¡Severas críticas sobre “desconocida” Comisión!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Poco
conocida para la comunidad, pero con millonario gasto presupuestal, la Comisión
Ejecutiva de Atención a Víctimas de Quintana Roo (CEAVEQROO)
enfrenta severas críticas de opinión pública, colectivos de víctimas y propio
personal por denuncias de corrupción, nepotismo, aumentos salariales
desproporcionados, maltrato laboral y deficiencias graves en la atención a las
víctimas.
Encabezado
desde hace más de un año por María Elena García Flores, cuestionada desde su
nombramiento, medios de comunicación y trabajadores de la propia institución,
que tiene un presupuesto de 39.136 millones de pesos, exhiben desmedidos
aumentos -hasta de 133%- a mandos directivos y personal seleccionado bajo
sospechas de nepotismo.
Esto
contrasta con las condiciones del personal operativo -asesores y personal que
cubre guardias-, que denuncian sueldos bajos y tener que costear de su propio
bolsillo insumos básicos como gasolina para acudir a diligencias de la Fiscalía
o los juzgados.
Por
su lado, sus usuarios se quejan de que procesos para recibir reparación
integral del daño toman años en concretarse, además de reportarse que las
víctimas frecuentemente tienen que promover amparos recurrentes para obligar al
organismo a liberar pagos correspondientes a medidas de reembolso y asistencia
básica.
Además,
madres buscadoras y colectivos de víctimas realizan manifestaciones pacíficas
para denunciar bloqueos institucionales y revictimización.
Antes
de que García Flores asumiera la titularidad, la Comisión atravesaba por otra
etapa de inestabilidad y quejas por falta de liderazgo, cuando estaba
temporalmente de encargada Landy Beatriz Blanco Lizama, pero sociedad civil y
colectivos demandan al Congreso del Estado y al “gobierno” Verde de Mara Lezama
una designación transparente para asegurar perfiles independientes, capaces y real
perspectiva de derechos humanos.
Por
si fuera poco, la institución también acumula quejas por conflictos de interés
y presunta violencia laboral, particularmente hacia mujeres adscritas al
organismo. Adicionalmente, la integridad de los servicios se vio afectada por
incidentes específicos que dañaron la confianza pública, como la detención
penal de asesores jurídicos en funciones del organismo por violencia familiar.
El
caso es que la Comisión se caracterizaba por su reestructuración institucional
y operación bajo una nueva titularidad, pero, pese a cambios directivos
orientados a recuperar la confianza ciudadana, sigue bajo intensa fiscalización
pública.
El
Congreso nombró a García Flores como Comisionada tras un período de
inestabilidad interna y reclamos por falta de liderazgo, con el mandato
explícito de reestructurar operaciones y erradicar la insensibilidad
burocrática que denunciaban familias de las víctimas.
Según
la Secretaría de Gobierno, durante su gestión de este año se agilizaron ciertos
apoyos institucionales, entre ellos 11,400 medidas de atención y beneficio a
más de 2,200 víctimas, 71% de ellas mujeres y participa en mesas nacionales de
coordinación para homologar asistencia y padrones de reparación del daño.
No
obstante los ofrecimientos de renovación con su nombramiento, la CEAVEQROO sigue
en el ojo del huracán con auditorías ciudadanas, entre ellas denuncias presupuestales,
donde filtraciones de la Plataforma Nacional de Transparencia exponen que con la nueva funcionaria se
validaron los aumentos salariales para mandos superiores, lo que avivó las
protestas por falta de recursos asignados a los asesores jurídicos de campo.
Los
colectivos de madres buscadoras y víctimas de violencia de género mantienen
guardias de supervisión social, exigiendo que las cifras oficiales de atención
se traduzcan en reparaciones económicas efectivas y no se queden sólo en
asesorías psicológicas iniciales.
García
Flores llegó al cargo por designación directa de la XVIII Legislatura del
Congreso para tres años, a partir del 28 de agosto de 2025 hasta agosto de
2028.
El
proceso se activó al término del periodo de Blanco Lizama, quien dejó la
dependencia en medio de severas críticas de ineficacia por parte de colectivos
y subordinados, pero se incorporó como magistrada del Tribunal Superior de
Justicia, por lo que el Gobierno del Estado emitió convocatoria abierta a
sociedad civil y colectivos de víctimas para conformar una terna de aspirantes.
Tras
una evaluación de perfiles que propuso el Ejecutivo, el Pleno del Congreso sometió a votación el nombramiento, y
García Flores resultó electa en sesión donde también se ratificaron otros
puestos clave de la administración pública y de órganos internos de control de
la entidad.
Su
llegada al cargo no estuvo exenta de polémica y es parte de las razones por las
que se le cuestiona, entre ellos vínculos institucionales previos, pues antes
de asumir la dirección de la Comisión fungía como secretaria particular del
entonces Fiscal General, el repudiado Óscar Montes de Oca Rosales.
En
este sentido, activistas y organizaciones civiles criticaron su origen, con el argumento
que su cercanía previa con la Fiscalía representaba posible conflicto de
interés, ya que la Comisión debe actuar de manera autónoma para defender y
asesorar víctimas, frecuentemente presionando u observando las omisiones de la
propia Fiscalía.
García
Flores, sin embargo, no es la única cuestionada en la Comisión, sino también Aldo
Orlando Chim Guerrero, director de Asesoría Jurídica de Atención a Víctimas, y
Gustavo Eduardo Radilla Navarro, director de Administración y de Archivos, calificados
en forma sumamente negativa y un papel escandaloso por personal operativo y medios
informativos.
Las
denuncias públicas e investigaciones periodísticas, fundamentadas en datos de
la Plataforma Nacional de Transparencia, exponen su
gestión bajo una serie de señalamientos críticos.
