HAARP, ¿un arma secreta de Estados Unidos?
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Con
justa, merecida desconfianza, Estados Unidos es acusado por medio mundo de la
mitad de los males, entre ellos provocar tecnológicamente una serie de
fenómenos meteorológicos en países que así le conviene, por ejemplo, con los
que mantiene actividades bélicas, como Irán, donde, contra todo sentido común,
tras la destrucción de radares comenzaron aguaceros utópicos.
Así,
inclusive apenas ayer nos enteramos vía Twitter, ahora X, que los habría
provocado el “High Frequency Active Auroral
Research Program” (Programa de Investigación de Aurora Activa de Alta Frecuencia,
HAARP por sus siglas en inglés) centro de investigación científica
estadounidense, diseñado para estudiar la ionósfera, la capa más alta y externa
de la atmósfera terrestre.
El proyecto opera en instalaciones
de Gakona, Alaska, originalmente financiado por las fuerzas armadas de los
Estados Unidos y la agencia DARPA, aunque desde 2015 la gestión completa del
centro se transfirió a la Universidad de
Alaska Fairbanks,
convirtiéndose en un laboratorio puramente académico.
¿Cuál es su función real? Analizar
cómo las partículas procedentes del Sol afectan a la atmósfera superior y cómo
estos fenómenos influyen en las tecnologías humanas, a través de un Instrumento
de Investigación Ionosférica (IRI), conjunto de 180 antenas de radio de alta
potencia, que envían ondas de alta frecuencia para calentar temporalmente y de
forma controlada pequeñas porciones de la ionósfera.
Como aplicaciones prácticas, ayuda a
mejorar el rendimiento y seguridad de sistemas de telecomunicaciones,
navegación por satélite (como el GPS) y radares.
Sin embargo, debido a su origen
militar y a la naturaleza compleja de sus antenas, HAARP es blanco constante de
teorías de conspiración pseudocientíficas, pese a que organizaciones
verificadoras de datos como Chequeado han desmentido en repetidas
ocasiones su supuesta implicación en desastres.
Es científicamente imposible que realice
las siguientes acciones que le atribuyen en redes sociales, entre ellos manipular
el clima o crear huracanes: Sus ondas operan en la ionosfera -a más de 80 km de
altura-, mientras los fenómenos meteorológicos, en la troposfera -la capa más
baja, debajo de 15 km-y carece de energía y capacidad física para influir en
las nubes o la lluvia.
Sus antenas transmiten energía al
espacio, no al interior de la corteza terrestre, mientras los sismos los causa
el movimiento natural de las placas tectónicas. Sus por el centro interactúan
exclusivamente con electrones de la atmósfera superior, sin ningún efecto
biológico o neurológico en las personas.
En este sentido, no existe
manipulación ambiental ni control del clima por parte de HAARP, ni en Irán ni
en ninguna otra parte del mundo. Las afirmaciones que vinculan a este programa
con sequías, lluvias artificiales o terremotos en Oriente Medio son teorías
conspirativas sin sustento científico.
Su único propósito es estudiar la ionósfera,
la capa más externa de la atmósfera terrestre -a uno 60 y 500 km de altura- para
comprender el comportamiento de las ondas de radio y mejorar los sistemas de
comunicación y navegación satelital.
El clima de la Tierra y los fenómenos
meteorológicos -lluvias, tormentas, sequías- se originan en la tropósfera, la
capa más baja de la atmósfera. Las ondas de alta frecuencia de HAARP pasan
directamente a través de ella sin absorberse ni interactuar con nubes o presión
atmosférica. Además, su energía de antenas (3.6 megavatios) es insignificante
comparada con la potencia de los sistemas climáticos globales.
Respecto al origen del mito sobre
Irán, la narrativa específica se ha alimentado de dos fuentes, una de ellas declaraciones
políticas locales, pues mandatarios y militares del país -como el ex presidente
Mahmud Ahmadineyad en 2011 o el Gral. Gholam Reza Jalali en 2018- acusaron a
Occidente e Israel de usar tecnología electromagnética para “robar o vaciar
nubes” y causar severa sequía del país, desmentido por el propio Servicio
Meteorológico Nacional de Irán, aclarando que es meteorológicamente imposible.
Otras fuentes, la desinformación tras
conflictos bélicos, ya que se afirmó en redes sociales que Irán bombardeó
supuestas bases de HAARP en Emiratos Árabes Unidos, lo que había provocado
lluvias inmediatas, pero organizaciones de verificación confirmaron que EE.UU. no
opera estaciones HAARP en Oriente Medio; las instalaciones atacadas eran
radares de defensa antimisiles comunes sin ninguna relación con la
meteorología.
Las sequías prolongadas y las lluvias
torrenciales repentinas registradas en Irán corresponden estrictamente a
patrones climáticos regionales y a los efectos globales del cambio climático,
no a armas de manipulación ambiental.
Sobre los sospechosos incendios de
Hawái de 2023, no los provocó la tecnología de armas electromagnéticas o “láseres
espaciales”. La hipótesis de “Armas de Energía Dirigida" (DEW) es una
teoría de la conspiración falsa y ampliamente desmentida por científicos, agencias
meteorológicas y verificadores de datos a nivel mundial.
