¡Otra “pobre” política sin bienes inmobiliarios!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
De
acuerdo con fuentes nacionales, la propia presidenta de la Coordinación de
Elecciones de Morena, Citlalli Hernández Mora, habría omitido en su declaración
patrimonial un departamento valuado en unos 3 millones de pesos, aunque, al
igual que el Verde pintado de guinda, Eugenio “Gino” Segura en Quintana Roo,
dijo no poseer propiedades inmobiliarias, “ninguna”, cero.
El
señalamiento lo difundió hace unos días el periodista Jorge García Orozco y lo reprodujeron
diversos medios, que exponen contradicción directa en los documentos oficiales que
presentó la funcionaria de Morena.
Aunque
la líder no aspira a ningún cargo de elección popular -al menos eso se cree-, para
Morena, el partido en el poder, las inconsistencias patrimoniales de figuras de
alto perfil como Citlalli Hernández acarrean costos políticos, discursivos e
internos, aunque difícilmente alteren su control electoral a corto plazo.
Entre
las principales consecuencias para el partido, se incluye un desgaste en su
bandera política de la “austeridad republicana”, su discurso central basado en
el combate a la corrupción y en que sus funcionarios vivan en la justa medianía,
por lo que casos de propiedades millonarias -aun justificadas con créditos-
debilitan la narrativa de no ser iguales a la oposición.
Bloques
opositores y prensa crítica utilizan estas omisiones para señalar incongruencia
y simulación de pobreza con fines electorales en la llamada Cuarta
Transformación.
Orea
consecuencia es el costo de la aclaración, ya que, aunque Citlalli Hernández
argumentó formalmente que registró el crédito como pasivo y no el inmueble
porque “aún lo debe a 20 años”, la percepción pública de este tecnicismo es una
evasión de transparencia.
La
crítica se magnifica al sumarse a otros cuestionamientos recientes hacia
legisladores del partido, como el aspirante a gobernador “Gino” Segura por
créditos o propiedades de alta plusvalía que contrastan con los ingresos del
servicio público.
Como
presión interna en el control de daños, Morena suele cerrar filas en torno a
sus dirigentes, y de ahí que otra consecuencia inmediata sea la necesidad de
activar estrategias de comunicación para minimizar el impacto mediático y
evitar que afecte la agenda del gobierno federal o los relevos en carteras
clave.
Pero,
además, como precedente disciplinario, si el caso escala formalmente ante la
Secretaría de la Función Pública, obligaría a Morena a respaldar su
“credibilidad” pública con una sanción administrativa menor (como una
amonestación) o arriesgarse a una mayor pérdida de control.
Para
nadie es secreto el hecho de que un político en funciones declare “ninguno” en su apartado de bienes
inmuebles es una práctica frecuente en México, pero genera un alto nivel de sospecha y debate técnico, particularmente en casos donde existen contradicciones visibles
como el de Citlalli Hernández.
La
evaluación de qué tan creíble o sospechoso resulta este escenario se divide en
dos perspectivas: la técnica (cómo se llenan estos formatos) y la política (el
patrón de comportamiento histórico de los servidores públicos).
En
el primer caso, habría que preguntarse si ¿se trata de un error o una omisión?
Desde un punto de vista estrictamente metodológico y legal, el llenado que realizó
la funcionaria lo catalogan expertos en fiscalización como un criterio erróneo u omisión técnica,
lo que levanta alertas automáticas.
Citlalli
Hernández argumentó públicamente que colocó el término “ninguno” porque el
departamento en cuestión se está pagando con un crédito hipotecario a 20 años
y, bajo su lógica, el inmueble no será suyo formalmente hasta terminar de
liquidarlo, por lo que decidió reportar únicamente la deuda (el pasivo)
Sin
embargo, los manuales de llenado de la Secretaría de la Función Pública
desmienten esa lógica. Cuando un funcionario adquiere una propiedad a crédito,
adquiere los derechos del bien de forma inmediata. La ley exige declarar el inmueble
en el apartado de activos (especificando que se obtuvo con crédito) y la deuda
en el apartado de pasivos. Omitir el inmueble rompe la partida doble del
registro patrimonial y técnicamente constituye una ocultación del bien.
Ahora
bien, desde la perspectiva política ¿Por qué resulta sospechoso? En el contexto
mexicano, que un político de alto perfil declare no tener ninguna propiedad
genera desconfianza en la ciudadanía por antecedentes de simulación patrimonial,
donde existen patrones históricos identificados por organizaciones de
transparencia.
Uno de ellos es el
uso de “prestanombres” o familiares, ya que, históricamente,
muchos políticos declaran “cero propiedades” para blindar su imagen o aparentar
vida de extrema austeridad, pese a que investigaciones periodísticas suelen
descubrir que los bienes reales están registrados a nombre de cónyuges, hijos,
padres o redes de prestanombres, esquivando la declaración personal directa.
Sobre la paradoja
del ingreso, resulta difícil de creer
para la opinión pública que un funcionario con sueldos altos en la
administración pública o el Poder Legislativo durante varios años no posea
ningún patrimonio residencial propio.
El
caso concreto de tener un crédito hipotecario por 3 millones de pesos, pero
reportar “cero” inmuebles resulta sumamente sospechoso para cualquier sistema
de auditoría. En el sistema financiero, un banco no otorga un crédito
hipotecario a la palabra; el crédito existe porque se está adquiriendo un
inmueble que queda en garantía (hipotecado). Negar el inmueble teniendo la
deuda es una contradicción financiera básica.
Lo
cierto es que la veracidad del hallazgo documental quedó confirmada
indirectamente por la propia Citlalli Hernández, quien no negó los datos de la
publicación, sino que salió a defender el criterio con el que llenó el formato.
Por
cierto, recién opinó que vivir en la austeridad y la justa medianía, “no
significan que una persona pública tenga prohibido gastar su propio dinero o
aceptar ir un domingo a un restaurante”, sino “gobernar sin privilegios ni
excesos a costa del erario”.
Al
evaluar el marco legal del llenado de su declaración para determinar si la
publicación tiene sustento al llamarlo "omisión" u
"ocultación", se debe revisar la ley sobre las Normas e Instructivo
de Llenado de las Declaraciones Patrimoniales de la SFP.
Los
criterios técnicos de ésta señalan que tanto bienes (activos) como deudas
(pasivos) deben registrarse simultáneamente. Cuando se adquiere una casa por
medio de hipoteca, el funcionario está obligado a declarar el inmueble en el
apartado de bienes (especificando que la forma de adquisición fue a crédito) y,
de forma paralela, reportar el saldo de la deuda en pasivos.
Por
lo tanto, la publicación es verídica en sus datos duros (la existencia del
crédito y la ausencia del inmueble en el formato), quedando a debate si el
llenado de la funcionaria fue una equivocación técnica de criterio o una
omisión deliberada.
La
discrepancia central que critica la opinión pública radica en que, por
definición legal y financiera, un crédito hipotecario requiere de manera
obligatoria el respaldo de un inmueble en garantía. Reportar una deuda
hipotecaria millonaria activa, pero asegurar que no se posee ningún bien raíz,
levanta sospechas y acusaciones sobre una omisión intencional de la vivienda
para ocultarla del registro público de bienes.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

Comentarios
Publicar un comentario