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 ¡Vuelve a “desaparecer” chetumaleña secuestrada!

                                                                                 Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*

En un lugar donde hasta este mes se habían registrado más de 6 mil personas desaparecidas -mujeres, cerca de la mitad-, la arquitecta chetumaleña María Adela Morales Correa se estaría convirtiendo en una víctima más de esa “estadística” de la Ciudad de México, al reportarse el viernes su sospechosa sustracción del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente Muñiz”.

         Sin embargo, todo hace suponer que, en esa nueva “desaparición”, estaría involucrado el titular de la Fiscalía Especializada en la Búsqueda, Localización e Investigación de Personas Desaparecidas, Omar Montoya Rojas, designado para el caso por la Fiscal General de la Ciudad de México, Bertha María Alcalde Luján, ésta morenista titular desde el 10 de enero de 2025.

Otros involucrados, por lo que parece ser un sistema delictivo de trata de personas, es un supuesto amigo que se hacía llamar “Mathew”, un guardia de seguridad que al parecer les rentaba el cuarto donde vivían, con sus “amigas” Georgina Reus y Andrea Ramírez Hernández, también involucradas en esa mafia, al igual que el Instituto.

 Las sospechas en Montoya Rojas provienes de denuncias directas de familiares y la propia Cristina Ramírez Tapia, madre de María Adela, por coerción y omisiones del funcionario, pues denuncian públicamente que, desde un principio, frenó sus indagaciones con la advertencia de no seguir investigando porque les sería “contraproducente”.

Además, se le acusa de falta de transparencia por evitar proporcionar información clara sobre el estado legal de María Adela y las circunstancias de su ingreso al Instituto, además de que, junto con otras autoridades, dificultó tener acceso a la joven -logrado sólo mediante un amparo federal- y no mostrar avances en la investigación sobre la posible red de trata que la habría contactado con una oferta laboral falsa.

Por su responsabilidad ante la nueva desaparición, tras el egreso de María Adela del Instituto, supuestamente por “voluntad propia”, sin avisar a la familia, Montoya Rojas es señalado como uno de los responsables directos de su integridad y del desaseo procesal que permitió que perder nuevamente el rastro de la joven este viernes.

Ante estas acciones, el colectivo de familiares exige mayor claridad y el acompañamiento de organismos de derechos humanos, ante lo que consideran un actuar negligente -muy sospechoso- por parte de este funcionario.

Aunque el nombre de Montoya Rojas cobró relevancia mediática por el caso de María Adela, las denuncias en su contra reflejan un patrón de conducta que familiares de víctimas y colectivos señalan como sospechosa negligencia sistemática y hostilidad institucional en la Fiscalía de la Ciudad de México.

Las irregularidades reportadas incluyen coerción y amenazas directas, la denuncia más grave y reciente de Cristina Ramírez, quien señaló que Montoya Rojas le advirtió textualmente “no siga investigando, porque le será contraproducente”, lo que se interpreta como intento de encubrimiento o intimidación para frenar la búsqueda.

En abierta obstrucción de justicia, se le acusa de dificultar el acceso de la familia a información vital del expediente, lo que hizo necesario el amparo federal para que la madre pudiera ver a su hija en el Instituto, debido a las trabas impuestas por el fiscal y la institución.

Por si fuera poco, em omisión en la protección de la víctima, se le señala por haber permitido que María Adela fuera sospechosamente dada de alta del Instituto sin avisar a sus familiares, a pesar de ser el responsable jurídico de garantizar su seguridad y localización.

Familiares y activistas critican, además, que Montoya Rojas no ha seguido las líneas de investigación relacionadas con la falsa oferta de trabajo que llevó a la joven a la Ciudad de México, y sugieren una posible omisión ante delitos de trata de personas.

Cabe mencionar que la Unidad de Asuntos Internos de esa Fiscalía ha recibido múltiples quejas contra diversos agentes del Ministerio Público por irregularidades como “moches”, tortura y omisiones, y en el caso específico de Montoya Rojas, su nombre figura en denuncias públicas de colectivos que exigen revisar su desempeño patrimonial y curriculum ante el Sistema de Declaraciones de la CDMX.

A todo esto, la Fiscalía informó que María Adela salió del Instituto por “voluntad propia”, aunque sus familiares denuncian que el hospital no notificó a su madre sobre el egreso, a pesar de que existía un proceso legal y una búsqueda previa en curso.

Como publicamos, la joven profesionista había desaparecido inicialmente el 11 de abril tras viajar a la CDMX por una oferta de trabajo, pero fue localizada días después en el citado Instituto, donde estuvo incomunicada de su familia hasta este nuevo incidente.

https://luisangelqroo.blogspot.com/2026/04/chetumalena-secuestrada-en-un.html

Ante la pérdida de su rastro tras la salida del hospital, familiares y conocidos se manifestaron el viernes en la entrada de la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo para exigir a las autoridades de la Ciudad de México su pronta localización por las irregularidades y omisiones de la Fiscalía Especializada en Desaparición y las autoridades del Instituto

El caso sumó un nuevo episodio luego de que la madre Cristina Ramírez encabezara una marcha desde el Monumento a la Revolución hacia el denominado Búnker de la Fiscalía capitalina, sede de áreas especializadas de investigación ubicada en la colonia Doctores, para exigir claridad sobre su hija.

Cristina Ramírez relató que el ingreso de María Adela habría ocurrido luego de una conversación entre Georgina Reus, Andrea Hernández y la propia joven, quienes presuntamente compartían una habitación prestada por un hombre identificado como Matthew, vigilante del lugar donde vivían.

