viernes, 26 de mayo de 2017

¡Llamado a “resucitar” al PRI!


                                                Por Luis A. CABAÑAS BASULTO*
         Víctima de una traición del ex mandatario Roberto Borge en la carrera por la candidatura del PRI a la gubernatura de Quintana Roo, el ex secretario de Gobierno, Gabriel Mendicuti Loría, quien, sin embargo, niega haberse visto obligado a renunciar por esa circunstancia, reapareció en el escenario político con un mensaje al partido donde militara tantos años.
          A 15 meses de renunciar por causa “estrictamente personal”, el ex funcionario envió una carta al presidente del CEN del PRI, Enrique Ochoa Reza, en la que, al igual que muchos otros miembros y simpatizantes del tricolor, lamenta, con profunda preocupación, ser testigo del abandono del que ha sido objeto el PRI de Quintana Roo por parte de sus dirigencias.
         Ampliamente difundido en redes sociales, el mensaje dio mucho de que hablar en redes sociales desde el viernes último, cuando, salvo contadas excepciones, la mayoría coincide en que dicho abandono, a todas luces manifiesta desde la presidencia que aún encabeza Raymundo King de la Rosa en Quintana Roo, es injustificable.
         Más que injustificable, resulta sumamente extraño, y más aún en el caso de la dirigencia nacional -Mendicuti Loría habla de “dirigencias”-, donde todo hace suponer una de dos: Que Ocho Reza muestra una vez más su profunda novatez e ignorancia sobre la actividad política, o bien, por instrucciones, le vale un cacahuate el PRI.
         Pareciera que al tricolor sólo le importan los comicios del Estado de México, donde ha puesto toda la carne al asador, ya que en las demás entidades, sobre todo en las que NO habrá elecciones este año, sólo muestra completa apatía, fácilmente comprobable -porque a todos los priístas les consta- en el caso de Quintana Roo.
         Tan sólo con un centímetro de frente, cualquier otro dirigente le hubiera cortado la cabeza a King de la Rosa apenas concluidas las elecciones del año anterior, donde el PRI sufrió una estrepitosa derrota en la gubernatura, Cozumel y la capital quintanarroense, aunque se salvó en los municipios donde resultó determinante la lluvia de despensas tolerada por las “autoridades” electorales, sobre todo en Benito Juárez.
         Así las cosas, el sentido común -por parte de quienes lo tienen- indica que el PRI debió practicar una “limpia” completa en el Estado con miras a los procesos del 2018, antes de que todos los priístas abandonen el barco y, ahora sí, el resultado sea una verdadera debacle para ese partido, por lo que ya deberían dejar los brazos cruzados y comenzar a trabajar a la voz de “ya”.
Quiérase o no, salvo en el caso particular de Luis Torres Llanes en OPB, existe un marcado desencanto con la alianza PAN-PRD que postuló a Carlos Joaquín González a la gubernatura, por lo que descartamos de antemano que la mayoría opte por repetir en 2018 con alguna coalición similar, o bien por alguna de esos partidos en solitario.
Precisamente de ahí surge la cada vez más fundada posibilidad de que la mayoría vote por Morena y su candidato Manuel López Obrador, salvo que, de último momento, surja algún “gallo” independiente que convenza ser mejor opción, por ejemplo el ex presidente de la Comisión de Derechos Humanos en el DF, y ex secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humano, el sociólogo Emilio Álvarez Icaza Longoria.
Fuera de ellos, quien abandere al PRI, que seguramente se aliará al Verde, puede descartar de antemano su triunfo en Quintana Roo, por lo que, ante la recién descartada alianza PAN-PRD, cada vez resulta más factible que se alíe al blanquiazul en la lucha por la Presidencia de la República, ya que con el PRD mantiene intereses irreconciliables.
Así las cosas, el mensaje de Mendicuti Loría, cuyo registro con el PAN parecía inminente tras su renuncia a la Secretaría de Gobierno, inclusive como abanderado a la presidencia municipal de Solidaridad, resulta un llamado de atención ante lo que parece ser una venganza de los electores quintanarroenses ante el gris desgobierno de Enrique Peña Nieto.
Desde luego que nadie llegaría a la presidencia del CDE del PRI con “varita mágica”, pero, por lo menos, deberá trabajar con miras a las elecciones del no muy lejano 2018, cuando, por lo menos, podría aspirar a recuperar terreno con las alcaldías perdidas, lo que, por supuesto, vemos sumamente difícil si surgen atractivos candidatos independientes.
Por lo pronto, puede Usted jurar que la serie de yerros del alcalde de Benito Juárez, el “ecologista” Remberto Estrada Barba, les facilitará las cosas a éstos últimos en ese municipio tan polémico como inseguro, aunque, llegado el momento, habría que analizar los perfiles de unos y de otros.
 Así las cosas, vale la pena mencionar las principales consideraciones del comunicado de Mendicuti Loría, con lo que, de una vez por todas, puso en claro que, pese a los sinsabores de la pasada contienda interna electoral, sigue fiel a las fiel del tricolor.
Tal y como razonaría cualquier mediano conocedor de política, dice que “es injustificable que no se haya realizado ningún ejercicio institucional de evaluación de las causas de la derrota y menos aún, que esas causas, se hayan puesto en evidencia para que no se repitan nunca”. A nadie le importó.
Asimismo, indica que resulta insensato que, “ante nuestra nueva perspectiva como oposición en el Estado”, no se haya realizado un análisis institucional de la realidad del partido y de sus estrategias para recuperar su papel protagónico y propositivo en el desarrollo de la vida social y económica de Quintana Roo”. Vuelve a repetir el término “institucional”.
Finalmente, condena que en la antesala de una nueva contienda, “no se haya realizado un ejercicio institucional de análisis del contexto político estatal que nos permita diseñar la propuesta política, atraiga a los priistas leales que esperan el llamado de su partido y permita la identificación de los cuadros más competitivos, a los que debamos impulsar en su posicionamiento social para lograr mejores resultados electorales”.
Independientemente de su compromiso partidista, Mendicuti Loría dice tener “un compromiso mayor con mi Estado”, y que seguirá trabajando para que cada día sea más grande y que los quintanarroenses vivan mejor.
Hacer caso omiso a estas consideraciones sería tanto como colocar un nuevo clavo en la tumba del PRI en Quintana Roo y descartarlo en la lucha por recuperar la gubernatura que le arrebató un ex militante al que despreció, Carlos Joaquín, quien parece comulgar con la misma práctica de su cercano pasado, ahora como mandatario…con sus propios simpatizantes.

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con crédito para el autor)

*Luis Ángel Cabañas Basulto es Licenciado en Derecho egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán, periodista residente en Chetumal, Quintana Roo, desde hace 30 años, con más de 40 como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de varios medios de información, así como Jefe de Información de dos gobernadores y tres presidentes municipales. Ha publicado cuatro libros.

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