Ir al contenido principal

Profesionistas, ¡“reprobados” en tecnología de IA!

                                                                                        Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*

Surgida como disciplina científica hace más de 70 años, pero modernizada hace cuatro, el sistema de Inteligencia Artificial (IA), como campo de la informática que desarrolla sistemas capaces de realizar tareas que tradicionalmente requieren inteligencia humana, como aprender, razonar y resolver problemas, no parece interesarles mucho a los profesionales, sobre todo a Abogados locales.

         En efecto, convocada por la Casa de la Cultura Jurídica, ahora llamada Casa de los Saberes Jurídicos, de la Suprema Corte de la Justicia de la Nación, organizó el 29 de enero la conferencia “Inteligencia Artificial en la Práctica Legal: Automatización, Análisis y Eficiencia Jurídica” al que, amenamente impartida por el Mtro. Wilberth Ruthinoff Domínguez Garrido, sólo asistió alrededor de medio centenar de profesionales.

         Durante una hora y media, el conferencista explicó a los asistentes -entre los que se incluyó su servidor- la serie de aplicaciones y avances del sistema de IA, así como sus beneficios en materia legal, en tanto que entre sus ventajas más notorias se incluye un aprendizaje automático que permite a los sistemas mejorar su rendimiento a medida que se exponen a más datos.

Otro beneficio es un aprendizaje profundo, pues utiliza redes neuronales artificiales para procesar información en forma similar al cerebro humano, ideal para tareas complejas, entre ellas el reconocimiento de voz o imágenes.

Por su lado, la IA generativa es capaz de crear contenidos nuevos, como texto, imágenes o código, basado en patrones aprendidos, mientras entre sus aplicaciones y beneficios forma parte de la vida cotidiana a través de asistentes virtuales, con herramientas como Siri o Alexa.

Asimismo, es benéfica en materia de medicina, con diagnósticos de alta precisión y análisis de datos clínicos, así como en transporte, a través del desarrollo de vehículos autónomos y gestión de tráfico, por lo que contiene recomendaciones de contenido en plataformas como Netflix o Spotify.

Con todo, pese a sus ventajas en automatización y reducción de errores, la IA plantea retos importantes en materia de ética, privacidad de datos y regulación internacional para asegurar ser herramienta de bienestar.

Por otro lado, atraviesa expansión acelerada con desafíos críticos en muchos frentes, aunque, entre sus retos más significativos según organismos internacionales y expertos en tecnología, incluyen desafíos éticos y de sesgo en neutralidad y discriminación, pues sus sistemas no son neutrales; pueden replicar o amplificar sesgos incrustados en datos de entrenamiento, con resultados discriminatorios.

Asimismo, conlleva el reto de falta de transparencia, de una llamada “caja negra”, donde las decisiones de sus algoritmos no siempre son inteligibles para los humanos y dificultan la rendición de cuentas.

En materia de seguridad y regulación, el uso indebido y actores malintencionados, Google advierte un riesgo de desalinear objetivos y principios éticos, además de uso malicioso, y la protección de datos personales enfrenta vulnerabilidades por la falta de un marco jurídico especializado que responda a avances generativos.

Por un lado, tiene la urgente necesidad de cerrar la brecha de competencias en los sectores público y privado para implementarla de manera efectiva, mientras se debate sobre cómo garantizar la intervención humana ante decisiones automatizadas y el riesgo de que la automatización erosione rasgos propios de nuestra especie, como la diversidad y la aleatoriedad.

Respecto a desafíos técnicos y de implementación, a los sistemas de IA les cuesta codificar conocimiento no explícito o intuitivo, algo que los humanos incorporamos de forma natural, y en materia de salud un reto clave es localizar modelos para utilizar datos representativos del contexto local específico, y en educación impacta la integridad académica y obliga a rediseñar metodologías enseñanza-aprendizaje.

El renglón de práctica legal, IA la redefine con la automatización de tareas mecánicas y potencia el análisis estratégico, lo que permite a los Abogados ahorrar unas 240 de trabajo al año con aplicaciones como el procesamiento de lenguaje natural para localizar jurisprudencia relevante y redactar borradores de documentos técnicos.

