¡“Linduras” de psiquiátrico-cárcel de chetumaleña!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Con
el “lavado de manos” del Gobierno de Mara Lezama, y las torpezas de la Fiscalía
General de la Ciudad de México, como último recurso queda en manos de la
Comisión Nacional de los Derechos Humanos el secuestro de la arquitecta
chetumaleña María Adela Morales Correa en el “renombrado” Instituto Nacional de
Psiquiatría “Ramón de la Fuente” de la ciudad de México.
Con
nombre de eminente médico y científico mexicano, reconocido como el principal
impulsor y fundador de la psiquiatría moderna en el país (1921–2006), el
nosocomio, principal culpable del ingreso NO voluntario de la joven, cuyo
ingreso NO cubrió los requisitos de admisión y SIN autorizarlo familiares, sólo
presume de servicios que ofrece gratuito para quienes
carecen de seguridad social del IMSS o ISSSTE.
Dirigido
desde 2023 por Eduardo Ángel Madrigal de León, quien será su “responsable” hasta
2028, se publicita como centro de referencia del país para la salud mental,
dedicado a la investigación científica, formación de especialistas y atención
clínica de alta calidad, fundado en 1979 por quien lleva su nombre para
transformar estudio y tratamiento de trastornos mentales.
Con
servicios especializados a partir de 13 años de edad, ofrece servicio de preconsulta,
primer paso para atención diaria de 10 citas, así como consulta externa, con seguimiento
a pacientes aceptados en psiquiatría general o clínicas de subespecialidad, a
través de unidades enfocadas en esquizofrenia, trastorno obsesivo compulsivo, genética
psiquiátrica y psiquiatría perinatal, y trastornos de sueño y de conducta alimentaria.
Sin
embargo, pese a ese “currículum” carga con recientes señalamientos y quejas que
involucran atención médica y procesos de ingreso y transparencia, como la incomunicación
de María Adela, quien desapareció en la metrópoli, y se le encontró en el Instituto
sin que el hospital proporcionara información clara sobre su estado de salud ni
permitiera el contacto directo con ella.
Entre
otras “linduras” del lugar, no pocos usuarios en redes sociales denuncian que
ha bloqueado secciones de comentarios en sus canales oficiales ante solicitudes
de transparencia y justicia en casos de pacientes incomunicados.
Otra
de sus deficiencias es desabasto de medicamentos, pues faltan psicofármacos
críticos como gabapentina, citalopram y clozapina, lo que afecta continuar
tratamientos de pacientes, mientras testimonios de pacientes indican esperas de
hasta 9 horas para trámites de hospitalización, y alta demanda que dificulta
acceso a una cama disponible.
En
materia de denuncias contra su personal, se denuncian hostigamiento y discriminación
de pacientes víctimas por su forma de vestir o por su identidad, como falta de
respeto al trato digno, aunque también existen denuncias contra sus directivos
por acoso sexual y laboral, lo que ha generado manifestaciones a las afueras de
las instalaciones.
Así,
las denuncias contra el Instituto son principalmente quejas por atención
clínica y denuncias administrativas o éticas contra servidores públicos, por lo
que se han interpuesto demandas ante la Comisión Nacional de los Derechos
Humanos por incomunicación de pacientes y tratos crueles.
Al
menos en teoría, para reportar actos de corrupción, acoso laboral o sexual, y
hostigamiento del personal, cuentan con mecanismos como un Órgano Interno de
Control, supuestamente encargado de investigar faltas.
Con
todo, la percepción es que sus anomalías no se sancionan porque factores
estructurales, legales y administrativos complican la rendición de cuentas en
las instituciones de salud en México, por lo que muchas denuncias no llegan a
un castigo definitivo.
Entre
los principales obstáculos, se incluye complejidad de pruebas en casos de
negligencia médica o maltrato psiquiátrico, donde demostrar el daño es
extremadamente difícil, que a menudo requieren peritajes médicos de otros
especialistas del mismo sector, lo que genera protección interna entre colegas.
En
México, muchas quejas se canalizan a través de la Comisión Nacional de
Arbitraje Médico, cuyo enfoque principal es conciliar y acuerdo entre las
partes, más que imponer sanciones punitivas o penales.
