¡Mueren miles de mexicanos por cártel de medicinas!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Uno
de los términos más empleados en los últimos años es el del “cártel de
medicamentos”, esquema de monopolio y corrupción en el que un grupo reducido de
empresas concentra la venta de insumos médicos al gobierno mexicano, lo que
impacta la salud pública.
En
el contexto de México, dicho término o “cártel farmacéutico” se utiliza para
describir redes de corrupción en los que políticos y empresarios se coludieron
para monopolizar las compras gubernamentales de salud.
Entre
los nombres de empresas y políticos señalados por las autoridades y en
investigaciones recientes sobre el tema, se incluye, en primera instancia, el “Clan
Madrazo”, donde uno de los vínculos más directos señalados por el Gobierno
Federal e investigaciones periodísticas es el ex gobernador de Tabasco, Roberto
Madrazo Pintado, ex candidato presidencial del PRI, vinculado con el control de
unas 10 empresas que operaron como distribuidoras clave durante décadas.
Su
hijo, Federico Madrazo, y su yerno, Alexis Nickin Gaxiola, son señalados como
operadores de estas redes que suministraban insumos a diversos Estados.
En
abril de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum ordenó la remoción de seis altos
mandos de la empresa paraestatal Birmex, tras detectarse una red de corrupción
en la compra consolidada de medicamentos para 2025-2026, por lo que Iván Olmos
fue removido como director general y también se cesó a los directores de
administración, logística y planeación para facilitar las investigaciones de la
Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno.
Entre
las figuras del “bloque histórico” en los sexenios de Calderón y Peña Nieto, el
gobierno señaló que el esquema de monopolio se consolidó bajo administraciones
anteriores, favoreciendo a grupos empresariales cercanos al poder político del
PRI y el PAN:
Aunque
no siempre se han hecho públicos nombres individuales en procesos penales, se
denunció que estas empresas -como Grupo Fármacos Especializados o DIMESA-
operaban bajo protección de funcionarios de alto nivel en el IMSS e ISSSTE.
La
Cofece multó a directivos de las principales distribuidoras (Nadro, Marzam,
Saba) por colusión, lo se calificó como “simbiosis de corrupción” entre la
clase política y los grandes empresarios farmacéuticos.
Con
todo, 16 investigaciones están abiertas contra funcionarios y ex funcionarios
por irregularidades en la adquisición de medicamentos, con un daño patrimonial
estimado en 13 mil millones de pesos debido a sobreprecios y licitaciones
amañadas.
Entre
otros políticos y empresas del llamado “Cártel farmacéutico” se incluyen: El
diputado sonorense Manlio Fabio Beltrones Rivera, quien representa a Grupo
Fármacos Especializados, Comercializadora de Productos Institucionales y Distribuidores
SA de CV.
Otro
legislador, el hidalguense Miguel Ángel Osorio Chong, lo es de Distribuidora
Internacional de Medicamentos y Equipo Médico y de Laboratorio de Biológicos y
Reactivos de México.
José
Narro Robles, con Comercializadora Pentamed, Roberto Madrazo, con Farmacéuticos
Maypo y Vitasanitas SA de CV; Emilio Gamboa Patrón, con Ralca y Compañía
Internacional Médica.
Lo
deseable del caso -aunque sólo eso- es que ojalá lleguen a estar en la cárcel,
ya que no es justo que se siga paseando impunemente, mientras el daño al sector
salud y a las personas que necesitan medicamentos es terrible; son comerciantes
de las enfermedades.
Todos
ellos contribuyeron al estancamiento del sector salud, desabasto de
medicamentos y privaciones de estudios clínicos y ambulancias en el ISSSTE e
IMSS y, lo que es el colmo, ahora reclaman todavía sus privilegios a López
Obrador y a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Se
hicieron millonarios a costa de la salud de los mexicanos, se creían dueños de
los medicamentos hasta que el llamado “cabecita de algodón”, esto es, López
Obrador, les quitó el negocio de las medicinas.
No
se insiste en el tema de nombres de empresas o personas directamente
involucradas, aunque una de sus tres principales vías de impacto es el desabasto
crítico y falta de tratamientos, pues manipulación del mercado e irregularidades
en licitaciones provocan que miles de pacientes no reciban sus tratamientos a
tiempo.
Padecimientos
como cáncer -808 reportes de desabasto-, diabetes (636), hipertensión (358) y
VIH (301) son los más afectados, aunque también provocan aumento del gasto, ya
que, por falta de medicinas en instituciones como IMSS o ISSSTE, las familias deben
asumir directamente los costos. Entre 2018 y 2024, el gasto en medicinas creció
116%, lo que impacta desproporcionadamente a la población de menores ingresos.
