lunes, 24 de octubre de 2016

¡Pobre “Diario de Quintana Roo”!


                                       Por Luis A. CABAÑAS BASULTO*
A punto de cumplir 30 años de fundado -el 4 de noviembre de 1986 salió a las calles-, el periódico chetumaleño “Diario de Quintana Roo” atraviesa por una de las peores crisis de credibilidad de su historia y la nada honrosa fama de estar íntima y sospechosamente ligado a los gobernadores priístas del Estado.
Pero además, a raíz de los recientes escándalos en redes sociales, se puso de manifiesto que el rotativo, uno de los dos únicos del Estado que se imprimen en la capital, habría sido utilizado como “cuota” política de poder por sus directivos, particularmente el director general y presidente de su consejo de administración, Luis Contreras Castillo.
Legalmente registrado como “Compañía Editorial del Sureste, S.A. de C.V.”, el mencionado periódico, cuya denominación como Diario de Quintana Roo registró uno de sus fundadores, el entrañable José “Pimpo” Pereira Lizarraga (q.e.p.d.)  -también fundó Novedades de Quintana Roo- ante la Secretaría de Gobernación, se desenvuelve en el ojo del huracán.
El nacimiento del rotativo se gestó en el inter entre los ex gobernadores cozumeleños Pedro Joaquín Coldwell y Miguel Borge Martín, este último tío del ahora ex mandatario Roberto Borge Angulo -le cedió el cargo al opositor Carlos Joaquín González- y hermano de uno de los socios fundadores, Roberto Borge Martín,
Los demás socios fueron los empresarios chetumaleños Mario Rendón Monforte, John Baroudi Estéfano, Abraham Farah Wejebe, Luis Buenfil Durán y Diego Rojas Zapata, y los cozumeleños Roberto Borge Martín. Carlos A. Medrano, entonces orgullosos de fundar el primer medio de información diario en Chetumal.
Hoy se ignora quiénes sean realmente los socios y cómo opere, ya que el único que figura es precisamente Contreras Castillo, a quien, inclusive, se le atribuye la existencia de una empresa aparentemente “fantasma” denominada “Editores de Quintana Roo”, con el que cobraría en diversas dependencias a nombre del periódico -entre ellos el Congreso del Estado-, pero sin ingresar los recursos al rotativo. 
Los primeros problemas del Diario, sin embargo, arrancaron durante la campaña de Mario Villanueva Madrid a la gubernatura, cuando el entonces presidente del periódico, su tocayo Rendón Monforte, se inclinó por la precandidatura del veracruzano Joaquín González Castro, ya que tras las elecciones el entonces mandatario le arrebató el poder de la empresa y condicionó a los demás socios.
En ese entonces “Pimpo” Pereira dirigía el diario y vio rodar la cabeza de Rendón Monforte en favor de Abraham Farah y John Baroudi, sucesivamente, aunque posteriormente caería la suya, para lo cual Mario Villanueva, según sus propias palabras, habría adquirido el periódico y colocado al frente a sus familiares y allegados.
Para no pocos, desde aquel entonces la nómina del periódico quedaría a cargo del Gobierno del Estado y se volvería oficioso para control de los enemigos del mandatario, principalmente los partidos de la oposición, así como de quienes se “portaran mal” en su propio gabinete.
Durante la administración borgista, ésta habría pagado una fuerte suma de dinero para publicidad que, al término del sexenio, no se había aplicado puntualmente. Asimismo, habría una serie de supuestos manejos irregulares, por lo que los socios de Rendón Monforte contrataron una auditoría externa que detectó millonario faltante, con el que se presionó a aquél para ceder sus acciones a Mario Villanueva, quien realizó millonaria remodelación del diario.
Sobre la forma como los demás socios perdieron o transfirieron sus acciones persisten dudas, aunque invariablemente se sabe de presiones gubernamentales. Al final de cuentas quedaría claro que Luis Contreras sería nuevo presidente y director general.
Rendón Monforte también tuvo problemas con algunos socios pequeños que no habían sido incluidos en la lista de fundadores del periódico, como el caso del propio “Pimpo” Pereira y Wílberth Boeta, así como sus respectivas esposas, pues el número original de socios ascendía a una docena, entre ellos un empresario radiofónico.
El proyecto original se le planteó al gobernador Pedro Joaquín, quien lo aprobó con la condición de que se incluyera a empresarios cozumeleños que propusiera Miguel Borge, uno de ellos Roberto Borge. Finalmente, el propio Pedro Joaquín cedió gratuitamente los terrenos del rotativo en la Calzada Tampico, con una extensión que abarca el Boulevard y que Mario Villanueva pretendió recuperar en la parte que no ocupaba el edificio, con la condición de que les cedieran más acciones a los socios menores. No lo consiguió
A 15 años de que Luis Contreras se hiciera del poder, hoy se sabe que cobraba al Gobierno del Estado más de 1.8 millones de pesos mensuales a través de la Unidad del Vocero, aunque hizo de la extorsión su mejor arma, acostumbrado a asustar a dirigentes y funcionarios menores, así como a atacar a quien no pagara publicidad y amenazar a quien se oponía a sus intereses.
Tristemente, lo que fue ambicioso proyecto empresarial para informar al Estado se sumó a la vergonzosa lista de 225 empresas y periodistas, con sus respectivas razones sociales y con prestanombres, a través de las cuales el Gobierno del Estado erogaba más de 50 millones de pesos mensuales con cargo al erario. 
