jueves, 21 de julio de 2016

     ¡Entre millonarios priístas te veas!


                                      Por Luis A. CABAÑAS BASULTO*
En un interesante tema que abordó este jueves conocido programa de radio que conduce nuestro amigo Javier Chávez, los recién nombrados dirigentes nacionales del PRD y PRI, Alejandra Barrales Magdaleno y Enrique Ochoa Reza, respectivamente, hicieron públicas el lunes sus declaraciones patrimoniales, de intereses y fiscales en el portal de transparencia 3de3, al que rehúye la mayoría de los políticos mexicanos.
De esta manera, conforme al portal “Animal Político”, los líderes de dos de los principales partidos políticos nacionales se convirtieron en la segunda generación de dirigentes en participar en esta iniciativa ciudadana, con cuya publicación dan continuidad a la práctica y envían un mensaje al interior de sus organizaciones para que funcionarios, legisladores, militantes y aspirantes a responder a la expectativa y exigencia de la ciudadanía.
Con este mensaje, a cargo del Instituto Mexicano de la Competitividad, Barrales y Ochoa se suman al que era único presidente nacional de partido que había presentado su declaración 3de3, el panista Ricardo Anaya.
Ahora bien, lo que reportó la primera en su declaración patrimonial incluye una casa en la Ciudad de México con valor de 13.3 millones de pesos, que adquirió a crédito en 2014; un departamento en Acapulco, con valor de poco más de 8.1 millones, además de otro departamento en la metrópoli y un terreno en el Estado de México.
Asimismo, informó haber adquirido de contado en 2013 un automóvil Mercedes Benz con valor de 533 mil 900 pesos, aunque el año anterior le donaron un auto de 220 mil pesos.
Por otro lado, dijo tener tres cuentas bancarias de entre 100 mil y 500 mil pesos, menor o igual a 500 mil y otra menor o igual a 100 mil pesos, además de una inversión en Albama Transportes, menor o igual a 500 mil pesos.
En términos generales, Alejandra Barrales, a quien invitó a visitar Quintana Roo el dirigente estatal del PRD, Carlos Montalbán Colón, informó haber ganado 12 millones de pesos en 2015 y poseer propiedades por 24 millones, aunque poco más de 7.4 millones de sus ingresos del año anterior fueron producto de la venta de una casa.
El cuestionado “líder” priísta, por su lado, reportó tres inmuebles, en Michoacán, con valor de 3 millones 371 mil  688 pesos; un departamento en La Paz, Baja California Sur (9 millones 708 mil 552 pesos) y una casa en la Ciudad de México (6 millones 900 mil pesos)
En otro renglón que seguramente llamó la atención a medio mundo, Enrique Ochoa “confesó” ser propietario de ¡50 automóviles Nissan!, además de haberlos adquirido ¡todos al contado!, como parte de una flotilla de taxis.
Salvo que rentara las placas de alquiler para los autos, y dados sus antecedentes políticos, todo hace suponer que cuenta con ¡50 concesiones de patentes de placas! que, a un costo unitario de un millón de pesos promedio en la capital del país, obliga a pensar que omitió 50 millones de pesos en su declaración.
Tal y como comentara nuestro amigo Julián Santiesteban, el dato nos remite al caso de Chetumal, donde es frecuente que, pese a que la concesión está condicionada a tener sólo una por persona, existen beneficiados hasta con 15 placas, ninguna de ellas, se sabe, trabajadas por el beneficiario, sino a través de “martillos” o socios-ayudantes.
Lo cierto es que, Enrique Ochoa concluye su declaración con el renglón de obras de arte, donde informó contar al menos con cuatro, con valor superior a 100 mil pesos y adquiridas al contado, así como otras siete con un valor de más de 200 mil pesos, así como “activos intangibles” por poco más de 8 millones de pesos.
Así las cosas, reportó 3.5 millones de ingresos anuales, 2 millones de ellos del sueldo que cobraba como director general de la Comisión Federal de Electricidad y 1.4 millones por actividad industrial, empresarial o comercial, pues posee la flotilla de taxis y participa en la empresa AOZ Farmacéutica.
De acuerdo con “tresdetres”, gana también 2,964 pesos por actividad financiera y 11,395 pesos por servicios profesionales, éstos como maestro de Derecho Constitucional en la UNAM, aunque ahora deberá considerar su nuevo sueldo como presidente nacional del tricolor, donde “ganará” 901,936 pesos anuales.
Tanto perredista como priista  tienen varias cosas en común: Ambos son jóvenes que llegan a renovar el rostro de sus respectivos partidos, en sustitución de políticos con más experiencia pero que tuvieron malos resultados en los pasados comicios electorales.
Asimismo, demostraron que, además de un capital político, los respalda una economía sólida, y ambos podrán respirar tranquilos por el momento, al menos en el renglón patrimonial, ya que legitimaron éste.
No obstante, esta legitimación es exclusivamente de tipo moral, que no legal, ya que no están exentos de la posibilidad de que autoridad competente les pudiera exigir en su momento demostrar la legítima procedencia de alguna de sus respectivas propiedades.
Por lo menos, en un balance comparativo entre el “antes” y el “después”, se habrán liberado de la pesada carga de sospechas de enriquecimiento inexplicable al término de sus respectivas gestiones, tal y como ocurre de manera recurrente con los políticos de moda que, “antes de” no tenían ni dónde caer muertos, y “después de” poseen elegantes mansiones. ¿Verdad Jorge Aguilar Cheluja?
Tal y como siempre hemos insistido, la publicación de la declaración patrimonial de los funcionarios nos evita pensar mal sobre el origen de sus bienes y, en su caso, nos obligaría a “lavarnos la boca” antes de referirnos a ellos.
En el caso particular de Quintana Roo, por ejemplo, dígase lo que se diga, el último gobernador en hacer pública su declaración patrimonial fue el chetumaleño Joaquín Hendricks Díaz, quien, inclusive, convocaba a los medios de comunicación ante la Contraloría para ese efecto.
Después de él vinieron los nefastos sexenios de los priístas cozumeleños Félix González y Roberto Borge, quienes mantienen ocultas sus propiedades y, sobre todo, el origen de éstas, sobre todo en el caso del primero de ellos que, ahora convertido en Senador, sólo ha utilizado el cargo como “patente de corso”.
Con justa “razón” Roberto Borge buscó “blindarse” por todos los medios ante el cambio de administración, ya que no gozará de la impunidad de su hacedor político, sólo condenado por la historia…al menos hasta ahora.

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con la cita del nombre de su autor)

*Luis Angel Cabañas Basulto es Licenciado en Derecho egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán, periodista residente en Chetumal, Quintana Roo, desde hace 29 años, con más de 39 años como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de diversos medios de información, ha sido Jefe de Información de dos gobernadores y tres presidentes municipales, y publicado cuatro libros.

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