El caso de Migración, ¡toda una mafia delictiva!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Como
prueba de que ni los militares son libres de tentación por el dinero, el Almirante
de la Armada de México, Carlos Manuel Bandala González, es uno de los
principales investigados por presunta corrupción, irregularidades en la entrega
de documentos migratorios y posible red de trata de personas, por lo que fue
destituido como titular del Instituto Nacional de Migración en Quintana Roo.
Como
publicamos ayer, el otro caso reciente es el del general retirado Gerardo
Mérida Sánchez, a quien habrían convertido en testigo protegido las autoridades
estadounidenses, a la que se habría entregado tras ser acusado, entre otros, de
recibir sobornos por 100 mil dólares mensuales de “Los Chapitos” del Cártel de
Sinaloa.
El
tema de Bandala González, ampliamente difundido, sobre todo por redes sociales,
es que se detectaron unos 935 expedientes irregulares de cubanos y venezolanos,
a los que cobraban entre 10 mil pesos y 5 mil dólares por documentos falsos con
los que se acreditaban nacionalidades apócrifas, muchos de ellos mujeres
menores de edad.
Tras
su remoción, el “civil” Mauricio Alejandro Patiño Arroyo asumió como encargado
de despacho la dependencia en Cancún, donde indagatorias de autoridades
ministeriales se centran en una red interna de complicidades y conexiones con
el crimen organizado internacional, así como el Registro Civil.
Así
las cosas, están involucrados funcionarios de Migración, sobre los que la
Fiscalía General de la República mantiene bajo lupa, pues investiga a personal
de ventanilla, oficiales y jefes de departamento que tenían acceso directo al
Sistema de Trámites Migratorios, sin cuya complicidad, hubiera sido imposible
autorizar, cargar y validar expedientes sin levantar alertas internas.
Las
irregularidades no se habrían descubierto de la noche a la mañana, sino que fue
resultado de una investigación secreta de unos dos años, aunque las autoridades
federales y ministeriales mantienen el caso bajo estricta reserva, entre otros,
como estrategia de acumulación de pruebas.
Para
proceder penalmente y con fuerza pública contra un alto mando -un almirante en
funciones-, como fue el caso de Cancún, Fiscalía y órganos de control
necesitaban comprobar la sistematicidad del delito, pues registrar 935
expedientes irregulares requirió auditar minuciosamente solicitudes que
envolvió a cubanos y venezolanos a lo largo de muchos meses.
La
red no sólo operaba en Migración, ya que usaban un esquema sofisticado donde
registraban falsamente a menores extranjeros como nacidos en México para
otorgarles residencias por “unidad familiar”, y rastrear estas suplantaciones
de identidad implicó cruzar bases de datos con el Registro Civil y otras
dependencias.
Sobre
el caso, en las últimas semanas, reclamos en redes sociales y testimonios sobre
un “negocio redondo” donde Bandala González cobraba miles de dólares por
regularizaciones apócrifas, fueron insostenibles y aceleraron intervenir a la
fuerza pública para asegurar las oficinas de Cancún.
Las
quejas y denuncias concretas que detonaron la destitución del ahora ex
funcionario fueron por redes de extorsión, simulación de parentescos con
menores y nexos con el crimen organizado internacional.
Según
reportes de prensa y filtraciones de indagatorias, las acusaciones específicas
incluyen el esquema de “hijos mexicanos falsos”, con el que personal de
Migración de Cancún registraba de forma apócrifa a menores extranjeros como si hubieran
nacido en México.
Incluso
alteraban sus apellidos para que coincidieran con los de los solicitantes -principalmente
cubanos-, lo que les permitía obtener residencias permanentes de forma exprés
bajo el concepto legal de “unidad familiar”.
También
se denunciaron cobros fijos operados por una red interna, con tarifas de entre
10 mil y 15 mil pesos por trámites sencillos, pero escalaban hasta 5 mil y 7
mil dólares por persona cuando se trataba de “paquetes completos” de
regularización con identidades suplantadas.
Las
auditorías detectaron que los extranjeros utilizaban los papeles emitidos de
manera irregular por Migración para acudir ante la Secretaría de Relaciones
Exteriores y acreditar falsas nacionalidades, con lo que lograban
doble capa legal de protección ilegal.
Lo
más grave es que la mayoría de expedientes irregulares correspondía a mujeres
menores de edad, por lo que se vincula con investigaciones internacionales
sobre redes que trasladaban clandestinamente a Quintana Roo a cubanos en
embarcaciones robadas, y los mantenían cautivos en casas de seguridad de Cancún
si no se pagaban rescates.
Más
allá del almirante Bandala González, figuran más involucrados, reiteramos, pero
Migración mantiene hermetismo estricto sobre nombres específicos por el debido
proceso.
Debido
a que su modus operandi consistía en hacer pasar a menores de edad cubanos y
venezolanos como hijos nacidos en México, líneas de investigación también
rastrean a los funcionarios de oficialías del Registro Civil en el Estado que
emitieron o facilitaron actas de nacimiento falsas para simular la “unidad
familiar”.
