Se repite la historia: ¡Otro secuestro en Chetumal!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Ante
el evidente fracaso del “interés” por la inseguridad por parte de la
gobernadora viajera Verde, Mara Lezama, así como la nula o pésima estrategia de
vigilancia por parte de la Secretaría de “Seguridad” Ciudadana del Estado,
Chetumal, cual tierra de nadie, nuevamente fue escenario de un secuestro, ahora
de Eduardo Andrés Ávila Valencia, de 32 años de edad, encontrado vivo hoy, pero brutalmente golpeado .
Con permanentes publicaciones en redes sociales, la nueva víctima de la permanente delincuencia, quien fue localizado en el fraccionamiento Caribe, frente al domo del Parque de la Juventud, había desaparecido tras ser privado de la libertad por la fuerza (“levantón”) ayer por la mañana en pleno centro de la ciudad, irónicamente capital de Quintana Roo: La confluencia de las avenidas Independencia y Othón P, Blanco.
Según
autoridades y testigos, el secuestro fue, extrañamente, entre las 5 y 6 de la
mañana, cuando Ávila Valencia viajaba en su automóvil y un vehículo blanco compacto
le cerró el paso de manera violenta, del cual descendieron por menos cuatro
encapuchados con armas de grueso calibre y chalecos con las siglas FGE que lo
amagaron y obligaron a subir a su unidad para darse a la fuga.
Ante
esto, la Fiscalía General del Estado emitió una ficha de búsqueda oficial bajo
la Alerta 98/FDS/2026. Al desaparecer, la víctima, de complexión robusta,
blanco y 1.82 metros de estatura, vestía playera tipo polo azul y short verde
oscuro. Pesa unos 120 kilos y familia y corporaciones de seguridad difundieron
sus datos en redes sociales para solicitar apoyo para localizarlo.
Con
esta nueva, enésima desaparición, el estatus de casos en Othón P. Blanco y su
cabecera Chetumal refleja tendencia al alza y situación crítica que encienden
alarmas de colectivos ciudadanos y autoridades, pues Quintana Roo registra 1,703
personas desaparecidas, 303 de ellas sólo este año.
Sobre
el particular, Othón P. Blanco, junto con Benito Juárez y Playa del Carmen, se
mantiene como uno de los municipios con mayor incidencia de este delito en Quintana
Roo, con unas 288 personas desaparecidas formalmente.
Según
la Comisión Nacional de Búsqueda y colectivos como Verdad, Memoria y
Justicia, 80% de los casos se vincula directamente con
actividades delictivas de alta peligrosidad, como disputas del crimen
organizado, ejecuciones o levantamientos forzados, “levantones”, ya que el 20%
restante obedece a motivos de índole familiar o sentimental.
En
el caso concreto de inseguridad en Othón P. Blanco, se agravó en los últimos
meses ante incidentes delictivos de carácter colectivo o de alto perfil, con privaciones
masivas en zonas rurales, como a fines de 2025, cuando se registró la
desaparición forzada de 20 personas en corto periodo en Juan Sarabia, lo que causó
despliegue del Ejército y abandono temporal de viviendas.
Como
se sabe, apenas a inicios de este mes, la Fiscalía General detuvo a cuatro
policías activos -tres municipales y uno estatal- plenamente vinculados con la
desaparición forzada de tres jóvenes en el Boulevard Bahía de Chetumal que, aunque
localizados vivos, el caso evidenció problemas de colusión local.
La Comisión Estatal de Búsqueda de Personas afirma que seis de cada 10 personas
reportadas logran ser localizadas con vida, aunque las búsquedas sobre terreno
continúan con saldos negativos, como el hallazgo de fosas clandestinas entre
Cafetal y Mahahual en el mismo municipio.
Así
las cosas, la alta incidencia de desaparecidos en OPB y Chetumal responde a una
combinación de factores geográficos, delictivos y estructurales que aumentaron este
año, con preocupante panorama para colectivos de familiares de víctimas y
análisis en materia de seguridad.
En
algunos casos lo atribuyen a la disputa territorial y reconfiguración criminal
que experimentan Chetumal y el sur del Estado como consecuencias de guerra de
baja intensidad entre grandes cárteles de la droga, como los de Sinaloa y
Jalisco Nueva Generación.
La
desaparición forzada cometida por particulares se utiliza de manera sistemática
como estrategia para eliminar rivales o “limpias” sin generar el impacto
mediático inmediato que provocan los homicidios en vía pública, así como para coaptar
por la fuerza operadores locales o reclutar mano de obra.
Además,
con ubicación fronteriza estratégica, Othón P. Blanco colinda directamente con
Belice y muy cerca de la frontera con Guatemala, una posición geográfica que lo
convierte en corredor clave para contrabando de mercancías, tráfico de armas y
personas, y trasiego de estupefacientes hacia el norte del Estado -zonas
turísticas- y el resto del país.
Como
se evidenció recientemente a inicios de mes con la captura de policías locales
en el boulevard, existe problema de colusión de servidores públicos con crimen
organizado, y cuando elementos policiacos participan activamente entregando
ciudadanos a grupos criminales o facilitando logística para “levantones”, las
redes de protección facilitan que estos delitos se cometan con total impunidad.