Sobre
investigaciones del Órgano Interno de Control o la Secretaría de la Función
Pública, éstas pueden tomar años. Por ejemplo, en instituciones de salud
similares, decenas de demandas permanecen largo tiempo sin resolución.
Anomalías,
como desabasto de medicamentos, las atribuyen a problemas de presupuesto o
fallas en la cadena de suministro, lo que diluye la responsabilidad directa de sus
directivos ante una investigación legal.
El
Instituto cuenta con propios lineamientos para gestión de conflictos laborales
y un comité de ética, por lo que, si las denuncias sólo se mantienen en el
ámbito administrativo interno, las sanciones son amonestación o suspensión
temporal, que rara vez trascienden a opinión pública o procesos penales.
Protestas
por discriminación y hostigamiento de abril de 2022 lo forzaron a disculparse o
dar seguimiento formal a quejas, pero es opaca la solución de fondo contra acusados,
además muchos pacientes en situación de vulnerabilidad carecen de asesoría
legal para elevar sus quejas a instancias judiciales o insistir en procesos
costosos y desgastantes.
Así
las cosas, enfrenta denuncias y críticas severas por irregularidades en sus
procesos de internamiento, especialmente tras reformas legales recientes que
prohíben la hospitalización involuntaria en México y existen pruebas de casos
donde los protocolos de ingreso son cuestionados por nula transparencia y violación
a los derechos de pacientes… como María Adela.
Éste
fue el caso más reciente, por el que su madre denunció incomunicación de su
hija, localizada en el Instituto tras ser reportada como desaparecida, por lo
que su familia acusó al hospital de negar información y mostrar dudosos documentos
de confidencialidad.
Además
de ese caso, diversas quejas ante Derechos Humanos señalan que el Instituto ha
retenido a otras personas sin permitir contacto con sus familiares, con
pretexto de supuesta “confidencialidad”.
Por
otro lado, colectivos de pacientes denunciaron ser víctimas de hostigamiento y
discriminación, lo que vulnera el trato digno requerido por ley, pese a que,
con la nueva Ley General de Salud en 2022, el marco legal para internamientos
cambió drásticamente, y el Instituto no se adapta.
Por
ejemplo, la ley exige ahora el consentimiento informado y voluntario del
paciente, y la Suprema Corte determinó que internar a alguien contra su
voluntad sin urgencia extrema se equipara a un acto de tortura.
Históricamente,
se denuncia que el Instituto omite notificar al Ministerio Público o a las
autoridades judiciales sobre ingresos involuntarios en el plazo legal de 24 a 48
horas, lo que deja al paciente en indefensión jurídica, mientras ignora la
capacidad de pacientes a decidir su propio tratamiento, y los trata como
sujetos sin voz en su internamiento.
¿Qué
hacer si se sospecha internamiento irregular? Lo más recomendable es el Juicio
de Amparo, mecanismo más rápido para liberar a alguien retenido ilegalmente, solicitar
apoyo al Instituto Federal de Defensoría Pública, que brinda asesoría gratuita,
o bien presentar una queja ante Derechos Humanos.
El
Instituto ha sido objeto de numerosas denuncias ante la Comisión y otros
organismos similares, con quejas no aisladas y se centran en violaciones al
trato digno, la integridad personal y el acceso a la salud.
Supuestamente,
la Comisión realiza supervisiones periódicas -como dice en informes de
Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura-, donde documentó deficiencias
constantes, incluso falta de personal para garantizar la seguridad de pacientes,
deficientes instalaciones que pueden vulnerar la dignidad de internos y protocolos
de sujeción física que incumplen estándares internacionales de derechos
humanos.
En
2022, un grupo de mujeres pacientes denunció públicamente y ante derechos
humanos sufrir hostigamiento y discriminación del personal del Instituto por
trato humillante y ser juzgados por su apariencia o identidad.
También,
en 2023, colectivos de pacientes interpusieron quejas ante la Comisión por
falta de fármacos esenciales, lo que vulneró su derecho a la protección de la
salud, mientras en otros casos, fue lenta a esas emergencias.
