Para variar, ¡nuevo secuestro en Chetumal!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
A
los recientes “levantones” de tres universitarios en el Boulevard Bahía de esta
ciudad y de un militar en Subteniente López, este miércoles de “independencia” se
sumó el del taxista Candelario Murillo L., con lo que el problema de
desaparición de personas en Othón P. Blanco es grave y se encuentra en crisis
sostenida, pues se posiciona como segundo municipio con mayor incidencia en
todo Quintana Roo, sólo debajo de Cancún.
Asimismo,
puso en jaque tanto a la Fiscalía General de Seguridad del Estado como a la
Secretaría Estatal de Seguridad Ciudadana, la primera por su estancamiento y
silencio ante el caso de los jóvenes chetumaleños y las investigaciones en
torno al móvil del secuestro del militar o los responsables, así como sobre el
caso de la otra persona privada de su libertad de la Col. Adolfo López Obrador,
en Chetumal..
Tanto
peor es el caso de los titulares de Seguridad Ciudadana municipal y estatal, Manuel
Santibáñez Cortés y Julio César Gómez Torres, ya que el nuevo secuestro pone en
evidencia su nula vigilancia o mala organización de sus dependencias en la capital
del Estado más turístico del país, además de que, en el caso de ayer, el nuevo
helicóptero a disposición de la Secretaría, el lugar de disponerlo para buscar
al taxista, estaba a disposición de la Verde, Mara Lezama, para “sus” festejos
patrios.
Lamentablemente,
en ésta como en muchas ocasiones, no se dieron escandalosos operativos como
cuando desapareció el soldado en Subteniente López, pues con el propio
helicóptero, drones y molestos retenes en carreteras, las fuerzas del orden
hacían hasta lo imposible por localizarlo o a sus captores que, para mala fortuna
del Fiscal Raciel López, jamás aparecieron… ni aparecerán.
Según
el portal Chetumal en Llamas, el nuevo secuestro es atribuible a un comando
armado al mando de Alfredo Loria (a) “El Shock, jefe de sicarios del Cártel de
los Caborca en Chetumal, con una familia que se hace pasar por empresaria.
En
el caso del taxista Candelario Murillo, quien conducía la unidad 410, cerca de
las 8 horas habría dejado a su hija en el aeropuerto, tras lo cual alcanzó a
comunicarse con un familiar para avisarle que desconocidos lo seguían en otro
vehículo cerca de la zona de Multiplaza. Ya no se supo más de él.
Sin
embargo, el taxi sería rastreado vía GPS y localizado abandonado en la colonia
La Esperanza, en la calle El Naranjal entre calle 16 y Payo Obispo, con las llaves
pegadas al tablero de encendido y sin rastro del chofer, por lo que corporaciones
de seguridad pública desplegaron un operativo para tratar de establecer su
paradero, mientras sigue la investigación.
Hasta
la noche, la Fiscalía recopilada datos de la denuncia, por lo que no había
emitido ficha de búsqueda oficial en canales públicos, y es habitual que el
proceso demore horas mientras los familiares rinden declaración ante el
Ministerio Público.
Vecinos
de La Esperanza reportaron a líneas de emergencia la presencia del taxi
abandonado de forma sospechosa, por lo que peritos de la Fiscalía acudieron a
la calle El Naranjal para levantar indicios y huellas dactilares en el vehículo
para obtener pistas sobre los responsables, mientras el gremio de taxistas de
Chetumal y familiares se mantienen en alerta a la espera de noticias.
En
casos de privación de libertad de operadores de transporte en Quintana Roo,
autoridades judiciales y colectivos suelen analizar diversas líneas de
investigación preliminares, aunque la Fiscalía mantiene la indagatoria bajo reserva
en torno a los probables móviles recurrentes en este tipo de incidentes
criminales en la región.
Éstos
incluyen extorsión o “cobro de piso”, ya que el gremio de las zonas norte y sur
del Estado son blanco de presiones de células delictivas que exigen cuotas
semanales para permitirles operar. Su negativa o retraso de pagos suele derivar
en represalias directas.
A
veces, los delincuentes privan de su libertad a operadores bajo sospecha o
acusación de que transportan a miembros de bandas rivales o realizan labores de
“halconeo” -vigilancia- de manera involuntaria o forzada.
Respecto
al caso de ayer, dado que el vehículo se abandonó rápidamente, una de las
hipótesis iniciales evalúa si se trató de un asalto violento para despojar al
conductor de dinero en efectivo o valores que generó durante su jornada
laboral, o bien, para obligarlo a retiros bancarios bajo amenaza.
Sobre
venganza o diferencias personales, las autoridades tampoco descartan incidentes
derivados de problemas particulares, riñas de tránsito que escalaron de
magnitud o represalias de índole personal ajenas propiamente a su oficio de
taxista.
El
hecho de que el conductor fuera seguido activamente tras salir de una zona
concurrida, como el aeropuerto, apunta a un ataque directo y coordinado,
descartando de forma preliminar un altercado fortuito.
A
todo esto, la magnitud y características de la desaparición de personas en
Othón P. Blanco, se situación se refleja en estadísticas y tendencia al alza,
toda vez que, según reportes de la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas y
registros de colectivos civiles como la Red Lupa,
el fenómeno escaló de manera drástica desde 2019.
En
este sentido, como segundo lugar en todo Quintana Roo, Othón P. Blanco
concentra al menos 337 casos registrados de personas desaparecidas, con lo que supera
a zonas turísticas densamente pobladas como Playa del Carmen.
Organizaciones
de derechos humanos y colectivos de familias advierten sobre una notable “cifra
negra”, ya que existe una marcada discrepancia entre las denuncias locales ante
la Fiscalía y lo que se procesa a nivel federal, lo que apunta a ser superior el
número real de víctimas.
A
diferencia del norte de Quintana Roo, donde la dinámica criminal responde a
otras variables, en Othón P. Blanco -alberga a la capital, Chetumal, y zonas
rurales/fronterizas- la problemática reviste características específicas.
Entre
otros, mantiene vínculo con la delincuencia organizada: Cerca de 80% de las
desapariciones está directamente vinculada a delitos de alto impacto, como
disputas por control territorial, reclutamiento forzado y extorsiones a
sectores laborales clave, como los choferes de transporte.
Lo
que es peor es el involucramiento de corporaciones de seguridad, con lo que la
crisis se agravada por casos de desaparición forzada. Recientemente, la propia
Fiscalía detuvo a agentes de la Policía Municipal y Estatal implicados en la
entrega de personas a células criminales en el boulevard de Chetumal.
Además
de Chetumal, los “levantamientos” e incidentes delictivos se reportan con
frecuencia en comunidades del sur del municipio, como Xul-Ha, Javier Rojo
Gómez, Juan Sarabia y costa de Mahahual.
La
urgencia del problema se evidencia también en la saturación de los servicios
forenses del Sur del Estado, donde colectivos de búsqueda locales denuncian
públicamente que el Servicio Médico Forense de Chetumal mantiene más de 250
cuerpos sin identificar, lo que dificulta que las familias de las víctimas
logren la restitución y cierre de casos.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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