¡A temblar políticos y funcionarios con Plan B!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Mecanismo de democracia participativa
donde la gente vota si el presidente de la República concluye su cargo de forma
anticipada por pérdida de la confianza, la revocación de mandato no se aprobó adelantar para 2027 por traición de los
9 senadores del PT, pero la sesión de la Cámara no resultó un fracaso
presidencial, sino ¡histórica sesión!, pues se aprobó el Plan B.
En efecto, aunque el Senado aprobó este jueves esa
parte de la reforma electoral que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum, sólo
excluyó cambiar el artículo 35 constitucional, que buscaba una consulta ciudadana
para la revocación el mismo día de las elecciones federales de 2027.
La traición de ese partido “aliado” fue posible por aprobarse
una reserva suya para eliminar la revocación, con el argumento de mantener la naturaleza
democrática de su ejercicio en la fecha original, con lo que, esa revocación, programada para 2028, al cuarto año del sexenio, se
mantendrá según los términos constitucionales vigentes.
La presidenta Sheinbaum calificó el rechazo como “malo
para el país”, señalando que la oposición y algunos sectores tuvieron temor de
que su presencia en boleta influyera en los resultados electorales de 2027,
aunque, con todo, lo que sí se aprobó fue el resto del Plan B, con medidas como
tope de regidores, límites a presupuestos de congresos locales y recortes en el
Senado.
En síntesis, el PT votó contra la propuesta, aunque
apoyó el resto del “Plan B”, pues cuando su bloque actuó de manera conjunta
para frenar este punto específico, tuvo a tres personajes clave en el proceso.
Primero, su líder, Alberto Anaya Gutiérrez, quien
fijó la postura oficial del PT en rechazar la revocación en 2027, argumentando
que beneficiaría electoralmente a Morena. Segundo, Alejandro González Yáñez, por
ausentarse de las comisiones durante las negociaciones iniciales, pero alineado
con su partido en el pleno.
Lizeth Sánchez, la tercera, también estuvo entre los
senadores que se ausentaron de comisiones antes de la votación definitiva.
Contra lo que se esperaba, los senadores del Verde “Ecologista”
votaron a favor del Plan B en su totalidad, a diferencia del PT, que condicionó
su apoyo y bloqueó el punto específico de la revocación para 2027. “El Tucán” mantuvo
su respaldo a la propuesta original de la mandataria en todos sus términos.
El caso es que la reforma aprobada se
enfoca principalmente en la austeridad y la reorganización de las estructuras
políticas, por ejemplo, elimina a los 32 senadores plurinominales, dejando el
Pleno con sólo 96, en tanto establece límites estrictos al número de regidores
en los Ayuntamientos según su población, para reducir el gasto en nómina
municipal.
Asimismo, se fijó un techo financiero para los
Congresos locales, donde su presupuesto no excederá 0.5% del presupuesto total
de cada Estado y, finalmente, se modificó la definición de “propaganda” para
permitir a funcionarios públicos expresarse durante las campañas sin considerarse
violación a la veda, siempre que no utilicen recursos públicos extra.
Al eliminar a 32 plurinominales, la representación
en el Senado cambia drásticamente, volviendo a un modelo de representación
puramente estatal, ya que, de 128 escaños, pasará a sólo 96, y cada Estado -y
la Ciudad de México-tendrá exactamente 3 representantes: Dos de fórmula
ganadora y uno de “primera minoría”, el segundo lugar.
Antes, los plurinominales permitían tener voz a los
partidos con muchos votos a nivel nacional, pero sin ganar Estados específicos.
Ahora, para los más pequeños o las minorías ideológicas será mucho más difícil
obtener un espacio si no ganan directamente en los Estados.
El argumento a favor es el ahorro presupuestal y la
agilidad legislativa que, en contra, era debilitar la pluralidad, ya que el
partido mayoritario podría dominar más fácilmente la cámara al ganar las
mayorías estatales, lo que implica que, a partir de la próxima Legislatura, el
peso político recaerá exclusivamente en quienes ganen, eliminando las “listas de
partido”
Los recortes a regidores son uno de los más
polémicos porque impactan directamente en la estructura de 2 mil 471 municipios
del país, aunque su objetivo es eliminar el exceso de plazas que, según los
impulsores de la reforma, solo sirven para pagar “favores” políticos.
