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Mayúsculo escándalo por “investigación” de MCCI!

                                                                                 Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*

La presunta investigación “periodística” de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) y el diario Reforma reveló que Alejandro Enrique Arcos Romero sería operador político y financiero mexicano identificado por autoridades de México y Estados Unidos como uno de los principales cerebros financieros de la mafia rumana, lo que provocó un verdadero escándalo político en Quintana Roo.

Esto porque, como se difundió, sobre todo por redes sociales, el hombre estaría afiliado a Morena en Quintana Roo, donde sería operador político y representante de Rafael Marín Mollinedo, fundador y uno de los principales aspirantes de ese partido a la gubernatura contra el preferido de la mandataria Verde, Mara Lezama, es decir, Eugenio “Gino” Segura.

La mafia rumana es una red criminal del que era líder Florian Tudor (a) “El Tiburón”, se dedicaba, principalmente, a la clonación masiva de tarjetas bancarias con cajeros automáticos alterados en la Riviera Maya, por lo que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y el Departamento de Justicia de EE.UU. señalarían a Arcos Romero pieza clave.

Ahora bien, los denunciantes de MCCI se caracterizan por su enemistad con Morena y todo lo que huela a AMLO, como una de las principales premisas para entender el debate público, pues mantienen profunda confrontación política e ideológica con el partido guinda y con el legado de López Obrador.

Esta enemistad no es sólo percepción, sino se ha alimentado a lo largo de los años por factores clave, como el choque directo con AMLO, por lo que, desde el inicio de su sexenio, MCCI fue principal “dolor de cabeza” de la Cuarta Transformación con sus “investigaciones”, lo que provocó que el ex presidente los mencionara decenas de veces en sus conferencias mañaneras.

Así, los acusó de “prensa vendida”, “periodismo faccioso” e instrumento de conservadores para frenar megaobras -como el Tren Maya o el Aeropuerto de Santa Lucía- mediante amparos judiciales como fachada política que busca el regreso del régimen prianista anterior.

Para Morena y simpatizantes, el origen del dinero de MCCI le resta cualquier pretensión de neutralidad con empresarios opositores, ya que la organización la fundó Claudio X. González, empresario que después fue principal articulador de la alianza política de oposición (PRI-PAN-PRD)

Sobre fondos extranjeros, el gobierno de Morena ha denunciado que MCCI recibe financiamiento de agencias del gobierno de Estados Unidos (como la USAID) y de fundaciones internacionales, lo que califica como “intervencionismo” para desestabilizar su movimiento.

Así, aunque MCCI nació en el sexenio de Peña Nieto, donde destapó escándalos -como La Estafa Maestra-, con Morena, su enfoque se centra exclusivamente en fiscalizar al oficialismo.

Por ejemplo, investigaron la llamada “Casa Gris” de José Ramón López Beltrán, contratos de los amigos de Gonzalo López Beltrán, y el desfalco en Segalmex, lo que, para el partido guinda, demuestra que MCCI tiene un sesgo de selección: “Investiga” la corrupción de Morena, pero ignora la de gobiernos de oposición.

Precisamente por este historial de enemistad, la defensa de Marín Mollinedo y de Morena consiste en aplicar la máxima “de quién viene la información”, y al ser un reportaje firmado por MCCI, Morena lo descarta y etiqueta como ataque de la mafia del poder o de la oposición para descarrilar su candidatura en Quintana Roo.

Por cierto, dicho sea de paso, ¿Sabe Usted qué es Mexicanos Contra la Corrupción? Una asociación civil mexicana constituida por un equipo directivo, un consejo consultivo y donantes del sector empresarial, estructurada por un liderazgo y personas clave.

En este sentido, entre los primeros figuran Claudio X. González Guajardo como presidente fundador, y María Amparo Casar, presidenta ejecutiva y principal rostro de la organización, en tanto que su consejo consultivo y miembros cuenta o ha contado en su asamblea y consejo con figuras de la vida pública, academia y activismo.

Entre éstos se incluyen Esteban González Guajardo, Edna Jaime (ex directora de México Evalúa), Sergio López Aylón (académico y ex director del CIDE), María Marván y Jacqueline Peschard (ex comisionadas de transparencia e instituciones electorales), José Medina Mora (presidente de la Coparmex), María Elena Morera (activista de Causa en Común) y Federico Reyes Heroles (escritor y analista político), Pedro Salazar (jurista y académico de la UNAM)

De acuerdo con registros públicos e investigaciones sobre sus donantes, la asociación la respaldan financieramente empresarios de corporativos mexicanos, entre ellos Alejandro Ramírez Magaña (CEO de Cinépolis) Emilio Icaza Chávez (Consejo de Administración de Aspel) y Alfredo Achar Tussie (Empresario vinculado a Grupo Comex)

¿Y sabe tan sólo quién es María Amparo Casar, su presidenta ejecutiva? Aunque dicen estar contra la corrupción y la impunidad, este personaje está envuelta en sonado escándalo por fraude y daño patrimonial por 31 millones de pesos, porque el Gobierno Federal y Pemex la acusan de ser ilegal la pensión vitalicia que le otorgó la empresa en 2004, tras fallecer su esposo, Carlos Fernando Márquez Padilla.

