Belice, ¿en la mira del crimen organizado?
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Con
poco más de un año de diferencia, el secuestro de tres estudiantes de origen
beliceño se constituyó en el segundo ilícito grave contra el vecino país, lo
que puso de manifiesto la altísima percepción de inseguridad en Quintana Roo,
que lo ha colocado como quinto a nivel nacional en materia de desapariciones.
A
la problemática de ese vecino país centroamericano con México se suma la
presunta rebeldía de la embajadora de México de abandonar la sede su hasta entonces titular, Martha
Zamarripa Rivas, cuyo encargo habría vencido el 28 de febrero último, aunque
ahora resulta que sólo se habría tratado de “un rumor” porque, supuestamente, permanecía
en ese país realizando trámites administrativos, personales y de mudanza.
En
relación con el secuestro, difundido profusamente por redes sociales, de
acuerdo con reportes de Belize News Network, emitidos ayer lunes, los tres
ciudadanos beliceños, “levantados” tras asistir a una ceremonia de graduación
en el Tecnológico de Chetumal, son Jesslyn Méndez, Yaire Méndez y Marvin
Rosales, los dos primeros de 24 años y el tercero, de 25.
Las
mujeres son originarias de San Pablo, y el hombre de San Narciso, que habrían
sido interceptados tras abordar un servicio de Uber al concluir la graduación,
y se creía que permanecen retenidos en algún punto de Chetumal, desde donde sus
captores, presuntos mexicanos, exigen un pago de rescate por 40,000 dólares
beliceños por su liberación -unos 350 mil pesos mexicanos-, estableciendo hasta
hoy como fecha límite.
Sus
familiares confirmaron el suceso y recolectan fondos, para lo cual, incluso
difundieron un número de cuenta bancaria local para recibir apoyo de la
comunidad.
Debido
a éste y otros incidentes violentos recientes -como el hallazgo de un cuerpo
desmembrado el día 3 de-, medios locales sugieren evitar viajar a Chetumal por
el momento, mientras otras fuentes, como Corozal Daily, informaron inicialmente
del caso, pero retiraron la publicación a petición de la familia para no
entorpecer las negociaciones o empeorar la situación.
Sobre
el particular, con el título ¡Extiende tentáculos Cartel de Caborca a Belice!, el
2 de marzo publicamos amplio reportaje En primera fila:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/03/extiende-tentaculos-cartel-de-caborca.html
Unos
meses antes, en octubre de 2024, también fueron secuestrados padre e hijo, Luis
y Johan Cámara, respectivamente, quienes fueron privados de su libertad por
hombres armados en Chetumal, aunque, afortunadamente, fueron liberados con vida
días después.
Al
recién difundido secuestro de los estudiantes beliceños, el panorama de
desapariciones en Quintana Roo y Chetumal, sólo en lo que va de este año,
muestra una tendencia crítica, asómbrese Usted, con un promedio de ¡tres personas
desaparecidas al día en la entidad!
Conforme
a las estadísticas el año anterior y el acumulado de 2026, al 26 de febrero
Quintana Roo ya sumaba 186 fichas de búsqueda activas, aunque el año inició con
71 reportes tan solo en los primeros días de enero.
Respecto
al año anterior, ya ni llorar es bueno para la Secretaría de “Seguridad”
Ciudadana, concluyó con cerca de 400 personas que permanecían como
desaparecidas o no localizadas, de las que se reportan como grupos vulnerables
con una crisis específica, las mujeres, con 328 casos entre 2022 y marzo de
2026, mientras que casi uno de cada tres casos es de menores de edad.
Con
estas cifras, Quintana Roo ascendió en los últimos ocho años hasta ocupar hoy
en día el quinto lugar nacional en crisis de desapariciones, entre las que Chetumal,
como cabecera del municipio de Othón P. Blanco, se mantiene como el tercer foco
de mayor incidencia en el Estado, aunque con una brecha considerable respecto a
la Zona Norte:
En
la distribución por municipios, Othón P. Blanco concentra alrededor de 6.6% del
total de desapariciones, mientras Benito Juárez (Cancún) lidera con más de 500
casos y Playa del Carmen con más de 200. Othón P. Blanco registra oficialmente
59 casos bajo seguimiento.
Respecto
al perfil de género en la Zona Sur, de los reportes de los desaparecidos en OPB,
la gran mayoría corresponden a hombres, con 47 casos, frente a 12 de mujeres.
De
acuerdo con los protocolos de búsqueda inmediata, en Quintana Roo no es
necesario esperar 72 horas para denunciar, pues la búsqueda debe ser inmediata,
especialmente en menores y mujeres, para lo cual opera el Protocolo Alba, especializado
en la búsqueda inmediata de mujeres y niñas que se activa en tres fases que
involucran desde la policía local hasta autoridades federales.
