Los 13 secuestrados, ¡un caso para la araña!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Utilizado de forma irónica o divertida para
referirse a un misterio doméstico exagerado, chisme enredado o una situación
ridículamente difícil de resolver, el título de la columna encaja perfectamente
con el reciente caso de los 13 secuestrados en el municipio de Bacalar, ante el
surgimiento de una serie de cuestionamientos e “investigaciones” de la Fiscalía
General del Estado.
El primer caso se refiere a que, en realidad, no habrían
sido 13, sino 14 las víctimas, ya que se omitiría oficialmente el nombre ¡de
una mujer!, esposa de uno de ellos, el mecánico Sergio Armando Melken Constantino, el
ex estudiante de Derecho que acudió al lugar para reparar un volquete,
suponemos que acompañado de su cónyuge.
Por
otro lado, tanto el contratista de la empresa Steel Constructora, el Ing. Alfonso
Coronado, como Melken Constantino, son investigados por el Ministerio Público
porque la localización de los 13 secuestrados no extingue el delito ni detiene
las pesquisas criminales, y aunque la Fiscalía General del Estado ya desactivó las fichas
de búsqueda tras hallarlos con vida, el expediente sigue abierto por razones
jurídicas y operativas.
Una
de ellas es el esclarecimiento de los hechos, ya que, por protocolo, las
víctimas recuperadas deben rendir ante el Ministerio Público su declaración
formal para determinar cómo ocurrió la privación ilegal de la libertad, causa del
traslado forzado y condiciones en las que estaban retenidos.
Tanto
privación ilegal de la libertad como desaparición cometida por particulares,
son delitos graves que se persiguen de oficio, por lo que la autoridad está
obligada a identificar, localizar y capturar al comando armado responsable de
la irrupción, aunque los afectados ya estén a salvo.
Tanto
contratista como el mecánico, que acudió sólo a reparar un camión pesado de la
obra, son piezas clave para la investigación, ya que sus testimonios permiten
indagar si la empresa o las obras de construcción en la zona de Bacalar estaban
siendo extorsionadas con cobro de piso o amenaza de células delictivas, en este
caso el Cártel de Caborca, líneas de investigación de la Fiscalía.
Respecto
a la supuesta desaparecida 14, a la que no se habría mencionado para no
alborotar más las cosas, no obstante, en procesos de desaparición, el familiar
directo que acude al Ministerio Público a reportar el hecho -en este caso,
presuntamente ella, a denunciar la no localización de su esposo- actúa en calidad de denunciante o
testigo. Sus datos generales se mantienen bajo estricta reserva de ley para
proteger su integridad.
La
identidad del propietario o accionistas mayoritarios de Steel Constructora -con
sede en Alfredo V. Bonfil- se mantuvo bajo reserva, aunque, según registros
comerciales y directivos de la firma, el director general resultó ser el Ing. Alfonso
Coronado.
Por
otra parte, a nivel operativo y en el contexto específico del caso, los
liderazgos identificados son, como responsable técnico en la obra, el encargado
directo de la cuadrilla privada de la libertad, Gilberto Domínguez Peralta, joven oriundo de
Coatzacoalcos, Veracruz, localizado vivo con sus trabajadores.
Reiteramos,
durante las primeras horas de la desaparición, familiares de los obreros
denunciaron públicamente ante medios de información que mandos administrativos
o encargados de la constructora intentaron presionarlos
para no difundir los hechos, lo que forma parte de las indagatorias de las
autoridades.
El
secuestro ocurrió en un inmueble de Xul-Ha, municipio de Bacalar, donde los
obreros laboraban y pernoctaban en una obra privada en las inmediaciones de la
localidad, a unos 20 minutos de Bacalar, muy cerca de Laguna Milagros, en
terreno habilitado para resguardar materiales de construcción y como campamento
temporal de obreros de Steel Constructora.
Las
primeras investigaciones oficiales apuntan a que los trabajadores fueron
víctimas del entorno delictivo y no se ha establecido un vínculo criminal
directo entre Steel Constructora y el Cártel de Caborca.
