¡Chetumaleña, secuestrada en un Psiquiátrico!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Contra todo sentido común, la arquitecta chetumaleña
María Adela Morales Correa, de 25 años de edad, fue sospechosamente internada
por una desconocida -sin que su familia se enterara- en el Instituto Nacional
de Psiquiatría “Ramón de la Fuente” de la Ciudad de México, a donde viajó desde
enero en busca de mejores oportunidades de trabajo, pero ahora la mantienen
prácticamente secuestrada.
Internada sabrá Dios desde cuándo, hasta hace poco más de
una semana su madre Cristina Ramírez la pudo localizar, internada, con quien se
comunicaba en forma frecuente vía whattsapp, ya que dejó Chetumal desde enero por
haberse enterado de una oferta de trabajo, pero hace más de dos semanas dejó de
hacerlo, por lo que su familia buscó a las amigas de la joven, a una de las cuales conocía.
Al ignorar su paradero, la madre se vio en la necesidad de presentar
una denuncia en la Ciudad de México, ya que una de las amigas conocía a una
mujer que presuntamente le ofreció trabajo a su hija, por lo que inició intensa
búsqueda hasta localizarla en el Instituto Nacional de Psiquiatría, donde preguntó
quién la había ingresado, pero le “recomendaron” no seguir investigando porque
le podría resultar contraproducente.
A través de un Amparo, la madre consiguió verla por
única vez, notoriamente afectada, demasiado nerviosa y llorando, pero no pudo
decir qué le había pasado, salvo que “me pasaron cosas” y salió corriendo. Esto
fue el lunes último.
En este sentido, su madre teme que hubiera sido
víctima de una red de tratantes de personas, por lo que pide ayuda de las
autoridades y desea hablar de nuevo con su hija, lo que no le permiten, aunque
le dicen que está ahí porque tuvo problemas, pero “no te podemos decir cuáles
porque son serias”.
Cristina Ramírez dijo que ya no lloraba porque llevaba más
de 10 días pidiendo ayuda, aunque intentaron hacerlo en la Secretaría de Salud
para determinar la situación de María Adela Morales, pero todo llevó al
Instituto de Psiquiatría, donde, sin embargo, adujeron que, “por respeto a los
derechos y privacidad del paciente”, no pueden proporcionar información, por lo
que la madre teme que su hija sea una víctima más de desaparición.
Todo
lo anterior, basado en un video que circuló por redes sociales, obligan a
pensar sobre la forma que se internó a María Adela Morales, una profesionista egresada del Instituto Tecnológico de Chetumal, ya que los
requisitos para ingresar a cualquier a cualquier institución psiquiátrica
varían según si es voluntario o involuntario, aunque generalmente se basan en
una evaluación médica y administrativa bajo normas oficiales, como la
NOM-025-SSA2-2014 en México.
Sin
embargo, en cualquier modalidad en instituciones públicas, como el Instituto
Nacional de Psiquiatría, se debe requerir identificación oficial del paciente -INE,
pasaporte o licencia-, así como del familiar responsable, junto con el CURP y acta
de nacimiento; comprobante de domicilio reciente -no mayor a 3 meses- y hoja de
referencia o derivación médica de un centro de salud u hospital general,
indispensable en muchos casos.
En
todo caso, el ingreso no es automático, requiere una valoración previa de
psiquiatras del hospital para determinar si el cuadro clínico lo amerita. Los
motivos comunes incluyen riesgo inminente de daño a sí mismo -conducta suicida-
o a terceros; deterioro grave del estado emocional o activación física que
impida el autocuidado y la necesidad de observación estrecha por síntomas
intensos.
Tratándose
de ingreso voluntario, el paciente debe tener capacidad para consentir y firmar
una solicitud de ingreso y consentimiento informado y suele requerir ser mayor
de 13 o 15 años, dependiendo de la institución, en tanto que ingreso involuntario,
es cuando la persona no puede dar su consentimiento por incapacidad transitoria
o permanente.
Para
ese efecto, requiere de una solicitud por escrito de algún familiar
responsable, tutor o representante legal; un dictamen médico firmado que
justifique el riesgo y, sobre todo, una notificación OBLIGATORIA al Ministerio
Público y, en algunos casos, autorización judicial posterior para proteger los
derechos del paciente.
Entre
otros requisitos, es obligatorio contar con un familiar responsable de primer
grado que se haga cargo de los trámites y el seguimiento, y en instituciones
públicas, el departamento de Trabajo Social realiza una evaluación para
determinar las cuotas de recuperación.
Así
las cosas, el internamiento psiquiátrico fuera de protocolos legales puede
constituir delitos graves tanto para familiares como para el personal médico
involucrado, ya que la legislación mexicana y las resoluciones de la Suprema
Corte de Justicia son estrictas para proteger la libertad y los derechos
humanos.
En
torno a posibles delitos y sus consecuencias, el Instituto podría haber incurrido en privación
ilegal de la libertad, pues ingresar a una persona sin su consentimiento
informado o sin cumplir con los requisitos de urgencia médica -riesgo real e
inminente- se considera una forma arbitraria de privar la libertad.
