viernes, 6 de julio de 2018


¡El  “blindaje” de Carlos Joaquín!


                                                Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Supuestamente obra del poeta y filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana (1863-1952) y escrita en el bloque número 4 del campo de Auschwitz I, donde se realizaron los atentados más grotescos y deplorables contra la humanidad, la frase “Quien olvida su historia está condenado a repetirla” vuelve a actualizarse en  México.
En efecto, tras la increíble forma como Morena y Andrés Manuel López Obrador arrasaron en las elecciones del histórico primer domingo de julio, los forjadores políticos del país -los grandes ganadores y grandes derrotados-, con toda seguridad pondrán las barbas a remojar durante los próximos seis años para evitar la repetición de errores.
Si bien cada caso será diferente sobre quien se trate, en torno a Quintana Roo a nadie deja de asombrar las causas de los fracasos de las coaliciones del PRI y PAN, como seguramente pocos o nadie asimilarán los resultados cuando que, sobre todo, los principales actores echaron toda la carne al asador.
Pocos o nadie suponía qué tanto arrasaría el “efecto Morena”, que no podríamos llamar “efecto López Obrador”, ya que, como bien decía un buen amigo, el número de votos emitidos en favor de algunos de los candidatos rebasó a los que se acreditó al ahora Presidente de la República electo, sobre todo en la Zona Norte, que no fue el mismo caso del Sur.
Como quiera que fuere, la paliza al PRI sería ingenuo atribuirla sólo a la mejor campaña de la oposición, ya que para nadie era un secreto que la dirigencia del tricolor olvidó totalmente a Quintana Roo, inclusive tras su derrota por la misma gubernatura, cuando debió hacer los cambios necesarios en la propia campaña.
En este sentido, cualquiera con un centímetro de frente sabía que lo primera medida que debió adoptar era cortar cabezas, por principio con el presidente del CDE del PRI, Raymundo King de la Rosa, a quien mantuvo inexplicablemente contra viento y marea y, por si fuera poco, tuvo la osadía de postularlo candidato ¿Alguien daba un centavo por él? ¡Nadie!
Si hablamos de la coalición PAN-PRD, que también sufrió no menos estrepitosos fracasos ante Morena, también era bola cantada. No pocos advertimos desde un principio que electorado le cobraría en las urnas a Carlos Joaquín todos los desaciertos de su mal llamado gabinete del “cambio”, que nunca concretó éste…al menos NO para bien.
¿Alguien imaginó que perdería Luis Torres Llanes la diputación en el Distrito donde dos años antes había arrasado en busca de la presidencia municipal de Othón P. Blanco? Nadie, seguramente ni el “Brujo mayor”, pero nadie podía pretextar que era mejor candidata la ex perredista Patricia Palma Olvera, integrante del Barzón que, desde luego, tendrá muchas cualidades, pero no tantas para tantos votos.
Quizá nunca lo acepte, pero prácticamente todos sus votos fueron contra el gobierno de Carlos Joaquín “y simplemente por el cambio”, por lo que, así fueran candidatos de Morena unos inventados Juan Pech o María Cahuich, apostaríamos que cualquiera de ellos hubiera triunfado. Algo similar ocurrió con la candidatura de Miguel Ramón Martín Azueta.
Ahora bien, en el caso de “quien olvida su historia…”, involucra en forma directa a Carlos Joaquín, sobre todo por la diferencia de partidos con el nuevo presidente, lo que de alguna manera le obligará u orillará a negociar, no sólo con los nuevos presidentes municipales y legisladores federales “de oposición” en Quintana Roo, sino con el propio, nuevo Gobierno Federal.
Con la caída de su obligado “gallo” panista Ricardo Anaya, el Ejecutivo estatal se vio en la necesidad de realizar un “blindaje” que, nada parecido al que buscaron infructuosamente los ex gobernadores priístas Roberto Borge y Javier Duarte, debió ser con sus obligados homólogos del blanquiazul -nunca se afilió a las filas del PAN- contra el enemigo común. Andrés Manuel.
En este sentido, se reunió con seis de los 12 gobernadores del PAN que conforman la Asamblea de Gobernadores de Acción Nacional (GOAN) y envió un mensaje público de apoyo a López Obrador: Francisco Domínguez Servién (Querétaro), Carlos Mendoza Davis (Baja California Sur), Francisco Javier Cabeza de Vaca (Tamaulipas), José Antonio Gali Fayad (Puebla), Martín Orozco Sandoval (Aguascalientes) y José Rosas Aispuro (Durango)
Los gobernadores panistas que NO integran el grupo, llamado por algunos como “Conaguito”, son Javier Corral Jurado (Chihuahua), Miguel Ángel Yunes Linares (Veracruz), Francisco Vega de la Madrid (Baja California), Miguel Márquez Márquez (Guanajuato) y Antonio Echevarría García (Nayarit)
