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¡Visita presidencial complica las cosas a Mara!

                                                                                 Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*

Aunque la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum estaba centrada en consolidar la continuidad de la Cuarta Transformación en el Sureste mexicano, las cosas se le complicaron a la gobernadora viajera, la Verde Mara Lezama, ya que al escándalo de sus docenas de excursiones aéreas “gratuitas” se sumó a del desabasto de medicamentos en Quintana Roo.

Y es que, efectivamente, tiene Usted toda la razón. Parte importante de ese problema deriva del muy sonado caso sin resolver de los miles de medicamentos caducados de la Secretaría Estatal de Salud (SESA) detectados en sus almacenes de Subteniente López, sobre lo que tanto la gobernadora como el titular de la dependencia, Flavio Carlos Rosado, esperan que se resuelva por arte de magia

Por lo “menos” en el caso de los vuelos privados de la gobernadora Mara Lezama -destapado tras revelarse que acumuló docenas de traslados aéreos particulares al extranjero- lejos de anular el significado político de la visita de Claudia Sheinbaum, lo redefine bajo una lógica de control de daños y pragmatismo político.

En efecto, en el contexto de la llamada 4T, este escenario añade capas muy específicas a la lectura de la gira, entre ellos, aunque suene ridículo, institucionalidad por encima del escándalo, es decir “Operación cicatriz”, ya que, al mantener actividades públicas al lado de Mara Lezama, Sheinbaum prioriza la estabilidad de Quintana Roo como motor económico del Sureste.

Políticamente, la Federación envía el mensaje de que los proyectos de infraestructura estratégica (como el Tren Maya) no se detendrán por coyunturas mediáticas ni disputas éticas locales.

A diferencia del respaldo absoluto e incondicional que caracterizaba el estilo político anterior, la postura de la presidenta y de la dirigencia nacional de Morena ha sido más cautelosa. Al declarar públicamente que “le corresponde aclarar” a la gobernadora y que “debe comprobarse” si hubo uso indebido de recursos, la visita operó como especie de “libertad bajo fianza política”. Sheinbaum se muestra del lado de ella, pero marca distancia prudente respecto a su conducta personal.

Y es que los señalamientos -incluyen el uso de aeronaves ligadas a proveedores del Estado- chocan directamente con la bandera de austeridad de Morena, pero la presencia presidencial busca “absorber” el impacto negativo, recordándole visualmente a la base militante que la cabeza del proyecto nacional sigue apegada a la mística de la 4T, buscando que la atención se desplace de los jets privados a entrega de viviendas y hospitales públicos.

Lo cierto es que el escándalo provocó tensiones internas en los cuadros de Morena en Quintana Roo, involucrando incluso a legisladores locales, aunque, con su visita, Sheinbaum ejerce rol de árbitro político central: Apoya la investidura de la gobernadora para evitar vacío de poder o colapso de su gestión, pero alinea a todos los actores a cerrar filas y dejar de ventilar fracturas que dañen la marca del partido de cara a las próximas elecciones.

Ahora bien, los reclamos directos por desabasto de medicamentos e insumos oncológicos que recibió la presidenta durante su visita a hospitales de Chetumal generaron fuerte impacto político de desgaste y presión institucional para Mara Lezama, modificando la dinámica de la gira en Quintana Roo.

Entre los principales efectos en la posición de la gobernadora sobre los reclamos, se incluye una exhibición de la crisis local frente a la Federación.

A pesar del sigilo de la agenda y de los intentos de las autoridades por “maquillar” y abastecer de manera urgente clínicas antes de llegar la presidenta, los reclamos cara a cara de familiares de pacientes con cáncer rompieron el protocolo, lo que evidenció ante Claudia Sheinbaum la brecha entre los reportes oficiales de abasto y la cruda realidad que viven las familias de Quintana Roo.

Al ser interceptada en el Hospital Materno Infantil, no delegó la respuesta en autoridades estatales ni justificó la situación; en su lugar, llamó directamente a rendir cuentas a Alejandro Svarch Pérez-director nacional de IMSS Bienestar- para exigir una revisión inmediata del caso, lo que dejó a Mara Lezama meramente como observadora mientras la Federación asumía la batuta de la solución.

El impacto obligó al gobierno estatal a reaccionar con celeridad para evitar un costo político mayor. Lezama redobló la supervisión del Consejo Estatal de Salud y acelerar la entrega de ambulancias y recursos para infraestructura hospitalaria en Chetumal, buscando demostrar que su “gobierno” está alineado con el rescate del sistema de salud.

En un entorno donde ya Mara Lezama enfrentaba señalamientos por sus polémicos traslados aéreos, los reclamos por falta de quimioterapias agudizaron críticas de los partidos de oposición -como el PRI-, que aprovecharon el contraste entre el uso de recursos públicos y la escasez de medicinas para tachar la gestión de “improvisación”, aunque el incidente dio margen a los detractores internos de Morena para cuestionar si el éxito del modelo de salud federal se replica adecuadamente en Quintana Roo.

