¡Desconfianza ciudadana en nuevo código oral!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
En aparente búsqueda de agilizar resoluciones judiciales, reducir tiempos y fortalecer la
transparencia en la impartición de justicia en Quintana Roo, pero con un grado
notable de desconfianza por parte de la población, el Gobierno del Estado
presentó los trabajos para implementar el Código Nacional de Procedimientos
Civiles y Familiares con modelo oral en todos los procesos.
La
presentación de sus acciones fue ante colegios y barras de abogados, así como
docentes y estudiantes de Derecho, tal vez conscientes de que esa desconfianza no
se debe sólo al nuevo sistema, sino reflejo de problemas históricos que las
autoridades supuestamente intentan revertir.
Entre
los factores que aumentan la percepción de desconfianza, se incluye,
principalmente, la conocida ineficacia, pues, históricamente, 70% de los quintanarroenses
que se han visto en la necesidad de recurrir a una autoridad considera que los
juicios son demasiado lentos, y 30% los considera muy caros.
Pero,
además, todo mundo está consciente de la corrupción e impunidad en el Poder
Judicial, a tal grado que Quintana Roo tenía niveles de confianza en sus jueces
apenas de 55.3% en 2024, por debajo del promedio nacional (60.5%), cifra que
aumentó al año siguiente, lo que lo ubicó entre los Estados con mayor
desconfianza ciudadana.
Otra
limitante para el éxito del nuevo sistema se llama rezago, por lo que existe
temor justificado de que el nuevo código no logre eliminar rezago de miles de casos
familiares y civiles con años sin resolverse.
En
materia de incapacidad institucional, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública
Urbana, cerca de 75% de la población considera que el gobierno es incapaz de
solucionar conflictos cotidianos de manera justa.
En
aparente estrategia para recuperar la confianza y contrarrestar esta
percepción, el Poder Judicial de Quintana Roo y otras instituciones implementan
el Tribunal de Disciplina Judicial, sobre el que, desde fines de 2025, puso supuesto
énfasis en este órgano para vigilar y sancionar el mal desempeño de jueces y
magistrados.
A
través de mecanismos de proximidad, se busca, como otra estrategia, que el
nuevo sistema sea más “sensible socialmente”, a través de herramientas
digitales y la presencia física de jueces en audiencias para evitar opacidad.
Por
último, el Poder Judicial habría comenzado a aplicar encuestas directas a
usuarios para medir la calidad del servicio y ajustar deficiencias.
Ahora
bien, la principal innovación en el nuevo sistema es la transición al modelo de
oralidad y digitalización integral, basado en el nuevo Código.
Este
sistema busca transformar la justicia con ejes clave como el Tribunal electrónico
y expediente digital, previsto para consolidar en el primer trimestre de 2027,
lo que permitirá procesos desde casa, como convivencias familiares
supervisadas, y acceso a expedientes digitales para evitar diferir audiencias.
Sobre
la oralidad de juicios, es un modelo que sustituye los procesos escritos, que
garantizaría mayor cercanía del juez con las partes (inmediación) y agilizar la
solución de conflictos al reducir tiempos procesales.
Otra
“innovación” es la perspectiva de género y derechos humanos, que incorporará
como obligatorio en toda resolución, en tanto se inauguran juzgados
especializados en comunidades donde no existían -como el primer Juzgado
Familiar de Primera Instancia en Bacalar-, acercando servicios a la gente, que
no necesitará trasladarse a ciudades principales.
Asimismo,
se priorizaría la solución de conflictos a través de mediación y otros
mecanismos alternativos antes de llegar a un juicio, buscando una resolución
pacífica y más rápida.
Entre
las ventajas e inconvenientes de la transición hacia el nuevo sistema de
justicia civil y familiar en Quintana Roo, al amparo del Código, existen
cambios profundos que buscan modernizar la atención ciudadana, entre ellos, por
lo menos en teoría, la rapidez y Agilidad, pues al priorizar la oralidad sobre
los expedientes escritos, se reducen significativamente los tiempos de
resolución de conflictos, evitando procesos que antes duraban años.
Otra
ventaja sería una justicia transparente y directa, pues el principio de
inmediación obliga al juez a estar presente en todas las audiencias, lo que le permitirá
conocer cualquier caso de primera mano y no solo a través de papeles.
Respecto
a la accesibilidad digital, la implementación de juicios en línea y el
expediente digital permitirían que abogados y ciudadanos den seguimiento a sus
casos sin traslados físicos constantes, lo que reduce costos y tiempos.
Como
enfoque humano y social, se priorizará el interés superior de la niñez y se
aplicarán protocolos de perspectiva de género, garantizando una protección más
efectiva para grupos vulnerables, además de que, al ser un código nacional, los
procedimientos serán los mismos en Quintana Roo que en cualquier otro estado,
eliminando la confusión de leyes procesales locales distintas.
Entre
los inconvenientes del nuevo sistema, se vislumbran retos de implementación con
una curva de aprendizaje y capacitación, que requerirán que tanto jueces como
abogados litigantes se actualicen profundamente en técnicas de litigación oral
y nuevas tecnologías, lo que podría generar errores procesales iniciales.
