viernes, 27 de octubre de 2017

¡Obligada renuncia de un alcalde!


                                                Por Luis A. CABAÑAS BASULTO*
         El tema de la inseguridad en el antes paradisíaco Cancún no da para más, pero se resume en tres palabras: “¡REMBERTO DEBE RENUNCIAR!”
         La enorme mayoría de los benitojuarenses de Quintana Roo, créase  no, ni siquiera sabrá a qué o a quién nos referimos, aunque no pocos saben que hablamos de Remberto Estrada Barba, a quien el “dueño” del Partido Verde “Ecologista”, su amigo Jorge Emilio González Martínez, le obsequió la presidencia municipal de Benito Juárez.
         Y conste que no exageramos al referirnos a ese desconocimiento, y razones nos sobran, particularmente porque para nadie es desconocido que el hombre sólo pudo alcanzar la victoria el año pasado gracias al multimillonario gasto del Verde y el PRI en publicidad, compra de votos e “importación” de votantes de otros Estados, principalmente Yucatán.
         Los operadores políticos “ecologistas” tuvieron que echar toda la carne al asador para que el inexperto Remberto refrendara el bastión priísta de su antecesor, el innombrable “Paul Michell” Carrillo “de” Cáceres que, aunque con otras siglas, no es más que lo mismo, pero con otro nombre, ya que, hablar del PRI o del Verde, es exactamente lo mismo.
         Lo cierto es que no se esperaba gran cosa del “flamante” munícipe, y el tiempo nos dio la razón a todos, particularmente en lo que se refriere al tema de inseguridad que, dígase lo que se diga, se ha convertido en el sello característico de un Cancún que todos quisiéramos, aunque no ahí vivamos precisamente.
         Desgraciadamente, el que se ha apoderado de aquel polo de desarrollo turístico es de todos conocido. Se llama narcotráfico, y aunque su presencia es palpable en la mayor parte del país, Cancún es una de las ciudades donde, contra viento y marea, se ha empoderado paulatinamente, más aun en la actual administración municipal, aunque no se diga del caso de “Paul Michell”.
Pretextos, justificaciones y promeses son los que más abundan para tratar de justificar los asaltos y prácticamente diarias ejecuciones por diversos rumbos, aunque de alguna u otra manera se busque minimizarlos por el daño que causan al otrora turismo cautivo, sobre todo en el caso del internacional, más que nada de Estados Unidos.
Para mala fortuna de las autoridades -y más para Remberto-, las pruebas están a la vista y, quiérase o no, con justa razón los gringos alertaron a sus turistas sobre este otrora envidiable destino, donde  podrá existir una multitud de bellezas naturales, pero es demasiado obvio que la inseguridad y la falta de vigilancia también se han convertido en algo demasiado obvio… y natural.
Si bien la balacera frente a las propias narices de la Fiscalía General del Estado en Cancún no fue suficiente para demostrar la incapacidad policiaca aquel 17 de enero en la avenida Xcaret, donde 10 motociclistas se dieron el lujo de atacar a las fuerzas del orden en su misma casa, el ataque armado a un medio de comunicación confirmó este martes el colmo de los colmos.
El caso ocurrió alrededor del mediodía, cuando dos desconocidos dispararon desde un estacionamiento contra las instalaciones del Canal 10 de televisión, con resultado de una persona herida -un auxiliar de contabilidad-, aunque el Fiscal General, Miguel Ángel Pech Cen, justificó la lesión “no directamente de las balas” y calificó el caso como “un hecho fortuito”.
Aunque ambos temas involucran a la antes Procuraduría de Justicia, lo cierto es que no es precisamente la responsable directa, sino la policía preventiva de la que es responsable Remberto Estrada, a cuyos titulares en el área de seguridad ha nombrado como si jugara al “águila o sol”, o bien por presiones políticas del PRI o el Verde.
Como quiera que fuera, lo cierto es que, pese a los aparentes esfuerzos del Gobierno del Estado y la Federación, el munícipe no ha respondido en la medida de lo necesario, y mejor prueba de ello es la invalidez de su invariable pretexto de falta de recursos, ya que para nadie es secreto el desvío de éstos por parte de sus colaboradores.
En efecto, con el propósito de fortalecer la vigilancia municipal de Cancún, el gobernador Carlos Joaquín González entregó a Remberto Estrada 40 nuevas patrullas el 16 de octubre, pero, por principio de cuentas, al menos cuatro de ellas las destinó para su uso el jefe de la policía, Darwin Puc Acosta, y sus escoltas.
Prácticamente recién desempacado de la corporación, el funcionario decidió reemplazar las unidades que le asignó el primer edil a principios de año, cuando éste entregó patrullas en cuestionada operación que no ha sido del todo aclarada.
