¡“Levantón” de militar y detención de captores!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
En dos sorpresivos hechos en menos de
24 horas, un militar activo de la SEDENA fue secuestrado en Santa Elena, fue
rescatado vivo y sin lesiones graves y sus captores fueron detenidos, lo que confirmó que Othón P. Blanco
atraviesa por un escenario de violencia de alto impacto, por lo que la Comuna y
Gobierno del Estado enfrentan fuerte presión social con protestas e indignación
civil en Chetumal.
En efecto, el elemento castrense José Luis Islas Suárez, de 30 años de edad, adscrito a la Guardia Nacional de la Aduana Subteniente
López, fue “levantado” el jueves por la noche por un grupo de hombres
armados que lo sometió y llevó esposado alrededor de las 21:30 horas, cuando
fue a visitar a su pareja sentimental.
Minutos
después, los mismos sujetos regresaron por un vehículo Jetta gris de su
víctima, y luego escaparon con rumbo desconocido, en un caso que sacudió a una
comunidad ubicada a escasos kilómetros de la frontera con Belice y volvió a
poner bajo reflectores la seguridad en una zona considerada estratégica.
Sin
embargo, tras intenso operativo de corporaciones de seguridad federales y
estatales, la Fiscalía General del Estado confirmó su localización
y, también de manera preliminar, la detención de presuntos implicados y el
aseguramiento de indicios.
Así,
los avanza en el esclarecimiento de hechos y recopilación de indicios, por lo
que las autoridades están concentradas en la declaración de Islas Suárez, a quien el Ministerio
Público entrevistó para determinar con exactitud las circunstancias de su
captura, que incluye identificar la ruta de sus captores y cómo fue que se lo
llevaron esposado.
Asimismo,
las corporaciones de seguridad mantienen un monitoreo para ubicar el automóvil
en el que se trasladaba el militar y se procesan indicios y detenidos.
Para
este efecto, la Fiscalía integra la carpeta de investigación con
los elementos balísticos, vehículos o presuntos implicados asegurados de manera
preliminar por el operativo desplegado en los alrededores de Subteniente López
y ribera del Río Hondo, aunque la identidad de los detenidos y su grupo
delictivo responsable se mantienen bajo reserva.
De
acuerdo con los primeros informes de medios locales, los hechos ocurrieron cuando
el grupo armado interceptó al mílite, lo esposaron y después volvieron por el
automóvil, pero tras el reporte de su desaparición, fuerzas de seguridad
activaron intenso despliegue de búsqueda.
En
los operativos de rastreo en el poblado y zonas aledañas a la frontera con
Belice, participaron células de la SEDENA, Guardia Nacional, Secretaría de
Marina, Secretaría de Seguridad Ciudadana, policías municipales y binomios
caninos (K9) y se mantuvo el despliegue en el Sur del Estado para localizar al
militar y dar con los responsables.
Para
el crimen organizado, Subteniente López representa un punto estratégico
fronterizo de alta prioridad para acopio, contrabando y tráfico ilegal en los
límites entre México y Belice, con relevancia principal en diversos factores
dinámicos.
Debido
a su colindancia con la Zona Libre de Corozal, en Belice, el poblado funciona
como gigantesco centro de almacenamiento clandestino, donde organizaciones
criminales aprovechan la porosidad de la frontera del río Hondo -apodada “frontera
líquida”- para el ingreso ilegal masivo de mercancías piratas, cigarros,
alcohol y productos diversos de “fayuca”.
La
plaza de la Zona Sur es codiciada históricamente por su acceso a pistas de
aterrizaje clandestinas para cargamentos de Centro y Sudamérica. Reportes de
portales especializados en seguridad detallan que el Cártel de Caborca ha consolidado
férreo control hegemónico sobre Subteniente López y poblados aledaños de Othón
P. Blanco.
Este
dominio se ejerce mediante ilegales “toques de queda” nocturnos para movilizar con
mayor impunidad sus cargamentos, así como con uso de violencia explícita contra
civiles, empresarios y fuerzas federales que ingresan al territorio sin su
consentimiento.
Además
del narcotráfico clásico, la delincuencia organizada utiliza el corredor para
economías ilícitas emergentes, entre ellos el “huachicol” Fiscal, transporte
ilegal de combustibles e hidrocarburos desde México hacia Belice y Guatemala.
Respecto
a casas de seguridad y redes de monitoreo, en recientes operativos de
autoridades de Quintana Roo se desmantelaron centros de monitoreo clandestinos -“halconeo”-
y hoteles que utilizan las células delictivas en el poblado.
Prácticamente
coincidente con el secuestro de tres universitarios en el Boulevard Bahía de
Chetumal, para Othón P. Blanco, la suma de estos dos eventos críticos representa
una profunda crisis de seguridad y gobernabilidad, marcada por la pérdida total
de espacios públicos seguros y la infiltración directa del crimen organizado en
las instituciones.
La
conexión e impacto de los casos evidencian preocupante realidad en la capital
de Quintana Roo, sobre todo por la infiltración institucional de entregar a los
ciudadanos.
