¿Rector foráneo “patito” en Universidad policiaca?
Mientras
más nos adentramos al tema de la seguridad pública en Quintana Roo, más nos
convencemos de que es una verdadera porquería, al grado tal que también son
afectados los propios policías, por ejemplo, con el “levantón” que sufrió este
lunes un agente, mayor de edad, en la avenida Centenario, por la colonia Santa
María. Por cierto, también hubo otro, en Calderitas.
Además,
como es costumbre, los agentes son víctimas de falta de pago de viáticos en la
Secretaría de Seguridad Ciudadana, con traslados obligatorios a otros
municipios, así como de padecer mentiras del Gobierno del Estado sobre su
compromiso de elevar el monto de sus seguros de vida… pese a que a diario se
exponen, como recién ocurrió en Carrillo Puerto.
Por
si fuera poco, ahora sufren en su necesidad de superarse para aspirar a mejores
ingresos, ya que desapareció la Academia de Policía y en su lugar se creó la
Universidad de Ciencias y Disciplinas de la Seguridad de Quintana Roo, conocida
como “universidad policial”, una institución pública descentralizada creada,
supuestamente, “para profesionalizar a los cuerpos de seguridad del Estado y
formar a ciudadanos en áreas de justicia y paz”.
“Curiosamente”,
¿Sabe Usted quién es su Rector? Como era de esperarse, nada más ni nada menos
que otro foráneo, ¡otro tamaulipeco!, de Tula, Jesús Antonio Lara Mata, quien
llegó a Quintana Roo en 2023 y es nada más ni menos que paisano de la polémica
y cuestionada Jetzael Elena Martínez Cisneros, recién nombrada directora del
penal de Chetumal, tras salir por piernas de Cozumel, en un “enroque” con otro
“angelito”, Miguel Ángel Orihuela Hernández.
Aunque
todavía carece de director (a) general la nueva Universidad que, puede Usted
jurarlo, será personal ligado a la Secretaría de Seguridad por aquello de los
“negocios” policiales, en su estructura administrativa figuran los cargos de directora
general de su academia, Jazivy Marylett May Azueta, y su director académico, Raúl
Adair Ochoa Gutiérrez.
También
irónicamente, el “brillante” Rector Lara Mata era propietario de una
universidad privada en Tamaulipas, que terminó vendiendo al gobierno de su
terruño y ¡él mismo se dio sus supuestos grados académicos!, el de Criminólogo
y Doctorado en Administración Pública, que obtuvo en “SU” universidad. ¡Y ahora
hasta ofrece conferencias en Chetumal!
Ante
la NO desaparición de la Academia de Policía en el sentido de dejar de existir,
sino experimentar transformación institucional para elevar el nivel de
formación de los agentes de seguridad, los amantes de la materia de seguridad pueden
elegir entre la Universidad Autónoma de Quintana Roo, que imparte la
Licenciatura en Seguridad, y la Universidad policíaca.
Según
se busque formación académica integral o una profesionalización técnica y
operativa más acelerada, se puede elegir la opción, pues la primera es la tradicional,
con un perfil orientado a diseñar políticas públicas, investigación delictiva,
administrar centros de reclusión y posibles intercambios académicos, para un
título respaldado por una de las mejores instituciones universitarias.
En
el caso de la segunda, es para interesados activos en seguridad o que buscan
una inserción laboral más rápida en cuerpos policiales y de justicia, con
ventaja de profesionalización directa con herramientas del Estado (como el C5)
y un enfoque muy práctico en seguridad ciudadana.
Ambas
permiten trabajar en la Secretaría de Seguridad, Fiscalías, consultorías
privadas de seguridad y organizaciones de la sociedad civil.
En
dependencia administrativa, la policial se creó originalmente como unidad
administrativa directamente adscrita a la Secretaría de Seguridad, aunque se
impulsó su transición para consolidarlo como organismo público descentralizado,
por lo que mantiene estrecha coordinación operativa y sectorial con la
Secretaría.
Sin
embargo, cuenta con personalidad jurídica y patrimonio propios, así como autonomía
de gestión académica y administrativa para profesionalizar cuerpos policiales y
sociedad civil, con una máxima autoridad en una Junta de Gobierno, con sesiones
ordinarias para supervisar políticas y funcionamiento.
Su
relación con la Secretaría es de dependencia estratégica y operativa, ya que es
brazo académico diseñado específicamente para cumplir con el Modelo de
Seguridad Ciudadana del Estado.
El
vínculo entre ambos se define por tres pilares: Origen y transición legal; profesionalización
de tropa, y coordinación de mandos.
La
Academia de Policía operaba como una unidad administrativa interna de la
Secretaría y ahora vive un proceso de descentralización que aprobó el Congreso
del Estado convertir en organismo con autonomía propia, aunque sigue “sectorizada”
o vinculada a la corporación para asegurar que su oferta educativa responda a
necesidades de seguridad.
Respecto
al segundo, la Secretaría la utiliza como su principal centro de capacitación,
que incluye formación inicial y capacitación continua, pues imparte cursos de
actualización en Derechos Humanos, Deontología y Sistema de Justicia Penal y, como
incentivo laboral, policías activos e hijos pueden estudiar gratis.
Con
todo, existe una jerarquía compartida, pues el Rector coordina la
implementación de modelos policiales y prevención del delito con la Estrategia
Nacional y Estatal de Seguridad impulsada por el Gobierno del Estado, y los alumnos
suelen practicar en el C5.
En
resumen, la Secretaría es “cliente principal” y guía de la universidad,
proveyendo a instructores y alumnos -policías en formación-, mientras que la institución
provee validación académica y científica.
