¿Sólo “desconfianza” presidencial hacia Mara?
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
La falta de terreno jurídicamente limpio y dudas sobre
posibles beneficios inmobiliarios particulares de actores locales, obligaron a
la Federación a “meter el freno de mano” al proyecto de Distrito Financiero y Tecnológico
en Cancún que había anunciado en marzo con toda pompa la gobernadora Verde,
Mara Lezama, y que la presidenta Claudia Sheinbaum advirtió que no se
autorizará.
Aunque
la mandataria federal con toda seguridad lo hizo para evitar escándalos de
corrupción o un costo político y social adverso para ella ante el sonado
escándalo por la docena de viajes privados “todo pagado” de la gobernadora a
Estados Unidos, argumentó que lo prohíbe en zona de selva, por lo que deberá
reubicarse a zona previamente impactada ambientalmente.
El
proyecto para desarrollar el Distrito, cuenta con una declaratoria de Polo de
Desarrollo Económico para el Bienestar que emitió la Secretaría de Economía en
agosto, y cuenta con inversionistas interesados, pero la presidenta “advirtió”
que deberá buscar otra ubicación.
Como
se sabe, Mara Lezama propuso un polígono de 60.7 hectáreas propiedad del
Gobierno del Estado -ampliable hasta a 100- entre la terminal de pasajeros del
Tren Maya y la que será su terminal de carga, al poniente de la avenida
Huayacán o Libramiento Cancún Sur, en 5 kilómetros del Aeropuerto
Internacional, pero es zona con selva mediana y sin impacto ambiental.
Sheinbaum
señaló que lo planteado involucra una zona con vegetación, lo que condiciona su
autorización ambiental “no está aprobado el lugar”, aunque podría ser en un
lugar impactado; difícilmente puede autorizarse en un lugar donde hay selva,
porque hay que cuidarla. Entonces, todavía no está aprobado el sitio en donde
se desarrollaría”, expresó.
La
mandataria confirmó que Mara Lezama impulsa el proyecto con la intención de
diversificar actividades económicas y turísticas de Cancún y busca que éste
incorpore actividades adicionales a su oferta tradicional de sol y playa, entre
ellas encuentros y congresos relacionados con el sector financiero, además de
servicios médicos.
En
marzo, Mara Lezama, durante la inauguración de la 89ª Convención Nacional
Bancaria, ante Claudia Sheinbaum, sorprendió a todo mundo al anunciar el
Distrito Financiero y Tecnológico, que buscaría más crecimiento y desarrollo
para Quintana Roo, como en otros destinos como Dubai.
Según
planteó el proyecto busca aprovechar la ubicación estratégica de Cancún, su
conectividad global con múltiples aerolíneas, y su fortaleza económica, para
establecer un centro especializado en servicios financieros, tecnología e
innovación con alcance regional e internacional, en una iniciativa histórica
que transformaría al destino.
Explicó
que el desarrollo se ubicaría en un polígono con incentivos fiscales y
regulatorios, federales, estatales y municipales, incluso esquemas de deducción
acelerada para inversiones en activos fijos e incentivos fiscales en varias
etapas, para atraer capital nacional e internacional, con una inversión proyectada
de entre mil 100 y mil 300 millones de dólares en la próxima década.
Además,
en teoría, el proyecto generaría entre 9 mil y 11 mil empleos directos, así
como más de 22 mil indirectos, y Cancún, supuestamente, está listo para
consolidarse como capital mundial del turismo y como nodo financiero y
tecnológico del Caribe.
En
este sentido, el Distrito Financiero y Tecnológico de Cancún es un magno
proyecto gubernamental y empresarial, impulsado y diseñado para diversificar la
economía local -más allá del turismo- y consolidar a la ciudad como concentrador
tecnológico, de innovación y de servicios financieros a nivel regional e
internacional.
Oficialmente
se catalogó como un Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar, lo que
buscaba inicialmente atraer inversiones de entre 11 mil y 13 mil millones de
dólares.
Como
características principales del proyecto, el plan original contempla el
desarrollo de 100 hectáreas con infraestructura especializada de vanguardia que
incluye oficinas corporativas y espacios dedicados a la aceleración de negocios;
centros de investigación tecnológica enfocados en innovación e inteligencia
artificial.
Asimismo,
prevé un centro de exposiciones multifuncional y hoteles especializados en el
turismo de reuniones y convenciones, así como hospitales de alta especialidad e
infraestructura educativa de primer nivel, y zonas de esparcimiento, incluyendo
un parque metropolitano con áreas recreativas y una arena deportiva y de
entretenimiento.
La
planeación estratégica proyecta ubicarlo cerca de puntos clave de conectividad
como el Aeropuerto
Internacional de Cancún, la carretera federal 307 (Cancún-Chetumal)
y el Tren Maya, aunque enfrenta debates importantes respecto a su desarrollo.
Entre
éstos se incluyen permisos federales, donde se reportan retos y trabas en su
obtención y, sobre todo, el visto bueno del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Diversos
organismos, como el Consejo Coordinador Empresarial del Caribe
y la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios, señalan que el proyecto sigue
vigente, pero requiere certeza jurídica y territorial, evaluándose incluso
opciones alternativas de terrenos -como Malecón Tajamar o el centro de la
ciudad- por la falta de aprobaciones en el polígono inicial.
Diversas
teoría apuntan a que Claudia Sheinbaum frenó la ubicación original del proyecto
por un criterio estrictamente ambiental y de planeación territorial, y no de
manera oficial por una ruptura política o falta de confianza en Mara Lezama.
En
sus conferencias de prensa, aclaró explícitamente que apoya la idea de
diversificar la economía de Cancún, pero sentenció que el lugar propuesto
originalmente no está aprobado. En opinión de la presidencia y de la Semarnat -que encabeza Alicia Bárcena- es que el
complejo debe edificarse en zonas urbanas o terrenos impactados ambientalmente,
pues la política federal prohíbe explícitamente desmontar selva virgen para
desarrollos de esta índole.
Públicamente,
Mara Lezama y la presidenta mantienen una narrativa de coordinación y cierre de
filas, aunque, tras el anuncio federal, la primera afirmó su respaldo
irrestricto a la segunda y aceptó que cualquier inversión en Quintana Roo debe
alinearse bajo criterios estrictos de sustentabilidad.
Sin
embargo, el freno a la obra alimentó dos “lecturas” distintas, una de ellas la
postura institucional, como muestra de que el gobierno de Sheinbaum busca
aplicar normativas ambientales más rígidas y científicas en el sur del país,
marcando una línea de ordenamiento territorial estricto, sin que signifique
quiebre político con el gobierno estatal.
Por
su lado, la crítica local y cuestionamientos, en el ámbito político local y redes
de oposición, el freno se interpreta de manera más severa, ya que sectores
críticos señalan que la falta de terreno jurídicamente limpio y las dudas sobre
posibles beneficios inmobiliarios particulares de actores locales obligaron a
la Federación a “meter el freno de mano” para evitar escándalos de corrupción o
un costo político y social adverso para la presidencia.
Actualmente,
el proyecto no está cancelado de forma definitiva, pero su viabilidad real
depende por completo de que el Gobierno del Estado proponga una nueva ubicación
alternativa que no impacte áreas naturales protegidas ni ecosistemas selváticos.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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