Otro
impacto es la proliferación del “mercado negro”, donde la escasez en el sector
público alimenta un mercado ilegal donde 6 de cada 10 fármacos en sitios no
autorizados son robados, caducos o falsificados, lo que pone en riesgo
sanitario a unos 8 millones de personas, que pueden sufrir intoxicación o
agravar sus enfermedades por consumir productos sin garantía de seguridad.
Por
último, impacta en una mortalidad y morbilidad evitables, ya que la
interrupción de tratamientos por desabasto o la sustitución por medicamentos de
dudosa procedencia, se traduce en un incremento de complicaciones médicas y
muertes que podrían haberse evitado con un suministro regular.
Ante
este panorama, esquemas de corrupción y monopolio permiten a fármacos alcanzar
sobreprecios exorbitantes al público, afectando las finanzas del Estado y el
acceso de pacientes, entre ellos con diabetes y su tratamiento crónico, uno de
los que tienen mayor índice de sobrecosto.
-La
sitagliptina-metformina: Se han detectado casos extremos en el IMSS -específicamente
en delegaciones como Tabasco-, donde se pagaron envases a 2 mil 300 pesos, con
un sobrecosto de 1,000% respecto a su valor real.
-Insulina
glargina: Es uno de los medicamentos con mayores reportes de desabasto y, simultáneamente,
uno de los que presenta mayores variaciones de sobreprecio en las compras
consolidadas.
-Contra
hipertensión y salud cardiovascular, el losartán, identificado consistentemente
como uno de los fármacos con mayor sobrecosto en licitaciones irregulares.
-Enaladil
y Micardis Plus: Han registrado incrementos de precio por encima de la
inflación, alcanzando costos de hasta 1,245 pesos por caja en el mercado
privado ante la falta de suministro público.
-VIH
y Cáncer, con alta especialidad), el tenofovir, un antirretroviral que aparece
en las listas oficiales de medicamentos adquiridos con sobreprecios
significativos durante las redes de licitación del “cártel”.
-Ciclofosfamida,
un fármaco oncológico con más reportes de desabasto, cuya urgencia por conseguirlo
ha forzado compras de emergencia a proveedores específicos con márgenes de
ganancia inflados.
-Insumos
de Alta Alerta: El gobierno federal recién reconoció un sobreprecio general de
6% en la compra consolidada de casi 4 mil claves de insumos médicos para 2025 y
2026, lo que representa un daño potencial de 13 mil millones de pesos.
Este
fenómeno se agravaba por la asignación de contratos por más de mil 600 millones
de pesos a empresas de reciente creación que operan como intermediarias,
inflando los costos finales para instituciones como el IMSS.
Ahora
vamos con las empresas, pues autoridades mexicanas y organismos de competencia
identifican a diversos grupos que, mediante prácticas monopólicas o esquemas de
intermediación, concentraron las ventas al sector salud.
Los
principales se dividen en dos grupos: Grandes distribuidores históricos y
nuevas redes de intermediación recién detectadas.
Respecto
a los primeros, entre 2012 y 2018, un grupo de 10 empresas concentró 80% de las
compras de medicamentos del gobierno, los más “destacados” por el Gobierno de
México son los siguientes:
-Grupo
Fármacos Especializados, con más de 106 mil millones de pesos recibidos en ese
periodo.
-DIMESA
(Distribuidora Internacional de Medicamentos y Equipo Médico), señalada por
acaparar contratos junto con otras filiales de Grupo PiSA.
-Maypo,
identificada como uno de los tres principales proveedores que, junto con los
anteriores, vendieron 62.4% de todos los insumos al IMSS e ISSSTE en 2018.
-Nadro
y Marzam, investigadas por la Cofece debido a una presunta concentración
prohibida (monopolio), tras revelaciones en los Panama Papers.
Sobre
los segundos, la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno recién detectó una
red de 59 empresas bajo investigación por irregularidades en las compras
consolidadas para 2025-2026.
-Biomix
México, empresa inhabilitada 15 meses tras detectarse que obtuvo contratos
millonarios con documentación falsa y permisos de Cofepris apócrifos.
-Empresas
con giro “Fantasma”, se identificaron proveedores cuya razón social no es
farmacéutica, sino que pertenecen al ramo inmobiliario o de combustibles,
operando únicamente como intermediarios para inflar precios.
-Proveedores
sin registro: Al menos 16 empresas están en proceso avanzado de sanción por
vender medicamentos sin registros de Cofepris.
Por
último, existe un “Cártel de distribución”, al que, en proceso histórico, la
Cofece multó a un grupo conocido como “cártel de los cinco” por coludirse para
manipular precios y restringir el abasto a farmacias.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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