¡Una roca para aspirantes de Morena en OPB!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Recién
destapado su parentesco con el prófugo Eliezer Manuel Villanueva Lanz, ex Subsecretario
Técnico Hacendario de la Secretaría de Finanzas y Planeación de Roberto
Borge, el que recién renunciara a la Subsecretaría de Gobierno, su cuñado Nabil
Eljure Terrazas, enfrenta una serie de cuestionamientos e inconvenientes en su
búsqueda de la candidatura de Morena a la alcaldía de Othón P. Blanco por su
pasado, tensiones por obras locales y alta competencia interna.
En
efecto, si descartamos a la que sería la más fuerte competidora al cargo fuera
del partido guinda, Lidia Esther Rojas Fabro, los otros aspirantes, que también
renunciaron a sus respectivos encargos por la misma ambición -al menos hasta el
momento-, son los hoy ex titulares del Instituto de Capacitación para el
Trabajo de Quintana Roo y de la Secretaría de Educación, Alejandro Alamilla Villanueva
y Elda María Xix Euán, respectivamente,
Se
suman a ellos, los que no renunciaron a nada, el diputado por la XVIII
Legislatura, Saulo Aguilar Bernés, y Luis Gamero Barranco, actual secretario
general del Ayuntamiento de Othón P. Blanco, una de las figuras más conocidas, pero
más controversiales, aunque con gran presencia territorial en la capital de
Quintana Roo.
Respecto
a los señalamientos por el pasado de Eljure Terraza en su gestión con Roberto
Borge, que columnas políticas y redes sociales reviven, como subsecretario de
Planeación y Desarrollo Rural en la entonces Secretaría de Desarrollo
Agropecuario y Rural, le atribuyen presunta responsabilidad o conocimiento sobre
el “extravío” de más de 5 mil millones de pesos destinados al campo.
Lo
más reciente son inconformidades por las obras del “Barrio Mágico”, por lo que
medios locales reportan que su separación del cargo coincidió con desacuerdos y
tensiones relacionados con la licitación de esa que es una de las obras
principales para Chetumal, y aunque la licitación dependía directamente de la
Secretaría de Obras Públicas, el proyecto era una de las banderas que más promovió
Eljure Terrazas.
Además,
ante la saturación por la contienda interna en Morena, el ex funcionario no
tiene asegurada su nominación, pues enfrenta un proceso interno sumamente
competitivo frente a las otras figuras fuertes que también buscan coordinar Othón
P. Blanco.
Sin
embargo, quien resulte seleccionado por Morena no enfrentará un escenario
sencillo, ya que todo hace suponer que Movimiento Ciudadano (MC) postulará a
Lidia Rojas, quien, en las elecciones de 2024 quedó segunda por una diferencia
de apenas 600 votos de ganar la presidencia municipal, lo que hace a Othón P.
Blanco plaza electoral de alta vulnerabilidad para el oficialismo.
Aunque
para algunos Eljure Terrazas sería “delfín” de la gobernadora viajera, la Verde
Mara Lezama, el ex funcionario rechazó explícitamente esa etiqueta, declarando
a medios de comunicación que, supuestamente, no existe “línea” ni instrucción directa
de la mandataria para su postulación.
Al
presentar su renuncia, enfatizó ser una decisión estrictamente personal y
militante para evitar mezclar funciones institucionales con las partidistas,
aunque, en el análisis político local, persisten visiones encontradas sobre su
posición.
Verá
Usted. Sobre la narrativa de distanciamiento, los que descartan que sea el
candidato “oficial” o ungido señalan que su salida anticipada de gabinete y
falta de pronunciamiento o respaldo explícito del Ejecutivo sugieren que va por
la libre en igualdad de condiciones que el resto de aspirantes. Él mismo
insistió en que todos los contendientes están en la misma posición de salida.