En
cualquier sentido, la digitalización de la justicia puede ser obstáculo para
personas con acceso limitado a internet o baja alfabetización tecnológica,
dificultando su acceso efectivo a los tribunales, amén de que la creación de
salas de audiencia equipadas con tecnología de grabación y sistemas de
seguridad representa un gasto presupuestal masivo para el Estado.
Además,
persiste una cultura jurídica tradicional basada en el papel, lo que puede ralentizar
la adopción total del nuevo modelo hasta su fecha límite en 2027, aunque durante
la transición, los tribunales deberán manejar simultáneamente los casos del
sistema anterior y los del nuevo, lo que podría generar temporales “cuellos de
botella”.
Sobre
todo, la implementación de este nuevo sistema de justicia afecta directamente a
la ciudadanía en su forma de interactuar con la ley, transformando procesos que
históricamente eran lentos y burocráticos en experiencias más directas y
tecnológicas.
De
acuerdo con el Poder Judicial de Quintana Roo, el impacto principal se reflejaría
en la reducción de tiempos en procesos familiares, donde conflictos como
divorcios, pensiones alimenticias o custodias, que antes tardaban años en
resolverse, se agilizarían mediante juicios orales, permitiendo una resolución
en meses.
Mediante
el Tribunal Electrónico, se podrá dar seguimiento a expedientes o incluso
realizar convivencias familiares supervisadas de forma remota, lo que evita
traslados innecesarios y gastos en transporte.
Lo
que pareciera ser lo más importante, es el contacto directo con el Juez, ya que
se elimina la figura del juez “ausente” y ahora los ciudadanos serán escuchados
directamente por la autoridad en las audiencias, lo que aumenta la percepción
de imparcialidad y respeto en el trato.
Asimismo,
el sistema obliga a los jueces a aplicar perspectiva de género y un enfoque en
derechos humanos, asegurando que niños, mujeres y adultos mayores reciban una
protección reforzada en situaciones de violencia o desamparo.
Además,
se fomentará el uso de Justicia Alternativa a través del Centro de Justicia Alternativa
de Quintana Roo, donde los ciudadanos pueden resolver sus problemas mediante el
diálogo y la mediación sin necesidad de iniciar un juicio formal.
Si
se muda o se tiene asuntos legales en otro Estado, el procedimiento será prácticamente
el mismo, ya que el Código unifica las reglas en todo el país, eliminando la
confusión entre distintas leyes locales, y si existe un proceso legal en curso
o por iniciar uno, se sugiere consultar la Declaratoria de Vigencia en el
portal oficial del Poder Judicial de Quintana Roo.
Pregunta
obligada es si están preparadas las autoridades para enfrentar el reto. Se
encuentran en una fase activa de preparación, realizando inversiones
significativas en infraestructura, tecnología y capacitación para cumplir con
el plazo de implementación total fijado para abril de 2027.
Aunque
el reto es considerable, el Poder Judicial puso en marcha diversas acciones
estratégicas, entre ellas modernización de infraestructura, para lo cual se
destinando alrededor de 13 millones de pesos sólo para Chetumal para ampliar
instalaciones, crear nuevos juzgados familiares y civiles, así como áreas
especializadas como ludotecas.
Jueces
y personal jurisdiccional estarían recibiendo formación continua en el Código y
en litigación oral, mientras la Universidad Judicial de Quintana Roo también ha
abierto maestrías específicas en estas áreas para abogados y personal del Estado.
Durante
2026 se prioriza la implementación del sistema electrónico y expediente
digital, columna vertebral para agilizar procesos y reducir el rezago histórico,
y se reinstaló un comité especializado que coordina todas las acciones
operativas necesarias para asegurar que la transición sea paulatina pero
efectiva antes de la fecha límite nacional.
En
relación con los obstáculos que persisten a pesar de los avances, las
autoridades aún enfrentan retos críticos que podrían afectar la calidad del
servicio inicial, entre ellos el cierre de obras, ya que, aunque hay avances de
60% en construcciones en ciudades como Playa del Carmen y Cancún, el tiempo
para equipar y operar al 100% es ajustado.
Otro
obstáculo es la carga doble de trabajo, pues el personal debe atender los
juicios antiguos bajo el código anterior mientras se adapta a las reglas del
nuevo modelo, lo que representa una carga operativa extenuante, en tanto que el
mantenimiento de la tecnología y la creación de nuevos espacios requiere una
inversión constante que debe garantizarse en los próximos presupuestos.
En
resumen, las autoridades están operativamente en marcha y con una planeación
sólida, pero el éxito real dependerá de que la infraestructura tecnológica y la
capacitación del personal logren consolidarse antes de abril de 2027.
En
otro orden de ideas, Benito Juárez es el municipio con mayor avance, contando
ya con un Reglamento de Gobierno Digital y procesos de digitalización avanzados
en áreas de trámites municipales base para la justicia local.
En
tanto, Othón P. Blanco (Chetumal), al ser la sede de la Escuela Judicial y el
Palacio de Justicia principal, concentra las primeras fases de capacitación y
pruebas de los sistemas de oralidad digital, en tanto Bacalar recién incorporó
juzgados de primera instancia que están siendo equipados nativamente con
tecnología para este nuevo modelo.
En
fin, para concluir, nuevas “buenas intenciones” que, como en todo, no dejan de
ser sólo eso.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

Comentarios
Publicar un comentario