En el caso del Diario, a quien se señala como encargado original de llevar el “mensaje” intimidatorio de Luis Contreras es Enrique Puga Sansores, contralor general del rotativo, quien, para no pocos, operaría como “prestanombres” de aquél, pero se estrelló contra la administración municipal de Eduardo Espinosa Abuxapqui por un millonario adeudo por “publicidad”
         Otro de los escándalos en los que se “ventaneó” recientemente a Luis Contreras, a quien, por cierto, Mario Villanueva envió a la penitenciaría por malos manejos en la Secretaría de Planeación, fue en la lista de “clientes” de la cuestionada aerolínea gubernamental “VIP-SAESA”, en cuyas bitácoras aparece inexplicablemente como uno de los usuarios más frecuentes, increíblemente, sólo superado por el ex gobernador Félix González.
En efecto, asentado en la lista como “No funcionario”, Luis Contreras realizó 74 viajes, aunque también se incluye a la ahora ex directora y ex secretaria de Relaciones Públicas de la XIV Legislatura del Congreso del Estado y del CDE del PRI, respectivamente, la Lic. en Mercadotecnia, Jazmín Aracely Esquiliano Díaz (24 viajes), con quien se le liga sentimentalmente.
Félix González aparece con 142 viajes, su esposa Narcedalia Martín (12) Roberto Borge Martín (23), el ex subsecretario de Hacienda, Eliézer Villanueva Lanz (51) y su esposa Violet Eljure Eljure (15); el ex diputado Raymundo King de la Rosa (39), el ex Procurador, Gaspar Armando García Torres, hoy Notario de la Calzada Veracruz (39); y otros dos ex funcionarios suyos, Guillermo Abdenur y Saúl Mora (29 vuelos cada uno)
También aparecen Espinosa Abuxapqui (21), el presidente del Tribunal Superior de Justicia, Fidel Villanueva Rivero (11), el ex diputado Pedro Flota Alcocer (10), y otros “No funcionarios”: Ángel González (34), Wilma Canto (17), Héctor Olayo (17), Wilma Contreras (12), Lenín González, hijo de Félix (12), para 18 “afortunados” de la primera lista de un total de 32 viajeros.      
         Incondicional con Pedro Flota en el Congreso -¿alguien leyó en el rotativo alguna crítica contra la XIV Legislatura?- Luis Contreras recibía originalmente 250 mil pesos mensuales, supuestamente para el Diario de Quintana Roo -¿o sería para Editores de Quintana Roo?-, pero el coordinador priísta le incrementó el pago a 580 mil pesos mensuales.
Sin embargo, no sólo se trataba de su caso, ya que influyó con Pedro Flota para que su yerno Jorge Cámara (al parecer Jorge Cámara González) cobrara 35 mil pesos mensuales sin dar un solo golpe desde julio del 2014, aunque, por fortuna, con el cambio de autoridades ya no se presentó a cobrar.
Jazmín Aracely Esquiliano también era su “protegida”  -y algo más, se asegura-, aunque recién fue removida y nombrada Lena Catalina González Hernández en su lugar.
 Con todo, el nuevo presidente de la Gran Comisión, Eduardo Martínez Arcila, aseguró apenas el 16 octubre que el Congreso “sólo” destinaba poco más de 1.5 millones de pesos mensuales en convenios de publicidad “poco transparentes” a 60 personas físicas y morales, la mayoría sin justificar la contraprestación del medio de comunicación o columnista.
Aunque entre los beneficiados incluyó a dueños de medios, columnistas, trabajadores y parientes -ah, pero le dio miedo dar nombres-, anunció que se reducirán los montos de los convenios y habría nuevos lineamientos para acceder a éstos.
Como era de esperarse, nada dijo sobre Luis Contreras o los “ahijados” de éste, excepto que 74 trabajadores habían sido dados de alta a partir del 5 de junio, que en algunos casos les asignaron compensaciones no justificadas y que alrededor de 32 trabajaban en cualquier otro lado, excepto en el Congreso, como un fotógrafo que se encontraba en la Ciudad de México trabajando para un legislador federal, pero le pagaba el Congreso. Tampoco dio nombres.
         Apenas una semana después se habló de 130 aviadores y comisionados, 35 de ellos dados de baja, entre ellos gente que ganaba unos 25 mil pesos quincenales cuando su sueldo era de entre 7 y 10 mil pesos en ese lapso, aunque todo mundo omite nombres.
         Lo que es peor, el panista del “cambio” Martínez Arcila sigue callado en relación con el conocido desfalco por más de 52 millones de pesos que heredó el Congreso de la Legislatura anterior, y al que nos hemos referido ampliamente.
         Ahora bien, si el Gobierno del Estado o el Congreso local no han querido intervenir en el triste caso del Diario de Quintana Roo, que se distinguió por sus críticas permanentes contra el entonces candidato Carlos Joaquín, sería deseable tema para la Secretaría de Hacienda, ya sea para investigar a Compañía Editorial del Sureste, S.A. de C.V., o bien a “Editores de Quintana Roo”.
         ¡Pero vaya millonario precio de la “Libertad de Expresión”!

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con la cita del nombre de su autor)

*Luis Angel Cabañas Basulto es Licenciado en Derecho egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán, periodista residente en Chetumal, Quintana Roo, desde hace 29 años, con más de 39 años como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de diversos medios de información, ha sido Jefe de Información de dos gobernadores y tres presidentes municipales, y publicado cuatro libros.


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