Otra de “Chepe”, ¡ahora con los 13 secuestrados!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Apenas
unos días después del sonado escándalo por la balacera en carretera contra una
familia carrilloportense cerca de Buenavista, el alcalde de Bacalar, José
Alfredo “Chepe” Contreras Méndez, vuelve estar en el ojo del huracán, ahora por
el inaudito secuestro de 13 trabajadores el lunes al noreste de su municipio,
en una bodega a cargo de la empresa “Steel Constructora”.
Las
víctimas, todas esposadas, fueron localizadas con vida y liberadas a los dos
días por la madrugada cerca de Valle Hermoso, tras que presuntos miembros del
Cártel de Caborca se vieron obligados a abandonarlos ante la presión social y
un operativo de seguridad, después de subirlos a varias camionetas, cuando
laboraban en una obra en la región de Pueblo Morebí.
Sobre
el sospechoso papel de Contreras Méndez respecto a ese grupo criminal, el 18 de
marzo, con el título “Chepe” Contreras, ¿aliado de Cártel Caborca?”, publicamos
una muy documentada columna, que puede ver en:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2026/03/chepe-contreras-aliado-de-cartel.html
Lo
que se sabe sobre su hallazgo y su situación actual, las 13 víctimas fueron encontradas en las inmediaciones del Subcentro de Adiestramiento de Operaciones en Selva y
Anfibias de la Secretaría de la Defensa Nacional, en Bacalar, a unos 50
kilómetros de Chetumal.
Autoridades
del Grupo de Coordinación para la Construcción de Paz y Seguridad de Quintana
Roo confirmaron que todos estaban en buen estado de salud tras valoración
médica, aunque los pusieron a disposición de la Fiscalía General del Estado
para rendir sus declaraciones, continuar con la integración de la carpeta de
investigación y esclarecer los motivos del “levantón”.
Paralelo
al caso, fuerzas de seguridad de los tres niveles de gobierno desplegaron
operativos en la zona rural de Bacalar, por comunidades como Limones y Reforma,
donde en las últimas horas también “aparecieron” restos óseos y un presunto
campamento clandestino que usaron células criminales.
Aunque
las autoridades mantuvieron bajo reserva la identidad completa oficial de las
víctimas para proteger su seguridad, listas y fichas de búsqueda preliminares que
difundieron colectivos y familiares los identificaron:
Se
trató de Gilberto Domínguez Peralta, Andrés Bolaina de la Cruz, Juan Pablo
Tapia Salvatierra, José Reyes Méndez Pérez, Santiago Sánchez González, Johny
Alvarado López, Waldo López Montiel, Juan Antonio Chablé, Alexis Hernández
Díaz, José del Carmen López Trinidad, Ángel Luis Candelero de la Cruz y Sergio
Armando Melken Constantino, este último ex estudiante de Licenciatura en
Derecho en la Universidad de Quintana Roo.
El
contexto de la desaparición de los 13 trabajadores está directamente ligado a
la inseguridad rural en la frontera sur, la operación de obras de
infraestructura masivas en la región y la violenta disputa territorial del
crimen organizado, específicamente el Cártel de Caborca.
Las
víctimas formaban parte de un grupo de obreros de la construcción procedentes
de diferentes Estados -como Veracruz, incluyendo a originarios de Coatzacoalcos-
que llegaron al Estado contratados por empresas vinculadas al desarrollo de
infraestructura en la zona, como las obras del Tren Maya.
Sin
embargo, los interceptó un comando fuertemente armado el lunes, mientras
realizaban labores en un tramo de obra en las inmediaciones de Pueblo Morebí,
comunidad rural al noreste de la cabecera municipal de Bacalar.
Para
todos es sabido que Bacalar y el vecino Othón P. Blanco sufren fuerte asedio
del Cártel de Caborca que, según informes de seguridad -como documentos de la
Sedena-, lo ubican operando de manera agresiva en la región, liderado en la
zona por facciones ligadas a José Gil Caro Quintero.
El
grupo delictivo ha estado presionando intensamente a comunidades rurales de
Bacalar -como ocurrió de manera crítica en el ejido El Gallito- para despojar a
pobladores y ejidatarios de sus tierras, quemando casas, sembrando terror y
forzando desplazamientos comunitarios.
En
este ecosistema criminal, los campamentos de trabajadores y las obras de
construcción quedan expuestos a extorsiones -“cobro de piso”-, secuestros
masivos o reclutamientos forzados.
Respecto
a los 13 trabajadores, tras perder el contacto absoluto con ellos, sus
familiares recurrieron rápidamente a redes sociales y presentaron denuncias
formales ante la Fiscalía General, en tanto difundieron
listas con nombres y fichas de búsqueda desesperadas para visibilizar el caso
de inmediato.
La
amplia cobertura mediática y la presión de las familias obligaron a una
movilización masiva del Grupo de Coordinación para la Construcción de Paz y
Seguridad -lo integran Ejército, Guardia Nacional y policías estatales-, en un
despliegue de fuerzas del orden que asfixió operativamente la zona, lo que
forzó a los captores a liberar al grupo por la madrugada antes de ser cercados.
Todas
las víctimas compartían perfil de obreros, albañiles y técnicos de la
construcción, gran parte de ellos trabajadores migrantes originarios de otros Estados,
aunque destacan jóvenes y adultos provenientes del sur de Veracruz, como la
región de Coatzacoalcos.
