Violencia digital ¡a 250 mil internautas de Q. Roo!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Cualquier
acto de acoso, hostigamiento, amenazas o abuso psicológico a través de
tecnologías de la información, redes sociales y dispositivos electrónicos es
violencia digital que, con este nombre ignorado por muchos, es un
comportamiento que vulnera derechos de privacidad, dignidad e integridad y genera
graves secuelas emocionales y psicológicas que trascienden el entorno virtual.
Invitados
este miércoles a una videoconferencia sobre el tema, con “Una visión jurídica
criminológica, que promueve la consultoría jurídica LEX Península, es relevante
señalar que esa violencia digital es un problema sumamente grave y generalizado
en México, que afecta directamente a la quinta parte de la población que
utiliza internet.
Aunque
muchos lo ignoran, en Quintana Roo es un problema crítico que afecta a más de
250 mil internautas, lo que significa que cerca de uno de cada 6 usuarios
conectados a internet -17.4% de la población digital local- ha padecido algún
tipo de agresión o acoso en línea.
Esta
situación presenta dinámicas e indicadores de alta alerta, pues existen datos
de ciberacoso en el Estado, donde la población más afectada, al igual que a
nivel nacional, menores de edad, adolescentes y jóvenes son las principales
víctimas por su alta exposición e interacción diaria en plataformas sociales.
Aunque
Usted no lo crea, a nivel nacional, Quintana Roo figura en los primeros lugares
de prevalencia en sectores específicos, por ejemplo, reportes históricos del
INEGI lo colocan ¡en segundo lugar nacional! en ciberacoso hacia hombres
(26.1%), solo detrás de Oaxaca, mientras un monitoreo social lo coloca entre
los estados con mayor más casos de agresiones contra menores.
El
problema digital se suma a una densa crisis de agresiones contra las mujeres, donde
el Banco Estatal de Datos documentó que en un sólo año hubo 25 mil 971 casos
generales de violencia contra ellas en Quintana Roo, lo que muestra la urgencia
de blindar también el espacio cibernético.
A
pesar del panorama retador, en Quintana Roo se comenzaron a marcar precedentes
legales en el castigo de estos delitos, los cuales son sancionados hasta con
ocho años de prisión bajo la reforma local de la Ley Olimpia.
Aunque
parezca mentira, la Fiscalía General del Estado ha obtenido sentencias
condenatorias firmes por violencia digital, uno. Uno de los casos más conocidos
en Othón P. Blanco, donde se dictó pena de 4 años de cárcel a una agresora que
difundió fotografías íntimas de otra mujer en redes sociales acompañadas de
mensajes de hostigamiento y extorsión sexual.
Por
fortuna, si se conoce a alguien que vive situación de acoso, extorsión o
difusión de contenido íntimo sin su consentimiento se puede acudir a la Policía
Cibernética de Quintana Roo, una unidad de la Secretaría de Seguridad Ciudadana
que recibe reportes de páginas, perfiles falsos y extorsiones en línea y se
puede contactar a través de servicios de emergencia o de denuncia anónima.
En
cambio, para formalizar una denuncia penal y activar la Ley Olimpia, se puede
presentar en las Fiscalías Especializadas en Delitos contra la Mujer y por
Razones de Género en Benito Juárez (Cancún), Solidaridad (Playa del Carmen) y
Othón P. Blanco (Chetumal)
Las
manifestaciones comunes de violencia digital incluyen la difusión de contenido
íntimo sin consentimiento, es decir, compartir o vender fotos o videos de
carácter sexual sin autorización de la persona implicada, así como el ciberacoso
(cyberbullying): Insultos, burlas, amenazas u hostigamiento constante mediante
mensajería o foros públicos.
Otras
manifestaciones son la sextorsión, o sea, chantajear a una víctima con publicar
su información o contenido íntimo a cambio de dinero o favores sexuales, la suplantación
de identidad, crear perfiles falsos con el nombre o fotos de otra persona para
dañar su reputación y, finalmente, control y vigilancia digital: Intervenir
cuentas, exigir contraseñas o monitorear ubicaciones y mensajes de una pareja
de manera obsesiva.
Las
principales características de violencia digital incluyen el anonimato del
agresor, ya que usar perfiles falsos facilita a los atacantes actuar con mayor
crueldad por no ser identificados fácilmente.
Otra
característica es que los contenidos se replican de manera viral a gran
velocidad, lo que dificulta borrar el rastro de la agresión, y aunque cualquier
persona puede sufrirla, organizaciones como ONU-Mujeres advierten que afecta de
manera desproporcionada a mujeres, niñas y la comunidad LGBTIQ+.
