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¡Funde alcaldesa a Q. Roo en el narco!

                                                                                 Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*

         Aunado al papel de la gobernadora Verde, Mara Lezama, desde que era alcaldesa y que volvería a denunciar un periodista nacional en torno a su relación con el crimen organizado, encabezado en la Zona Norte por los cárteles de Jalisco Nueva Generación y Caborca, a Quintana Roo se sumó el reciente decomiso de un arsenal y drogas, precisamente en Cancún, y hoy le hace chico papel la sucesora de la mandataria en Benito Juárez, Ana Patricia Peralta.

Cuando el río suena, agua lleva, dice el refrán, tal y como lo fue este último caso, en el que en medios nacionales circuló una supuesta reunión secreta entre el ex titular de Seguridad tabasqueña, Hernán Bermúdez Requena con la alcaldesa que, quiérase o no, habría perdido su última oportunidad de convertirse en candidata de Morena a la gubernatura en 2027.

El caso es que muy duro papel espera a la recién designada titular de Comunicación Social de ese municipio turístico, Cindy López: Ver la forma de “limpiar” un poco la cada vez más alicaída imagen de Ana Patricia Peralta, cuyo papel en ese torbellino de escándalo, sería previo a que se le designara como alcaldesa de Benito Juárez en 2022, cuando habrían entregado a Cancún al sonado cartel tabasqueño de “La Barredora”.

Este lunes se intentó infructuosamente escuchar su versión o que diera algún justificante sobre el tema en el Congreso del Estado, donde se celebró en sesión solemne el 51 aniversario de la creación de Estado de Quintana Roo, pero la funcionaria huyó del recinto legislativo al ser cuestionada sobre sus supuestos nexos con el cártel “La Barredora”.

La edil se limitó a responder que los señalamientos en medios nacionales son falsos, pero, injustificadamente, evitó más declaraciones y aceleró su paso para abordar un vehículo que la esperaba en el estacionamiento del Congreso.

Y es que, como circuló ayer profusamente, principalmente por redes sociales, lo anterior es porque en una columna de un medio de circulación nacional se establecen sus nexos, junto con su esposo, Lucio Lasta Abreu, con el cártel que encabezaba Bermúdez Requena, desde la Secretaría de Seguridad Pública de Tabasco, hoy detenido y en custodia de autoridades federales.

Asimismo, se cuestionó a la alcaldesa sobre una serie de observaciones de la Auditoria Superior de la Federación por 291 millones de pesos que, aseguró, habrían sido subsanados y estaban relacionadas con la concesión del alumbrado público de Benito Juárez, así como con suministro de combustible.

Como se sabe, “La Barredora” es un cártel que inicialmente traficó con combustible robado y luego con drogas, aunque desde sus inicios sostuvo vínculos con el CJNG, pero luego se dividió y solo una de sus facciones siguió operando junto a esta organización criminal que pelea la plaza con el Cártel de Caborca, que se extiende a la Zona Sur.

Por su parte, Bermúdez Requena, a quien habría nombrado el hoy coordinador de Morena en el Senado, el ex gobernador tabasqueño Adán Augusto López Hernández está acusado por México de liderar “La Barredora”. El primero de ellos renunció en enero de este año en medio de una creciente violencia vinculada con el narcotráfico en Tabasco.

No obstante Adán Augusto, quien también fuera Secretario de Gobernación durante el sexenio de López Obrador, juró y perjuró en agosto último que nunca durante su ejercicio de gobierno tuvo algún indicio o alguna sospecha de su ex colaborador

Según el gobierno mexicano, Bermúdez Requena habría empezado a ser investigado a fines de 2024, pero su orden de captura se emitió apenas en febrero último por los delitos de asociación delictuosa, extorsión y secuestro.

Lo cierto es que Adán Augusto y AMLO, a quien llamaba su “hermano” tenían historias de vida en común. Había confianza, al grado de que el primero renunció a la gubernatura de Tabasco para ser el número dos de su amigo el presidente, como secretario de Gobernación. Había cariño, tanto que puso a Carlos Merino como relevo y cambió la Constitución tabasqueña para poder quedarse todo el sexenio como sustituto, por dedazo, sin convocar a elecciones. Tabasco era suyo, con todo lo que eso implicaba y eso seguro hoy lo atormenta.

¿Fue hombre cercano al presidente? Absolutamente. ¿Le operó visiones, proyectos, le detonó y desactivó bombas? Por supuesto. ¿Ese esfuerzo le garantizaba que sería “elegido” a la candidatura llegado el momento?

Ahí es donde “La Barredora” surge como alternativa, como seguro y grito de independencia porque Andrés Manuel se sentía todopoderoso, caprichoso, amarra-navajas y solitario. Adán lo sabía, lo sentía y lo sufría. No se engañaba, era un secretario de Gobernación que tenía claro que la cercanía no alcanzaba para ser ungido candidato. El capricho era la última carta de AMLO.