Se
encontraban viviendo temporalmente en Quintana Roo por haber sido contratados
por subcontratistas y constructoras enfocadas en los frentes de obra de
infraestructura masiva en la frontera sur -como el proyecto federal del Tren
Maya-, por lo que su rutina era trasladarse diariamente a campamentos o tramos
de obra rurales poco comunicados.
Desafortunadamente,
como es costumbre, hasta el momento, las autoridades de Quintana Roo no han
reportado ninguna detención directa vinculada con los responsables materiales o
intelectuales del secuestro masivo.
Reportes
policiales indican que no hubo enfrentamiento directo ni detenciones al momento
del hallazgo, aunque la movilización masiva de Ejército, Guardia Nacional y
Policía Estatal “asfixió” operativamente los caminos rurales de Bacalar, lo que
forzó al Cártel de Caborca a abandonar a sus víctimas cerca de la base militar
para poder huir antes de ser cercados.
Tras
ser rescatados y confirmarse su buen estado de salud, los obreros fueron
trasladados de inmediato a la Fiscalía General, donde rindieron sus
declaraciones ministeriales para aportar datos clave, como fisonomía de sus
captores, vehículos utilizados y sitios de resguardo, tales que permitan solicitar
órdenes de aprehensión.
Aunque
no hay capturas, las fuerzas federales mantendrían una ofensiva continua contra
la estructura criminal en el sur del Estado, donde este año, Fiscalía General y
Ejército ejecutaron macrooperativos y cateos masivos en comunidades cercanas de
Bacalar -como Limones-, donde desmantelaron células logísticas del grupo
delictivo con la captura de varios de sus integrantes.
Por
otro lado, acusaciones y reclamos sociales en Quintana Roo frente a la
expansión del Cártel de Caborca son por incompetencia operativa y sospechas
directas de complicidad institucional, lo que el secuestro y posterior
liberación de trabajadores reavivó una crisis de seguridad que, analistas,
medios y pobladores, atribuyen a fallas estructurales del gobierno en sus tres
niveles.
Los
argumentos de ambas posturas explican desconfianza generalizada de incompetencia
y omisión por inacción y patrullajes intermitentes: Habitantes de comunidades
asediadas, como El Gallito o Limones, denuncian que, pese a sus constantes
llamados de auxilio por balaceras e incendios provocados, la presencia de
policía y fuerzas federales es intermitente. Llegan horas después de ataques,
lo que da a los criminales tiempo suficiente para huir.
La
policía de Bacalar pretexta carecer crónicamente de personal, patrullas y
armamento táctico para enfrentar al cártel, que se desplaza en vehículos
blindados y tiene fusiles de asalto de uso exclusivo del Ejército.
Periodistas
locales e informes de seguridad detallan que, ante la incapacidad gubernamental
de garantizar orden, el cártel impuso “toque de queda” de facto en zonas
rurales tras las 7 de la noche, lo que obliga al confinamiento o provoca
desplazamiento forzado de decenas de familias que abandonan hogares, escoltadas
por el Ejército tras perder todo.
Las
sospechas de complicidad no son infundadas, ya que existen precedentes graves. Recientemente,
como publicamos, agentes de la propia Fiscalía General fueron investigados y señalados por
recibir sobornos -de hasta 15 millones de pesos- a cambio de permitir la
liberación o fuga de altos líderes de la misma organización criminal tras ser
retenidos de forma preliminar.
Además,
informes de inteligencia militar filtrados revelan que el Cártel de Caborca
estableció una red de operaciones logísticas, almacenes y “narco-ranchos” en la
selva de Bacalar, gracias a un tejido de corrupción que incluye a autoridades
ejidales y complicidad con mandos policiacos de bajo perfil para usar históricas
pistas de aterrizaje clandestinas.
Por
si fuera poco, organizaciones civiles critican que, si bien el gobierno estatal
despliega operativos conjuntos muy mediáticos tras incidentes graves como el
secuestro masivo, rara vez logra detenciones efectivas de autores materiales.
La
percepción ciudadana es que las autoridades prefieren “administrar” el
conflicto u obligar a los criminales a replegarse temporalmente a través de
cercos tácticos en lugar de desmantelar sus redes financieras y operativas.
Claro
ejemplo es el de los 13 secuestrados, una noticia que trascendió a nivel
nacional, pues se trata de otro “multi-levantón” en la zona sur, bajo control
del Cartel de Caborca coludido con La Mayiza, del Cartel de Sinaloa.
Y
decimos “otro” pues, como se sabe, en septiembre de 2025, once originarios de
Nayarit “desaparecieron” en el hotel Luna Caribe de Chetumal, nueve de ellos
ubicados, pero tres nunca, por lo que la Fiscalía activó ficha de búsqueda y
recompensa para dar con “Casilda”, del Cartel de Caborca, abatido por un policía
de investigación en un enfrentamiento en Felipe Carrillo Puerto.
Lo
cierto es que están muy difíciles las cosas para el municipio que “gobierna” el
cuestionado Contreras Méndez, no de balde un buen amigo nos comentaba que ya en
la costera de Bacalar no se puede andar de noche, ya que unos sujetos paran a
la gente y le hacen preguntas.
¡Manos
mal que “El Chepe” no dice aspirar también a la gubernatura… como otros que
hasta risa dan!
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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