miércoles, 5 de julio de 2017

¡Sacudida al “timón” de Morena!


                                                 Por Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Tal y como refiere Wikipedia, el LAE Eduardo Ovando Martínez es uno de los priístas de Quintana Roo cuya trayectoria política es de las más envidiables de Chetumal, al grado de haber llegado a la antesala de la máxima ambición de cualquier nativo: La gubernatura de su Estado, algo que, sin embargo, nunca estuvo en sus manos alcanzar.
Hoy, de 62 años de edad y tema de controversia por su incorporación al Movimiento de Regeneración Nacional tras renunciar a fines de enero a 43 años de militancia en el PRI, resultó ser uno de los principales protagonistas de la visita dominical del “Peje” Andrés Manuel López Obrador a Cancún para la firma del Acuerdo Político de Unidad por la Prosperidad del Pueblo y el Renacimiento de México.
Si bien otros ex priístas también figuraron como “protagonistas”, pero por el abierto rechazo de la militancia de Morena, Eduardo Ovando, quien, para cualquiera, abrazó la nueva causa por cualquier cosa, excepto por comulgar con los postulados de López Obrador, fue uno de los más abucheados entre los que aceptaron dar la cara por el mismo motivo que él: La búsqueda del poder.
Entre éstos se incluyen la senadora perredista Luz María “La Güera”, Beristáin Navarrete: el petista Hernán Villatoro Barrios: el ex presidente municipal de José María Morelos, Domingo Flota Castillo: el representante de Movimiento Ciudadano, “El Pelón” Antonio Cervera León; el ex alcalde interino de Cancún, Jaime Hernández Zaragoza, y el ex subsecretario de Salud y ex diputado local priísta, Manuel Aguilar Ortega.
Transformado en político por los intereses partidistas de esa índole, también asistió, de la mano del “Peje”, el niño morelense a quien hizo popular su crítica al ex gobernador Roberto Borge durante el Parlamento Infantil, Ángel Jacinto Noh Tun, aunque la mayoría de las miradas estaba sobre Eduardo Ovando.
Y no habría por qué preguntarse el motivo, ya que, vivió y explotó al PRI durante 43 años, toda una vida, y no precisamente lo contrario, como él quisiera suponer, ya que el tricolor le hizo alcanzar alturas insospechadas para cualquier joven político que, en su tiempo, sólo se comparaban con la “camada” que, entre otros, incluía al desaparecido “Gallito” Roberto Coral García y Enrique “El Chiricuto” Alonso Alcocer.
Sin embargo, nuestro personaje, fue secretario general y presidente del CDE del PRI, subtitular de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario Rural e Indígena, diputado local en la VI Legislatura del Congreso del Estado (1990-93), regidor y presidente municipal de Othón P. Blanco (1999-2000), cargo que dejó inconcluso tras resultar electo senador de la República.
Fiel a la costumbre de los políticos, priístas principalmente, tampoco concluyó el periodo, ya que en 2004 fue precandidato a la gubernatura durante el sexenio de Joaquín Hendricks Díaz, pero lo derrotó en las elecciones internas el tristemente “célebre” Félix González quien, sin embargo, le pago la “factura” en diciembre de 2009 con la “vicegubernatura”, es decir la Secretaría de Gobierno.
Al término del sexenio, el entonces gobernador hoy preso en Panamá, Roberto Borge, le nombró Secretario de Trabajo y Previsión Social, por lo que, en conclusión, nunca estuvo desamparado por los gobiernos del PRI al que hoy “repudia”…y hasta hace unos meses aspiraba a dirigir.
Irónicamente, al igual que él, el ahora dirigente estatal de Morena, el también ex priísta José Luis Pech Várguez, también fungió como “segundo de a bordo” durante el sexenio de Hendricks Díaz, mas nunca aspiró a la gubernatura de Quintana Roo, al menos no abiertamente, como probablemente ocurra de llegar López Obrador a la Presidencia de la República en 2018.
Ahora bien, ¿a qué nos obligan a pensar los ex priístas? Desde luego que NO están indignados con la nominación de Mauricio Góngora Escalante como candidato del PRI a la gubernatura en lugar de José Luis “Chanito” Toledo, quien también está a punto de pasarse a las filas de Morena, como tampoco se las están cobrando al CEN del PRI por mantener a Raymundo King de la Rosa como dirigente del CDE.
Puede Usted jurar que tampoco están ofendidos porque los priístas Roberto Borge y Félix González hayan saqueado Quintana Roo ni mucho menos porque los principios y documentos básicos de Morena sean superiores a los del PRI.
¡Nada de eso! Simplemente porque el gobernador aliancista del PAN-PRD Carlos Joaquín González no les dio los espacios que pretendían, uno, y dos, porque no le ven ningún futuro al PRI, al menos NO a corto plazo y no están dispuestos ni acostumbrados a esperar por una nueva oportunidad, que sólo podrían alcanzar con un partido de oposición con un trabajo hecho y muchas posibilidades de convertirse en la primera fuerza política del país.
Guardadas las proporciones y aunque a muchos les duela reconocerlo, fue más válida la salida de los priístas que, aunque hasta hoy siguen sin considerarse panistas ni perredistas, lucharon junto con Carlos Joaquín desde que éste renunció al PRI, y desde antes, aunque para nadie es desconocido que tampoco todos fueron recompensados en la medida de sus méritos.
¿Qué sigue ahora tras la sorpresa que se llevó López Obrador al rechazo de sus verdaderos simpatizantes a los recién llegados, arribistas, dirían otros? Puede Usted jurar que no le hará el “feo”, ya que, al final de cuentas, es muy probable que les hiciera alguna amonestación, pero sólo del tipo de aquellas de “pero no lo vuelvas a hacer”.
El hombre no está en posición de despreciar ningún voto que implique algún eventual compromiso, excepto si se tratara de la adhesión de algún partido -como hizo con el PRD-, que después implicara dividir las canicas. Así, también es probable que deje a Pech Várguez el encargo de solventar los términos bajo los cuales aceptó la adhesión de sus otrora opositores y ahora fervientes “admiradores”.
Como quiera que fuere, es poco probable que los nuevos “lópez-obradoristas” aporten los millones de votos que seguramente prometerán para las elecciones del 2018, aunque sumar siempre fortalece políticamente a cualquier partido, máxime si lo que está en juego es la Presidencia de la República, que las viejas mañas del sistema político se han encargado de alejar al “Peje”.
Desde meses atrás iniciaron los ataques contra el tabasqueño, la mayoría de ellos “por encargo”, y seguramente arreciarán conforme se aproximen los comicios, aunque, con o sin Ovando y compañía, e independientemente de quienes sean sus posibles rivales, podemos anticipar su triunfo en Quintana Roo, tal y como ha ocurrido en ocasiones anteriores.
No obstante, no podríamos decir lo mismo de sus eventuales candidatos locales y federales, y menos aún si “casualmente” incluye a los nuevos miembros de Morena, donde lo que menos faltan son correligionarios verdaderamente convencidos, que han hecho “talacha” con ese partido desde su fundación.
No nos falta mucho para conocer la verdadera orientación, pronosticar el debut y despedida de los “nuevos” o las renuncias de los “viejos”.

*Luis Ángel Cabañas Basulto es Licenciado en Derecho egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán, periodista residente en Chetumal, Quintana Roo, desde hace 30 años, con más de 40 como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de varios medios de información, así como Jefe de Información de dos gobernadores y tres presidentes municipales. Ha publicado cuatro libros.


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