La coartada de “La Barredora” hacía sentido. La vida de Bermúdez Requena y su fusión con el jet set social y empresarial tabasqueño eran perfectos: Tres décadas de vida pública normal. Sus hijos y sobrinos estudiaron en el Colegio Americano de Tabasco, se sabía que tenían dinero. Paseaban en autos de lujo, vivían en mansiones, vestían ropa y joyas costosas, y viajaban por el mundo. Bermúdez era un apellido común en páginas de sociales e invitados VIP, en grandes eventos de la sociedad de Tabasco. Gran disfraz, gran pantalla.

El error de cálculo se dio por la discrepancia entre los formatos criminales del pasado y el presente. El Tabasco de fines de los 90 era petrolizado y pacífico, multicultural (por la llegada de petroleros de todo el mundo), próspero y con el sello del priísmo que Roberto Madrazo le arrebató, con la gubernatura del 94 al 2000, a López Obrador. En el Tabasco de Roberto Madrazo y hasta el de Manuel Andrade, la violencia no era tema.

Por eso nadie levantaba la ceja cuando la familia Bermúdez operaba un antro (disco, en ese entonces) llamado Tequila Rock, en un terreno costosísimo donde cabía un hotel, en pleno Fraccionamiento Campestre, el más caro de Tabasco. O cuando una de las esposas Bermúdez manejaba un BMW de 100 mil dólares, que sólo circulaban en Beverly Hills en los 90. Se sabía que vivían “en la raya”, pero no había violencia que lo confirmara.

De hecho, Andrés Granier -el primer gobernador en 2007– fue primero en moverse en Suburban blindada, con escoltas fuertemente armados como si circularan por Sinaloa. A diferencia de Madrazo, quien en 94 conducía una Suburban, con la ventana abajo y sin blindaje, escoltada por un Cavalier, con seguridad vestida de guayabera. O Manuel Andrade en 2001, quien tenía una Suburban azul y su esposa una blanca, ambas sin blindaje, manejadas por choferes y con Cavalier de escoltas. Todo Villahermosa podía constatarlo, había calma.

En ese ambiente, la familia Bermúdez se fusionaba con el jet set y hacía negocios al amparo del poder.

Como se sabe, Bermúdez se estrenó en Seguridad Pública con Adán. Alguien le vendió la idea al gobernador para la pacificación y estabilidad de Tabasco, por su cercanía con AMLO. Un perfil “conocido”, sin mayores escándalos; un miembro de sociedad que ya había trabajado en gobierno y hecho negocios con gobierno.

Al irse Adán a gobernación, Bermúdez se quedó todo el sexenio con Merino, el sustituto. Pero todo empezaba a complicarse, contra lo que deber ser. Hace lógica que Tabasco se bañe de sangre cuando el presidente era tabasqueño, al igual que su número dos, secretario de Gobernación, antes góber. Extraño y muy costoso políticamente.

La conocida foto de AMLO saludando a la mamá de “El Chapo” Guzmán confirmó a México y al mundo un pacto y preferencia por Sinaloa. Quizá Bermúdez asumió que, siendo Adán titular de Segob, “La Barredora” podría adueñarse de Tabasco con una llamada o un mensaje de WhatsApp.

Se desbordaron las acusaciones ante Hernán Bermúdez, por parte de los mismísimos grupos criminales al final del sexenio de Merino, por lo que el actual gobernador, Javier May, no lo ratificó.

Siendo corcholata, Adán recorrió el país y tapizó de espectaculares de punta a punta, en un gasto opaco que nunca se reportó ni castigó. Estaba fuera de tope. Hubo campañas millonarias en redes, con figuras públicas que pregonaban “Estamos Augusto” e invitaban a continuar el buen momento que promovían. Se operaron estructuras e hicieron eventos multitudinarios. Se desplegó una maquinaria que alguien financió, y la motivación pudo convertir a “La Barredora” en grupo nacional. Seguramente estuvo en la mesa.

Pero llegó el día de la decisión y no alcanzó la cercanía, ni la encuesta, ni la “agusticidad” de los influencers; Adán no logró ser la corcholata. Su campaña fue tan cara que había que asumir la pérdida y recuperar lo invertido. Esta trama habría pasado por la senadora de Morena, la chihuahuense Andrea Chávez Treviño, pero ahora pasa por la alcaldesa Verde en Cancún, Ana Patricia Peralta, quien ya puede decir adiós a su aspiración de ser gobernadora de Quintana Roo.

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con crédito para el autor)

 

*Luis Ángel Cabañas Basulto es un periodista con más de 48 años de experiencia como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de varios medios de comunicación, además de haber fungido como jefe de información de dos ex gobernadores y tres ex presidentes municipales, y escribir cinco libros, uno de ellos pendiente de publicar.

Titulado como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019, 2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias. 

Información completa sobre el currículum vitae, en este link:

https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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