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¡Estallan en el IMSS corrupción y pésimo servicio!

                                                                                 Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*

Denuncias de empresarios por una red de extorsión y corrupción en la Subdelegación del Instituto Mexicano del Seguro Social en Chetumal, aunado a pésimo servicio e instalaciones de su hospital, ponen en evidencia decepción y mal trabajo de “restructuración” que ofreció hace unos meses su titular en Quintana Roo, Víctor Gasca Martínez, a lo que se suman irregularidades administrativas y deficiencias que provocan protestas y quejas ciudadanas.

Entre otras anomalías, se incluye red de extorsión a comercios, de la que empresarios, constructores, hoteleros y restauranteros del sur de Quintana Roo acusan a personal de la subdelegación por retener intencionalmente trámites gratuitos con el fin de exigir pagos ilegales -“debajo de la mesa”- a cambio de opiniones positivas de cumplimiento, necesarias para concursar en licitaciones y contratos.

Además, en uso indebido de recursos públicos, a mediados de mes se captó una camioneta del IMSS fuera de horario laboral que transportaba directivos ebrios a centros nocturnos de Chetumal, lo que generó indignación colectiva por el desvío de recursos.

Sobre encubrir abusos, empleados del IMSS exponen abuso de autoridad en la oficina de Afiliación Vigencia, donde la jefatura de la subdelegación ignora sistemáticamente quejas, reportes y grabaciones de afectados por complicidad interna.

Paralelo a fallas de la subdelegación, el Hospital General es acusado por derechohabientes de negligencia en Traumatología, con severos retrasos en cirugías pendientes y falta de insumos básicos, aunque también se han registrado paros laborales de personal médico por falta de mantenimiento en sistemas de aire acondicionado, así como fallas eléctricas en instalaciones.

Ahora bien, empresarios y trabajadores afectados denuncian directamente a tres funcionarios de la Subdelegación como cabecillas de la red de corrupción y extorsión, así como a un intermediario externo.

Entre los acusados figura Claudia Teresa Magaña Andrade, jefa del Departamento de Cobranza -fue subdelegada del IMSS hasta junio de 2020-, lo que no es nuevo, ya que existen antecedentes y audios difundidos en medios de comunicación desde 2020 que la vinculan con cobros irregulares.

Otros dos son Carmen Aguirre García, jefa de la Oficina para Cobros, y Damián Martínez Castellanos, jefe de Emisión y Pago Oportuno.

Por su parte, Daniel Gómez “N”, ex colaborador del IMSS, opera de forma externa, pues esos funcionarios le filtran información confidencial de las empresas para actuar como intermediario encargado de solicitar pagos ilícitos a cambio de destrabar créditos fiscales o emitir opiniones positivas.

Entre las protestas que involucran a delegación estatal y Hospital General de Zonal, trabajadores y derechohabientes exigen destituir o investigar a la subdelegada Karla Guillermina Benítez García, a quien acusan de abuso de autoridad y encubrimiento en el área de Afiliación Vigencia, pues ignora quejas contra su personal de confianza.

Hasta 2025, las protestas incluían a Fabiola Leonor Méndez Flores y Wilbert Gutiérrez, directora y administrador del Hospital, respectivamente, cuya destitución exigían personal médico y de enfermería en paros laborales por su responsabilidad del colapso del aire acondicionado y escasez de insumos médicos, por lo que ambos fueron dados de baja.

No obstante, el gremio empresarial solicitó formalmente a las Fiscalías Generales de la República y del Estado, así como a la Secretaría “Anticorrupción” separar temporalmente de sus cargos a los cuatro acusados anteriores mientras se realizan auditoría y profunda investigación patrimonial.

Según publicó la periodista Fátima Vázquez, empresarios, constructores, hoteleros y restauranteros denunciaron la retención intencional de trámites gratuitos para exigir pagos debajo de la mesa a cambio de opiniones positivas de cumplimiento, vitales para licitaciones y contratos.

El modus operandi es congelar convenios, traspapelar escritos y no procesar movimientos para generar créditos fiscales ficticios y opiniones de cumplimiento negativas, lo que deja a las empresas vulnerables ante embargos, congelamiento de cuentas bancarias y pérdida de licitaciones, lo que ha derivado en la imposibilidad de pagar nóminas y pérdida de empleos.

