OPB cedió cobro de predial, ¡qué vergüenza!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Muy
seguramente por vergüenza a reconocer la incapacidad que todo mundo le conoce y
de la que ahora todo mundo se enteró gracias a las redes sociales, la alcaldesa
de Othón P. Blanco, Yensunni Martínez Hernández, firmó en secreto un convenio ¡desde
marzo! para ceder al gobierno Verde de Mara Lezama la facultad de recaudar el
impuesto predial de este municipio.
Seguramente
también ignorante de que la cesión del cobro al Estado tiene desventajas
importantes que afectan tanto la autonomía del Ayuntamiento como la dinámica
con la gente, la desdibujada munícipe, aconsejada por sabrá Dios quién, muy
probablemente habría “comprado” la idea de buscar eficiencia.
No
obstante, la medida involucra una serie de riesgos, sobre todo en pérdida de autonomía
financiera y política, ya que, con esa dependencia con el Estado, el municipio
deja de controlar una principal fuente de ingresos propios, lo que puede
generar vulnerabilidad si la relación política entre Yensunni Martínez y la
gobernadora Mara Lezama se tensa, retrasando la entrega de los recursos
recaudados.
Otro
costo es la desarticulación local, ya que, aunque ya es costumbre, aumenta la
pérdida del contacto directo con los contribuyentes, lo que debilita la
capacidad del Ayuntamiento para conocer las necesidades reales de sus barrios y
colonias a través de la gestión tributaria.
Sobre
costos económicos directos, incluye el pago de comisiones, ya que, quiérase o
no -y aunque Mara Lezama diga lo contrario- el Gobierno del Estado no realiza ningún
trabajo gratis. Generalmente, cobra una comisión por la administración y
cobranza que oscila entre 3 y 5% del monto recaudado.
Asimismo,
la cesión desincentiva el mejoramiento interno, pues, al delegar esa tarea, el
municipio suele dejar de invertir en la modernización de su propio Catastro, lo
que, a largo plazo, lo vuelve más incapaz de retomar el cobro por cuenta propia
al concluir el convenio.
Y
hay más, sobre el impacto en el contribuyente por la dificultad de pago en zonas
rurales, ya que en poblaciones pequeñas o con poca conectividad, los sistemas
digitales pueden no ser útiles. Si la gente está acostumbrada a pagar en la
tesorería local y hoy debe usar plataformas complejas, la recaudación podría
incluso bajar en ciertos sectores.
Por
otro lado, se habla de falta de flexibilidad, ya que el Gobierno del Estado
aplica criterios generales en su cobro y ejecución, mientras que el municipio
suele tener mayor margen para convenios de pago personalizados o entender
situaciones sociales que un sistema estatal automatizado ignora.
En
materia de riesgo de gestión y transparencia, existe incertidumbre en el retorno:
Un eminente peligro de que los recursos no regresen al municipio de manera
íntegra o inmediata, afectando la planeación de servicios públicos locales como
bacheo, alumbrado o seguridad.
Por
último, no se puede omitir el riesgo de opacidad, pues, en algunos casos, la
duplicidad de funciones entre empresas contratadas por el municipio y el
convenio estatal puede generar confusión y falta de claridad sobre quién es
responsable de qué.
Sobre
el caso, el portal de Información Sin Límite del 27 de abril publicó que OPB se
convirtió en quinto municipio en entrar al programa del gobierno del Mara
Lezama para que el Sistema de Administración Tributaria de Quintana Roo ayude a
cobrar el predial, con la promesa de que al aumentar la recaudación tendrán
acceso a recursos federales del Fondo de Fomento Municipal.
El
convenio lo firmaron el 7 de marzo Yensunni Martínez; la secretaria de Finanzas
y Planeación, Martha Parroquín; y el director del SATQ, Héctor Contreras
Mercader, sin informarlo públicamente, tras que el Cabildo capitalino lo autorizar
el 27 de marzo, cuando ya estaba firmado, y se publicó en el Periódico Oficial
del Estado el 21 de abril, para entrar en vigor.
Ante
esto, a partir del 22 de abril -sin que nadie se enterara-, el SATQ se
convirtió en autoridad fiscal municipal y comenzó a recaudar, administrar,
notificar y cobrar adeudos del predial en Chetumal, las comunidades rurales y
la Costa Maya de OPB, junto con la Tesorería Municipal.
Así,
es responsable de recaudar el impuesto predial con base en el cálculo del
municipio: Cobro de accesorios, multas y gastos de ejecución derivados de
incumplimiento de contribuyentes, si los créditos fiscales no han prescrito;
aplicar descuentos conforme a plazos y condiciones que autorice el municipio;
así como recibir y tramitar prórroga de pagos, parcialidades o diferidos.