El
caso de los jóvenes “levantados” el 29 de agosto dio vuelco alarmante cuando la
Fiscalía detuvo e imputó a cuatro policías activos
-tres municipales y uno estatal-, donde las investigaciones confirmaron que los
mismos oficiales los interceptaron para entregarlos directamente por dinero a
un grupo criminal.
Sobre
su significado para la población de Chetumal, esto rompió la confianza
ciudadana en las patrullas, con el mensaje implícito de que quienes deben
proteger a la ciudadanía actúan como brazo ejecutor del narcotráfico.
Ahora
bien, si el caso del boulevard demostró la vulnerabilidad del ciudadano común
frente a policías corruptos, el secuestro del elemento activo de la SEDENA
eleva el desafío a nivel federal: El crimen organizado ya no sólo secuestra
civiles con ayuda de policías, sino ahora se atreve a esposar y raptar militares
en zonas bajo resguardo fronterizo, lo que evidencia que se sienten con total
impunidad y control territorial de la Zona Sur.
En
efecto, Othón P. Blanco está viendo cómo la delincuencia se apropia de sus dos
extremos más importantes: Su boulevard, principal punto de esparcimiento
social, familiar y turístico de Chetumal, y ahora Subteniente López, nodo
económico transfronterizo con Belice, donde opera bajo dinámicas de violencia y
control absoluto de cárteles.
En
resumen, Othón P. Blanco atraviesa un escenario de violencia de alto impacto.
El Ayuntamiento y el Gobierno Estatal enfrentan una fuerte presión social
debido a las protestas y la indignación civil en Chetumal. La captura de los
policías fue un primer paso de la Fiscalía, pero el rapto del militar demuestra
que el despliegue criminal supera esfuerzos de contención de gobierno.
Por
fortuna, hasta el momento no existe línea de investigación oficial, indicio o
reporte que involucre a policías en el “levantón” de Subteniente López, aunque,
a nivel técnico y criminológico, la posibilidad de colusión siempre es un
factor que las fiscalías evalúan en zonas de alta presencia delictiva, pero las
primeras hipótesis y el contexto de este caso apuntan a un escenario muy
diferente al del boulevard.
En
este último espacio, se trató del secuestro de civiles, mientras que en el otro
fue un militar comisionado a la Guardia Nacional en aduana Chactemal.
Como
principal línea de investigación, se asocia directamente el ataque directo
contra el oficial con dinámicas internas de tráfico de mercancías e intereses
del crimen organizado en la aduana, donde las corporaciones policiales tienen
nula jurisdicción y el control directo de las revisiones es federal.
La
forma en que operó el comando armado -irrumpir en el poblado-, someter a su
víctima y regresar por su vehículo particular- coincide con los patrones de
despliegue territorial de las células delictivas que disputan la frontera, operando
por cuenta propia.
Por
ende, mientras el caso de los tres jóvenes fue un claro hecho de corrupción
institucional y desaparición forzada perpetrada por patrullas locales, el rapto
del militar en la frontera se perfila preliminarmente como una agresión frontal
y directa de un grupo delictivo transnacional contra el personal de las fuerzas
federales que resguarda la aduana
Por
cierto, los recientes operativos aduaneros en la frontera con Belice se
encuentran en un punto de máxima tensión regulatoria y operativa por el
endurecimiento del control federal contra el contrabando y una reconfiguración
territorial de última hora.
Tras
el secuestro del militar, las inmediaciones del Puente Internacional
Subteniente López II "Chactemal" fueron tomadas por un operativo
conjunto de SEDENA, Guardia Nacional y Secretaría de Marina,
con el objeto de sellar los puntos de escape hacia el Río Hondo y Belice, lo
que generó revisiones de vehículos exhaustivas y tráfico lento en accesos
terrestres a Chetumal.
Asimismo,
la Agencia Nacional de Aduanas de México modificó oficialmente la estructura de
la Aduana de Subteniente López, que absorbió el control total del comercio
exterior de José María Morelos y Othón P. Blanco.
También
se integró formalmente al Aeropuerto Internacional de Chetumal una sección
aduanera dependiente de Subteniente López, lo que significa que militares y
oficiales de aduanas extienden ahora su inspección de mercancías no sólo a
camiones de carga terrestres, sino también a la carga aérea internacional que
ingresa al Sureste.
Los
operativos ordinarios de personal civil y militar de aduana se centran en
frenar redes de intermediarios que extraen cargamentos ilegales desde la Zona
Libre de Corozal, con foco de inspecciones recurrentes a furgonetas de carga
máxima, con filtros de revisión para detectar camionetas cargadas con ropa,
cigarros y artículos electrónicos piratas que evaden impuestos.
Por
otro lado, ahora habrá patrullajes nocturnos en Río Hondo, con operaciones de
vigilancia con lanchas interceptoras para evitar el cruce de barcazas
improvisadas que los contrabandistas utilizan al amparo de la noche.
La
rigidez de estos operativos y constantes filtros de seguridad generan
fricciones con el sector empresarial, por lo que el Consejo Coordinador Empresarial de Chetumal denunció que las excesivas restricciones y lentitud en las aduanas de
Subteniente López frenan el flujo de visitantes de Belice y afectan
directamente la derrama económica de comercios en la capital.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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