Opción para Mara Lezama, ¡solicitar licencia!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Aunque
la gobernadora Verde, Mara Lezama no ha manifestado su intención de solicitar
licencia, sino optar por una estrategia de confrontación de datos y contención
pública mediante comunicados sobre sus escandalosos, no justificados vuelos al
extranjero, quien sí está bajo un esquema de licencia indefinida es su
abanderado a la gubernatura, Eugenio “Gino” Segura Vázquez, señalado en las
investigaciones por compartir bitácoras de vuelo.
Ante
el revuelo nacional que levantó el reportaje de Reforma, sería políticamente
adecuado que la aún mandataria solicitara licencia, ya que, entre otros, disminuiría
la presión sobre el Ejecutivo Federal, pues, al separarse temporalmente,
blindaría la imagen de la presidenta Claudia Sheinbaum y de Morena, además de evitar
el desgaste diario de que el tema se cuestione en las conferencias mañaneras, con
lo que ella misma absorbería el costo político.
Por
otro lado, como garantía de neutralidad en la investigación, dejar el cargo
facilitaría a la Secretaría Anticorrupción y la Fiscalía Estatal indagatorias
fiscales y contables sobre las bitácoras aéreas de los proveedores de Quintana
Roo sin sospecha de que la estructura gubernamental opera para encubrirla.
Como
espacio para una defensa jurídica sólida, permitiría a Mara Lezama concentrarse
plenamente en rastrear sus finanzas, presentar sus pasadas declaraciones
patrimoniales y recolectar facturas corporativas para demostrar -como ella
afirma- que los viajes se pagaron con genuinos recursos familiares.
Y
es que, de verdad, la gobernadora de Quintana Roo se encuentra en el centro del
escándalo político tras revelarse que documenta múltiples viajes
internacionales en jets privados de lujo, lo que desató fuertes críticas por
contradecir los principios de austeridad de Morena, su supuesto partido.
Aunque
miles de veces replicado, la investigación periodística del diario Reforma, le atribuye una serie de irregularidades,
entre ellas el volumen de vuelos, ya que señala que sostuvo 97 vuelos en
aeronaves privadas y al menos 119 movimientos migratorios internacionales de
entrada y salida desde que fungía como alcaldesa de Cancún hasta ser
gobernadora.
Sus
traslados más frecuentes incluyen ciudades en Estados Unidos, como Orlando,
Florida -con más de 50 registros- y Vail, Colorado, exclusivo destino de esquí,
donde el costo promedio por hora de vuelo en este tipo de jets es unos 6 mil
dólares, y cada viaje redondo superaría por mucho su sueldo mensual neto como
funcionaria -unos 102,598 pesos mensuales- según Plataforma Nacional de
Transparencia.
La
investigación también expone registros migratorios de sus familiares y de
funcionarios cercanos, como su esposo Omar Terrazas García y “Gino” Segura,
sumando entre todos cientos de movimientos internacionales.
A
todo esto, la mandataria sólo emitió un comunicado oficial en sus redes
sociales, donde aseguró que ninguno de los viajes fue solventado con dinero
público, sino con recursos propios, en tanto calificó de “no real” y poco
creíble el volumen de traslados reportado, porque ausentarse esa cantidad de
veces le habría impedido cumplir agenda y jornadas laborales en Quintana Roo.
Indicó
que los viajes correspondieron estrictamente a “asuntos de carácter familiar” o
al ejercicio de sus funciones públicas, además de desmentir haber viajado con “Gino”
Segura en los términos señalados.
El
caso provocó reacciones divididas en la esfera pública y en la “Cuarta
Transformación”: Desde la Federación, Claudia Sheinbaum indicó que Mara Lezama
debe aclarar públicamente con qué recursos, bajo qué condiciones y quién
contrató el transporte privado.
Con
fuego interno en Morena, legisladores y miembros de Morena -como Reginaldo
Sandoval y Óscar Cantón Zetina- reprocharon públicamente el estilo de vida de Mara
Lezama, advirtiendo que los vuelos en “jet-set” traicionaron estatutos éticos y
austeridad republicana que promueve el movimiento.
Por
su lado, en la oposición, diputados del PAN exigen formalmente a las
autoridades “anticorrupción” una investigación profunda sobre el origen del
dinero para descartar posibles delitos de desvío u otras anomalías financieras.