El gremio empresarial enfatizó que esta problemática no es nueva y recordaron que desde 2020 existen antecedentes y audios difundidos en medios de comunicación que vinculan a Magaña Andrade con cobros irregulares, por lo se indignaron ante la impunidad que ha permitido a aquéllos mantenerse seis años en la estructura institucional pese a constantes acusaciones.

Cabe destacar que del llamado Órgano de Operación Administrativa Desconcentrada del IMSS en Quintana Roo es titular a Gasca Martínez, oriundo del Estado de México, quien asumió en abril como parte de una reestructura nacional de la institución, pero, ante la ola de acusaciones de corrupción en la Subdelegación y protestas en el Hospital, su postura institucional es de silencio y hermetismo directo.

Hasta mediados de mes no emitió pronunciamiento público o político para dar la cara directamente ante los medios por la red de extorsión patronal, lo que provocado que personal médico inconforme y organismos empresariales del Sur de Quintana Roo exijan una explicación pública inmediata y directa.

No obstante, siguiendo línea del director general del IMSS, Zoé Robledo, su postura operativa es desmarcarse administrativamente e instruir a afectados a tramitar quejas formales en canales institucionales centralizados.

El argumento técnico es que sanciones, ceses o auditorías a jefes de departamento señalados -como Cobranza o Emisión y Pago- competen estrictamente al Órgano Interno de Control y a la Secretaría “Anticorrupción”, y no a una remoción inmediata por voluntad delegacional.

Como mecanismo de contención institucional ante el escándalo de la camioneta captada en recreo y los cobros por “bajo la mesa”, la delegación sólo replica el exhorto nacional a reforzar las campañas de honestidad y legalidad entre los servidores públicos, instando a denunciar formalmente para “no dejar espacio a la impunidad”.

Debido a que los empresarios insisten en que la inacción de la delegación del IMSS sólo profundiza la crisis de confianza, la presión social sigue escalando para forzar una mesa de diálogo directa con el titular.

Gasca Martínez llegó al IMSS-Quintana Roo por concurso de oposición técnico que avaló el Consejo Técnico del Instituto a nivel nacional y formó parte de una reestructura interna en abril, diseñada por Zoé Robledo para rotar y fortalecer las delegaciones en 11 Estados.

El proceso de selección y factores clave que determinaron su designación incluyeron un mecanismo obligatorio a nivel central de exámenes rigurosos de conocimientos y experiencia institucional, buscando perfiles técnicos y clínicos en lugar de asignaciones políticas.

Antes de ser trasladado a Quintana Roo, fungía como jefe de Servicios de Prestaciones Médicas en el Estado de México, argumento principal de las autoridades para asignarlo a una entidad con rezago en infraestructura de salud, aunque se respaldó con credencial de médico especialista en Medicina Interna egresado de la UNAM, además de Maestría en Administración de Hospitales y Salud Pública.

Por cierto, reemplazó a Javier Michael Naranjo García, quien tuvo una gestión breve marcada por constantes protestas del personal médico de Quintana Roo por las carencias del Hospital de Chetumal.

Así, Gasca Martínez asumió en abril con la consigna pública de mantener una administración de “puertas abiertas” y “contacto directo desde el territorio”, promesa bajo escrutinio de sindicatos y empresarios locales ante la crisis por la red de extorsión patronal.

Lamentablemente, los cambios en su administración no solucionaron carencias estructurales de fondo y, según denuncias de derechohabientes y del propio personal médico, la percepción general es que las condiciones de servicio han empeorado.

Aunque su llegada estuvo acompañada de un discurso institucional de cambio y recorridos de supervisión directa, los problemas operativos en Chetumal se han agudizado.

A diferencia de antes, cuando sólo había quejas aisladas de usuarios, la crisis escaló a un paro pacífico organizado de personal médico, enfermería y administrativo del Hospital, donde los trabajadores exigen la destitución inmediata de directivos locales por el abandono de las instalaciones.

