¡Toca turno a “roca en el zapato” de Mara!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Si
bien la comparecencia de la Secretaria Ejecutiva del Sistema Anticorrupción ante
el Congreso del Estado este lunes amerita mención especial, las
circunstancias obligan a referirnos hoy a la del cuestionado titular de la
Fiscalía General de Quintana Roo, el chiapaneco Raciel López Salazar, prevista
para el próximo lunes, a las 13 horas, ya que, quiérase o no, sigue siendo roca
en el zapato de la gobernadora viajera, la Verde Mara Lezama.
Aunque
muy probablemente los diputados de la XVIII Legislatura han sido instruidos
-léase ordenados- sobre cómo tratar al funcionario consentido de la mandataria
excursionista, existe la esperanza de que la oposición, contra su “actuación”
frente al ahora ex titular de la Secretaría Estatal de Salud, Flavio Carlos
Rosado, ahora sí se comporten como representantes populares y no como simples
“maiceados”.
Y
es que son tantas, tantas interrogantes sobre Raciel López, que en no pocas
ocasiones se vislumbró posible que buscaba ¡la postulación para gobernar su
natal Chiapas!, para ya no cometer tantos yerros, sospechas e irregularidades
junto con sus colaboradores paisanos chiapanecos hasta 2036, cuando concluya su
período “gracias” a Mara Lezama, por lo que también tendrá que soportarlo el
próximo gobernador todo su sexenio.
La
recién, sonada detención del chiapaneco Ulises Fernando Euán Loeza, fiscal del
Ministerio Público adscrito a la Fiscalía Especializada en Combate a Delitos de
Trata de Personas en la Zona Norte y la complicidad de la también chiapaneca fiscal
de Distrito, Nancy Benítez Rebollo, sólo forma parte de la red de
complicidades en la Fiscalía General, donde la palabra mágica que todos conocen
es: Corrupción.
Tan
sólo unos días antes, José Luis Flores Rueda de León, comandante regional de la
Policía de Investigación en Playa del Carmen, para variar también chiapaneco,
enfrentó una serie de graves señalamientos por presuntos vínculos con el crimen
organizado, específicamente con el Cártel de Caborca.
La
controversia se intensificó en junio, tras la filtración de un audio que difundieron
portales informativos, como Sin Fronteras Agencias, donde en una grabación se
escucha presunta conversación del mando policial con supuesto operador criminal
apodado “El Búfalo”, que incluyen negociaciones relativas a protección o
gestión de puntos de venta de droga -“narcotienditas”-, detenciones y
colocación de narco-mantas.
Pero
estos sólo son los últimos casos, ya que, enumerar en los que la Fiscalía
General está embarrada sería tanto como hablar a diario de Raciel López o de su
“hada madrina” Mara Lezama, por extorsiones, secuestros abusos de autoridad,
prepotencia, complicidad con cárteles y demás “linduras”, encabezadas por
chiapanecos, por lo que necesariamente tenemos que creer en la consabida frase
de ¡Quintana Roo, para los quintanarroenses!
Por
si fuera poco, ¿sabe Usted hasta qué grado han llegado los “paisas” chiapanecos
de Raciel López? ¡extorsionar a los más desprotegidos! Nos referimos, por citar
un ejemplo, al golpeado municipio de Felipe Carillo Puerto, que se suma a
abusos de la corrupta alcaldesa, más empresaria que funcionaria, Maricarmen
Candelaria Hernández Solís, conocida como Mary Hernández.
Sí
leyó Usted bien. Hasta ahí llega la Fiscalía General con sus Policías Ministeriales
que, inclusive uniformados y con vehículos oficiales, cobran “cuotas”
obligatorias, aunque parezca increíble, a humildes carniceros, polleros y vendedores
de verduras, a los que exigen mensualmente 2,500 y 1,500 pesos… con el
consabido “o ya sabes qué te espera”.
Ante
tanto consentimiento de Mara Lezama a Raciel López, no una, sino varias veces
se ha especulado sobre por qué tanta fuerza o quién lo recomendó tanto tiempo
al pobre Quintana Roo. Al principio se insistió en que habría sido “ahijado”
político del cuestionado senador tabasqueño Adán Augusto López.