Por
otro lado, analistas locales y críticos asocian estrechamente su perfil al
grupo en el poder porque hasta recién formaba parte de la estructura cercana de
la Secretaría de Gobierno y gestionaba recuperar espacios públicos junto a Mara
Lezama, por lo que su renuncia se interpreta como movimiento estratégico para
placearse formalmente de cara a la encuesta interna de Morena.
Quizá
por no haber “cantado” mucho sus aspiraciones de quien menos se sabía es de Saulo
Aguilar Bernés, diputado local de Morena en el Congreso del Estado,
representante de Chetumal como Distrito XV y otro de los aspirantes de su
partido para la presidencia municipal.
En
el escenario político, destaca por ser uno de los fundadores de Morena en el Sur
del Estado, donde ha mantenido un discurso enfocado en el “trabajo territorial”,
por lo que se autodenomina bajo el lema de “diputado del pueblo”.
En
el Congreso es presidente de la Comisión de Asuntos Municipales, donde habría
impulsado reformas de gobernanza local, movilidad para Chetumal e iniciativas
de identidad regional, entre ellas declarar el 5 de mayo como el Día de la
Identidad Chetumaleña. Además, rinde su segundo informe el próximo sábado.
A
diferencia de perfiles externos o que provienen del gabinete estatal (como
Eljure Terrazas), Saulo Aguilar representa al ala de bases militantes de Morena
y ha encabezado de manera constante encuestas y mediciones internas de
intención de voto para Othón P. Blanco, lo que lo sitúa como contendiente clave
frente a las otras figuras del partido.
Como
aliado de la cúpula, mantiene estrecha relación y de colaboración con Mara
Lezama y con “Gino” Segura, operando activamente para consolidar las
estructuras de la 4T en el Sur del Estado.
A
todo esto, sin embargo, como enemiga a vencer, la figura política más
importante de la oposición en Chetumal y virtual candidata de Movimiento
Ciudadano para competir nuevamente por la presidencia municipal, es Lidia Rojas,
abogada con Maestría que funge como vicecoordinadora nacional de Mujeres en
Movimiento.
Pese
a que actualmente es regidora del Cabildo de Othón P. Blanco, representa
principal dolor de cabeza electoral para Morena en el Sur del Estado por una
serie de factores de peso.
El
principal es que fue candidata que casi le gana elecciones a Morena, cuando
encabezó histórica campaña que sacudió al oficialismo. Al cierre del conteo
oficial, quedó a milimétricos 598 votos de arrebatarle la alcaldía al partido guinda,
aunque su partido acusó penal y socialmente “robo” de la elección en casillas
de zonas rurales, lo que la consolidó como figura de resistencia y líder de la
oposición en la capital.
Su
partido la proyecta formalmente como carta fuerte para buscar la revancha
electoral, y aunque en círculos políticos locales surgieron rumores sobre
posible intento de Morena por reclutarla, ella misma desmintió categórica esas
versiones, ratificando su permanencia y lealtad a Movimiento Ciudadano.
A
diferencia de otros opositores que desaparecen tras las elecciones, Lidia Rojas
mantiene intenso activismo en colonias de Chetumal y ribera del Río Hondo,
donde impulsa programas comunitarios como “Ruta Naranja de la Salud” y foros
nacionales como “Del Territorio al Poder”, con lo que mantiene su estructura
electoral lista caliente.
Su
alta popularidad y arraigo chetumaleño son razón principal por la que Mara
Lezama y la dirigencia de Morena no pueden imponer a un candidato por simple
simpatía. Si el oficialismo postula a un perfil débil, dividido o con negativos
altos -como los señalamientos de Eljure Terrazas o las trabas legales de Gamero
Barranco-, Lidia Rojas cuenta con altas probabilidades de capitalizar el
descontento y ganar la capital de Quintana Roo.
Por otro lado, según redes sociales, Eljure
Terrazas se pavoneaba en cada oportunidad como gran promotor del “Barrio Mágico”,
pero a la hora de la verdad, no pudo o no quiso hacer nada para favorecer a
empresas chetumaleñas en esa obra. Su discurso fue de total apoyo a Chetumal,
pero las acciones no los benefician en absoluto: Va por dinero y, como siempre,
el interés económico le ganó porque pagan más los del Norte. Muy bien todo su
teatro, ¿y Chetumal?