Y todo porque las autoridades sostienes que la muerte fue por suicidio, y no supuesto accidente laboral, lo que invalidaría la prestación post-mortem, además de que el entonces funcionario no cumplía con el requisito mínimo de antigüedad laboral en la empresa.

Sin embargo, MCCI asevera que Arcos Romero se involucró en la creación de 14 empresas fachada para blanquear dinero de procedencia ilícita con la compra de inmuebles, autos de lujo y joyas, y ser accionista mayoritario de la firma Momvavi Grupo Constructor.

En febrero de 2021, sus cuentas bancarias habrían sido masivamente inmovilizadas por la UIF durante una llamada “Operación Caribe”, y aunque interpuso amparos para rastrear posibles órdenes de aprehensión, nunca ha sido detenido.

Así, pese a señalamientos en su contra, fue secretario particular de Marín Mollinedo en la Agencia Nacional de Aduanas de México -entre diciembre de 2022 y junio de 2023- y ahora lo acompaña en eventos masivos y giras. Incluso, ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, gestionó registrar el nombre “Rafa Marín” como marca comercial.

Con todo, su vinculación es un severo golpe político para las aspiraciones de Marín Mollinedo, pues la revelación de ser presunto cerebro financiero de la mafia rumana socava los pilares centrales de su estrategia.

Por otro lado, desmonta su narrativa de honestidad e incorruptibilidad, ya que se presenta como político de “trayectoria limpia”, y haber construido su carrera con trabajo y honestidad, sin robarle al pueblo.

Para el electorado de Quintana Roo, el tema no es un delito abstracto de cuello blanco, sino red que afectó la economía local. El vínculo Arcos Romero-Marín Mollinedo permite a sus rivales políticos asociar su proyecto con la delincuencia organizada que operaba en el Estado.

Además, nombrar a Arcos Romero secretario particular en la ANAM, cuestiona la seguridad nacional, pues las aduanas son zonas hipercríticas para el control del contrabando y tráfico ilegal, y si un presunto operador financiero con alertas internacionales tuvo acceso a oficinas de más alto nivel, genera presiones no solo mediáticas, sino potenciales, de agencias de inteligencia nacionales y de EE.UU., lo que mina confianza ante la cúpula de Morena.

En este marco, en la batalla por la candidatura, Morena vive una disputa interna muy tensa en Quintana Roo: Por un lado, el bloque de Marín Mollinedo -respaldado por fundadores y “Grupo Tabasco”-, y por el otro, el grupo de Mara Lezama y su partido, que impulsan fuerte a “Gino” Segura.

Así, aunque Marín Mollinedo encabeza encuestas de preferencia e identificación partidista, el escándalo otorga a la dirigencia nacional de Morena un posible argumento para descartar su candidatura por “costo de reputación” o forzarlo a negociar y ceder la plaza al rival con el argumento de ser legal e indefendible su postulación.

Por su parte, Marín Mollinedo no ha respondido públicamente sobre si conocía los antecedentes de Arcos Romero. Buscado por MCCI, su equipo evitó fijar postura o emitir comentarios antes del reportaje, aunque su defensa frente a otros escándalos y la naturaleza de los trámites legales de su colaborador lo permiten entender.

Si decide defender a Arcos Romero, el recurso legal muy claro a su favor es que éste nunca ha sido detenido ni tiene orden de aprehensión, además de haber interpuesto de forma estratégica demandas de amparo en 2023 y 2026 para forzar a las autoridades, incluyendo a la Fiscalía General de la República, a revelar que no lo están buscando.

En todos caso, los jueces desecharon amparos porque la FGR respondió formalmente que las órdenes de aprehensión reclamadas son inexistentes, de ahí que, políticamente, Marín Molinedo puede alegar que, si la propia Fiscalía niega perseguir a su colaborador, no hay razones legales para no confiar en él.

La dirigencia nacional de Morena tampoco ha emitido posicionamiento oficial tras revelarse el caso, aunque, al interior del partido y en el escenario político de Quintana Roo, la información provocó fuertes reacciones alineadas a la encarnizada disputa interna por la candidatura, donde Mara Lezama y aliados Verdes afines a “Gino” Segura, toman el escándalo como argumento contundente para frenar las aspiraciones de Marín Mollinedo.

Así, sus operadores utilizan el reportaje de MCCI para advertir a la dirigencia nacional sobre el “alto costo reputacional” que implicaría postular a Marín Mollinedo, con entorno comprometido con temas de lavado de dinero y crimen organizado.

Simpatizantes tradicionales y fundadores de Morena que respaldan a Marín Mollinedo, por su lado, guardan hermético silencio mediático, pero asumen la filtración como parte de la “guerra sucia” financiada por sus propios rivales internos.

En discusiones de los comités locales, el círculo de Marín defiende que el reportaje proviene del organismo opositor MCCI y reiteran que Arcos Romero no enfrenta ninguna orden de aprehensión de la FGR, mientras acusan directamente a la “Mafia Verde” de Quintana Roo de usar la investigación para mantener el control absoluto de sus negocios públicos en Quintana Roo.

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con crédito para el autor)

 

*Luis Ángel Cabañas Basulto es un periodista con más de 49 años de experiencia como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de varios medios de comunicación, además de haber fungido como jefe de información de dos ex gobernadores y tres ex presidentes municipales, y escribir cinco libros, uno de ellos pendiente de publicar.

Titulado como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019, 2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias. 

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