En este sentido, el número de regidores ya no lo
decidirá cada Estado a capricho. Ahora habrá un tope basado en cuánta gente
vive en el municipio que, con menos de 50 mil habitantes solo podrán tener
hasta 5 regidores, mientras los municipios medianos -entre 50 mil y 100 mil-
tendrán un tope de 7, y sólo las grandes metrópolis, con más de 1 millón de
habitantes, podrán llegar a un máximo de 15.
Así, se estima que miles de plazas de regidores
desaparecerán, lo que liberaría presupuesto para servicios públicos, como
bacheo, alumbrado o seguridad, aunque los críticos señalan que esto centraliza
el poder en los presidentes municipales, ya que habrá menos personas para
vigilar cómo gastan el dinero y qué decisiones toman en el Cabildo, pero el
recorte obligará a los partidos a ser mucho más selectivos con sus candidatos.
Otra pregunta sobre este histórico Plan B es qué
pasará con los Congresos Estatales y el límite de 0.5% de presupuesto, cambio
drástico que le quita a los Estados la libertad de decidir cuánto gastan en sus
propios diputados, ya que ninguno podrá costar más de ese presupuesto, y muchos
Estados, como Quintana Roo, gastan mucho más en sueldos, asesores y viajes.
Ese ajuste de cinturón, los obligará a despidos
masivos de personal administrativo y a eliminar bonos o fondos de “gestión
social”, un dinero que los diputados reparten a discreción, entre otros a
“periodistas”.
Además, en estados con presupuestos bajos -como
Tlaxcala o Colima-, 0.5% es una cantidad muy pequeña, lo que podría dificultar
la operación básica de sus legislaturas, mientras que los críticos argumentan
que la Federación está invadiendo la soberanía de los Estados al dictarles cómo
administrar su dinero interno, aunque se busca que sus diputados vivan con lo
mínimo indispensable para legislar.
Para entender el impacto del tope, es necesario ver
cuánto gastan algunos de los congresos más grandes en comparación con lo que
permite la nueva ley y, en la mayoría de los casos, la reforma obliga a recortar
cientos de millones de pesos.
Por ejemplo, el gasto actual del Congreso de la Ciudad
de México es de cerca de 2,194.5 millones de pesos, cuando el presupuesto total
de la metrópoli se proyectó en 291,525 millones, y ahora los legisladores sólo podrán
gastar 1,457.6 millones, con un recorte de cerca de $736 millones, 33% menos.
Por su parte, en Estado de México el presupuesto
total del Estado es de 388,550 millones, pero con el nuevo límite de 0.5%, su
Congreso tendría un tope de 1,942.7 millones, mientras que este año el
presupuesto estatal será de 410,341 millones, elevando su tope permitido a
2,051.7 millones.
La consecuencia natural es la reducción de personal,
ya que muchos congresos operan con miles de empleados temporales y asesores que
ya no podrán financiar, amén de que, con profundo ardor para muchos
“periodistas”, deberán decir adiós a los “moches”, pues se eliminan partidas
que los diputados usaban para repartir despensas o materiales en su Distrito. El
gasto debe ser estrictamente legislativo.
Por lo que toca a equidad presupuestal, el Plan B busca
que Estados con menos recursos no se vean asfixiados por congresos que consumen
más de 1 o 2% de sus ingresos totales.
En un acto de justicia, el Plan B de la reforma
electoral también busca ajustes severos para los organismos electorales,
centrándose en la reducción de costos operativos y simplificación de procesos,
de manera que sufrirán relevantes cambios.
Entre éstos, se prevén recortes generalizados de 25%
al Instituto Nacional Electoral, organismos públicos locales electorales y partidos
políticos, aunque, a diferencia de propuestas anteriores, los institutos
electorales estatales no desaparecen, pero operarán con presupuestos
significativamente menores y topes salariales para sus funcionarios.
Por otro lado, se propone transformar las juntas
distritales ejecutivas del INE en organismos temporales que solo funcionen a
plena capacidad durante años electorales, lo que generaría ahorros en años sin
comicios, en tanto se sugiere quitar el Programa de Resultados Electorales
Preliminares para transitar a un cómputo distrital inmediato la misma noche de
la elección, buscando reducir tiempos y costos de espera.
