miércoles, 6 de junio de 2018


 ¡Aguas con los candidatos federales!


                                                Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
No pretendemos dar clases sobre política, mucho menos sobre la triste realidad del país, sino hacer un llamado a votar a conciencia el 1º de julio, principalmente por senadores y diputados federales, cuyo compromiso, dígase lo que se diga, NO es con la ciudadanía, sino con su partido.
Aunque lo hemos repetido una y otra vez, la mayor parte de la culpa de la inseguridad, corrupción e impunidad en México la tienen los oficialistas PRI, Verde Ecologista, Panal y Encuentro Social, que se aliaron -se hicieron cómplices- durante la LXIII Legislatura del Congreso de la Unión.
¿Cómplices de quién? Para nadie es un secreto que esos “legisladores”, que eventualmente recibieron el apoyo del PAN o del PRD -con respetables excepciones- concluirán su periodo el 31 de agosto arrodillados, y bajo las órdenes del presidente Peña Nieto, a quien le besaron los pies durante 6 (senadores) y 3 años (diputados), respectivamente.
Esta confabulación Poder Legislativo-Ejecutivo posibilitó que TODAS las iniciativas del presidente de la República las aprobaran diputados y senadores por mayoría -excepcionalmente por unanimidad-, y de ahí que entraran en vigor cuestionadas Leyes y reformas, encabezadas éstas por la Energética y de Seguridad Interior…y el “gasolinazo”.
¿A cambio de qué? Millonarios recursos no fiscalizados -la mayoría de ellos vía Coordinadores de bancada-, candidaturas, nombramientos directos o algún cargo público. Para ello, lo que sobró fue dinero, no de balde el país está más endeudado que nunca y Peña Nietro gastó lo que quiso en su “imagen”.
Apenas en abril último, con ocasión de concluir el periodo ordinario de sesiones de la Cámara de Diputados, en plausible papel de opositor en Movimiento Ciudadano, Macedonio Salomón Tamez Guajardo cuestionó los excesivos meses de receso y que aunque se presentaron iniciativas para reducirlo, no hubo eco en una mayoría, que parece seguir creyendo que ser diputado es privilegio y no compromiso de servicio y trabajo
Reproducido en un vestíbulo de la Cámara, José María Morelos escribió una frase que recogió en sus “Sentimientos de la Nación”, en el sentido de que, como la buena ley superior a todo hombre, las que dicte el Congreso deben ser tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia e indigencia, de tal suerte que aumente el jornal del pobre y mejore sus costumbres, alejando ignorancia, rapiña y hurto.
La LXIII Legislatura quedó muy corta y dejó de cumplir a cabalidad su compromiso legal y moral de darle al país buenas leyes -como decía Morelos-, y de servir de contrapeso a los demás Poderes. La cantidad y calidad de su trabajo quedó muy lejos de lo que México necesita y reclama.
Su calidad de legislar representa un problema todavía más grave, prueba de ello, sus “números”: De las 5 mil 864 iniciativas que recibió sólo el 12% aprobó el pleno, desechó el resto y quedó un 61% pendiente de dictaminar.
Es tan grave su rezago, que no dictamina o pretende hacerlo de última hora, al vapor, tal y como ocurrió en los últimos meses, lo que no es más que una abominable irresponsabilidad de la mayoría oficialista.
Esta omisión de trabajo es un verdadero fraude al pueblo, que eligió a sus diputados y senadores para legislar y les paga por ello, lo que se debe en buena medida a su inasistencia e impuntualidad, tanto a sesiones plenarias como a las de comisiones.
La verdad es que parece increíble que hace tres años pedían el voto con todo tipo de promesas y compromisos -como ahora-, y a lo largo de su Legislatura, ya electos y con generosos estipendios, muchos no cumplan su obligación fundamental de asistir con tiempo y disposición de trabajo.
Debieran enviar alguna iniciativa para crear un sistema de evaluación de diputados totalmente en manos de la sociedad, para medir su asistencia y puntualidad, como niños de primaria. Es penoso que ante su falta de capacidad o vocación -o ambas cosas- para cumplir su deber, el propio Poder Judicial haya tenido que llamarle la atención a través de sentencias de Amparo que protegen a ciudadanos que se quejaron de su omisión.
En este caso fue para constituir una Subcomisión de Examen, previo a expedir la Ley de Comunicación Social y nombrar a los contralores de los órganos constitucionales autónomos. Aunque “a modo” -de la mayoría oficialista- cumplió la Legislatura.
No obstante, también es cuestionable su calidad de legislar a lo largo de dos años y 10 meses. ¿Cuántas de las cerca de 800 iniciativas aprobadas eran realmente importantes o trascendentes para el país? ¿Cuántas generarán un cambio positivo y cuántas se promovieron para un exclusivo lucimiento personal? La respuesta…para llorar
 Esas iniciativas pusieron a andar un proceso legislativo, incluyendo ocho enfadosos y repetitivos discursos al someterse a discusión y votación, y muchas veces sin más intensión que agregar una palabra a una ley sustentable, especial o para mencionar algún grupo o región, al igual que días con tantas solemnidades y efemérides que sólo provocaron perder el tiempo, como los innumerables discursos para despedir a alguien que solicitó licencia.
Para lo único que sirvió también fue para un breve video de diputados proponentes y conseguir unos cuantos “me gusta” en redes. En esta feria de vanidades, como decía el novelista inglés William Thackeray, se perdió tiempo en tramitar ocurrencias, mientras el país se deshacía en sus manos.