Por cierto, investigaciones oficiales
confirmaron que el desastre de Maui -particularmente en la localidad de Lahaina-
lo causó una combinación de factores humanos y climáticos, pero el detonante
físico fue líneas eléctricas caídas de la empresa Hawaiian Electric por fuertes
vientos.
Una primera chispa generó un fuego
matutino que los bomberos creyeron sofocar. Horas más tarde, ráfagas extremas
reavivaron las brasas ocultas y las arrojaron hacia un barranco seco,
expandiendo el incendio a una velocidad incontrolable.
Sobre la teoría de la tormenta
perfecta de vientos, el huracán Dora pasaba a cientos de kilómetros al sur,
mientras un sistema de alta presión se ubicaba al norte, lo que comprimió la
atmósfera y generó vientos huracanados de entre 50 y 100 km/h que empujaron las
llamas directo hacia las zonas residenciales.
Además, Hawái atravesaba por una
temporada de sequía severa, y campos antes ocupados por plantaciones ahora
estaban repletos de hierbas secas no nativas muy inflamables, las cuales
sirvieron como el combustible perfecto para el fuego.
Ahora bien, ¿Cómo nacieron los mitos
del “láser” en redes sociales? El escepticismo en plataformas digitales escaló con
manipulación de imágenes y desconocimiento físico de los incendios: Publicaciones
virales usaron imágenes viejas de un lanzamiento de cohetes de SpaceX en
California (2018), una quema controlada en una refinería de Ohio o la explosión
de un transformador en Chile para asegurar que eran “rayos láser cayendo del
cielo en Maui”.
Sobre otro mito, el de los “objetos
azules”, se viralizó la idea de que los láseres respetaban ese color y por eso
algunos carros o techos de ese color no se quemaron, cuando, en realidad, tomas
aéreas demostraron que se quemaron estructuras de todos los colores por igual y
que los elementos sobrevivientes lo hicieron por factores de aislamiento
térmico o dirección del viento, no por color.
Científicos de la Universidad de Colorado explicaron que un láser con la
potencia necesaria para prender fuego a una ciudad desde el espacio requeriría de
un satélite o aeronave de proporciones colosales que habría sido visible para
cualquier radar y telescopio del planeta.
Por otro lado, el financiamiento
histórico del Pentágono al sistema HAARP, el proyecto no nació en una
universidad, sino que fue concebido y financiado por la Fuerza Aérea, la Marina
de Estados Unidos y una agencia de proyectos avanzados.
Aunque ahora lo gestione la Universidad de
Alaska Fairbanks,
para la opinión pública y los países rivales resulta difícil disociar el
complejo de sus objetivos militares originales. El propósito militar inicial
era mejorar las comunicaciones con submarinos nucleares y optimizar sistemas de
vigilancia estratégica.
Sobre el caso de Irán, en 2020, tras
tensiones militares y el derribo accidental de un avión ucraniano, se
difundieron falsas acusaciones en redes de que Estados Unidos usó HAARP para
provocar sismos simultáneos en territorio iraní.
Respecto al sismo en Turquía y Siria,
durante los devastadores terremotos de 2023, que afectaron a una región con una
compleja crisis humanitaria y militar, millones de publicaciones en plataformas
como Twitter culparon a operaciones encubiertas de Occidente a través del HAARP
para desestabilizar la región, y mandatarios internacionales alimentaron las
sospechas en foros globales oficiales, sugiriendo que el proyecto funciona como
“arma de última instancia” capaz de inducir catástrofes de manera silenciosa.
Desde el punto de vista de estrategia
militar conceptual, la manipulación de entorno -guerra climática o geofísica- la
describen teóricos de defensa como arma asimétrica perfecta. Al no dejar rastro
de agresión convencional, un desastre provocado artificialmente destruiría
infraestructura, agricultura y economía de un enemigo de forma encubierta. Al
ser HAARP la antena emisora de radiofrecuencia más potente del mundo, las
sospechas se dirigen de inmediato hacia ella como prototipo de esta supuesta
tecnología.
El recelo no proviene sólo de
internet; también de organismos internacionales legítimos: En 1998, la Comisión de Asuntos
Exteriores del Parlamento Europeo
emitió un informe con honda preocupación por el impacto ambiental y la falta de
transparencia del proyecto HAARP, al que catalogó como sistema que desdibujaba
líneas entre investigación civil y aplicaciones militares globales de control
estratégico.
Por último, en el contexto de
Palestina y el conflicto en Medio Oriente, HAARP se cita frecuentemente en
redes sociales por narrativas de guerra psicológica y desinformación digital,
donde se le acusa de ser un arma de desestabilización geopolítica masiva que utiliza
Occidente para debilitar o atacar la región.
Como la Franja de Gaza y Cisjordania
son focos de atención militar mundial, cualquier fenómeno natural o anomalía en
la zona se convierte en combustible para teorías de conspiración.
Titulado como Licenciado en Derecho en la
Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con nueve Diplomados, cuatro de ellos
en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019, 2021 y 2025) y cinco de Derechos
Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los Derechos Humanos; y Acceso a la
Justicia en Materia de Derechos Humanos, así como con más de 75 Seminarios,
Talleres, Cursos y Conferencias.
Información completa sobre el currículum vitae,
en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

Comentarios
Publicar un comentario