“Pobre” Gino Segura, ¿menos digno de confiar?
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Después
de que varios aspirantes y políticos de Quintana Roo, sobre todo los aspirantes
a la gubernatura, hicieron pública su información patrimonial, de forma
voluntaria por iniciativas ciudadanas o plataformas de transparencia
obligatorias para servidores públicos, se puso de manifiesto que el senador de
Morena con licencia Eugenio “Gino” Segura Vázquez es el menos digno de
confianza.
El
caso es que escuchamos atentos interesante reportaje del colega Esteban
Santiesteban sobre declaraciones patrimoniales de los tres principales
aspirantes a suceder a la gobernadora Verde, Mara Lezama, y no pudimos evitar
referirnos a esa situación hacia el proceso electoral, la carrera interna de Morena
y las declaraciones de los aspirantes más visibles bajo escrutinio público.
En
torno a la de Rafael Marín Mollinedo, como ex director de la Agencia Nacional
de Aduanas, está disponible para consulta pública y, según reportes
periodísticos de medios como N+ Focus,
su registro incluye múltiples propiedades inmobiliarias de alto valor en
Cancún.
Por
su parte, Eugenio "Gino" Segura presentó declaraciones generaron intenso
debate porque, aunque suene ridículo, declaró formalmente no poseer ¡ningún bien
inmuebles ni vehículos!, lo que contrasta con su estilo de vida.
Finalmente,
en el caso de Ana Patricia Peralta, la alcaldesa con licencia de Benito Juárez,
otra Verde disfrazada de Morena, al igual que otros funcionarios del Estado,
sus declaraciones se registran anualmente en sistemas de transparencia locales.
Irónicamente,
en procesos electorales previos, Quintana Roo destacó a nivel nacional por
candidatos a la gubernatura sumados voluntariamente a la Iniciativa Ciudadana
3de3
que promovieron el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO y
Transparencia Mexicana, donde, para pocos creíble, publicaron sus declaraciones
patrimoniales, fiscales y de intereses.
Actualmente,
todos los políticos con cargo público están obligados a presentar su
declaración en mayo y se pueden consultar de forma pública por el Sistema de
Declaraciones del Gobierno de Quintana Roo o Plataforma
Digital Nacional del Sistema Nacional Anticorrupción.
Ahora
bien, concretamente, los montos, bienes y detalles específicos que ahora reportaron
-o se les cuestiona públicamente- varían según el aspirante, aunque Marín
Mollinedo convirtió su patrimonio en objeto de investigación periodística de N+ Focus tras su paso por la Agencia Nacional de
Aduanas, pues reportó cinco bienes, mientras, supuestamente, registros públicos
le atribuirían hasta nueve. Vaya, ¡por lo menos él Sí tiene propiedades!
Así,
posee casa de 145 m² en Cancún, adquirida en 1994 con crédito Infonavit; departamento
de 323 m² en Shark Tower Puerto Cancún, escriturado en mayo de 2024 con valor
de más de 15.5 millones de pesos; un departamento en Bellavista Towers vendido
en julio de 2025 por 9 millones, y dos créditos inmobiliarios con LEPARC-Cancún,
con valor combinado de 9.2 millones.
Sobre
vehículos, declaró una camioneta Mercedes-Benz G500 adquirida en Suiza, por más
de 3 millones de pesos, mientras que por ingresos reportó un sueldo público de
123 mil pesos mensuales, así como más de 20 millones por rentas, actividades
financieras y empresariales.
Por
su parte, Eugenio “Gino” Segura, ex secretario de Finanzas y Planeación de
Quintana Roo, desató profunda controversia en redes sociales y medios de
comunicación por lo “austero” de su informe fiscal, ya que, aunque nadie le
cree, declaró formalmente ante Transparencia no poseer ¡ninguna propiedad!, es
decir, cero bienes inmuebles y vehículos a su nombre.