La
relación entre involucrados se desglosa en líneas de investigación y reportes
donde, de acuerdo con los de seguridad en el sur de Quintana Roo, el secuestro,
confirman, la ejecutó el Cártel de Caborca, que mantiene fuerte control en el
corredor rural de Bacalar y zona limítrofe de Belice.
Las
primeras indagatorias del Grupo de Coordinación para la Construcción de Paz y Seguridad de Quintana
Roo
sugieren que el móvil fue intento de extorsión o cobro de “derecho de piso”,
por lo que el cártel habría secuestrado a los empleados como presión contra
directivos o dueños de la constructora para obligarlos a pagar cuotas ilegales
para operar en la zona.
Tanto
mecánicos, soldadores e ingeniero a cargo eran empleados operativos y técnicos
independientes subcontratados para la edificación de una bodega vinculada al
proyecto del Tren Maya, y al ser liberados ilesos, la línea principal es que
fueron utilizados sólo como “rehenes” o elementos de presión.
El
único señalamiento inicial hacia el personal administrativo de Steel
Constructora fue la presión a familiares de las víctimas para frenar difundir en
redes sociales para evitar mayores represalias, aunque la Fiscalía mantiene
abiertas declaraciones de los involucrados para determinar si altos mandos de
la constructora ya habrían recibido amenazas previas que no denunciaron.
A
todo esto, el meollo, aseguran, tendría que ver con los Omar, Juan Pablo y
Cristian Sharid Tapia Salvatierra, por negocios dudosos inmobiliarios,
pirotecnia y la iglesia “Nido de Águilas”, aunque ninguno de ellos figura con
alguna investigación o vínculos.
Incluso,
en el caso del último de ellos contendió bajo las siglas del partido MAS (Más
Apoyo Social) para la presidencia municipal de Othón P. Blanco, donde también
figuró como suplente de regidor. Sus perfiles públicos e información de
trayectoria lo identifican como administrador y emprendedor local, sin
investigaciones vigentes.
Ahora
bien, “Nido de Águilas” son células y templos de una comunidad de iglesias
cristianas evangélicas u organizaciones de fe.
En
Chetumal, se ubica en la Calle Pucté, como principal centro de la congregación
en la capital, con servicios religiosos semanales enfocados en la edificación espiritual
y actividades familiares, mientras en José María Morelos está poco más al Norte,
con flujo constante de creyentes de comunidades rurales circundantes.
Estos
centros, uno de ellos cerca de Bacalar, operan públicamente como agrupaciones
de fe cristiana. Sus nombres se derivan de la metáfora bíblica del libro de Deuteronomio
e Isaías, donde se compara el cuidado y protección de Dios a sus fieles con el
proceso donde un águila protege y enseña a volar a sus polluelos en su nido.
Entre
los cuestionamientos relacionados con el secuestro, para todo mundo es raro que
contraten a una empresa para construir una mega-bodega en medio de la nada,
aunque “los malos”, en este caso el Cártel de Caborca, pensaron que estaban
construyendo una bodega para cosas indebidas y se los llevaron a todos.
Lo
curioso respecto a la intervención de las autoridades es que hasta hacerse
pública la desaparición empezaron a buscar, y aparecieron el miércoles poco después
de las 2:30 de la madrugada, pero no esposados ni los liberaron por sentirse
“asfixiados” los criminales con la búsqueda de las autoridades, como se dijo al
principio, sino fueron encontrados caminando por la carretera, lo más probable,
por algún acuerdo secuestradores-extorsionados.
Pero
más curioso aún, resulta que “trascendió” que los 13 obreros fueron privados de
su libertad “por error” o confusión por una célula delictiva mientras
realizaban laboraban, por lo que fueron liberados, aunque incomunicados 48
horas antes de que, supuestamente, el fuerte despliegue de las fuerzas del
orden obligara a su liberación o facilitara su ubicación.
También
llama la atención que la información oficial de las autoridades la publicó
primero el encargado del Departamento de Redes Sociales y Web de la Dirección
de Comunicación Social de la Secretaría de Gobierno, Héctor Jair Negrete
Jiménez, en su Facebook personal, y no desde la página oficial de la
dependencia y hasta una hora después lo hicieron la Secretaría de Seguridad
Ciudadana y la Fiscalía General.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:

Comentarios
Publicar un comentario