No
obstante, para protegerse de estas agresiones en línea se recomiendan filtros
estrictos de privacidad en redes sociales, evitar compartir contraseñas y
documentar cualquier ataque a través de “capturas” de pantalla como evidencia.
En
varios países de Latinoamérica, este problema ha ganado visibilidad legal, por
ejemplo, en México se implementó la Ley Olimpia en la plataforma del Gobierno
de México, un conjunto de reformas que tipifican y penalizan con cárcel la
difusión de contenido íntimo sin consentimiento y el acoso digital.
Ahora
bien, violencia digital la propicia una combinación de factores tecnológicos, psicológicos
y culturales, aunque entre los factores que la facilitan se puede citar la sensación
de anonimato, pues las pantallas y perfiles falsos reducen la empatía y
aumentan la agresividad del atacante.
Otros
factores son falta de consecuencias, donde la impunidad en internet y la
lentitud legal provocan que los agresores no teman ser castigados, a lo que se
suma una cultura del “machismo”, donde la normalización del control sobre las
parejas y la cosificación de las mujeres (verlas como “cosas”), se trasladan a
las redes.
Además,
la baja alfabetización digital, el desconocimiento sobre la configuración de
privacidad deja los datos personales expuestos; la normalización del acoso, compartir
memes ofensivos o videos íntimos “por diversión” valida el daño a la víctima y,
finalmente, la facilidad de difusión, pues los algoritmos premian el contenido
polémico, viralizando las agresiones en cuestión de minutos.
Así
las cosas, según datos oficiales más recientes del Módulo sobre Ciberacoso
(MOCIBA) del INEGI, las agresiones virtuales muestran cifras de alerta en el
país, a grado tal que 21.0% de la población mayor de 12 años que utiliza
internet en México -unas 18.9 millones de personas- reportó haber sido víctima
de acoso o violencia cibernética.
En
una afectación desproporcionada a mujeres, del total de víctimas, 10.6 millones
son de ese género, dado que la tasa de prevalencia afecta a 22.2% de las
usuarias mexicanas en comparación con 19.6% de los hombres.
Con
todo, la violencia digital se concentra críticamente en las poblaciones más
jóvenes. Los rangos de 12 a 19 años y de 20 a 29 años de edad, registran los
índices de vulnerabilidad más elevados del país, particularmente, una de cada
cuatro adolescentes en México ha sufrido acoso cibernético.
En
este sentido, la violencia digital se manifiesta con intenciones muy distintas
según el género de la víctima: En mujeres, predominan las propuestas sexuales
no deseadas, envío de material íntimo sin consentimiento (exhibicionismo
digital), suplantación de identidad y amenazas de publicación de videos o fotos
personales con fines de extorsión (sextorsión)
Mientras
tanto, en los hombres se concentra mayormente en mensajes u ofensas directas,
llamadas de carácter insultante, provocaciones públicas para reaccionar
negativamente y amenazas de daños físicos o patrimoniales, con un modus
operandi y plataformas comunes de identidades falsas, la herramienta más
frecuente de los agresores es uso de perfiles falsos o anónimos, técnica
presente en 36% de los casos reportados.
Como
medios de propagación, los canales con mayor registro de agresiones recurrentes
en México son las plataformas de mensajería, como el popular whatsapp, seguidas
de redes sociales masivas, como Facebook, y llamadas de telefonía celular
tradicionales.
En
torno a los Estados con mayor incidencia, las tres entidades de la República
con porcentajes más altos de denuncias ciudadanas de ciberacoso son Yucatán
(29.7%), San Luis Potosí (26.9%) e Hidalgo (26.2%).
Pese
a la gravedad del daño psicológico, social y reputacional que provoca el
ciberacoso, la cifra “negra” de impunidad sigue alarmantemente alta, pues sólo
cerca de 11 a 13% de las víctimas mexicanas proceden a denunciar de manera
formal ante las autoridades: La gran mayoría prefiere optar sólo por bloquear el
perfil del atacante, ignorar la situación por temor a revictimización o
asimilar los ataques ante la falta de confianza institucional.
Ante
lo anterior, la videoconferencia del próximo miércoles sobre “La violencia
digital” deberá resultar sumamente interesante, aunque, al menos hasta hoy,
ignoramos quién la vaya a impartir, pero sí que es un abogado experto y con
experiencia en litigio de esta naturaleza.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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