Así, quedó claro que la millonaria obra sólo
sostiene intereses personales. Le gusta el dinero y por eso quiere meterse en
todo; simplemente no da paso sin huarache. La pregunta sería: ¿De cuánto habría
sido fue su “mochada” para no defender a los chetumaleños? La obra es de 127
millones de pesos, y por 15% que habría pedido, serían más de 19 millones, con
lo que tiene para jubilarse.
Tras semanas de expectativas sobre la
licitación, la última obra de consideración a concurso de la SEOP-Quintana Roo
este año, finalmente se le asignó la obra a “TYA del Sureste”, constructora con
múltiples contratos desde 2024, cuando obtuvo adjudicaciones en un mismo
ejercicio fiscal por conceptos de infraestructura, mientras los que dicen ser “promotores”
de Chetumal, como Eljure Terrazas, prefieren asegurar su futuro.
Hasta ahí lo más reciente, ya que en mayo de 2021
se publicó que, como subsecretario de Vivienda de Gobierno y de Planeación de
Desarrollo Rural, también como aspirante a la presidencia municipal de OPB,
Eljure Terrazas falseó información en su declaración patrimonial, al no
reportar sus ingresos reales y mucho menos propiedades y bienes adquiridos.
Con información que presentó al Instituto de
Acceso a la Información y Protección de Datos Personales y el Comité de
Participación Ciudadana, se constató también que, su discurso de moralidad y
transparencia, fue tan falso como los datos declarados.
Según su declaración 3 de 3, tal y como se
evidenció, dijo poseer una camioneta Ford Lobo 2018 con valor de 864 mil pesos,
pero cero bienes inmuebles, aunque reportó ingresos de 55 mil pesos mensuales,
de los que 39 mil eran por venta de miel y 16 mil por arrendamiento… pero en el
apartado de bienes no registró propiedad.
Su declaración, que presumió a medios de
comunicación, sólo demostró que miente y engaña, ya que sus ingresos no iban
acorde a su lujoso estilo de vida, ya que nadie con esos ingresos tendría
posibilidad de poseer una vivienda como la suya en calle Tecnológico de Mérida
en la colonia Magisterial de Chetumal.
En ese entonces, fuentes confiables aseguraban
que Eljure Terrazas contaba con propiedades y otros negocios que habría omitido
en su declaración, entre otros un restaurante en Chetumal, con el propósito de
ocultar mayores ingresos ante el fisco.
De ascendencia libanesa y mexicana, el ex
funcionario demostró su ambición al poder, pues, al no obtener la candidatura
independiente, no dudó aceptar la propuesta del partido Fuerza por México, tras
negociar posiciones y otros intereses personales en el caso muy remoto de
ganar.
Por si fuera poco, de 2013 a 2016 fungió como
Subsecretario de Planeación de la entonces Sedaru, cobijado por Luis González
Flores, señalado de desviar más de 5 mil millones de pesos en programas
destinados al campo durante el gobierno de Roberto Borge.
Asimismo, de 2008 a 2011 fungió como secretario
particular de oficina de Presidencia de la Gran Comisión del Congreso del
Estado, coincidentemente también bajo la titularidad de González Flores, donde
también manejó millonario presupuesto, y nunca esclareció el destino real de
supuestos apoyos a la ciudadanía.
Así las cosas, la pregunta obligada de ese
entonces era ¿A quién pretendía engañar el candidato de Fuerza por México a la
presidencia municipal de OPB? ¿A los chetumaleños, a las autoridades? ¿Por qué
querer darse baños de moral y transparencia, cuando en Chetumal todos se conocen?
Habría que preguntarse ahora a quién
pretendería engañar de nuevo, tras haberlo hecho con “Barrio Mágico”, sobre
todo a los decepcionados constructores locales.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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