Durante una plática surgió el tema de la salud mental y Georgina habría propuesto acudir al Instituto para solicitar ayuda profesional y recibir una valoración médica, aunque, al presentarse en el lugar, le habrían informado a María Adela que debía ser internada de urgencia.

La madre también afirmó que desconocía que Georgina Reus compartía con Andrea Hernández la responsabilidad sobre María Adela, sobre lo que asegura haberse enterado tiempo después.

Así las cosas, lo que comenzó como una búsqueda desesperada dio un giro aterrador que puso en evidencia la incapacidad de las instituciones para garantizar la seguridad de la gente, porque María Adela se reportó nuevamente desaparecida, pero esta vez desde el interior de la propia institución.

 La noticia resultó alarmante porque ocurre justo cuando su familia comenzaba a exigir respuestas sobre quién la ingresó y bajo qué condiciones la tenían retenida, lo que genera la enorme sospecha sobre transparencia del Instituto y las autoridades involucradas.

En un análisis jurídico, el escenario es crítico, ya que una vez que una persona con reporte de búsqueda es localizada en una institución pública, ésta se convierte en garante legal de su integridad y paradero, y el hecho de que María Adela ya no esté bajo resguardo sin que su familia haya sido notificada de su alta oficial o traslado seguro, representa una omisión legal gravísima que podría derivar en responsabilidades penales para los funcionarios encargados, ya que la ley es clara en que los protocolos de búsqueda no terminan con la localización, sino con la entrega segura a sus redes de apoyo.

El un seguimiento del caso, tras el breve y angustiante encuentro con su madre, donde María Adela advirtió entre lágrimas que “le habían pasado cosas”, la joven ha dejado de estar bajo custodia del hospital sin una explicación clara.

Lo más preocupante es que el contacto inicial fue a través de Alejandra “N”, supuesta reclutadora que la engañó con una oferta laboral, y ahora que la joven vuelve a estar ilocalizable, el riesgo de que sea víctima de una red de coacción es mayor que nunca.

En efecto, no es posible que una institución de salud mental permita que una paciente en esas circunstancias desaparezca de sus registros o se entregue a personas ajenas a su familia sin existir una orden judicial o un protocolo de protección activado.

Estas circunstancias obligan a reflexionar sobre la falta de seguridad en los procesos de egreso y la urgencia de que la Fiscalía intervenga de inmediato para determinar el paradero real de la joven porque México no puede permitir que sus hospitales se conviertan en puntos ciegos donde las personas localizadas vuelven a perderse sin dejar rastro.

La sociedad exige respuestas claras sobre quién autorizó su salida y a dónde fue llevada porque el sistema le sigue fallando a María Adela y a su familia en cada paso del camino mientras la incertidumbre crece cada hora.

En otro orden de ideas, la madre de María Adela reveló que a su hija le pidieron ser “acompañante” días antes de ser internada en el psiquiátrico, y que le preocupa que “Mathew”, le hiciera propuestas de salir con hombres por dinero para “favores” sexuales, por lo que ella ya le había dicho que no se sentía cómoda en el cuarto donde vivía. “Me quiero cambiar”, comentó días antes.

Agregó que, ante la propuesta de “Mathew”, la joven le comentó que rechazó la oferta por ser ella es “una profesionista y no tiene esa necesidad”, aunque tras su negativa a la “invitación” fue recluida en el Instituto.

Por último, dijo que, antes de volver a desaparecer, se hija fue llevada a la Fiscalía de la Ciudad de México para rendir una declaración, y de ahí no volvió a saber de ella, aunque en el psiquiátrico sólo le dijeron que ya se había ido y que los psicólogos de la fiscalía le preguntaron si estaba bien y ella dijo que sí.

Durante la declaración de su hija en la Fiscalía la acompañaron dos personas, una de ellas, Georgina Reus y/o Andrea Martínez Hernández.

Ahora bien, ¿Quién es Georgina Reus? es una mujer que se encuentra en el centro de una controversia relacionada con el caso de María Adela y, según la madre de ésta, fue quien propuso acudir al Instituto para solicitar ayuda profesional y recibir valoración médica, aunque, al llegar al hospital, María Adela fue internada de urgencia sin que la madre recibiera informes médicos o diagnósticos formales sobre su estado de salud.

Georgina Reus y Andrea Martínez Hernández compartían un cuarto con María Adela en un lugar que les había prestado un hombre llamado “Matthew” y habían sostenido una conversación con la chetumaleña antes de acudir al hospital.

Así las cosas, la madre de ésta última las acusa de no haber cuidado adecuadamente a su hija y de mostrarle videos y audios de entrevistas que ella había dado para exponer el caso públicamente, aunque exige un examen toxicológico, un diagnóstico completo y la posibilidad de trasladar a su hija a una institución de Chetumal o Yucatán.

La pregunta obligada: ¿Qué inventará ahora la gobernadora Verde, Mara Lezama, para “lavarse las manos y dejar nuevamente de apoyar a su “paisana”?

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con crédito para el autor)

 

*Luis Ángel Cabañas Basulto es un periodista con más de 49 años de experiencia como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de varios medios de comunicación, además de haber fungido como jefe de información de dos ex gobernadores y tres ex presidentes municipales, y escribir cinco libros, uno de ellos pendiente de publicar.

Titulado como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019, 2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias. 

Información completa sobre el currículum vitae, en este link:

https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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