En torno a revisión de contratos, sus plataformas automatizan la identificación de cláusulas críticas, reduciendo tiempos y errores humanos en procesos de investigación exhaustiva sobre una empresa.

Asimismo, emplea algoritmos para analizar patrones en sentencias previas, lo que ayuda a estimar probabilidades de éxito en un litigio o a identificar sesgos en la toma de decisiones, y sus sistemas como Prometea (para automatizar y acelerar procesos judiciales procesando lenguaje natural y aprendizaje automático) facilitan la resolución rápida de casos rutinarios en Ministerios Públicos, optimizando la carga administrativa.

En el marco regulatorio y ético, estas tecnologías las rigen normativas emergentes, como el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, con estándares de seguridad y transparencia, aunque, pese a su avance, guías profesionales subrayan que no reemplaza el razonamiento jurídico humano ni exime al abogado de responsabilidad ética.

Ya en el renglón de automatización, análisis y eficiencia de IA en la práctica legal, como tema de la conferencia del Mtro. Domínguez Garrido, su incorporación en el área jurídica está redefiniendo la operatividad de los despachos y departamentos legales a través de tres pilares fundamentales.

La primera de ellas es la automatización de tareas rutinarias, que permite a profesionales del Derecho delegar procesos repetitivos que tradicionalmente consumían gran parte de su jornada; contiene herramientas que ayudan a redactar y revisar contratos de forma acelerada, recuperando automáticamente cláusulas de uso frecuente.

También ofrece plataformas especializadas que optimizan la revisión de facturas, gestión de gastos legales y coordinación entre departamentos, mientras que sus “chatbots” inteligentes permiten gestión de consultas básicas y programar citas ininterrumpidamente, liberando tiempo para casos complejos.

Por otro lado, su capacidad de procesamiento permite una profundidad inaccesible para análisis manual, y reduce el tiempo de investigación en litigios de 20 a unas 3 o 5 horas con sistemas capaces de escanear miles de documentos para identificar anomalías, riesgos o cláusulas conflictivas en minutos.

Pero, además, mediante análisis de patrones históricos y jurisprudencia, la IA ayuda a prever posibles fallos judiciales, aportando transparencia y detectando posibles sesgos en la toma de decisiones.

Su impacto directos se traduce en la mejora sustancial del rendimiento del negocio jurídico, ya que reduce costos al automatizar procesos de alto volumen, pues los negocios pueden manejar más asuntos sin incrementar proporcionalmente su plantilla, mejorando su rentabilidad y competitividad.

Por último, mediante su “carpintería” legal a la IA, el Abogado puede centrar en razonamiento jurídico la estrategia creativa y la asesoría personalizada al cliente.

Como en todo, las principales desventajas y riesgos legales en IA se agrupan en varias categorías, una de ellas la privacidad y protección de datos, pues procesa volúmenes masivos de información sensible, lo que incrementa el riesgo de filtraciones de datos y accesos no autorizados.

Así, existe una preocupación constante sobre cómo se garantiza la confidencialidad del cliente con plataformas externas que podrían utilizar información para entrenamiento de sus modelos.

Otra desventaja son los algorítmicos y discriminación, pues sus sistemas se entrenan con datos históricos que pueden tener prejuicios que pueden perpetuar o amplificar sesgos raciales, de género o socioeconómicos en procesos críticos como la evaluación de pruebas o la predicción de sentencias.

Uno de sus mayores retos es determinar al responsable (desarrollador, usuario o la propia IA) cuando un sistema automatizado daña o yerra. Además, la velocidad del avance tecnológico supera la capacidad de crear marcos regulatorios, generando vacíos legales significativos.

Además, la IA generativa puede producir información falsa o leyes inexistentes (algo conocido como “alucinaciones”) Si un abogado presenta estos datos a un tribunal sin verificación rigurosa, puede incurrir en violaciones éticas y sanciones procesales.

El uso de obras protegidas por derechos de autor para entrenar modelos de IA, plantea conflictos legales sobre infracción de derechos de propiedad intelectual y titularidad de obras creadas de forma autónoma por la máquina.