Sobre
la validez de la justificación de Mara Lezama, no la regula veredicto legal
definitivo, pero enfrenta severo cuestionamiento ético, político y financiero porque
sus declaraciones chocan directamente con sus ingresos y estatutos de su propio
partido.
Por
ejemplo, argumenta haber pagado traslados con ingresos obtenidos en más de tres
décadas en la iniciativa privada antes de gobernar, aunque el costo estimado de
mantener un ritmo constante de vuelos en jets privados -unos 6 mil dólares por
hora de vuelo- es astronómico frente a su salario mensual neto.
Además,
si los vuelos realmente no costaron un solo peso al erario, tiene obligación
legal y fiscal de demostrar de dónde provino el dinero, ya que, de no ser de su
cuenta personal, la sospecha es de posibles financiamientos de empresarios o
contratistas del Estado, lo que constituiría grave conflicto de interés o
delito de cohecho.
Desde
una perspectiva política, la justificación de “viajes familiares de carácter
privado” no valida la acción ante los ojos de Morena, cuyo código de ética
prohíbe explícitamente el uso de lujos excesivos, ostentación y el
comportamiento estilo jet-set de servidores públicos.
Por
este motivo, legisladores de su mismo movimiento y la propia Claudia Sheinbaum
no avalan la simple respuesta en redes y exigen transparentar públicamente las
condiciones y quién contrató las aeronaves.
Sobre
el argumento del tiempo, Mara Lezama calificó de “no real” los 97 vuelos,
supuestamente porque, de haber viajado tanto, “significaría haber estado de
vacaciones un año completo”, algo imposible con su ritmo de trabajo.
El
problema de esta defensa es que los datos de Reforma provienen de registros migratorios
oficiales de entrada y salida del país, por lo que bitácoras de vuelo y
manifiestos de pasajeros de las terminales aéreas son documentos oficiales
difíciles de desestimar con simple declaración retórica.
Por
todo lo anterior, para que la justificación de la mandataria deje de ser
control de daños político y adquiera validez jurídica, deberá presentar ante la
Secretaría Anticorrupción o las autoridades auditoras facturas fiscales a su
nombre o de familiares directos, estados de cuenta bancarios que demuestren
transferencias y origen lícito de esos fondos privados, y contratos de
prestación de servicios con empresas de aerotaxis para descartar “regalos” o
intercambio de favores políticos.
Por
otro lado, de abrirse una investigación formal y comprobarse irregularidades en
los vuelos, de Mara Lezama enfrentaría sanciones legales aplicables de dos
ámbitos normativos en México: La vía administrativa y la penal, dependiendo de
lo que las auditorías revelen sobre la procedencia del dinero para los vuelos.
En
el primer caso -faltas graves-, si la Secretaría de la Función Pública o el Órgano Interno de
Control determinan que los vuelos no se pagaron con su sueldo, la conducta
encuadraría en la Ley General de Responsabilidades Administrativas (LGRA)
por cohecho o conflicto de interés, o bien por enriquecimiento oculto.
Cohecho
o conflicto de Interés, aplica si las aeronaves fueron prestadas, regaladas o
financiadas por empresarios proveedores de Quintana Roo -lo que comenzó a
difundirse en reportes de prensa-, y enriquecimiento, si la mandataria
argumenta que pagó los vuelos con ahorros o ingresos propios del pasado, pero éstos
no coinciden con lo reportado en sus declaraciones patrimoniales anuales.
Las
canciones contempladas por la LGRA en su artículo 78 contemplan destitución
inmediata de su empleo, cargo o comisión como gobernadora; inhabilitación temporal
para cualquier cargo público por 1 a 10 años (si no hay daño financiero directo
cuantificable) o de 10 a 20 años (si la gravedad del beneficio obtenido es
mayor), o bien sanción económica de hasta el doble del beneficio obtenido. Si
el costo estimado de los vuelos ronda 20 millones de pesos, la multa podría
superar 40 millones.
Vía
penal (corrupción), si la Fiscalía Especializada en Materia de Combate a la
Corrupción (atrae el caso y se comprueba un origen ilícito de recursos o
intercambio de favores, las sanciones se rigen por el Código Penal como
peculado, cohecho o como operaciones con recursos ilícitos.