Esa medida panista nos remonta necesariamente al nacimiento de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) con su primera reunión de Mazatlán, Sinaloa, cuando, el 10 de agosto de 2001, asistió una veintena de mandatarios NO panistas para enfrentar al recién electo Vicente Fox.
La entonces inusitada organización, no obstante, se constituiría el 13 de julio de 2002 en Cancún, Quintana Roo, con la presencia o representación de todos los mandatarios del PRI) y PRD, “para reafirmar la voluntad superior de los Estados con el pacto federal. Por nuestra entidad sería fundador Joaquín Hendricks Díaz.
Actualmente conformado por 15 mandatarios del PRI, 11 del PAN, 4 del PRD, uno del Verde y un Independiente, la Conago -el próximo viernes cumplirá su XVI aniversario- se ha venido consolidando con una serie de comisiones, una de ellas para el Desarrollo Integral de la Región Sur-Sureste del país.
Precisamente de ésta surgiría el término “Conaguito”, al que ahora pertenecería Carlos Joaquín para su propia seguridad política, aunque, tras la creación de su esquema  bajo el cual sus integrantes elaborarían el 8 de julio de 2013 un proyecto para atender las necesidades de los Estados de la región, se le puso el mote por el número de miembros.
Así, sólo estarían presentes los mandatarios de Chiapas, Tabasco, Campeche, Veracruz (Duarte), Puebla y Oaxaca, mientras que Yucatán, Quintana Roo (Borge) y Guerrero, mandaron a sus representantes. Sobre sus nulos resultados concretos, el resto es historia.
Hoy en día, la “Conaguito” se refiere a la Asamblea de Gobernadores de Acción Nacional, conformada por puros panistas que se reunieron y enviaron el mensaje público de apoyo a López Obrador, aunque, repetimos, sólo se refiere a siete de los 12 mandatarios del blanquiazul ¿Por qué no están sus demás homólogos correligionarios?
Resulta que, en su pelea por las diputaciones federales de tres Distritos en disputa con Morena, Corral Jurado se negó a cerrar filas con AMLO. La coalición “Juntos Haremos Historia”, entre Morena-PT-PES, triunfó en 10 Distritos de su Estado, donde 5 de los candidatos son morenistas y la dirigente nacional del partido, Yeidckol Polevnsky, dio instrucciones de “calentar” la plaza.
Por otra parte, si bien el proyecto original de la Conago era luchar ante el gobierno del PAN, durante su X Reunión Ordinaria -la VI de gobernadores del PAN- celebrada en San Luis Potosí el 30 de julio de 2003, se integraron los gobernadores de todos los partidos, que se manifestaron por la agenda común de buscar el mejor diálogo, fortalecer el pacto federal y trabajar en forma integral.
Su anterior aniversario, el 10 de julio de 2017, lo encabezó el propio Enrique Peña Nieto, y su última reunión ordinaria, la 52ª, fue en mayo último, mientras que la primera sería en Atlihuetzía, Tlaxcala, el 24 de agosto de 2002.
Hoy vemos que el PAN, al que pertenece informalmente Carlos Joaquín, no pretende olvidar la historia para evitar repetirla y, por si son peras o manzanas, se ha agrupado en torno a la “Conaguito”, tal y como el PRI y el PRD hicieron con la Conago para evitar ser aplastados por el Gobierno Federal.
Aunque parezca mentira,  y con ilusiones hasta los cuernos de la luna, Morena ya tiene en la mira la gubernatura de Quintana Roo, con lo que, de no tomar cartas en el tema, la gubernatura aliancista de Carlos Joaquín sería un triste caso de debut y despedida, y no precisamente por no haber querido hacer bien las cosas…, sino por no haber podido.
Ahora bien, en torno al costo político de ser cobijado plenamente por el PAN, se insiste en que el mandatario tiene frente a él dos exigencias: Afiliarse al blanquiazul y su pública ruptura con el PRD ¿Hasta dónde se atreverá?

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con crédito para el autor)

*Luis Ángel Cabañas Basulto es un periodista con más de 41 años de experiencia como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de varios medios de comunicación, además de haber fungido como jefe de información de dos ex gobernadores y tres presidentes municipales y publicar cuatro libros.
Titulado en la Universidad Autónoma de Yucatán como Licenciado en Derecho, cuenta con cuatro Diplomados en Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los Derechos Humanos; Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, y en Juicio de Amparo, así como con más de 15 Seminarios, Talleres y Cursos diversos.

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