El
principal, aumentos salariales desproporcionados: Se les cuestiona severamente
haber duplicado sus percepciones económicas en un lapso muy corto. Las
obligaciones de transparencia revelaron que el sueldo bruto mensual de Chim
Guerrero -era coordinador de la Fiscalía General en Cozumel en 2018- pasó de
26,694 pesos a 52,492 pesos -un incremento de 96.6%-, mientras el de Radilla
Navarro se elevó de 26,474 pesos a 61,612 pesos mensuales, con un incremento de
132.7%.
De
acuerdo con reportes publicados por medios como el portal ContraCorriente, el financiamiento para los aumentos salariales
coincidió con el despido presuntamente injustificado de tres asesores jurídicos
en enero. En lugar de cubrir las plazas vacantes para robustecer la defensa de
ciudadanos, sólo contrataron a una persona con el recurso restante para
beneficiar la nómina de la cúpula directiva.
Trabajadores
de la Comisión señalan grave incongruencia en el ejercicio presupuestal
liderado por ambos directivos. Mientras se adjudicaron altos sueldos, personal
de campo -que cubre guardias nocturnas, de fin de semana y asiste a audiencias-
percibe menos de 8 mil pesos quincenales y paga con dinero propio insumos
básicos como gasolina para acudir a juzgados o fiscalías.
Así
las cosas, tanto Chim Guerrero como Radilla Navarro concentran el descontento
social de la institución, siendo señalados de anteponer el beneficio económico
personal por encima de las necesidades apremiantes de reparación del daño de
las víctimas del estado.
A
todo esto, la gobernadora viajera Verde, Mara Lezama, afirma operar bajo modelo de austeridad y combate
frontal a la corrupción. Argumenta que los presupuestos están sujetos a
fiscalización de la no menos cuestionada Auditoría Superior del Estado y
órganos internos de control, encargados de revisar cuentas públicas de manera
formal.
Su
narrativa oficial sostiene que el dinero público se defiende activamente,
señalando como prueba las denuncias formales que interpuso su “gobierno” contra
el desvío de recursos de administraciones anteriores.
Por
otro lado, oposición, periodistas y colectivos de víctimas sostienen que existe
“omisión deliberada” o protección política hacia mandos medios y superiores,
por lo que argumentan que las irregularidades de la Plataforma Nacional de Transparencia -como los incrementos a directivos en
detrimento de personal operativo- ocurren de forma abierta sin que los órganos
anticorrupción intervengan de oficio de manera inmediata.
Los
críticos asocian la falta de sanciones rápidas a compromisos políticos
internos, señalando que la designación de los perfiles directivos a menudo
responde a cuotas o cercanías institucionales, lo que debilita los contrapesos
y la fiscalización real dentro de las propias dependencias estatales.
Ignorado
por muchos, la función formal de la Comisión es garantizar, promover y proteger
derechos de víctimas de delitos y violaciones a derechos humanos en el Estado
de Quintana Roo, con el objetivo central de asegurar a las víctimas atención
integral, asesoría jurídica especializada y la reparación del daño de acuerdo
con la legislación local y nacional.
Para
este propósito, la ley le otorga facultades y obligaciones, como asesoría jurídica
gratuita para representar legalmente a las víctimas a través de asesores
jurídicos capacitados en todas las etapas del proceso penal ante Fiscalía y
juzgados.
Como
ayuda inmediata, debe proveer de forma urgente servicios de alimentación,
alojamiento transitorio, transporte de emergencia, atención médica y apoyo
psicológico a las víctimas que lo requieran por la gravedad de hechos.
Sobre
acceso al Fondo de Ayuda y Reparación, requiere administrar los recursos
económicos para indemnizar víctimas y cubrir gastos derivados de la reparación
integral del daño, como gastos médicos, funerarios, de subsistencia o de
rehabilitación.
En
torno al Registro Estatal de Víctimas (REVI), la Comisión tiene la facultad de
centralizar, controlar y actualizar el padrón oficial de víctimas en el Quintana
Roo para facilitar su acceso ordenado a programas de apoyo y subsidios
gubernamentales.
Por
último, en materia de políticas públicas de prevención, está obligado a diseñar
y proponer planes institucionales dirigidos a evitar revictimización y
garantizar la no repetición de delitos por parte de las autoridades del estado.
Ahora
bien, fuentes bien documentadas revelaron que García Flores, uno de los cuadros
más cercanos del repudiado ex fiscal Montes de Oca, cuando éste cayó en
desgracia se quedó con la encomienda de permanecer cerca del poder y, sin
perder un segundo, se incrustó en el grupo cercano del nuevo fiscal, Raciel
López, quien le dio un lugar privilegiado por su capacidad de “comprar” a las “victimas”
dándoles lo que piden, con tal de no salir a las calles a manifestarse.
Su
nombramiento fue un auténtico golpe a la dignidad ciudadana, cuando el Congreso
la premió por ser ex mano derecha de Montes de Oca, siempre señalado por
corrupción y presuntos vínculos con células delictivas.
Con
todo, lejos de tomar en cuenta los oscuros antecedentes del ex funcionario y a
su círculo cercano, los diputados cerraron los ojos y, en el Noveno Periodo
Extraordinario de Sesiones, entregaron a García Flores la codiciada silla de titular
de la Comisión, lo que desde entonces se vio como premio mayor a la impunidad,
que desnudó la complicidad política y dejó en evidencia cómo, bajo el disfraz
de la “Transformación con justicia social”, se reparten cargos a los más leales
al poder, aunque estén rodeados de sospechas.
En
tanto, las víctimas de Quintana Roo, que deberían estar en el centro de las
políticas públicas, siguen relegadas… y en manos de personajes cuestionados.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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