El
primer caso, si a pesar de sus declaraciones actuales se descubriera algún
desvío indirecto de recursos del erario público para cubrir las bitácoras de
vuelo, con pena de 2 a 14 años de prisión: el segundo, si recibió los vuelos
como “donativos” o dádivas de contratistas del Estado a cambio de otorgar
licitaciones, con pena de 2 a 14 años de prisión y pérdida definitiva de bienes
obtenidos ilícitamente.
El
tercer caso se configura de faltar forma de comprobar contablemente de dónde
salieron los millones de pesos para pagar a las empresas de aerotaxis, con pena
de 5 a 15 años de prisión.
Más
allá de los tribunales, Morena cuenta con una Comisión Nacional de Honestidad y
Justicia, y al violar flagrantemente el principio de “austeridad republicana”,
que exige formalmente el partido y recuerda la presidenta Claudia Sheinbaum,
Mara Lezama podría enfrentar suspensión de derechos partidarios o expulsión
definitiva del partido, lo que sepultaría sus aspiraciones políticas futuras en
el movimiento oficialista, se dic, como Secretaria de Turismo.
En
otro orden de ideas, Reforma destapó que el núcleo del escándalo no radica sólo
en el lujo de los trayectos, sino en el vínculo directo entre las aeronaves
utilizadas y los principales proveedores de seguridad del Gobierno de Quintana
Roo.
Entre
empresas de aerotaxis, conglomerados empresariales y aeronaves identificadas en
las bitácoras de viaje, el proveedor principal es PABE-TAX y Grupo Seguritech. El
hallazgo más delicado de la investigación revela que Mara Lezama y familia
realizaron al menos 43 vuelos en aviones administrados por esa empresa
vinculada al principal contratista tecnológico del Estado, compañía de taxi
aéreo con base de operaciones en el Aeropuerto Internacional de Toluca, donde
funciona como la división de operación aérea de un consorcio mayor.
Grupo
Seguritech está directamente vinculada al conglomerado Seguritech Privada. Actualmente
es una de las más beneficiadas por el gobierno de Mara Lezama, y se encarga de
la millonaria operación de sistemas de seguridad pública, monitoreo y cámaras
de vigilancia en Quintana Roo.
Como
prestanombres, documentos públicos de auditorías previas señalan que los
apoderados legales de Grupo Seguritech -como Federico del Palacio Ruiz Cabañas,
René Bustos y Ernesto Valdés- fungen simultáneamente como representantes
legales de PABE-TAX.
La
investigación logró rastrear los números de matrícula de los aviones privados
en los que viajó la mandataria hacia destinos como Vail, Colorado y Orlando,
Florida: Matrícula XA-GLF: Jet modelo Gulfstream G200, propiedad de la firma
Flycorp Services, pero operado de forma directa por PABE-TAX, donde Mara Lezama
realizó traslados vacacionales al aeropuerto de Eagle, Colorado.
El
jet Matrícula XA-PKR, fue otro de lujo Gulfstream Aerospace G200 administrado
por PABE-TAX, utilizado para rutas hacia destinos de esquí estadounidenses.
Además
del bloque de Seguritech, los manifiestos aeroportuarios identificaron el uso
de aeronaves de otras compañías de aviación privada, como Redwings, empresa
mexicana de taxis aéreos de la que Mara Lezama utilizó un jet Learjet 60
(Matrícula XA-USZ) y un Gulfstream G280 (Matrícula XA-BAT).
Otra
compañía es Milenium Air (Servicios Aéreos Integrados), operadora de un avión
Hawker 750 (Matrícula XA-MAM) utilizado por la gobernadora y su hijo Omar
Terrazas Lezama para trasladarse a Denver; la Thebe Ingeniería y Consultoría, firma
propietaria de un jet Hawker 800XP (Matrícula XA-AMI) que también aparece
registrado a nombre de la mandataria en sus vuelos, y Servicios Aéreos Dandy, propietaria
del Learjet 31A (Matrícula XA-UMV) incluido en el historial de vuelos.
La
aparición de PABE-TAX / Seguritech modifica el escenario de una simple falta de
“austeridad” a un posible delito de conflicto de interés o cohecho. La sospecha
de las autoridades auditoras y de la oposición radica en saber si el uso de
estos jets privados se otorgó a la gobernadora como “dádiva” o “intercambio de
favores” a cambio de mantener los contratos de seguridad en Quintana Roo.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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