¡Sorpresiva reaparición de la “secuestrada”!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
La verdad es que, sin ánimos de seguir
escribiendo sobre el tema, pero, por respeto a nuestros lectores, nos vemos en
la necesidad de aclarar que, en forma por demás sorpresiva, este lunes reapareció
en Cancún la desaparecida joven arquitecta, chetumaleña supuestamente
“secuestrada” en la Ciudad de México: María Adela Morales Correa.
Tras
dos semanas de dimes y diretes, así como de incertidumbre y versiones
encontradas, principalmente en redes sociales, sobre su presunta desaparición,
María Adela regresó a Quintana Roo y habló públicamente en conferencia de
prensa para dar su versión de los hechos, que contrastó un mundo con las de su madre
Cristina Ramírez Tapia.
El
caso es que todo hace suponer que se trató de un conflicto 100% familiar, donde
la más afectada habría sido la “desaparecida”, de quien se dijo haber sido
internada contra su voluntad en el Instituto Nacional de Psiquiatría de la
metrópoli, lo que ella misma niega y dice haber huido de su casa por ser
víctima de maltrato físico y emocional -de ello hablaremos más adelante-, por
lo que, inclusive, viajó a la ciudad de México con la intención de suicidarse.
En
este sentido, la joven aseguró nunca haber estado secuestrada o haber sido
víctima de trata de personas, aunque actualmente cuenta con una orden de
protección por temer por su seguridad.
Ante
señalamientos de que quien refería esta noticia no era María Adela, en este
link puede usted verla en persona:
https://www.facebook.com/Novedadesqroo/videos/1500660568107470
María
Adela explicó haber ingresado voluntariamente al Instituto “Ramón de la Fuente
Muñiz”, tras severa depresión y pensamientos suicidas, por lo que sus amigas Georgina
Reus y Andrea Ramírez Hernández fueron su principal red de apoyo y la
acompañaron a buscar ayuda profesional.
Según
dijo, viajó a la metrópoli el 16 de enero, inicialmente para celebrar su
cumpleaños, pero días después recibió respuesta a una solicitud de empleo y
regresó para comenzar a trabajar como auxiliar de residencia de obra, aunque su
estado emocional empeoró semanas después.
Así,
llevaba tiempo con ideas suicidas por estar muy deprimida, cansada de todo y con
intenciones de terminar con su vida.
Por
ese motivo habría acudido primero a consulta médica, donde los especialistas le
recomendaron internarse ante el riesgo que representaba para sí misma, y aunque
inicialmente lo rechazó por su situación económica, finalmente aceptó.
Por
otro lado, defendió públicamente al Instituto, cuestionado por su madre, pues nunca
la retuvo contra su voluntad y siempre le informó de cada procedimiento médico,
y “en ningún momento violentó mis derechos. Estoy muy agradecida por su apoyo”.
Respecto
a la Fiscalía Especializada en la Búsqueda, Localización e Investigación de
Personas Desaparecidas, afirmó que ésta tenía conocimiento de su internamiento
voluntario e incluso acudió varias ocasiones a corroborar su estado físico y
emocional: “Me hicieron entrevistas, tomaron fotos y siempre estuve consciente
de todo”, dijo.
Aunque
evitó detallar sobre su madre, dijo no desear volverla a ver por el historial
de violencia física y emocional, en la que su mamá abusó físicamente y
emocionalmente de ella.
Más
adelante reveló que, durante su estancia en el hospital, su madre promovió
recursos legales para intentar acceder a ella e, incluso, lograr su salida del Instituto,
pero la obligaron a verla tres ocasiones.
La
primera vez no pudo expresarle nada; la segunda le dijo directamente que ya
parara, que no estaba secuestrada y estaba ahí por su voluntad, pero ella le
dijo que no iba a detenerse, de modo que en la tercera ocasión decidió no
hablar más porque entendió que su madre no cambiaría de postura.
Ante
el temor de intentar sacarla del hospital contra su voluntad, Instituto y
Fiscalía organizaron un protocolo especial para que saliera sin que interviniera
su madre.
