¡Pide Belice más apoyo de EE.UU. ante delincuencia!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Pese a incertidumbre en torno a la
intervención militar de Estados Unidos en países de América con su socorrido
pretexto de combatir el narcotráfico, tal y como hizo con Venezuela y amenaza
con hacer lo mismo con México, todo hace suponer que a Belice no le importa, ya
que, pese a ser vecino nuestro, ha solicitado apoyo al gobierno de Donald
Trump.
Y
es que lo anterior deriva de que la situación del crimen organizado en Belice
es crítica y se agravó en los últimos años, consolidándose como un punto
estratégico para el tránsito de drogas hacia Estados Unidos, además de enfrentar
una de las tasas de homicidios per cápita más altas del mundo, con una
violencia vinculada estrechamente a la actividad de pandillas y cárteles
transnacionales.
En
este sentido, su primer ministro, John Briceño (Juan Antonio Briceño), expresó
preocupación por la creciente influencia de los cárteles del crimen organizado en
la región, lo que describe como un problema serio que le pesa mucho, por lo que
pidió fuerte apoyo a Estados Unidos para enfrentar el problema y proteger la
seguridad nacional.
Así,
dijo que la expansión del crimen organizado es uno de los retos que le quita el
sueño, y aunque su país sigue colaborando con las autoridades mexicanas para
mantener la estabilidad a lo largo de la frontera norte, “aumenta la magnitud
de la amenaza.
Esta
situación en la frontera con México, genera un impacto directo en la seguridad
de la región, afectando especialmente a Chetumal y las comunidades rurales de
Othón P. Blanco, ante los principales efectos que derivan de la dinámica
criminal.
En
el primer caso, se trata de la disputa territorial y violencia local, pues Chetumal
pasó de ser una ciudad históricamente tranquila a un escenario de disputa entre
grandes organizaciones como el Cártel de Sinaloa y el de Jalisco Nueva
Generación (CJNG), en una competencia por el control de la “puerta de entrada”
desde Belice.
Lo
anterior ha provocado un aumento de homicidios, ya que, aunque las cifras “oficiales”
de marzo indican supuesta una reducción de 79% en promedio diario de homicidios
dolosos en Quintana Roo respecto a 2024, la percepción de inseguridad sigue
siendo alta por enfrentamientos esporádicos.
Asimismo,
provocó la aparición de células regionales que, además de los grandes cárteles,
operan grupos como el Cártel de Caborca, que ha generado amenazas y
desplazamientos forzados en comunidades fronterizas de Bacalar, como El
Gallito.
Con
todo, la ribera del Río Hondo es el área más vulnerable por su geografía
selvática y escasa vigilancia, lo que propicia un desplazamiento forzado, y familias
enteras de poblaciones fronterizas se han visto obligadas a abandonar sus hogares
y cultivos por el acoso de sicarios y la presión de éstos para ceder terrenos
para pistas de aterrizaje clandestinas.
Ahora
bien, en torno al uso de rutas informales, el tráfico de personas y el
contrabando de mercancías, antes actividades de pequeña escala, ahora están
integrados en las estructuras financieras del crimen organizado.
Por
otro lado, al igual que en ciudades como Cancún, los negocios locales en el sur
del Estado comenzaron a enfrentar presiones de grupos delictivos para el pago obligatorio
de “cuotas” por derecho de piso, y aunque Chetumal sigue siendo considerado
destino seguro para viajeros durante el día, se teme que la violencia ligada al
narcomenudeo afecte la ocupación hotelera y la inversión.
Así
las cosas, resultan infructuosos los operativos conjuntos de la Marina mexicana
y las Fuerzas Especiales de Belice, que realizan patrullajes fluviales
constantes a lo largo de los 236 km del Río Hondo para detectar cruces ilegales,
además de que el Gobierno Federal mexicano desplegó unidades adicionales del
Ejército para apoyar las labores de reconocimiento y vigilancia.
La
relación entre los cárteles en Belice y su frontera con México es estrecha
debido a que esta zona actúa como corredor estratégico y vía de escape para el
crimen organizado.
Verá
Usted. Los cárteles mexicanos utilizan Belice como plataforma de aterrizaje de
cargamentos de cocaína provenientes de Sudamérica. Al aterrizar, las drogas se
transportan por tierra a través de la frontera norte hacia Quintana Roo,
aprovechando la densa selva y falta de vigilancia en el Río Hondo para ingresar
a México.
Los
delincuentes utilizan la frontera para evadir a las autoridades. Así, se han
reportado casos de narcotraficantes mexicanos que, tras enfrentarse con
militares en poblaciones fronterizas como La Unión, cruzan hacia Belice a
refugiarse.
La
frontera se conoce históricamente por contrabando de cigarrillos, licores y
productos básicos -“tráfico hormiga”-, aunque los cárteles han comenzado a
infiltrarse en estas redes para consolidar tráfico de armas, personas y drogas,
con las mismas rutas informales de las comunidades fronterizas.
A
diferencia de la frontera norte de México, esta zona es considerada “frontera
olvidada” por su baja seguridad, y existen múltiples cruces informales en
comunidades como Subteniente López y Juan Sarabia, donde la presencia de
manglares y selva dificulta el patrullaje efectivo.
Ante
la escalada de violencia que afecta incluso a Chetumal, el gobierno de Belice
aumentó sus patrullas fronterizas y destinó alrededor de 8 millones de dólares
para fortalecer la vigilancia y evitar que su territorio sea refugio de
cárteles mexicanos como el de Sinaloa y el CJNG.
Y
es que, se reporta que estos grupos tienen tanta presencia significativa, que
controlan gran parte de rutas en Belice, toda vez que alrededor de 90% de la
cocaína que llega a EE. UU. transita por Centroamérica, y utilizan Belice para “narcovuelos”
que evitan la vigilancia de autoridades mexicanas.
Por
si fuera poco, además de cárteles mexicanos, operan otros grupos, como la llamada
MS13, así como otras organizaciones criminales provenientes de Ecuador, cuya mayor
concentración de violencia se registra tradicionalmente en el sur de la ciudad
de Belice y zonas fronterizas, sobre todo en Río Hondo.
Como
impacto en la seguridad y medio ambiente por la violencia extrema en el vecino
país, su tasa de homicidios alcanzó 28.06 por cada 100 mil habitantes en 2022,
principalmente robos a mano armada, tiroteos y agresiones sexuales.
Además,
en relación con el ecocidio, el narcotráfico en Belice impulsa la deforestación
de bosques con actividades de ganadería ilegal para “lavar” dinero y control
territorial y, desafortunadamente, se sabe que altos mandos policiacos podrían
estar encubriendo actividades ilícitas, facilitando el aterrizaje de aeronaves
con cargamentos de droga.
Ante
toda esta amenaza, John Briceño anunció en diciembre “Operación Fortaleza del
Norte”, una iniciativa de 8 millones de dólares, para reforzar la vigilancia
fronteriza y combatir la expansión de los cárteles mexicanos y se ha sumado a
alianzas regionales con otros 17 países para coordinar esfuerzos contra el
crimen organizado transnacional.
De
ahí el apoyo más fuerte que pidió el Primer Ministro a Estados Unidos
El
funcionario es líder del Partido Popular Unido, que asumió el cargo desde
noviembre de 2020 y continúa en funciones, participando activamente en foros
internacionales, como la ONU y reuniones regionales, aunque también lidera la
postura de Belice en temas de cambio climático y disputas territoriales,
confirmando un papel activo en la política del país durante 2025.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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