Asimismo, delegar decisiones judiciales a sistemas automatizados cuestiona principios éticos fundamentales, como el derecho a una supervisión humana efectiva y la dificultad de explicar cómo un algoritmo llegó a una conclusión específica (“caja negra”)

A todo esto, las perspectivas en el sector legal se dividen, principalmente, en transformar la práctica profesional y crear marcos regulatorios para mitigar riesgos éticos y de derechos humanos, en el primero de ellos no busca reemplazar a los profesionales, sino fortalecer capacidades de éstos mediante la automatización de tareas críticas.

Herramientas como “Spellbook” permiten automatizar la revisión de contratos y la investigación legal, ahorrando hasta 240 horas anuales por Abogado, y sus algoritmos analizan patrones históricos para predecir reincidencia o resultados judiciales, aunque su uso es controversial por el riesgo de algorítmicos raciales.

Sus sistemas de reconocimiento de voz diferencian hablantes en audiencias, facilitando el seguimiento de procesos complejos, mientras otra perspectiva es desafíos y marcos regulatorios, ya que su rápida adopción genera la necesidad urgente de regulación para proteger la privacidad y la equidad.

Así, la ONU adoptó en 2024 una resolución para promover sistemas de IA “seguros y fiables” y Europa lidera con la Ley de Inteligencia Artificial de la UE (AI Act), estableciendo un precedente global en gobernanza.

En México, existe una brecha significativa en la normativa nacional y se discute crear neuroderechos para proteger la integridad mental e identidad de la gente ante tecnologías invasivas.

El enfoque, según expertos de la SCJN y empresas como Microsoft, es colocar al humano en el centro del desarrollo tecnológico para asegurar que la IA actúe bajo principios de responsabilidad y rendición de cuentas.

En fin, estos son los principios fundamentales de la IA y lo que involucra al aspecto jurídico, que muchos colegas que, ojalá así fuera, ya deberían estar analizando para estar al día en materia de tecnología y modernidad.

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con crédito para el autor)

 

*Luis Ángel Cabañas Basulto es un periodista con más de 49 años de experiencia como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de varios medios de comunicación, además de haber fungido como jefe de información de dos ex gobernadores y tres ex presidentes municipales, y escribir cinco libros, uno de ellos pendiente de publicar.

Titulado como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019, 2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias. 

Información completa sobre el currículum vitae, en este link:

https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

Comentarios

Entradas populares de este blog

¡Se derrumba el “gallo” de Mara Lezama!                                                                                     Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO* Aunque no lo era ni debió serlo, el tema central del “informe” decembrino de la senadora “indígena” Anahí González Hernández y su relación con Rafael Marín Mollinedo giró en torno a las disputas políticas internas de Morena en Quintana Roo, y las aspiraciones de ambos a la gubernatura de 2027. Como se sabe, los asistentes comenzaron a gritar “gobernador” cuando se presentó un mensaje del director general de Aduanas, en un evento ampliamente interpretado en medios locales como acto de promoción política para Marín Molinero, orquestado por la senadora y su equipo, lo q...
¡Fuera indeseable funcionaria con desaparecidos!                                                                                     Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO* Aunque no está para creer, a sólo cuatro meses del mayúsculo escándalo que desató el cuestionable desempeño de la ludópata de Durango, María López Urbina, al frente de la Comisión de Búsqueda de Personas de Quintana Roo, todo hace suponer que fue cambiada o que renunció, por lo que se ha emitido -aunque Usted no lo crea- una convocatoria en busca de quien la releve.          En efecto, el 16 de septiembre último, a través de la columna ¡Perversidad de la Comisionada “buscadora”!, preguntábamos ¿Hasta cuándo el gobierno Verde d...
“Líder”, funcionario y aspirante, ¡todo un caso!                                                                                      Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO* El escándalo en Playa del Carmen es mayúsculo. Desde que el gobierno municipal, encabezado por la alcaldesa Estefanía Mercado Ascencio, impulsaba foros de consulta para cambiar el nombre del municipio de Solidaridad y reforzar su imagen turística, el hombre que, supuestamente, encabezaba estos “esfuerzos”, el ex priísta Luis Herrera Quiam, su secretario general en el Ayuntamiento, es un problema aún mayor.  El funcionario busca una candidatura, desde el principio como secretario general del Sindicato de Taxistas en Playa del Carmen, primero ante Filiberto Mart...