¡Que dejó el PRI por “dignidad” cuestionado borgista!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Ante
supuestas decisiones internas que consideró “lesivas”, el siempre controvertido
Pedro Flota Alcocer renunció al PRI tras 40 años de militancia, en carta a la
dirigente del CDE de ese partido en Quintana Roo, Cora Amalia Castilla Madrid,
con lo que presumió una falsa “dignidad” por el nombramiento de Edith Mendoza
Pino como líder priísta en Tulum.
Aunque
la misiva fue para Cora Amalia -asumió el liderazgo del PRI en marzo de 2025-, tras
un periodo de fuertes críticas internas y presiones de figuras del partido -como
-el ex gobernador Joaquín Hendricks Díaz- que pedían al grupo de Pedro Flota una
renovación en la dirigencia ante la pérdida de fuerza electoral del partido en
el Estado, el anuncio del ahora ex priísta circuló masivamente en redes
sociales.
Pedro
Flota se desempeñó como presidente estatal del PRI por segunda ocasión desde
marzo de 2022, pero durante su gestión, el partido enfrentó resultados
electorales complejos, aunque llegó a declarar que el registro del partido en
Quintana Roo “nunca estuvo en riesgo” pese a los rumores de su desaparición. Su
salida marcó un punto de quiebre para el priismo local, que hoy busca
reorganizarse de cara a los procesos electorales de 2027.
Para
los que tienen corta memoria, Edith Mendoza fue la primera presidenta municipal
priísta electa de Tulum -tras su creación como municipio- desde el 10 de abril
de 2011, hasta renunciar en mayo de 2012, tras una gestión y salida marcadas
por fuertes controversias políticas y legales.
Aunque
dimitió por supuestos “motivos personales”, en un contexto de intensa presión
política y acusaciones de mala administración, fue detenida en diciembre de
2012 bajo cargos de desempeño irregular de la función pública y acusada de
presunto quebranto patrimonial por cerca de 42 millones de pesos.
Un
año después obtuvo su libertad con una fianza, luego que su defensa argumentara
irregularidades del proceso y falta de pruebas contundentes, por lo que su caso
llegó a la Cámara de Diputados, donde se discutieron dictámenes que rechazaban
actos de violencia y discriminación mediática en su contra durante el proceso
político.
Tras
su salida de la vida pública activa, mantuvo un perfil bajo, alejada de cargos
de elección popular, pero durante la crisis política de 2012, Pedro Flota mantuvo
hacia ella una postura de confrontación, entonces como presidente estatal del PRI
por primera ocasión, tras ser director general del Instituto de Fomento a la
Vivienda y Regularización de la Propiedad (INFOVIR)
Ante
de ello, sorpresivamente, de diciembre de 2008 a abril de 2011, durante el gris
sexenio de Félix González Canto, fue nombrado director general de la Comisión
de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA)
El
caso es que, cuando Edith Mendoza fue detenida, como dirigente del PRI la
calificó públicamente de “desequilibrada mental”, después que ella acusara al
entonces gobernador Roberto Borge de estar detrás de su proceso judicial, por
lo que Pedro Flota lideró declaraciones del partido para deslindarse de la ex alcaldesa,
señalando que iniciarían proceso para expulsarla de sus filas por las
acusaciones de corrupción y desvío de recursos.
Así
las cosas, Pedro Flota continuó su carrera en el PRI, y fue electo diputado y
presidente de la Gran Comisión del Congreso del Estado, siempre alineado con la
estructura institucional del partido, aunque en el pasado -sobre todo tras
elecciones o crisis internas-, hubo rumores sobre su salida y exigencias internaos
para dejar la dirigencia por los resultados electorales.
Su
trayectoria, sin embargo, siempre ha sido cuestionada, principalmente por su
estrecha asociación con el grupo político de Roberto Borge y por el papel que
desempeñó en momentos críticos de la política en Quintana Roo.
Entre
las principales críticas en su contra, se recuerda aquél “paquete de impunidad”,
cuando, como presidente de la Gran Comisión de la XIV Legislatura (2013-2016),
fue figura central en la aprobación de reformas para ese paquete, por medidas que
buscaban proteger al ex gobernador y colaboradores de investigaciones
judiciales tras perder las elecciones de 2016.