María
Adela lamentó que la difusión mediática del caso haya derivado en hostigamiento
hacia sus amigas, a las que defendió y rechazó que formaran parte de alguna red
criminal o la hayan llevado engañada a Ciudad de México.
No
son tratantes ni criminales: Son personas que me brindaron apoyo y ahora están
siendo acosadas y amenazadas, incluso algunas temen salir de su casa por haber sido
amenazadas en redes sociales, apuntó.
La
joven, de 26 años de edad, sostuvo que vive con temor por la pública exposición
de su rostro y datos personales: “No puedo salir a trabajar, ni a la calle sin
temor a encontrarme a mi mamá o a alguien que le diga dónde estoy”, aclaró, aunque
ya cuenta con medidas de protección de autoridades e interpondrá nuevas
acciones legales.
Así,
dijo tener una orden de protección e interpondría una demanda para su
seguridad, pese a recibir acompañamiento de autoridades de Ciudad de México y
Gobierno de Quintana Roo, por lo que pidió no difundir información falsa y respetar
su decisión de mantenerse alejada de su madre.
Pido
que se respete mi decisión de no querer regresar con mi mamá y detener esta ola
de acoso, ya que procederá legalmente contra los que sigan difundiendo
información falsa sobre mí, mis amigas o el Instituto, pues no hacerlo afectará
mucho mi proyecto de vida, concluyó.
Sus declaraciones contrastan con las de su madre Cristina
Ramírez, quien, un día antes de la “reaparición” de su hija, aseguró que ésta,
según investigó, vivía con cinco personas -cuatro mujeres y un hombre- y son
vigiladas, por lo que habría denunciado presunta trata de personas ante la
Fiscalía General de la Ciudad de México contra Georgina Reus, Andrea Martínez
Hernández y Berenice Loaiza.
Sin
embargo, pretextó no poder decir más, pero que haría pública toda la
información, pues temía que su hija estuviera en riesgo y recriminaba no contar
con el apoyo institucional de la Ciudad de México y del Gobierno de Quintana
Roo, del que lamentó que tampoco brindara la ayuda necesaria y dijera que su
hija estaba bien, sobre todo, reprocharía que se deslindara del caso por no haber
denunciado en Chetumal.
Ante
lo que ya se sabría, desmintió versiones de conflictos familiares y dijo
desconocer si su hija tenía otras preferencias sexuales o complicaciones
psicológicas, pues no había pruebas, pero aseguró que, pese a ser de religión
cristiana, ninguna de los dos casos motivaría abandonarla.
La violencia física es cualquier acto
que inflige daño corporal no accidental con uso de fuerza física o algún
objeto. Es la forma de maltrato más evidente porque suele dejar marcas visibles
en el cuerpo, por golpes, empujones, patadas, bofetadas, tirones de cabello,
quemaduras o uso de armas y sustancias corrosivas.
Como consecuencias, puede provocar
desde lesiones internas y externas hasta discapacidades permanentes o la
muerte. Además, genera un estado de tensión constante por temor a que el
episodio se repita.
Por su parte, la violencia emocional
o psicológica, es una serie de conductas, verbales o no, que atacan la esfera
emocional, desvaloriza, asusta o controla a la persona, aunque, a diferencia de
la física, no deja marcas en el cuerpo, lo que a menudo dificulta su
identificación y denuncia.
Las acciones más comunes son insultos,
humillaciones públicas o privadas; burlas, amenazas, celos excesivos,
aislamiento social y control de las decisiones o vestimenta de la víctima, que provocan
consecuencias: Deterioro grave de autoestima, sentimientos de culpa, ansiedad,
depresión y fuerte dependencia emocional contra el agresor.
De haber sido este el caso de
nuestros personajes, ¡cuánta razón tenía María Adela de haber tratado de
suicidarse!, ¡y todo por no haber intentado una consulta especializada con
profesionales de la salud mental!... aunque creemos que éste debería ser el
siguiente paso… si es con el padre también, mejor.
(Permitida
la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con crédito
para el autor)
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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