Si hablamos de legislar bien, por ejemplo en seguridad que, junto con la corrupción, es el problema más grave de los mexicanos, ésta se ha convertido no sólo en una demanda, sino en una verdadera exigencia y lamento de una sociedad que sufre y vive con temor.
Empero, se dejó de ir una extraordinaria oportunidad de mejorar nuestro sistema de seguridad, al votar contra una minuta del Senado, que establecía a nivel nacional un mando mixto, con pesos y contrapesos, certificaciones, apoyos y sanciones que hubiesen mejorado la función policial.
Por otro lado, se aprobó la abominable Ley de Seguridad Interior, torpe e inconstitucional, que engaña a todos, Al pueblo se le hace creer que estará mejor cuidado, y a las Fuerzas Armadas, en toda su nobleza, que están autorizadas a actuar como policías sin alguna responsabilidad. Es tan mala esa Ley, que el gobierno federal no se ha atrevido a aplicarla.
A lo largo de este año, con la norma vigente, las fuerzas armadas han intervenido en algunos Estados, y en ninguno se ha puesto en marcha el mecanismo de declaratoria de Estado de afectación la seguridad interior.
En materia de corrupción, ni qué decir. Con mucha alharaca se aprobó el Sistema Nacional Anticorrupción, como si su sola creación fuese a acabar con ese mal, cuando que, en realidad, no existe voluntad política para ello.
En primer lugar, su creación no era estrictamente necesaria, pues ya el Código Penal contempla los delitos de cohecho, peculado, enriquecimiento inexplicable, tráfico de influencias… y no pasa nada. Lo que falta es voluntad política, no hacer leyes y dejarlas en archivos jurídicos.
Así, siguen libres pillos de alta envergadura, como Emilio Lozoya, protegido desde la Presidencia de la República. La mayoría de esa vergonzosa caterva de monstruosos gobernadores que hemos tenido y sus cómplices indiciados en algún proceso o presos, lo están porque fueron denunciados o apresados fuera del país… no en México.
En materia de corrupción, mientras todo mundo festejaba y presumía la creación de ese Sistema, en los existe vocación por lo contrario, a través de las siguientes acciones y omisiones:
En la Cámara de Diputados se creó la Subcomisión, tardíamente y mediante Amparo, manipulada para promover la impunidad de muchos de los acusados, por ejemplo, en el caso del priísta Rodrigo Medina, al que no se pudo procesar, entre otros, por el paso del tiempo.
La Sección de Instrucción no tuvo voluntad para proceder contra presuntos delincuentes. Se demoró en nombrar al Auditor Superior de la Federación y Contralores de organismos constitucionales autónomos, como si no necesitáramos una cercana y diligente vigilancia del manejo de recursos.
         Por otro lado, la Comisión de Presupuesto no se han dictaminado las cuentas de la administración de Peña Nieto. Cuentas claras para qué, seguramente dirán los responsables.
Finalmente, no se garantizó la autonomía e independencia del sistema de procuración de justicia. La PGR no tiene titular, salvo un encargado de despacho, que utiliza la institución políticamente, como a todos consta, y ha bloqueado investigaciones de trascendencia nacional por sus alcances, como son los casos de Odebrecht y de la “Estafa Maestra”.
En este sentido, también sigue pendiente el nombramiento de un fiscal anticorrupción y 18 magistrados especializados. ¿Dónde está -más allá de los discursos- la vocación por combatir exitosamente la corrupción en México?
En materia de política interior, no hubo mayoría para legislar sobre asuntos tan importantes que demanda la sociedad, como la reducción de diputados federales y senadores ni para establecer una saludable segunda vuelta electoral, que tanta falta hace.
Tampoco progresaron las iniciativas para una mejor fiscalización de los gastos del Ejecutivo en particular de publicidad, y se aprobó una Ley de Comunicación Social muy cuestionada. Tampoco hubo medidas de austeridad, como tanto demandamos ni se pudo impedir -con el pretexto de un mejor equilibrio ecológico- se promulgaran leyes contrarias, que sólo ven negocios.
Para remediar todo esto se está sembrando odio en estas campañas y se responde con odio. Así no vamos a llegar a ningún lado.
Esperamos que el cambio, que tanto necesita México, y seguramente empiece en julio, sea para bien -porque también hay cambios para mal-, y México alcance la grandeza que le corresponde a través de esa armonía y justicia que tanto necesita.
¿Cómo contribuir para ello? Medite su voto a conciencia y comprometa a sus candidatos, sobre todo a los que aspiran a senadores y diputados federales. No se deje engañar o comprar y, sobre todo, ¡No los deje “colgarse” de ningún nombre o partido!

PD: Confirman que, en virtud de un Amparo, basado en su estado de salud -padece de la próstata y de una Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica-, el exgobernador Mario Villanueva Madrid fue trasladado este miércoles a Chetumal y recluido a las 10:30 horas en el Centro de Reinserción Social.

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con crédito para el autor)

*Luis Ángel Cabañas Basulto es un periodista con más de 41 años de experiencia como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de varios medios de comunicación, además de haber fungido como jefe de información de dos ex gobernadores y tres presidentes municipales y publicar cuatro libros.
Titulado en la Universidad Autónoma de Yucatán como Licenciado en Derecho, cuenta con cuatro Diplomados en Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los Derechos Humanos; Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, y en Juicio de Amparo, así como con más de 15 Seminarios, Talleres y Cursos diversos. 

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