No
obstante, dado que la universidad policiaca es recién creada, formalizada a
fines de 2025, sufre críticas directas limitadas en comparación con
instituciones tradicionales, aunque, basados en el contexto de su transición y
la situación educativa del Estado, sufre de inconvenientes y críticas.
El
primero de ellos, desafíos de su “reciente creación”, pues al haber sido
academia de formación técnica, la transición al nivel licenciatura implica
consolidar una planta docente con perfil investigador, más allá del operativo policial
tradicional.
Se
critica que todavía se le percibe más como centro de adiestramiento para
futuros policías que, como universidad académica de ciencias sociales, podría
sesgar el enfoque de investigación teórica.
Entre
sus factores de entorno y logística, un diagnóstico reciente reveló que 72% de
los universitarios de Quintana Roo se siente inseguro con transporte público
para llegar a sus planteles, inconveniente que afecta directamente a sus
estudiantes de Chetumal y Cancún.
Aunque
tiene presencia en ciudades principales, su oferta es centralizada, lo que
obliga a estudiantes de otros municipios -como Carrillo Puerto o Morelos- a
desplazarse o migrar, con los costos económicos que conlleva.
Sobre
críticas a la gestión educativa, se cuestiona a la Secretaría Estatal de
Educación, de la que dependen indirectamente sus validaciones, por un aumento
de quejas ante la Comisión de Derechos Humanos, sobre todo por cuestiones
administrativas y falta de atención a denuncias escolares.
Además,
estudiantes de diversas universidades reportan retrasos en la entrega de
títulos y cédulas, lo que afecta a instituciones nuevas, mientras terminan de
ajustar los procesos ante la Dirección General de Profesiones.
Por
último, para algunos aspirantes, el enfoque basado en el orden, la puntualidad
extrema y la jerarquía militarizada -común en la Universidad policiaca- puede ser
un inconveniente si se busca algo más liberal o flexible.
La
nueva universidad ofrece dos licenciaturas para titular en 3 años: Licenciatura
en Seguridad Ciudadana y Construcción de la Paz, enfocada a estrategias
preventivas y gestión del orden, así como en Criminología y Política Criminal, al
análisis del fenómeno delictivo y diseño de políticas públicas.
El
costo es de 2 mil pesos cuatrimestrales, pero gratis para personal activo de la
Secretaría e hijos, hasta hoy en dos sedes, Chetumal, donde están su núcleo
administrativo y académico, y la unidad académica de Cancún para el Norte.
Sus
estudiantes tienen acceso a infraestructura de seguridad real para practicar,
incluyendo el C5 y el Sistema Penitenciario para interesados, cuyos requisitos
de ingreso son ser ciudadano mexicano, Bachillerato concluido, buena salud
física y mental, no antecedentes penales y cartilla militar liberada.
Tanta
belleza, tanta chulada, pero a fecha la corporación policial enfrenta retraso
en pagos, viáticos y prestaciones como el Fondo de Ahorro, pues recién hay
quejas por retraso en el pago de ese fondo, cuya entrega se postergó hasta
febrero, lo que genera creciente inconformidad.
Asimismo,
si bien existen registros oficiales de transparencia que detallan el
otorgamiento de viáticos por “actividades operativas de riesgo”, como ahora, la
policía siempre enfrenta denuncias por falta de pago de estos conceptos en los
municipios de Tulum, Playa del Carmen, Cozumel y Cancún. A los de Chetumal les
adeudan 4 mil 412 pesos, de enero y febrero.
Además,
con el efecto de los cambios no sólo los uniformados fueron afectados, sino
también los custodios del Cereso de Chetumal, enviados a Cozumel y Cancún sin
viáticos ni preguntas, con la prohibición de llevar mochilas -excepto las
transparentes- o ropa para cambiarse. A uno de los afectados sólo le ordenaron
“el lunes te presentas en Cozumel”.
Pese
a las inconformidades, el gobierno Verde de Mara Lezama anunció este año una
inversión de más de 600 millones de pesos para seguridad, inclusive construir
nuevas bases policiales en cinco municipios.
Otra
inconformidad es sobre el seguro de vida de policías, con matices serios entre
los anuncios oficiales y sus insistentes demandas, pues el Gobierno del Estado
destinó 26 millones de pesos como aumento salarial de este año, tras un
incremento previo de prestaciones en 2025.
También
se confirmó invertir 620 millones, a través del Fideicomiso para el
Fortalecimiento de la Seguridad, más de los 520 millones de 2025, aunque la
inversión se centra en la infraestructura -nuevas bases policiales- y
equipamiento, ¡menos en actualizar pólizas de seguros de vida!
Y
eso que, a partir de enero, entró en vigor una reforma que impactó los costos
de éstas, lo que llevó a las autoridades a buscar acuerdos con la Asociación
Mexicana de Agentes de Seguros y Fianzas para mitigar el impacto económico en
las coberturas contratadas.
Así,
aunque Mara Lezama presume que Quintana Roo tendrá la “policía mejor pagada”,
los agentes señalan que sus seguros de vida no han crecido al ritmo del riesgo
operativo, especialmente tras recientes incidentes de agentes fallecidos en cumplimiento
de su deber.
Otras
entidades como Ciudad de México recién elevaron el seguro de vida a 120 mil
pesos al mes, mientras en Quintana Roo, el enfoque es priorizar el sueldo base -unos
18 mil pesos este ciclo- sobre otros beneficios intangibles como el seguro.
Uno
de los más bajos, a partir de junio de 2025, es el de Cozumel, con un millón de
pesos, mientras en Playa del Carmen se sitúa entre $1.5 y 2 millones y existen propuestas
y fondos en desarrollo para elevar esta cifra hasta 3 millones, mientras que el
de Chetumal es de 1.2 millones, aunque les habían ofrecido aumentarlo a 1.5
millones.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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