El
caso escaló nivel internacional, ya que reportes periodísticos locales e
investigaciones de medios internacionales, como The New York Times, asocian
este entramado con una red criminal en el Caribe vinculada a Raúl Rodríguez
Castro, (a) “El cangrejo”, nieto del ex presidente cubano Raúl Castro.
Las
indagatorias estadounidenses señalan que esta organización coordinaba el
traslado clandestino de migrantes desde Cuba en lanchas rápidas robadas a costas
de Quintana Roo, donde, una vez en Cancún, los resguardaban en casas de
seguridad, mientras la red de Migración tramitaba sus papeles falsos, con
extorsiones de hasta 5 mil dólares por persona.
Al
almirante Bandala González lo asignó a Quintana Roo el 20 de enero de 2023 el
comisionado nacional de Migración, Francisco Garduño Yáñez, y aunque no
enfrenta cargos directos, el uso de fuerza pública federal en las oficinas de
Cancún y la designación de Patiño Arroyo como encargado de despacho, forman parte
de una “limpia” dictada desde el centro del país para desarticular por completo
la estructura local.
Así
las cosas, el ex funcionario acumuló 3 años y medio en el cargo, tras ser
nombrado directamente por Garduño Yáñez como parte de la estrategia federal “Programa
Institucional de Rotación de Titulares”, cuando sustituyó al general Demetrio Aristeo Taboada, quien estaba en el
puesto desde 2020.
Se
designación como alto rango militar en la plaza de Cancún se justificó en su
momento bajo la premisa de “reforzar la seguridad nacional, combatir la
corrupción interna y agilizar el flujo de turistas internacionales” en el aeropuerto
internacional de Cancún.
Bandala
González cuenta con un perfil estrictamente castrense en la Secretaría de
Marina, donde alcanzó el grado de Almirante de Cuerpo General, rango operativo
más alto en la Armada de México, y durante su carrera se especializó en
seguridad de costas, mando de zonas navales y patrullaje estratégico contra
narcotráfico y contrabando marítimo en aguas nacionales.
En
este sentido, su perfil encajaba perfectamente con la política del gobierno
federal de otorgar el control de puertos, aeropuertos, aduanas e institutos de
migración estratégicos a mandos de las Fuerzas Armadas para mitigar la
infiltración criminal. Su llegada a Quintana Roo fue parte de una oleada donde
10 Estados cambiaron simultáneamente delegados civiles por mandos militares.
Durante
sus primeros años, su gestión presumía la modernización tecnológica del
aeropuerto de Cancún, con filtros migratorios automatizados para agilizar el ingreso
de visitantes extranjeros. Irónicamente, según las bitácoras de la
investigación, precisamente bajo su gestión se estructuró y consolidó la red de
tráfico y documentos falsificados para migrantes.
A
diferencia de su antecesor, Patiño Arroyo cuenta con perfil civil e institucional,
ya que no forma parte de altos mandos en activo del Ejército o Marina, con lo
que su designación es un retorno provisional a mandos civiles en la delegación
de Quintana Roo.
Su
llegada al puesto es estrictamente bajo la figura de encargado de despacho, lo
que significa que su función primordial e inmediata no es de permanencia a
largo plazo, sino actuar como interventor institucional enviado desde el nivel
central para estabilizar la oficina, facilitar las auditorías de la Fiscalía y
asegurar que la operatividad del aeropuerto no se detenga ante el escándalo.
Debido
al carácter urgente, sorpresivo y de seguridad nacional que rodeó la
destitución de la cúpula en Cancún, Migración central mantiene bajo estricta
reserva mayores detalles públicos sobre su curriculum, aunque la instrucción
principal es cooperar plenamente con autoridades ministeriales para identificar
a todos los que continúan bajo investigación.
Por
otro lado, el estatus legal de Bandala González es el de investigado sin que se
le haya acreditado aún responsabilidad penal formal, aunque fue destituido de
forma fulminante, separado formalmente de su cargo,
para permitir el avance de las indagatorias sin interferencias en las oficinas.
Así,
está sujeto a un deslinde de responsabilidades por parte de las autoridades
competentes respecto a delitos graves, como falsificación de documentos,
suplantación de identidad, uso indebido de registros públicos, corrupción y
trata de personas.
Durante
su salida de las oficinas del Migración, intervinieron fuerzas de seguridad
para asegurar el perímetro, aunque hoy, no hay orden de aprehensión formal o
captura en su contra, y se mantiene bajo el principio de presunción de
inocencia mientras se integran carpetas de investigación, pero Migración
central no había emitido aún posicionamiento definitivo ni detallado alcances
penales inmediatos que enfrentará el ex funcionario.
Señalamientos
de corrupción y trata de personas forman parte de una carpeta de investigación
abierta, pero, al no haber orden de captura emitida por un juez o flagrancia de
un delito, Bandala González enfrenta el proceso en libertad bajo principio de
presunción de inocencia.
No
obstante, aunque no está en prisión, por su perfil de alto mando militar y el
nivel de la investigación federal, sus movimientos institucionales quedan bajo
estricta supervisión de áreas de control interno y de la propia Fiscalía de la
República mientras se decide si se judicializa el caso.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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