martes, 5 de septiembre de 2017

 ¿Mejor PRI que alianza PAN-PRD?


                                                Por Luis A. CABAÑAS BASULTO*
         No cabe duda de que hablar de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) de Quintana Roo remite al acostumbrado sistema político priísta que perdió la gubernatura el año anterior, pero cuyas costumbres, vicios y demás linduras permanecen en el nuevo gobierno, ese gobierno del “cambio” que no pocos preguntarán por qué siempre se escribe entre “comillas”.
         La razón es sencilla: Nadie o aislados adeptos al nuevo gobierno se han percatado de ese cambio -o así lo han querido ver-, aunque, en el último de los casos, dicho cambio ha sido para atrás, al grado tal que, créase o no, no pocos se preguntan si hubiera sido mejor que el PRI continuara en el poder.
         En efecto, después de 41 años de gobernar una de las entidades más jóvenes del país, el odiado priísmo nos obligó a acostumbrarnos a una serie de mañas que hoy vemos nuevamente en el gobierno de Carlos Joaquín, entre ellas la falta de voluntad por obligar a los colaboradores a desquitar sus envidiables ingresos y cumplirle a la gente.
         Hablábamos al principio de CAPA, y qué mejor ejemplo que sus sucesivos titulares -ahora Gerardo Mora Vallejo-, que solían ser calificados de “suertudes” por estar al frente de la tradicional “caja chica” de gobierno y cuyo único compromiso era con quien los nombró, independientemente del resto de su junta directiva…y de los usuarios.
         Algo similar ocurre ahora que, con un año al frente, el NO priísta, el perredista Mora Vallejo, no ha podido o no ha querido demostrar lo contrario, y hasta resulta inevitable recordar a los funcionarios priístas que, por ejemplo, cuando sabían de la visita del gobernador o de algún alto funcionario federal se limpiaban “cara” y oficina, y trataban de mostrar lo mejor.
         Esto ocurría sobre todo en los municipios, cuyas autoridades ordenaban desyerbar, pintar, bachear y hasta sembrar palmeras y flores por los sitios por donde pasaría su invitado, tras lo cual todo quedaría como antes, pobreza y abandono por todos lados, excepto las docenas de pancartas de bienvenida que hasta hoy se observan en algunas comunidades.
         A unos días del I Informe de Carlos Joaquín, Mora Vallejo ha adoptado una conducta similar -sólo faltan las flores-, ya que, tras 27 días consecutivos de mantener con una ínfima presión de agua a decenas de miles de usuarios -a muchos miles de ellos sin una gota-, el 16 de agosto por fin subió al líquido a los tinacos de algunos, aunque el gusto sólo duró dos días.
         El día 18 volvió a la distribución “por goteo” en la mayor parte de la capital -y por momentos sin esas gotas- hasta que, finalmente, el lunes último se normalizó ligeramente la presión y permitió llenar los tinacos -al menos hasta anoche-, aunque no nos hacemos muchas ilusiones, ya que sabemos que el informe de Carlos Joaquín es inminente, y Mora Vallejo quiere quedar bien.
         Hablar de CAPA es hablar de anécdotas, ya que inclusive empleados y ex empleados suyos comentan que la falta de presión y absoluta del agua -como en la mayoría de la Col. López Mateos, por ejemplo- se deben a una “estrategia” para ahorrar en su consumo de energía eléctrica, sobre todo matutino, por lo que generalmente el bombeo es nocturno.
         Esto nos recuerda añeja anécdota del ex zoológico -hoy Biouniverso o parque temático Payo Obispo-, cuando tenía como director al ex diputado -y casualmente ex director de CAPA- el priísta Pedro Flota Alcocer, a quien se le acusaba de que los animales del lugar estaban desnutridos, a lo que “explicó” que un día a la semana no les daban de comer ¡para evitar que engordaran!
         Y si volvemos al tema del “cambio” también nos obliga a recordar los añejos tiempos priístas de la Presidencia de la República, cuando todo mundo nos decía que estábamos en crisis “galopante”, al borde de la hiperinflación, aunque, irónicamente, en ese entonces alcanzaba la quincena para llenar de mercancía nuestro auto, cargar gasolina y quedarnos con un ahorrito.
         Irónicamente, a un año del gobierno del “cambio”, vemos que todo mundo se queja de la falta de corrupción -¿verdad Manuel Alamilla Ceballos?, de falta de empleo e invasión de foráneos (poblanos), que antes criticábamos con Félix González, cuando nos inundó de cuates cozumeleños. Para acabarla de amolar, sufrimos por lo más elemental: Falta de agua.
         Pero, vaya, si de ironías hablamos, no podemos omitir el caso de un letrero ubicado a la entrada de la Dirección de Seguridad Pública, que, en alusión al I Informe, dice textualmente: “Había 25, hoy hay 300 patrullas estatales”, con lo que asegura que “hay cambio, nuestro compromiso”.
         ¿Y dónde está el “cambio” si la seguridad pública es precisamente uno de los principales “Talones de Aquiles” de Carlos Joaquín? ¿En los números, esos con los que seguramente “marearán” a los invitados durante el próximo informe?
         Lo cierto es que circunstancias como las del agua “potable” de la CAPA y de la seguridad obligan a enredarnos cada vez más con la transparencia de la que habla Carlos Joaquín e insisten sus corifeos, ya que sus titulares son dignos representantes de la opacidad ¡Eran más evidentes los priístas!
         Ejemplos sobran, sobre todo en el tema de la CAPA, por ejemplo cuando eventualmente faltó agua, y lo comentamos a alto funcionario. Aunque parezca mentira, en toda la gestión de la entonces titular de CAPA nunca volvimos a tener ese problema, pero existen ejemplos de otros periodos, cuando el problema era la falta de presión.
         En ese entonces sólo debimos esperar tres horas a una cuadrilla que, en cuestión de una, rompieron calle y cambiaron un pedazo de tubería para solucionarlo. Hoy no tenemos a quién llamar, pero el año pasado CAPA nos dejó plantados tres veces para una reparación, hasta que pretextó carecer de vehículos: Tuvimos que ir por ellos y regresarlos.
         Luego, entonces, nos preguntamos, si es cierto que el gobierno priísta de Borge nos estaba dejando en la calle vía corrupción, ¿ha sido mejor la opción “aliancista” de Carlos Joaquín? ¿Dónde está en cambio?
         Si bien entre las principales acusaciones sobre los ex mandatarios Félix González y Roberto Borge se incluye la desorbitante deuda pública, ¿Cómo llamarle a la que nos heredará Carlos Joaquín? ¿Es suficiente -como dice el titular de Finanzas, Juan Vergara Fernández- que la ahora multimillonaria deuda sea “manejable”?
         Ya veremos cómo la califica el muy probable sucesor de éste último, ya que todo hace suponer que, como pago al apoyo a la campaña, todo obliga a pensar que el empresario metido a político se convierta en candidato a la presidencia municipal de Benito Juárez, aunque ¡vaya usted a saber por cuál partido político, pues dudamos que sea por la alianza PAN-PRD!
         Por lo pronto, seguimos con nuestras veladoras encendidas, pero ¡solo para que hoy vuelva a “subir” el agua de CAPA a nuestro tinaco! ¿Mañana? ¡San Gerardo dirá!

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con crédito para el autor)

*Luis Ángel Cabañas Basulto es Licenciado en Derecho egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán, periodista residente en Chetumal, Quintana Roo, desde hace 30 años, con más de 40 como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de varios medios de información, así como Jefe de Información de dos gobernadores y tres presidentes municipales. Ha publicado cuatro libros.


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