Respecto
a abuso de autoridad y responsabilidad profesional, los médicos que autorizaron
el ingreso María Adela Morales sin debida justificación clínica o notificar a
las autoridades -como el Ministerio Público- pueden enfrentar cargos penales y
suspensión de su licencia profesional.
Por
su parte, la Corte (SCJN) determina internamiento involuntario, bajo
consideraciones arbitrarias o estigmatizantes, puede constituir actos de
tortura.
Cabe
señalar que, desde la reforma a la Ley General de Salud en mayo de 2022, el
enfoque en México cambió radicalmente hacia un modelo de voluntariedad en la prohibición
del internamiento forzoso: Ninguna persona puede ser internada contra su
voluntad sólo por una discapacidad o diagnóstico psiquiátrico.
El
tratamiento debe ser VOLUNTARIO y basado en el consentimiento informado del
paciente, además de que ya no se puede justificar un encierro indefinido sólo
bajo el argumento de que la persona “podría” ser peligrosa, a menos que haya
una crisis aguda, evaluada por un equipo multidisciplinario y con estricto
control judicial.
¿Qué
pasa si es una urgencia real? Si se intenta ingresar a alguien “de otra manera”
-por ejemplo, con engaños o fuerza física sin una crisis médica legalmente
documentada-, el Instituto o la familia pueden ser demandados ante
la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed) o denunciados ante la Fiscalía
General.
En
el caso concreto de María Adela Morales, en principio, el proceso legal debe ser
en Ciudad de México, ya que es donde se consumó el presunto delito -principio
de forum delicti commissi-, aunque existen opciones para iniciar el trámite
desde Quintana Roo o a distancia para facilitar el acceso a la justicia.
No
obstante, la Ciudad de México -lugar del hecho- es la vía más directa, pues su
Fiscalía General de Justicia es la autoridad competente para investigar delitos
ocurridos en su territorio.
En
Quintana Roo -lugar de residencia-, en denuncia por comparecencia, la madre puede
acudir a una agencia del Ministerio Público de Estado, como las ubicadas en
Cancún o Chetumal, y exponer los hechos.
El
Ministerio Público de Quintana Roo tiene la obligación de recibir la denuncia,
pero posteriormente declararse incompetente por territorio y enviar el
expediente a la Fiscalía de la Ciudad de México para continuar la investigación,
lo que puede hacer el proceso poco más lento por el envío de documentos entre Estados.
Sin
embargo, si se consideran violados sus derechos humanos o existe conexión con
delitos federales, se puede contactar al Centro de Denuncia y Atención
Ciudadana de la Fiscalía General de la República, donde se podrían orientar
sobre si el caso puede ser atraído por ellos.
Ahora
bien, independientemente de la denuncia penal, el internamiento al Instituto
o si participaron autoridades, se puede presentar una queja ante la Comisión Nacional
de los Derechos Humanos por la posible privación arbitraria de la libertad,
aunque es altamente recomendable contactar a un abogado o a la Defensoría
Pública para redactar la denuncia y asegurar que se respete el debido proceso
desde el inicio.
Ante
todo, el internamiento involuntario, fuera de los supuestos legales, debe
denunciarse principalmente como privación ilegal de la libertad, ya que, tras
las reformas de 2022 a la Ley General de Salud, el internamiento forzado es una
vulneración directa a la libertad personal y la autonomía.
Dependiendo
de las circunstancias específicas, los delitos o agravantes que pueden
configurarse son privación ilegal de libertad, delito base cuando se retiene a
una persona en una institución contra su voluntad y sin cumplir el protocolo de
consentimiento informado o urgencia médica justificada.
En
tanto, el abuso de autoridad procede si los que realizaron o autorizaron el
internamiento son servidores públicos o médicos de instituciones oficiales sin
seguir el debido proceso.
Reiteramos,
la SCJN establece que el internamiento arbitrario basado en estigmas o sin
consentimiento puede constituir actos de tortura debido al sufrimiento y la
anulación de la capacidad jurídica del individuo.
Otros
delitos son por responsabilidad profesional, específicamente para el personal
médico que firmó un dictamen falso o irregular para justificar el encierro de
María Adela Morales, y coacciones, si se utilizó violencia física o engaños
para obligarla a ingresar al Instituto.
Otra
arma para la familia es interponer un Amparo indirecto como la vía más rápida
para ordenar la libertad inmediata de María Adela Morales, pues los jueces de Distrito
pueden tramitarlo de forma urgente bajo el argumento de privación de la
libertad fuera de procedimiento, aunque también es recomendable una queja en
Derechos Humanos para documentar violación sistemática de derechos
fundamentales.
Finalmente,
aunque estamos conscientes de la permanente apatía de las autoridades de
Quintana Roo, la familia podría no solicitar, sino EXIGIR la intervención
directa de la gobernadora Verde, Mara Lezama, para lo cual este viernes habría
una manifestación frente a palacio de gobierno ¡y que Dios los bendiga!
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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