Así también se otorgan nuevas facultades al INE para
ordenar la suspensión inmediata de campañas si detecta recursos de procedencia
ilícita, buscando una respuesta más rápida ante irregularidades, aunque ningún
funcionario de estos organismos podrá ganar más que la presidenta, con un
límite aproximado de 175,965 pesos mensuales.
En torno a Otros Organismos Autónomo, en el paquete
de reformas más amplio, se discutió la posible eliminación o integración a
secretarías de Estado de otros órganos como INAI (Transparencia) y Cofece
(Competencia económica) IFT (Telecomunicaciones)
La desaparición del INAI (Instituto Nacional de
Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales) se
consumó formalmente en marzo de 2025, y absorbió sus funciones nueva estructura
bajo control directo del Poder Ejecutivo.
Entre los cambios clave en el modelo de
transparencia tras la reforma, se incluye la transparencia para el pueblo, que
no existe en Quintana Roo, como nuevo órgano administrativo desconcentrado que
sustituye al INAI, pero, a diferencia de éste, ya no es autónomo, sino que
depende de la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno.
Esta nueva secretaría absorbe 80% de las funciones
del extinto instituto, pero operando con apenas 35% de su presupuesto y
personal original. Desaparece el pleno del INAI, antes de siete comisionados
para garantizar pluralidad, y ahora la responsabilidad recae en una sola figura
centralizada.
Sobre Plataforma Nacional de Transparencia, no
desaparece; continúa como herramienta para solicitudes de información, para
cuya administración y resguardo legal pasan a la Secretaría de Anticorrupción,
que ahora custodia millones de registros históricos.
En torno a Protección de Datos Personales, mientras
que el acceso a la información pública lo lleva “Transparencia para el Pueblo”,
la Protección quedó bajo la responsabilidad directa de la Secretaría de
Anticorrupción.
Sin embargo, al ser el propio Gobierno el que decida
qué información pública entregar sobre sí mismo, organismos internacionales y
oposición señalan un riesgo de opacidad, en tanto que la nueva ley amplió los
criterios para clasificar información como “confidencial”, permitiendo negar
datos bajo términos subjetivos como “paz social” o “interés de Estado”.
Por
cierto, la frustrada revocación de mandato se habría realizado por segunda vez
en la historia de México -la primera fue en 2022- con características clave,
pues no la convoca gobierno, sino que debe solicitarla por al menos 3% de la
lista nominal de electores, repartidos en al menos 17 estados.
Según
la ley actual, debe solicitarse entre los tres meses posteriores a la
conclusión del tercer año de mandato -fines de 2027 o inicios de 2028-, cuando
se pregunta a la ciudadanía si desea que se le revoque el mandato por pérdida
de confianza o que siga en la Presidencia hasta terminar su periodo.
La
presidenta impulsó realizar este ejercicio en 2027, el mismo día de las
elecciones intermedias de 2027 para ahorrar costos al aprovechar la instalación
de casillas ya programadas, aunque ella podría informar sobre el proceso sin
ser sancionada por las autoridades electorales, aunque se mantendría prohibido
usar dinero público para campañas, y para que el resultado fuera obligatorio participaría
al menos 40% de las personas inscritas en la lista nominal.
Dado
que en los últimos meses se habló mucho sobre el PT, cabe señalar que, a nivel
estatal, no gobierna ningún Estado de manera individual, pero su mayor
presencia política se concentra en entidades donde forma parte de la coalición
gobernante o tiene una base de militancia histórica sólida.
De
acuerdo con resultados electorales recientes y distribución de militancia, “destaca”
en Estado de México, donde registra su mayor número de militantes y votos
totales, debido al peso poblacional y su alianza estratégica con Morena.
Históricamente,
en Puebla mantiene una estructura territorial fuerte, con victorias importantes
en municipios y diputaciones locales, mientras en Baja California, en las
elecciones de 2024, mostró un crecimiento relevante, logrando posicionarse como
fuerza política competitiva en ayuntamientos y congreso local, incluso
compitiendo fuera de la coalición en algunos casos, mientras en Chiapas y
Nayarit mantuvo votación constantes encima de su media nacional, participando
activamente en las estructuras de gobierno locales.
Con
todo, a nivel nacional, el PT enfrenta retos recientes, pues reportes de
febrero indican una pérdida de más de 20% de sus militantes en el último
periodo.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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