El mal mantenimiento del aire acondicionado provoca condiciones extremas en la clínica, forzando a pacientes y personal a soportar calor intenso en áreas críticas, y pese a que el IMSS afirmó haber corregido fallas en Urgencias, las protestas demuestran que las soluciones son superficiales.

La indignación creció al evidenciarse que, mientras el hospital carece de presupuesto para mantenimiento básico, insumos quirúrgicos y medicinas, los directivos utilizan vehículos oficiales con fines recreativos fuera del horario laboral.

La respuesta de la dirección ante las carencias se limita a anuncios de infraestructura que no alivian la saturación diaria.

Gasca Martínez presentó proyectos de mejora hospitalaria para la próxima década en Chetumal, Cozumel y Cancún, pero los derechohabientes critican que se prioricen planes a largo plazo mientras las urgencias actuales, como retrasos en cirugías de Traumatología, se siguen acumulando.

La mayor parte de la inversión tangible reciente del IMSS, como instalación de tomógrafos con inteligencia artificial, se concentra en Playa del Carmen y zona norte, dejando a Chetumal rezagado y con equipos obsoletos.

En resumen, los cambios han sido meramente administrativos y de relaciones públicas -“maquillaje institucional”, acusan usuarios en redes del IMSS-, por lo que desabasto y falta de mantenimiento empeoran hasta detonar parálisis laboral y administrativa.

Por cierto, las principales deficiencias en servicio médico del Sur se concentran en el Hospital General y Clínica de Medicina Familiar Chetumal, donde la crisis de servicio abarca desde carencia absoluta de insumos hasta casos graves de negligencia médica.

Por ejemplo, falta material básico, según denuncian personal médico y de enfermería, que carecen de materiales de curación mínimos, reactivos de laboratorio y equipos médicos funcionales.

La permanente escasez de medicamentos, por ejemplo para tratamiento de la tradicional diabetes, obliga frecuentemente a familiares a costear sus propias recetas. Incluso se han dado conflictos internos donde directivos intentaron presionar a especialistas a operar sin material adecuado, poniendo en riesgo procedimientos delicados.

Además, el Hospital presenta graves deficiencias estructurales porque su edificio tiene más de 50 años de antigüedad, mientras la falta de mantenimiento al aire acondicionado obliga a pacientes en estado crítico a soportar el calor extremo, lo que detonó manifestaciones del personal en accesos del hospital.

Pacientes y trabajadores, por si fuera poco, reportan condiciones insalubres en distintas áreas de internamiento, asociadas a falta de limpieza oportuna y descuido general de instalaciones.

En materia de rezago en cirugías y especialistas, la espera para valoración de especialistas médicos -como nefrología y traumatología- toman meses y provocan deterioro irreversible de pacientes. Las listas de espera para intervenciones quirúrgicas están severamente retrasadas por falta de quirófanos acondicionados.

Por otro lado, se documentan denuncias penales públicas por muerte de pacientes por demoras burocráticas y negativa institucional a autorizar traslados a hospitales de tercer nivel con mayor capacidad especializada.

En fin, derechohabientes acusan que, a falta de camas disponibles en Urgencias, la gente pasa días enteros en sillas o pasillos sin diagnóstico claro, mientras que se exponen negligencias extremas asociadas a pérdida o envío erróneo de cuerpos de recién nacidos a clínicas en otros lugares, como Playa del Carmen, con el argumento de “errores logísticos”.

En resumen, un IMSS de cabeza en Quintana Roo lo “encabeza” Gasca Martínez, pero ¡bien que siempre buscan qué cobrarles a los empresarios! ¡y a la gente sólo por tener un albañil para construir una barda, exigen asegurarlos! Y ahora ¿quién podrá defendernos?

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con crédito para el autor)

 

*Luis Ángel Cabañas Basulto es un periodista con más de 49 años de experiencia como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de varios medios de comunicación, además de haber fungido como jefe de información de dos ex gobernadores y tres ex presidentes municipales, y escribir cinco libros, uno de ellos pendiente de publicar.

Titulado como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019, 2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias. 

Información completa sobre el currículum vitae, en este link:

https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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