Analistas
y publicaciones en redes sociales, sustentados en plataformas como X (Twitter),
realizaron un contraste de su declaración con su estilo de vida, pues reside en
un departamento de la exclusiva zona residencial Puerto Realty de Cancún,
valuado en 2 millones de dólares, pero declaró nada sobre el.
Finalmente,
la alcaldesa de Cancún con licencia, Ana Patricia Peralta, tampoco muy
“honesta” que digamos, reportó un patrimonio estrechamente ligado a su entorno
familiar, ya que pertenece a una de las familias empresariales del sector
hotelero en el Estado, por lo que, en la Plataforma Digital Nacional, sólo registra
ingresos por el servicio público y reportes de modificación anual estándar.
Sin
embargo, portales informativos como La Opinión de México, señalan que en sus antecedentes
laborales declaró haber fungido estrictamente como “asesora” en las firmas
Operadora Elían y Operadora Desiré, de la corporación hotelera Grupo Original,
fundada por su madre, pero omitió vínculos directos o participaciones
corporativas en los formatos de conflicto de intereses.
Como
era de esperarse, la mayor parte de la población no confía en estas informaciones,
ya que en Quintana Roo existe profundo escepticismo sobre esas declaraciones de
políticos, desconfianza respaldada por estadísticas oficiales y reciente análisis
periodísticos.
La
falta de credibilidad se debe principalmente a factores estructurales, el
primero la percepción generalizada de corrupción.
Según
Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental del
INEGI, 85.6% de la población mayor de 18 años considera que la corrupción es
frecuente o muy frecuente en Quintana Roo, superando la media nacional. Además,
los partidos políticos registran 82.9% de percepción de corrupción, lo que
genera sesgo automático de duda sobre cualquier informe de sus aspirantes.
En
contradicciones evidentes y opacidad, se perciben las declaraciones sólo como
trámite burocrático manipulable, sobre todo, tras que investigaciones
nacionales de medios como El Universal,
revelaron que tres de cada 10 aspirantes gubernamentales del país dejan graves vacíos
en su patrimonio, ya sea ocultándolo, negándose a publicarlo o declarando no
tener ningún bien.
En
el contexto local, casos como el de “Gino” Segura, que reporta “cero
propiedades” mientras habita en zonas exclusivas de Cancún, refuerzan la idea
de que las declaraciones reales se ocultan con prestanombres o redes familiares
y existe fuerte percepción de impunidad.
Aunque
la ley obliga a los funcionarios a declarar bajo protesta de decir verdad, la
gente ve que los órganos de control interno rara vez sancionan penalmente
inconsistencias notorias entre el estilo de vida de un candidato e ingresos
reportados, limitando el ejercicio a una simulación de transparencia.
Por
otro lado, hacer públicas declaraciones fiscales y de intereses, conocidas como
formato “3de3”, es herramienta fundamental para la salud democrática. Su
importancia y necesidad radican en una serie de puntos, entre ellos control de
corrupción y enriquecimiento ilícito, donde el rastreo de la evolución
patrimonial permite comparar los bienes de un político antes, durante y después
de su encargo para detectar incrementos inexplicables en su riqueza.
Otro
factor es disuasión del delito, pues, al saber que sus activos están bajo
escrutinio público, se reduce el incentivo para que los funcionarios acepten
sobornos o desvíen recursos, además previene conflictos de interés, ya que la identificación
de vínculos comerciales revela si un gobernante o legislador tiene acciones en
empresas que podrían beneficiarse directamente de contratos gubernamentales o
de nuevas leyes.
En
transparencia en toma de decisiones, permite saber si el político legisla o gobierna
para bien común o para proteger sus negocios o los de su familia, mientras fortalece
democracia y voto informado porque el criterio de elección sirve como carta de
presentación ética que ayuda a la gente a evaluar honestidad y congruencia de
un candidato antes de emitir su voto.