Sin
embargo, analistas políticos y reportes periodísticos nacionales señalan que su
ascenso y permanencia en puestos de procuración de justicia se debe a fuertes
vínculos con figuras de alto nivel de distintos partidos, que han respaldado su
carrera a lo largo de los años.
Así,
ahora se habla del Verde Manuel Velasco Coello, considerado
uno de sus principales impulsores políticos. Raciel López fue Procurador
General y luego primer Fiscal General de Chiapas durante el gobierno de Velasco
(2012-2018) Además, fue diputado federal con el Verde “Ecologista”, aliado
indispensable de Morena en la coalición oficialista que gobierna Quintana Roo.
Otro
que podría haber sido su “padrino” es Alejandro Gertz Manero en
el plano federal, donde su perfil operativo cuenta con aval de la Fiscalía
General de la República: En 2019 lo nombró delegado de la FGR en Estado de
México y luego envió con el mismo cargo a Quintana Roo, posición estratégica
que sirvió como su plataforma directa para saltar a la Fiscalía Estatal tras la
renuncia de su antecesor, Óscar Montes de Oca.
Finalmente,
pudo ser “ahijado” de Juan Sabines Guerrero, pues su
historial como fiscal de alto rango comenzó bajo el cobijo de este ex gobernador
de Chiapas (2006-2012), cuando López Salazar consolidó su primer gran control
de las estructuras policiales del sur del país.
Lo
cierto es que, dadas estas credenciales y respaldos del Verde y la cúpula de
seguridad federal, se dice que su llegada a Quintana Roo formó parte de acuerdo
político de alto nivel institucional, diseñado para colocar un perfil de “mano
dura” en el Estado -sin chiapanecos, seguramente- lo que explica su sólido
blindaje político frente al “gobierno” de Mara Lezama.
En
el caso concreto del Estado, Raciel López y “su” Fiscalía enfrentan fuertes
señalamientos públicos y periodísticos por redes de corrupción, simulación y
graves abusos de sus agentes, grupo conocido como “Los chiapanecos”.
Desde
su nombramiento, colectivos locales y periodistas denunciaron la llegada masiva
de funcionarios procedentes de Chiapas, por lo que se acusa al Fiscal General de
desplazar a quintanarroenses con carrera civil para colocar a agentes y mandos
de su absoluta confianza criminalizados en otras entidades.
De
hecho, para atenuar las críticas por corrupción, el propio Raciel López
reconoció públicamente en junio haber tenido que dar de baja a 589 servidores
públicos y readscribir a más de mil 300 porque no cumplían con los perfiles
institucionales, aunque nunca dijo de dónde eran originarios unos y otros.
Con
todo, ciudadanos y defensores legales acusan a la Fiscalía General de operar
como red de “fabricantes de delitos falsos” -los conocidos “chivos
expiatorios”- para encarcelar a personas inocentes bajo presiones de cuotas de
efectividad o para proteger a verdaderos operadores criminales.
Tan
sólo en el caso del fiscal Euán Loeza por trata de personas, aunque su postura
oficial es defender “no hay simulaciones” y actuar de manera pareja, el
funcionario de la Fiscalía fue capturado tras operativos en Cancún, acusado de
estar directamente implicado en ese delito, lo que evidenció que el crimen
organizado se ha infiltró en escritorios de la institución.
En
un caso de alta repercusión de septiembre, las acusaciones de colusión criminal
alcanzaron niveles críticos en la zona sur, cuando cuatro policías activos
interceptaron a tres jóvenes y, en lugar de ponerlos a disposición de un juez,
los entregaron directamente a un grupo criminal de la región.
Aunque
las víctimas fueron localizadas vivas días después con huellas de tortura, el
caso desató indignación civil por haber expuesto la complicidad sistemática
entre agentes encargados de la seguridad y células delictivas.
Ante
la aparición constante de narcomantas en Cancún y Playa del Carmen dirigidas a
los mandos policiacos que él nombró, Raciel López declaró públicamente que acusaciones
de complicidad son “campañas de desprestigio” que orquestó el crimen
organizado.