Parte de aquellas unidades fue para el uso exclusivo del entonces titular de la Secretaría Municipal de Seguridad Pública y Tránsito, José Luis Jonathan Yong Mendoza, posteriormente relevado el 17 de mayo por el controvertido militar Julián Leyzaola Pérez -pero nombrado director de Catastro-, aunque Alejandro Rodríguez Zepeda fungiría como titular.
         Pero, vaya, mientras son peras o manzanas, la delincuencia, organizada o no, se apodera cada vez más de Cancún, ante la impotencia de prestadores de servicios, que observan cada vez mayor merma en sus ingresos y se ven en la necesidad de cerrar fuentes de trabajo, mientras que los cancunenses temen inclusive acudir a la tienda de la esquina.
         ¿Ahora ya sabe Usted quién es Remberto?
         Por si fuera poco, el munícipe ha sido desenmascarado como aliado del ex gobernador Félix González y, por si fuera poco, del “autonombrado” coordinador de los “autodefensas” de Quintana Roo, el hasta hoy desaparecido Carlos Mimenza Novelo, quien se ha caracterizado por su sistemática crítica al gobierno de Carlos Joaquín.
         Remberto Estrada, de 29 años de edad y egresado de la Universidad Anáhuac de Cancún como Licenciado en Finanzas y Contaduría Pública, surgió en la vida política como presidente del “Niño Verde” y su partido en Quintana Roo, lo que le valió alcanzar la diputación local en 2013, y la federal (2015) durante 5 meses. Lo relevó Mario Machuca.
         Quizá uno de los mejores análisis sobre su perfil sea la de Guillermo Vázquez Handall, en cuya columna, “Remberto el breve”, coincide con su servidor, en el sentido de que “la imparable crisis de inseguridad que azota a Cancún, el principal destino turístico del país, tiene como primer responsable a su presidente municipal: Remberto Estrada Barba”.
-Lamentablemente, Cancún ha sufrido a muchos alcaldes cuyo saldo -por decir lo menos- ha sido negativo, independientemente de su filiación partidista, ya que esa ciudad ha tenido gobiernos de diferentes fuerzas políticas.
-En su gran mayoría, esas administraciones no fueron nefastas porque los alcaldes hayan sido tontos, sino por el contrario, eran demasiado vivos. Unos fueron corruptos, otros autoritarios, y en ocasiones, una combinación de ambos aspectos.
-Sin embargo, a ninguno de los anteriores se les fue de las manos el control de su administración y de la ciudad, como sucede en este momento, aun con esas erráticas actitudes, ponderaron y privilegiaron el cuidado de aspectos fundamentales como la seguridad.       
Hasta ahí las cosas, renuncias y despidos han sido la “fórmula mágica” del munícipe para tratar de solucionar el problema -o por lo menos, dar esa impresión-, pero lo único cierto es que, para bien de Cancún y de Quintana Roo como destino turístico, el que debiera renunciar ¡es el propio funcionario! ¡Le ha quedado demasiado grande el traje!
¡Cancún y Quintana Roo ya no están para esos “experimentos”! La inseguridad es cada día más grave. Cada día son más peligrosas las calles y ningún establecimiento comercial es seguro. Ya nadie puede garantizar las vidas, ni de policías, periodistas, empresarios, taxistas o transeúntes ¡y mucho menos turistas!
Luego, entonces, ¿Cómo reclamarle a Estados Unidos advertirle a sus conciudadanos tener cuidado en nuestra tierra? Es triste y penoso reconocerlo, pero ¡tiene toda la razón! Lo mismo haría México si algún paisano intentara visitar Corea del Norte o el Norte de China.
Poco después de que un ataque a balazos contra una familia en la Región 201 de Cancún cobrara la vida de una mujer y dejara a un policía y dos de sus hijos lesionados el 26 de abril, ciudadanos y organizaciones civiles anunciaron que pedirían la destitución de Remberto Estrada, pero, ya lo vio Usted, el hombre sigue vivito y coleando, y a nadie parece importarle.
Señor Remberto Estrada: Suman cerca de 150 muertos este año. A nombre propio -y tal vez de miles que cancunenses y quintanarroenses- ¡Renuncie Usted, al menos por dignidad! ¡Tenga plena seguridad de que tanto cancunenses como quintanarroenses estarán eternamente agradecidos!

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con crédito para el autor)

*Luis Ángel Cabañas Basulto es Licenciado en Derecho egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán, periodista residente en Chetumal, Quintana Roo, desde hace 30 años, con más de 40 como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de varios medios de información, así como Jefe de Información de dos gobernadores y tres presidentes municipales. Ha publicado cuatro libros.


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