¡Otra mancha más al tigre!, ahora en Ultramar
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
En
un caso que inició en 2021, tras la muerte de Germán Orozco, fundador de la naviera
Ultramar, que desató disputa familiar interna por el control del negocio, el
Fiscal General de Quintana Roo, Raciel López Salazar, se colocó bajo escrutinio
público con sus investigaciones por presunto millonario desfalco contra un ex directivo
de la empresa.
Así,
inició proceso judicial contra Héctor Alejandro Matey Espadas, contador y
administrador de Ultramar durante 14 años, por el presunto desfalco de 140
millones de pesos, aunque su defensa cuestiona el papel de la Fiscalía, al
igual que diversos sectores, por diversas irregularidades en el proceso.
Entre
otros, acusa a la Fiscalía de montaje y “sembrar” mariguana para justificar la
detención, el 15 de octubre de 2025 en Cancún, en lo que fuentes cercanas al
caso y reportes de prensa señalan que podría haber sido utilizado como brazo
ejecutor en la guerra interna de la familia propietaria de Ultramar.
Asimismo,
algunas versiones sugieren el uso de comunicación oficial para influir en la
percepción pública del caso, incluso con campañas de desprestigio, por lo que Raciel
López enfrenta cuestionamientos y acusaciones por supuestas anomalías en sus investigaciones
sobre el caso.
Puntos
clave basados en la información hasta principios de 2026, refieren anomalías
desde fines de 2025 por supuestas irregularidades en la actuación legal en el tema
que involucra al ex directivo de la empresa.
Según
informes sobre el presunto desvío de los 140 millones, “fortuna inexplicable”
vinculada a la administración de la empresa, habría controversia sobre el
manejo de la fiscalía en el proceso, y más porque López Salazar es criticado
por un historial que incluye acusaciones de corrupción y vínculos con grupos
delictivos en su paso por seguridad pública en Puebla y la FGR.
Ante
los señalamientos, la Fiscalía se defiende asegurando que las investigaciones
se basan en indicios legales, como en casos de detenciones por extorsión a
socios de Ultramar, y que “no litiga en redes sociales”.
Lo
cierto es que tanto el estado del caso Ultramar y el proceso contra su ex administrador
Matey Espadas, se mantienen en fase de alta tensión legal y mediática.
Sobre
los puntos clave de la situación jurídica de éste, está vinculado a proceso por
extorsión y presuntas irregularidades financieras -desfalco- estimadas en los 140
millones, por lo que está en prisión preventiva en un penal.
Su
defensa sostiene que las acusaciones de extorsión son conjeturas y denunció la
detención inicial como montaje donde la Fiscalía “sembró” sustancias para
justificar su arresto en flagrancia.
El
juicio se desarrolla en medio de feroz pugna interna entre los herederos de
Germán Orozco por el control del corporativo, ante lo cual la familia del
detenido solicitó -ya sabe Usted, inútilmente- la intervención de la
gobernadora Verde, Mara Lezama y de la presidencia de la República, alegando
que Raciel López, “fabrica delitos” para favorecer a una parte.
Aunque
el Fiscal defendió la legalidad de sus actuaciones, en foros empresariales
sigue bajo fuego por el caso, y se le acusa de usar comunicación oficial para
influir en la percepción pública y desprestigiar al ex directivo.
Con
todo, a partir de investigaciones y reportes, las irregularidades en el caso de
Ultramar se centran en complejo entramado de desvíos financieros y acusaciones
cruzadas entre empresa y ex administrador.
Entre
otras irregularidades, se investiga a Matey Espadas por el presunto desvío tras
una revisión interna y un intento de vender la compañía a Grupo Xcaret, cuando los
socios se habrían percatado de inconsistencias financieras.
La
Fiscalía dice que los ingresos del imputado no coinciden con los que declaró
durante 14 años en la empresa, lo que lleva a investigar su patrimonio,
mientras la naviera podría ser disuelta o intervenida por Hacienda ante
irregularidades administrativas-fiscales más profundas.
Según
la defensa, el mismo contador señaló previamente irregularidades financieras del
grupo, pero el consejo directivo lo habría ignorado hasta estallar el conflicto
familiar por el control de la empresa.
En
paralelo, existe la denuncia de familia y defensa del ex administrador sobre
irregularidades procesales de la Fiscalía por la siembra de pruebas para
justificar su detención inicial por narcomenudeo antes de imputarle el supuesto
desfalco y extorsión.
El
caso evidencia no sólo problemas contables, sino también crisis operativa y administrativa
en Ultramar, que incluye paros laborales por falta de pago y fallas técnicas
frecuentes en sus embarcaciones.
Así,
la acusación de extorsión es de las más polémicas, basada en argumentos de
Fiscalía y denunciante, entre ellos utilizar la posición privilegiada de
encargado de las finanzas 14 años para exigir beneficios o pagos indebidos.
La
Fiscalía sostiene que el ex contador actuó en contubernio para sus actos de
extorsión, aunque la defensa argumenta ser conjeturas derivadas de una disputa
familiar interna entre los herederos.
Antes
de ser procesado por extorsión y desfalco, Matey Espadas habría sido detenido
inicialmente por narcomenudeo, lo que defensa y familiares alegan ser montaje
para mantenerlo en custodia mientras se formalizaba la carpeta de investigación
por extorsión.
También
sostienen falta de indicios razonados para vincularlo con la extorsión y que la
acusación viene directamente del denunciante -una de las facciones de la
familia propietaria- como herramienta de presión en la batalla por el control
mayoritario de la compañía.
Matey
Espadas sigue en prisión mientras su defensa intenta demostrar que la acusación
de extorsión carece de sustento técnico y es parte de una “fabricación de
culpables”.
En
síntesis, hasta hoy no existe registro oficial de que Mara Lezama haya
intervenido o emitido declaración sobre el presunto millonario desfalco, aunque
el caso ha escalado nivel judicial y mediático en Quintana Roo.
Reportes
y versiones del sector político sugieren que, desde el Gobierno del Estado, se
intentaría influir en la narrativa pública del caso a través de “asesores” de
comunicación, aunque no lo confirman canales oficiales ni se vincula a orden
directa de la gobernadora.
El
ex directivo permanecerá vinculado a proceso durante el tiempo que dure la
investigación complementaria -de dos a seis meses en casos de delitos
patrimoniales graves como fraude y extorsión-, y sigue en prisión desde fines
de año por fraude y extorsión, mientras la gobernadora centra su presunta agenda
“anticorrupción” en otros temas.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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