Entre
otros, también se encargará del cobro coactivo a propietarios morosos, mediante
notificaciones y procedimientos administrativos de ejecución, con las
atribuciones de controlar, vigilar y asegurar el cumplimiento de las obligaciones
fiscales omitidas mediante requerimientos o cartas invitación, priorizando los
adeudos de mayor monto.
Determinar
y aplicar sanciones por infracciones, así como los actos administrativos
derivados del incumplimiento en el pago del impuesto predial o la falta de
atención a requerimientos, así como atender y resolver solicitudes de
aclaración presentadas por contribuyentes durante proceso administrativo de ejecución
y tramitar y ejecutar créditos fiscales, incluidos accesorios legales, a través
de sus unidades administrativas o por medios electrónicos.
La
Sefiplan debe transferir cada semana los montos recaudados a la tesorería de
Othón P. Blanco, pero la ayuda tendrá costos, porque se tendrán que pagar
gastos de gestión, aunque el convenio no especifica cómo calcularlos.
Por
su parte, el Ayuntamiento permitirá al SATQ acceso a su base de datos para
consultar saldos de contribuyentes, cobranza, y proporcionar información sobre
bienes inmuebles del municipio, así como de los morosos y sus adeudos.
El
SATQ cobrará el predial en OPB hasta concluir el trienio de Yensunni Martínez,
aunque lo podrá ratificar el siguiente gobierno municipal dentro de 30 días
siguientes de su toma de posesión.
Con
OPB suman cinco los municipios que “entraron al aro” -los otros son José María
Morelos, Lázaro Cárdenas, Playa del Carmen y Felipe Carrillo Puerto- ante la
petición de Mara Lezama de cobrar el predial en los municipios, un proyecto
concebido desde el sexenio del ex gobernador Carlos Joaquín, pero que no pudo
concretar su entonces titular de Finanzas, Yohanet Torres Muñoz.
Con
este convenio, el poderoso brazo del SATQ de Mara Lezama recaudaría en impuesto
predial del sufrido pueblo hasta 66 millones de pesos adicionales en 2026.
Lo
cierto es que los municipios están facultados para ceder o delegar la
administración y el cobro del impuesto predial al Gobierno de su Estado a
través de un convenio de colaboración administrativa, una práctica común en
México, que busca supuestamente mejorar la eficiencia en la recaudación a
cambio de incentivos financieros para el municipio.
Uno
de los aspectos clave de la cesión es la voluntariedad, por lo que el municipio
debe decidir de manera libre y autónoma si desea firmar este convenio con el Estado.
Aunque
lo cobre el Gobierno del Estado, el impuesto predial sigue siendo ingreso
municipal, aunque, generalmente, retiene un porcentaje -le llaman “incentivo-
por la gestión y transfiere el resto al municipio.
El
convenio puede incluir no sólo la recepción de pagos, sino también la facultad del
Estado al cobro coactivo -embargos o requerimientos- de créditos fiscales
vencidos, aunque al ceder ese cobro, muchos municipios acceden a
participaciones federales adicionales, como el Fondo de Fomento Municipal, que
premia a los Estados que coordinan la recaudación predial.
Como
ejemplos recientes de Estados con esta práctica, se incluye Puebla, donde diversos
municipios, incluida la capital, aprobaron convenios para que la Secretaría de
Finanzas estatal administre el predial, al igual que el Estado de México, con amplia
lista de municipios que utilizan el portal de su gobierno para que la gente
pague en línea, así como Hidalgo.
Con
todo, desde una perspectiva política o de autonomía, esta medida puede
interpretarse como debilidad, pues el municipio pierde control directo sobre su
principal fuente de ingresos propios y queda “atado” a los tiempos y procesos
del Gobierno Estatal.
Además,
si deja de invertir en su propio catastro porque “el Estado ya se encarga”, su
capacidad administrativa se debilita a largo plazo, y existe un costo político,
pues delegar el cobro es forma de evitar desgaste de cobrar impuestos
directamente a sus ciudadanos, pasando la estafeta al gobernador.
En
resumen, para municipios grandes con mucha infraestructura -como Monterrey,
Guadalajara o Querétaro-, ceder el cobro sí podría verse como una falta de capacidad,
pero para municipios medianos o rurales, suele ser única formal de
profesionalizar la recaudación y obtener más recursos federales.
En
el caso de OPB lo realmente imperdonable es que la firma y aprobación del
convenio haya sido lo más secreto posible, como que es una verdadera vergüenza
política…, aunque el portal de Quadratín Quintana Roo, jure y perjure que Yensunni
Martínez es la mejor alcaldesa de Quintana Roo.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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