También
figura el Alerta Amber, específica para menores de 18 años de edad, cuando se
considera que su integridad está en riesgo inminente.
También
se incluyen como apoyo los Colectivos de familiares de la zona Sur y estatal,
que ofrecen acompañamiento jurídico, difusión de fichas y apoyo emocional ante
la posible omisión de las autoridades, entre ellos las Madres Buscadoras de
Quintana Roo, con mayor presencia y visibilidad en el Estado, con jornadas de
búsqueda en campo y presión en fiscalías.
Otro
colectivo más es Verdad, Memoria y Justicia, muy activos en la zona Norte y Sur,
enfocados en casos de desaparición forzada y seguimiento de carpetas de
investigación y, finalmente, los Colectivo de Familiares de Personas
Desaparecidas en la Zona Sur, grupo específico que se organiza en Chetumal para
visibilizar los casos que suelen tener menos cobertura que los de Cancún.
El
aumento de desapariciones y secuestros en Quintana Roo, que lo ha llevado al
quinto lugar nacional en esta crisis, responde a una combinación de factores
estructurales y de seguridad identificados por organismos de derechos humanos y
reportes oficiales a marzo de 2026.
Uno
de ellos es la disputa de “plazas” por el crimen organizado, donde la violencia
se atribuye principalmente a la lucha territorial entre, al menos, cinco grupos
delictivos (Cártel de Sinaloa, CJNG, Los Sureños, Los Pelones y Los
Independientes) que utilizan la desaparición como método de control,
eliminación de rivales o para ocultar homicidios.
Otro
factor es la trata de personas, donde, por fortuna, Quintana Roo lidera
nacionalmente el rescate de víctimas, aunque muchas desapariciones,
especialmente de mujeres y menores, están vinculadas a redes de explotación
sexual y laboral que operan en zonas turísticas y urbanas.
También
está el reclutamiento forzado, pues se ha documentado el reclutamiento de
adolescentes por parte de la delincuencia organizada para realizar actividades
ilícitas, lo que contribuye al alto índice de menores no localizados, mientras
que, en casos de violencia de género, la desaparición es utilizada
frecuentemente para esconder el cuerpo de la víctima y dificultar las
investigaciones de feminicidio.
Por
último, se incluyen el factor economía de la extorsión, donde el cobro de “derecho
de piso” a miles de negocios genera un entorno de violencia donde el secuestro
o la desaparición se emplean como represalia ante la falta de pago, aunque
también están la debilidad institucional e impunidad, pues colectivos, como
Verdad, Memoria y Justicia, señalan que el aumento también se debe a la falta
de capacidad de investigación y a la posible colusión o aquiescencia de agentes
estatales, lo que permite que los delitos se repitan sin consecuencias.
Por
otro lado, la falta de vigilancia y la respuesta ineficiente de las autoridades
son señaladas por colectivos y organismos civiles como factores determinantes
que alimentan la crisis de desapariciones en Quintana Roo. A marzo de 2026, la
situación se analiza bajo los siguientes puntos críticos.
Una
altísima percepción de inseguridad, ya que 80.3% de la población de 18 años o
más en el Estado percibe su entorno como inseguro, cifra que refleja una
desconfianza profunda en la capacidad de vigilancia de las corporaciones
policiales.
Por
otro lado, recién se registran casos alarmantes, como la detención de un
policía estatal que portaba el celular de una persona con ficha de búsqueda
activa -ya abundaremos sobre el tema- y existen al menos 34 investigaciones
abiertas contra elementos por corrupción y abuso policial.
I Colectivos como Madres Buscadoras de Quintana Roo denuncian
que la falta de vigilancia no es solo preventiva, sino también operativa, por
lo que reportan que las autoridades han suspendido jornadas de búsqueda y ponen
obstáculos burocráticos que retrasan la localización inmediata de las víctimas.
Por
otro lado, pese a que la Fiscalía General del Estado reporta aumento en
detenciones de alto impacto durante 2025, los colectivos sostienen que el
número de personas localizadas no crece al mismo ritmo que las desapariciones,
lo que evidencia una falla en el seguimiento de los casos.
Por
si fuera poco, existe un índice extremadamente alto de delitos no denunciados
debido al miedo y a la percepción de que la autoridad no actuará. Por ejemplo,
en delitos como la extorsión -estrechamente ligada a secuestros-, la cifra
negra alcanza 98.2%.
Aunque
se aprobaron aumentos presupuestales para 2026, colectivos critican que los
recursos no se reflejan en personal especializado suficiente ni en tecnología
de vigilancia efectiva en zonas de alto riesgo.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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