el que, tal vez por venganza por nuestro segundo libro, “Mario Villanueva, crónica de… ¿una venganza?”, Carlos Mario nos descontó hasta el 500% de nuestro salario, para pagarnos la ridícula cantidad de mil 500 pesos quincenales.
De ahí su mote de mitómano, ya que ofreció devolvernos el descuento “descontado de mi salario”, argumentando las débiles finanzas de la Comuna, aunque sus mentiras fueron múltiples a lo largo de todo su periodo, en el que demostró que su vocación real era la de empresario, no la de político.   
Nadie olvida su éxito cuando en noviembre de 2011 presentó en esta ciudad a Chayanne, pero nunca rindió cuantas, mientras que para diciembre del mismo año anunciaba al grupo musical “Camila”, y que organizaría un partido de leyendas de fútbol mexicano entre ex jugadores de las Chivas de Guadalajara y América.
         El 31 de diciembre de 2012, con el título “¡Millonario fraude del mitómano!”, publicamos que resultaba inexplicable que continuara paseando tranquilamente por las calles tras haber dilapidado todo el presupuesto y acudir a prácticas mañosas para seguir operando, entre ellas el retraso de pagos y despido de 400 empleados, ninguno de ellos del oneroso equipo que contrató al inicio de su “negro” periodo.
         Con todo, Borge, no sólo se resistió a aplicarle todo el peso de la ley, como a la ex alcaldesa de Tulum, Edith Mendoza Pino, sino que también dio visto bueno para que Abuxapqui le aprobara contratar multimillonarios créditos.
         Carlos Mario lucró con el patrimonio de alrededor de 800 trabajadores y de la paraestatal Telcel, en este último caso por 1.5 millones de pesos, ya que, contratada por Ruiz Morcillo, la empresa los dotó de celulares con un plan corporativo que pagarían quincenalmente en nómina, a cambio de lo cual Telcel abonaría a aquéllos 400 pesos mensuales de tiempo-aire, que luego aumentó a 500 pesos.
         El descuento sería sólo de 300 pesos mensuales y permitía llamadas gratuitas, además de que año con año se podría cambiar gratis el modelo. El cobro de llamadas sólo era en números ajenos a los suscritos y en mensajes.  
         Empero, Carlos Mario dejó de pagarle a Telcel las mensualidades que contrató, aunque a los trabajadores jamás dejó de descontarles cerca de 240 mil pesos mensuales. En represalia, la empresa limitaba la conexión, pero nadie se atrevía a reclamar, so pena de despido, en tanto Telcel recibía algún abono. La deuda de la Comuna crecía y el periodo para utilizar el teléfono era cada vez menor, hasta, después de 4 años, se suspendió totalmente, no así los descuentos en nómina.
         Telcel se negó a negociaciones personales en tanto Carlos Mario se negaba a pagar el adeudo de 1.5 millones de pesos. El caso es que los números “se murieron”, y nunca se devolvió el dinero o el servicio.
La Comuna también le adeudaba a la CFE que, por lo menos, en 4 ocasiones le “cortó” la luz, inclusive a la oficina de prensa, que permanecía a oscuras por días, pese a que estaban enteradas la Oficialía Mayor y la Secretaría General. En una ocasión se le debió prestar dinero al dueño de la lonchería vecina para pagar, y en otra se hizo “coperacha”.
         Endeudado con el pago de publicidad, la mayoría de los medios publicó las decenas de irregularidades de quien fue calificado como “el presidente del desempleo”, que dejó una deuda total, entre bancaria y con proveedores, por alrededor de 550 millones de pesos, la carga más pesada 115 millones a proveedores.
Ruiz Morcillo había contratado en 2011 un crédito por 130 millones, a los que, dos años después, Carlos Mario sumó 272 millones con tasas de interés muy elevadas, que obligó a su sucesor a buscar un refinanciamiento.
El alumbrado, recolección de basura y seguridad pública fueron rubros que dejó en crisis y con problemas legales, aunque también dejó calles deshechas, baches y enormes hoyos, que hacían intransitables las calles más importantes de la ciudad... como hasta hoy.
En rebasado relleno sanitario funcionaba como tiradero a cielo abierto y con un problema legal, pues no se podía concesionar la disposición final de la basura, ya que un juez federal declaró sin efectos la revocación de la concesión a 20 años de la empresa “Intrasiso”, que otorgó sospechosamente Carlos Mario.
Por otro lado, modificó sin claridad el contrato por 600 millones de pesos para la instalación y mantenimiento de luminarias LED, lo que aumentó la deuda a mil millones.
Por si fuera poco, sus incumplimientos con proveedores generaron problemas legales a la Comuna, entre ellos la pérdida de una demanda civil por 1.3 millones de pesos por rentas no pagadas, aunque iniciaban otros dos juicios civiles por incumplimiento de pagos por 2.4 millones más en reclamos.
¿Más linduras del que desaparecía de Chetumal por semanas y presumía ser Abogado pero nunca demostró tener cédula profesional? La Profepa aplicó una multa de 35 mil pesos al zoológico Payo Obispo por carecer de permisos para exhibir osamentas y caparazones de animales, que le decomisaron.
         Durante su entrega-recepción se detectó desviaciones por 1.5 millones de pesos en el rastro; en la funeraria, omisión de estados financieros, faltante de cheques y reportes de ingresos y egresos, mientras que en Mahahual el recaudador usó recibos falsos para desviar 720 mil pesos, y el concesionario del panteón Campos del Recuerdo adeudaba unos 700 mil pesos.
Por otro lado, durante su gestión “desapareció” el trenecito histórico de ocho vagones del zoológico, en tanto funcionarios de Obras Públicas fueron sujetos a procesos administrativos, principalmente por oficinas inconclusa en el estacionamiento del palacio, que no pasaron las pruebas de calidad, lo que causó polémica por existir documentos apócrifos atribuidos al ITCH.
No obstante lo anterior, Espinosa Abuxapqui adoptó la postura de no sancionar al mitómano, a quien exoneró de toda culpa, supuestamente por no haber encontrado cómo inculparlo de actos irregulares.
Hasta ese entonces, sólo había sancionados al exdirector del Rastro, Noé Heredia Santés; al exdirector de la Funeraria, Javier Barbosa; al ex recaudador de Mahahual, Jorge Calderón Estrada, así como a los exdirectores de Fiscalización, Reglamento y Vía Pública, uno de ellos Jorge Rodríguez Choc… y nuestro personaje no sólo resultó indemne, sino “premiado” por la ley, por lo que le invitamos a conocer parte de sus aventuras como alcalde en el desconocido enlace  http://carlosmariovillanueva.blogspot.mx/

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con la cita del nombre de su autor)

*Luis Angel Cabañas Basulto es Licenciado en Derecho egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán, periodista residente en Chetumal, Quintana Roo, desde hace 29 años, con más de 39 años como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de diversos medios de información, ha sido Jefe de Información de dos gobernadores y tres presidentes municipales, y publicado cuatro libros.


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