Desde luego que el desabasto tiene mucha relación con el problema de medicamentos caducados detectados en Subteniente López y que, en manos ahora de la Federación, sigue sin resolverse.

Ambos problemas están profundamente vinculados y representan las dos caras de la misma moneda en la crisis del sistema de salud de Quintana Roo. El desabasto generalizado en los hospitales no se debe sólo a falta de presupuesto, sino a grave colapso en la logística, distribución y administración interna del inventario a cargo de SESA.

La relación entre el desabasto que detonó los reclamos ante la presidenta y el escándalo de los medicamentos podridos en el almacén fronterizo de Subteniente López se explica bajo puntos clave:

Insumos retenidos vs. hospitales vacíos: Mientras los familiares de pacientes protestaban por la falta de quimioterapias y claves básicas en clínicas de Chetumal y Cancún, auditorías de la Secretaría Anticorrupción federal detectaron en Subteniente López miles de medicamentos e insumos médicos mojados, caducados y en completo abandono. Fármacos esenciales para enfermedades crónicas y prioritarias se echaron a perder por nula distribución oportuna.

Personal de salud del estado denuncia que las claves de medicamentos disponibles para entregar a la población cayeron drásticamente, pasando de un catálogo regular de unas 300 claves a sólo 70 de manera constante. Esta escasez en ventanilla ocurre al mismo tiempo que los lotes se quedan estancados en los centros de almacenamiento estatal hasta perder su vigencia.

Como se sabe, el descontento escaló cuando se filtró que directivos de SESA intentaron manipular el inventario y mover lotes de medicamentos vigentes desde los hospitales hacia la bodega auditada para intentar ocultar el desastre y cuadrar cifras ante los auditores federales, lo que estranguló más la disponibilidad inmediata en las farmacias de los hospitales públicos.

Para Mara Lezama, el hallazgo destruyó la narrativa de que el desabasto era un problema exclusivamente de la proveeduría de la Federación. Al demostrarse negligencia local en resguardar medicinas, los reclamos a Claudia Sheinbaum adquirieron doble peso, evidenciando preocupante falta de gestión, empatía y supervisión en la Secretaría Estatal de Salud.

Irónicamente, el titular de la dependencia, Flavio Carlos Rosado, estuvo presente en la gira presidencial, pero su participación se caracterizó por un perfil extremadamente bajo, marcado silencio mediático y evidente desplazamiento del control institucional ante la magnitud de los reclamos recibidos.

El caso es que estuvo presente en el protocolo, pero fue relegado de la solución: Aunque formó parte de la comitiva que acompañó a Claudia Sheinbaum y a Mara Lezama en recorridos hospitalarios de Felipe Carrillo Puerto y Chetumal, no él dio la cara ante las protestas por desabasto.

La presidenta decidió centralizar la respuesta ordenando directamente a los titulares del gabinete de salud federal -particularmente a Alejandro Svarch, de IMSS Bienestar- revisar faltantes, restándole autoridad y margen de maniobra a Carlos Rosado.

Respecto al caso de medicamentos e insumos médicos caducados o deteriorados, sobre el que la Secretaría Anticorrupción mantiene investigación formal contra cuatro funcionarios estatales, incluyéndolo a Carlos Rosado por presunta negligencia institucional- el funcionario ha evitado dar declaraciones frontales o asumir responsabilidad directa ante los medios.

Días antes del arribo presidencial, SESA intentó reposicionarse a través de boletines de prensa, argumentando intensas “giras de trabajo” con personal federal de IMSS-Bienestar para gestionar recursos e infraestructura hospitalaria, aunque este esfuerzo por “maquillar” la gestión y proyectar coordinación no logró contener el impacto de las manifestaciones de los familiares de pacientes que esperaban a la mandataria federal.

El contraste de su presencia en la gira no pasó desapercibido para los sectores críticos y de oposición locales. Desde que estalló la auditoría federal en Subteniente López, ha sido duramente señalado por presuntamente descuidar la logística de distribución de recetas y fármacos esenciales por su activismo político y aspiraciones electorales en Isla Mujeres.

Su obligada presencia silenciosa junto a Claudia Sheinbaum terminó funcionando más como acto de sumisión institucional que de fortalecimiento para su figura.

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con crédito para el autor)

 

*Luis Ángel Cabañas Basulto es un periodista con más de 49 años de experiencia como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de varios medios de comunicación, además de haber fungido como jefe de información de dos ex gobernadores y tres ex presidentes municipales, y escribir cinco libros, uno de ellos pendiente de publicar.

Titulado como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019, 2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias. 

Información completa sobre el currículum vitae, en este link:

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