A
nivel nacional y estatal, la tasa de resolución penal de estos casos sigue
siendo extremadamente baja. La falta de recursos económicos, humanos y
tecnológicos en fiscalías locales provoca retrasos graves en las primeras horas
de investigación -las más críticas- y al no haber consecuencias legales
efectivas para quienes privan de la libertad a una persona, el delito se sigue
replicando.
La
delincuencia organizada ha diversificado sus actividades más allá del
narcotráfico, presionando a la economía local. Comerciantes, empresarios y
trabajadores son frecuentes blanco de extorsiones; los que se niegan a pagar o
no pueden cumplir con las cuotas exigidas suelen sufrir represalias violentas,
entre ellas secuestros y las desapariciones forzadas
Por
cierto, los procesos judiciales contra los cuatro policías detenidos iniciaron
formalmente a principios de mes, tras confirmarse su participación directa en
la privación de la libertad de los tres jóvenes universitarios, aunque sólo se
les conoce como José Rogelio, Ángel Israel, Ana Karen y José Gerardo, tres de
ellos de la Policía Municipal de Othón P. Blanco y otro a la Secretaría de
Seguridad Ciudadana.
La
Fiscalía, encabezada por el siempre cuestionado fiscal Raciel López, puso a los
detenidos a disposición de un Juez de Control, donde les imputaron formalmente
tres delitos graves: Desaparición forzada de personas, abuso de autoridad y robo
de vehículo, por lo que permanecen recluidos en el Cereso de Chetumal mientras
se desahoga la investigación complementaria, aunque podrían alcanzar hasta 50
años de prisión.
Derivado
de este proceso, la Policía Municipal inició revisiones y rotaciones internas
de personal, así como nuevos exámenes toxicológicos, evaluaciones psicológicas
y controles de confianza para intentar detectar otros posibles casos de
infiltración criminal en las filas de la corporación local.
Sin
embargo, hasta hoy se mantiene bajo estricto hermetismo y reserva los
resultados definitivos de las pruebas antidoping aplicadas de forma sorpresiva el
día 24 a unos 100 agentes, a los que se tomó desprevenidos justo durante el
pase de lista de las 8 horas.
Según
el titular de Seguridad Ciudadana, Julio César Gómez Torres, las evaluaciones las
ejecutó el Centro Estatal de Evaluación y Control de Confianza (C3), aunque aún
no reporta diagnósticos consolidados, por lo que formalmente no se ha
determinado cuántos elementos arrojaron resultado positivo.
Pese
a la reserva oficial, trascendió que los oficiales cuyas muestras resulten
positivas a estupefacientes no serán destituidos de inmediato de forma directa,
pero enfrentarán suspensiones, procesos administrativos internos y baja
definitiva por incumplir lineamientos de disciplina y confiabilidad.
La
medida extraordinaria forma parte del paquete de revisiones internas detonadas
tras la vinculación a proceso de los policías imputados por desaparición
forzada.
Respecto
al caso del militar José Luis Islas Suárez, también “levantado” el día 10, pero
en Subteniente López, hasta hoy no existen detenidos confirmados por las
autoridades en relación directa con los autores materiales que lo privaron de su
libertad en Subteniente López.
El
elemento de la Secretaría de la Defensa Nacional, comisionado a la Guardia
Nacional en la aduana de Chactemal, como publicamos, reapareció sano y salvo ocho
horas después del ataque, cuando distrajo a sus captores.
Tras
su desaparición, las fuerzas armadas desplegaron operativo masivo que
prácticamente sitió Subteniente López, y aunque se dijo que la presencia
militar buscaba realizar cateos dirigidos contra un objetivo delictivo local (a)
“La Joya” -vinculado al tráfico de mercancías en la frontera con Zona Libre de
Corozal- la Fiscalía no reportó la captura de los sospechosos armados que se lo
llevaron.
Es
probable que el caso de un militar detenido en estos días se deba a una
coincidencia de fechas, ya que el día 23, la Fiscalía capturó en Chetumal a un
subteniente del Ejército -José Carlos “N”-, aunque su detención no tuvo nada
que ver con el secuestro en la frontera, sino con el cumplimiento de una orden
de aprehensión por el presunto feminicidio de su pareja -una sargento- cometido
en Guanajuato en 2023.
Por
otra parte, durante el cateo a un predio que funcionaba como “casa de seguridad”
en la colonia Adolfo López Mateos de Chetumal, fuerzas del orden localizaron y liberaron
a una persona que estaba secuestrada, pero su identidad se mantiene bajo
reserva por motivos de seguridad y el proceso judicial.
Como
se sabe, el despliegue policiaco y militar derivó en un enfrentamiento armado
contra seis presuntos integrantes de una célula criminal, aunque, tras
controlar la situación, las autoridades lograron detenerlos e incautar equipo
táctico, drogas y armas de fuego -cortas y largas- de uso exclusivo del
Ejército.
De
acuerdo con las investigaciones preliminares de la Fiscalía,
el grupo delictivo capturado no operaba de manera improvisada, sino que
conformaba una célula dedicada específicamente a “levantones” y privación
ilegal de libertad en toda la zona sur.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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