Las
denuncias ante la CNDH son claves por visibilizar abusos que obligan -eso
dicen- al Instituto a responder públicamente por sus acciones u omisiones, y
aunque sus Recomendaciones no son vinculantes -no obligan a la cárcel-,
incluyen reparación del daño y cambios en manuales de procedimientos para
evitar que las anomalías se repitan.
Como
antecedente legal, una queja ante derechos humanos sirve como prueba
fundamental si el afectado decide iniciar un juicio de amparo o una demanda por
responsabilidad civil.
El
Instituto ha sido objeto de investigaciones y señalamientos de la Comisión, pero
muchas acciones quedan en Recomendaciones de carácter general o informes de
supervisión más que en sanciones penales directas.
Entre
las intervenciones más relevantes, se incluyen Informes del Mecanismo Nacional
de Prevención de la Tortura, con lo que, ha visitado el Instituto para evaluar
el internamiento, y ha emitido informes de anomalías constantes.
Las
más reconocidos son tratos crueles o degradantes, con deficiencias en trato
digno, incluyendo el uso de medidas de sujeción física que no siempre cumplen
estándares internacionales, así como deficiencias en infraestructura y personal,
pues se reporta que la falta de personal suficiente y el deterioro de ciertas
áreas vulneran seguridad y derechos de los pacientes.
En
sus Recomendaciones Generales sobre Hospitales Psiquiátricos, se incluyó al
Instituto en las que dirigió a todo el sistema de salud mental federal, como la
Recomendación General 15.
Sobre
casos especiales, la Comisión lo instó a revisar sus protocolos de ingreso para
alinearse con la Ley General de Salud, que hoy prioriza el consentimiento
informado y prohíbe hospitalización forzosa sin documentada urgencia extrema,
aunque también ha emitido pronunciamientos por falta de medicamentos, una violación
al derecho humano a la salud.
En
los últimos dos años, hubo quejas por pacientes incomunicados o localizados en
el Instituto tras reportes de desaparición, donde la CNDH solicitó informes a
la autoridad y garantizar que el paciente se contacte con el exterior.
Además,
en 2022, manifestaciones de pacientes por hostigamiento y discriminación
derivaron en solicitudes de intervención de derechos humanos para garantizar un
entorno libre de violencia en la atención.
Ahora
bien, ¿Por qué no parece haber sanciones mayores? Aunque la CNDH emite
recomendaciones, éstas NO son de carácter vinculante, lo que significa que el Instituto
puede aceptarlas y proponer medidas de mejora sin que necesariamente haya
funcionarios en la cárcel o multas económicas inmediatas. Para que una anomalía
proceda legalmente de forma punitiva, la víctima debe elevar el caso a una
denuncia ante el Ministerio Público o un Juicio de Amparo.
¡Y
todavía se asegura que, en el marco legal mexicano, el Instituto no goza de
inmunidad ni impunidad jurídica!, por ser organismo descentralizado sujeto a la
fiscalización de diversas autoridades federales, aunque la percepción de falta
de castigo suele estar ligada a la complejidad administrativa y a la naturaleza
de las instituciones de salud.
Como
entidad federal, el Instituto está obligado a rendir cuentas ante la Secretaría
de la Función Pública y la Auditoría Superior de la Federación, y sus
directivos, encabezados por Madrigal de León, pueden ser sancionados
administrativamente o incluso penalmente si se comprueban delitos.
A
pesar de todo, la ausencia de sanciones drásticas en casos reportados responde
a su autonomía técnica, ya que, como institución de alta especialidad, las
investigaciones sobre negligencia médica a menudo requieren peritajes
realizados por pares, lo que vuelve lentos los procesos.
Las
recomendaciones de la CNDH son no vinculantes, lo que significa que el Instituto
puede aceptarlas y realizar cambios sin traducir necesariamente despidos o
encarcelamiento de involucrados.
Finalmente,
el Instituto mantiene un registro público de denuncias por incumplimiento a las
obligaciones de transparencia ante el Instituto Nacional de Transparencia
acceso a la Información y Protección de Datos Personales, lo que,
supuestamente, demuestra que está bajo vigilancia ciudadana constante y que
existen registros oficiales de sus fallas administrativas.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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