Se
le identifica como uno de los operadores políticos más leales a Roberto Borge,
quien enfrenta en la cárcel procesos por corrupción y aprovechamiento ilícito
del poder, por lo que su defensa constante de ese gobierno lo marcó ante la
opinión pública como parte del viejo régimen.
Como
dirigente del PRI, enfrentó duras críticas internas y exigencias de renuncia
por parte de militantes y ex gobernadores, como Joaquín Hendricks, y se le
cuestionó la debilidad electoral del partido bajo su mando y la falta de renovación
de cuadros.
Su
actuación en el caso de Edith Mendoza la calificaron algunos sectores como
excesivamente agresiva, con sus adjetivos personales para descalificarla y no
centrarse sólo en lo institucional, lo que reforzó su imagen de operador de mano
dura.
Por
si fuera poco, en 2016 también lo demandó el ex gobernador Mario Villanueva,
quien lo acusó de omisión en los trabajos de una comisión especial de
investigación de su caso en el Congreso, aunque Flota Alcocer lo negó.
Con
todo, se le acusa principalmente de haber sido el operador político y
legislativo para encubrir irregularidades financieras de Roberto Borge, aunque
también hay señalamientos específicos sobre sus “malos manejos” y omisiones.
Éstos
incluyen desvío de recursos en el Congreso, ya que, tras concluir su periodo al
frente de la Gran Comisión, las auditorías lo señalaron de presunto desvío de alrededor
de 52 millones de pesos, cuestionado porque representaba un porcentaje elevado
del presupuesto de su último año (2016) y no haberse comprobarse debidamente.
Asimismo,
se le cuestiona impulsar y aprobar apresuradas reformas legales para “blindar”
a Borge ante futuras investigaciones por corrupción, con medidas que incluían
nombrar magistrados y fiscales “a modo” para asegurar que las cuentas públicas
de esa administración no se revisaran con rigor.
Por
otro lado, se le criticó utilizar el cargo en “guerra sucia” en tribuna
legislativa y la estructura del PRI, donde atacó sistemáticamente a opositores
políticos del régimen borgista, desviando la función institucional del Congreso
a fines partidistas y confrontación personal.
Como
operador legislativo con Borge, la seguridad y justicia de Quintana Roo
sufrieron grave deterioro institucional, entre otros por bloquear la transparencia
en seguridad desde la Gran Comisión e impedir auditorías y revisiones a
presupuestos a seguridad pública y procuración de justicia.
Sin
embargo, bajo su mando, “curiosamente”, el Congreso aprobó las cuentas públicas
del gobierno de Borge a pesar del aumento en índices delictivos y denuncias de
desvío de recursos.
Como
principal promotor del “paquete de impunidad”, su conjunto de reformas buscaba,
entre otros, dejar instalados a un fiscal general y magistrados leales a Borge
por hasta 9 años, para blindar a la administración saliente de investigaciones
penales por corrupción y omisiones en seguridad pública.
También
se le cuestionó avalar el nombramiento de figuras en puestos clave de justicia
y seguridad sin perfil técnico necesario o que respondían estrictamente a
intereses políticos, lo que debilitó la autonomía de la entonces Procuraduría
General de Justicia del Estado.
Por
último, diversos sectores sociales criticaron que, desde el Congreso, Flota
Alcocer ignorara o minimizara quejas sobre abusos policiales y violaciones a
derechos humanos cometidas por las fuerzas estatales, priorizando la defensa
política del ex gobernador sobre la rendición de cuentas de las corporaciones
de seguridad.
En
resumen, los cuestionamientos no se centran en su labor en las calles, sino en
haber utilizado su poder en el Congreso para debilitar mecanismos de control y
vigilancia sobre las instituciones de seguridad y justicia en el estado.
Lo
único cierto es que hubiera sido más recomendable para el ex borgista
permanecer callado, en las sombras, ya que, hasta antes de su “renuncia” al PRI
ya nadie sabía que militaba en sus filas, aunque, como dicen por ahí, se habría
sentido indignado por no haber sido ni siquiera nombrado en torno al 2027,
aunque quien menos puede hablar de dignidad como priísta es precisamente él.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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