Sobre
rendición de cuentas, las declaraciones transforman el ejercicio del poder en
acto transparente, donde el gobernante está obligado a rendir cuentas de cara a
la sociedad que lo financia con sus impuestos, mientras en legitimidad
institucional, en regiones con elevado escepticismo, como Quintana Roo, la
apertura voluntaria y total de datos ayuda a reconstruir el tejido de confianza
entre sociedad y clase política.
Si
de algo sirve, se documentan muchos casos de funcionarios y aspirantes que
falsearon u ocultaron información en sus declaraciones, tanto en Quintana Roo
como a nivel federal, con irregularidades desde inconsistencias notorias
detectadas por periodismo de investigación hasta sanciones administrativas
oficiales.
Las
principales formas en que se ha falseado u ocultado esta información incluyen
el fenómeno de los aspirantes con “cero bienes”, ejemplo clásico el de “Gino”
Segura, ya que recientes investigaciones nacionales y estatales ponen bajo lupa
a políticos con largas trayectorias que reportan nulo patrimonio.
Como
vacíos patrimoniales, el análisis de El Universal reveló que tres de cada 10 aspirantes a
gubernaturas de Morena en el país presentan vacíos graves: No tienen
declaraciones públicas disponibles o declaran formalmente no poseer ningún bien
inmueble o mueble.
El
caso de Quintana Roo, como mencionamos, “Gino” Segura declaró formalmente cero
propiedades o autos a su nombre, aunque periódicos y redes sociales evidencian
que reside en el lujoso departamento de Puerto Cancún, valuado en más de 2
millones de dólares, lo que encaja en el patrón de ocultamiento patrimonial a
través de esquemas financieros o familiares.
Por
su lado, Rafael Marín, aspirante histórico colaborador de Morena, reportó
originalmente cinco bienes, aunque N+ Focus reveló con actas del Registro
Público de la Propiedad que, en realidad, posee nueve propiedades de alto costo
en Cancún, incluso un departamento de lujo en la exclusiva Shark Tower con
valor superior a 15 millones de pesos, evidenciando una omisión deliberada en
sus formatos oficiales.
Los
órganos de control de Quintana Roo comenzaron a fiscalizar de manera más
estricta estas faltas administrativas, aunque las investigaciones suelen
avanzar con lentitud, por ejemplo, la titular de la Secretaría Anticorrupción y
Buen Gobierno de Quintana Roo, Reyna Arceo Rosado, detalló ante el Congreso del
Estado que emitió resoluciones para inhabilitar temporalmente a decenas de
servidores públicos.
Su
Contraloría estatal ha llegado a acumular más de 8 mil expedientes de
responsabilidad administrativa, la inmensa mayoría de casos por omisiones,
retrasos o inconsistencias graves en las declaraciones de situación patrimonial
obligatorias.
A
nivel municipal, ex funcionarios de administraciones previas en Playa del
Carmen y Benito Juárez enfrentan procesos ante los Órganos Internos de Control
y el Tribunal de Justicia Administrativa por discrepancias en manejo de
recursos e inconsistencias en sus declaraciones de conclusión de encargo.
¿Cuáles
son las consecuencias legales que enfrentan? Según la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos de Quintana Roo
y leyes vigentes, un político que falta a la verdad en su declaración
patrimonial bajo protesta de decir verdad se expone a amonestaciones públicas o
apercibimientos privados; destitución inmediata de empleo, cargo o comisión o inhabilitación
temporal para cualquier puesto en servicio público hasta por 10 años.
Finalmente,
enfrentan posibles denuncias ante la Fiscalía Especializada en Combate a la
Corrupción por el delito de enriquecimiento ilícito en caso de que no se pueda
comprobar el origen legal de los recursos.
Así,
nos preguntamos ¿Será que algún funcionario o candidato de Quintana Roo se ha
hecho o se hará acreedor a estas “amenazas? ¿Usted qué opina?
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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