Así,
sostiene que los señalamientos mediáticos contra agentes de la Policía de
Investigación surgen porque su gestión “tocó intereses ilícitos” y se niega a
pactar con las células de la delincuencia organizada.
Con
todo esto, su permanencia en la Fiscalía, respaldada decididamente por Mara Lezama,
obedece a una estrategia de control político, alineación institucional y
narrativa de resultados. Analistas políticos y reportes informativos coinciden
en factores que explican por qué lo mantiene en el cargo pese a las
irregularidades.
Para
la gobernadora y su “gobierno”, Raciel López no es elemento de complicidad
criminal, sino operador altamente eficaz. Cada vez que surgen audios filtrados,
narcomantas o señalamientos contra mandos, como Rueda de León, la postura de la
mandataria se alinea con la del fiscal: Los califica como “campaña de
desprestigio” organizada por cárteles en represalia por operativos.
El
binomio Mara Lezama-Raciel López ha construido una narrativa
basada en “golpes contundentes” a la impunidad -como detenciones de ex alcaldes
o desmantelamiento de bandas de extorsionadores-, con la frase “trabajo mata
grilla” para minimizar críticas de la opinión pública.
Aunque
mediáticamente se dice que Mara Lezama “lo sostiene”, la realidad jurídica es
que el fiscal cuenta con sólido blindaje constitucional, ya que no es
secretario de despacho modificable a voluntad, sino elegido por unanimidad por
el Congreso del Estado tras una terna que envío el Ejecutivo.
Además,
las reformas estructurales recientes no sólo afianzaron su permanencia, sino
extendieron su periodo, garantizando continuidad al grupo político y policial
que comanda en la “persecución” de delitos en Quintana Roo.
Cuando
los escándalos de corrupción entre los agentes de la Policía de Investigación o
ministerios públicos son imposibles de negar, la Fiscalía General responde
mediáticamente con una narrativa de autodepuración.
Por
ejemplo, la destitución masiva de cientos de agentes que no cumplían con el
perfil, o la captura del Ministerio Público en Cancún acusado de trata de
personas, los presenta el Gobierno del Estado no como síntoma de infiltración
criminal, sino como prueba de que “en la institución no hay vacas sagradas” y
que la corrupción se combate desde adentro.
Raciel
López cuenta con perfil transexenal y vínculos con estructuras federales de
seguridad -fue delegado de la FGR en el Estado-, y para Mara Lezama removerlo
significaría abrir boquete de inestabilidad política y pugnas internas en un Estado
críticamente vigilado por la Federación por megaproyectos turísticos y de
transporte.
Mantener
un mando duro y coordinado en la Mesa de Seguridad estatal es prioritario para
el orden de la administración, por encima del costo político que generen
denuncias de corrupción de sus subalternos.
Sin
embargo, el caso Rueda de León representa un verdadero desafío a las
autoridades, ya que, de manera irónica, el funcionario, también ex comandante
regional de la Policía Ministerial y parte de la Fiscalía Especializada en
Secuestro de la entonces Procuraduría General de Justicia de Chiapas, presume
inamovilidad en el cargo asegurando que, pese a que le cuelguen mantas, no
lograrán correrlo por sus influencias políticas.
Como
antecedente, reportes periodísticos señalan que el jefe policial ya arrastraba
acusaciones por presuntos actos delincuenciales durante su trayectoria en
Chiapas. Hasta el momento de difundirse la grabación, su autenticidad no había
sido confirmada oficialmente por la Fiscalía General ni por ninguna otra
autoridad judicial.
Lamentablemente,
durante el paso de Raciel López por Quintana Roo, grupos de derechos humanos y
reportes de prensa denuncian recurrentemente que la Policía de Investigación
opera redes de extorsión y robo en cateos o detenciones.
Críticos
de su gestión señalan que existe protección institucional hacia estos agentes,
argumentando que las prácticas de abuso de autoridad presuntamente ocurren bajo
su conocimiento o complicidad indirecta.
De manera oficial, la Fiscalía General ha
rechazado reiteradamente estos vínculos criminales. Como contraestrategia
mediática, Raciel López suele destacar depuración interna y operativos, como la
detención del agente del Ministerio Público Euán Loeza, acusado de trata de
personas.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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