“Elefante blanco” de Mara en Nicolás Bravo
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
Frenado
por trabas burocráticas y técnicas en sus reglas de operación, así como por
escaso flujo inicial de pasajeros y turistas en la zona, a casi dos años de su
conclusión, el Mercado del Bienestar Maya de Nicolás Bravo se convirtió en otro
“elefante blanco” de la gobernadora Verde, Mara Lezama, pues no ha abierto sus
puertas al público.
Con
una construcción que inició oficialmente el 20 de octubre de 2023 y una
infraestructura física concluida en agosto de 2024, su cimentación y
edificación estuvo a cargo de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial
y Urbano, con recursos del Programa de Mejoramiento Urbano, con una inversión
de más de 104 millones de pesos.
El
espacio concluyó formalmente en 2024 y un mes después, la dependencia presentó
las instalaciones completamente terminadas, aunque experimenta retraso su
apertura comercial general.
En
tanto, en teoría, el Gobierno del Estado sostiene mesas de trabajo con
ejidatarios y artesanos locales para afinar los lineamientos de asignación y
comenzar formalmente sus operaciones comerciales masivas en vinculación con la
cercana de la estación del Tren Maya.
Así,
aunque el mercado está terminado, las autoridades han tenido dificultades para
consolidar su activación económica, sobre lo que la Secretaría de Desarrollo
Económico reconoce rezagos administrativos para establecer formalmente su
reglamento interno y convenios de asignación con la Agencia de Proyectos
Estratégicos de Quintana Roo (Agepro)
Sobre
acuerdos de gratuidad y rentas para atraer a los locatarios, el gobierno de
Mara Lezama negoció un esquema donde los artesanos no paguen renta durante los
primeros 18 meses, aunque, supuestamente, definir legalmente estas condiciones
ha vuelta la formalización de sus contratos de ocupación.
Reportes
de la comunidad señalan que el actual flujo actual de pasajeros en la estación
del Tren Maya de Nicolás Bravo, sumado al escaso tránsito en la carretera
aledaña, no garantiza ventas constantes, lo que ha provocado que los
comerciantes involucrados teman abrir sus locales y no recuperar sus costos
operativos.
A
todo esto, la Subsecretaría de Gobierno sostiene mesas de trabajo continuas con
delegados y ejidatarios locales para afinar el padrón de beneficiarios
directos, evitando disputas internas por los 38 locales de artesanías y 10 de
gastronomía.
Aún
recordamos aquel 15 de mayo de 2023, cuando, al participar en la conferencia de
prensa mañanera del entonces presidente López Obrador, la gobernadora Mara
Lezama anunció la creación de Mercados del Bienestar Maya como espacios donde
los productores locales podrían comercializar directamente sus artículos a los
visitantes de la ruta del Tren Maya.
La
estrategia Mercado del Bienestar Maya era un programa cultural y comercial a
través del cual se buscaba que, con los paraderos del Tren Maya en comunidades
quintanarroenses, artesanos, productores, bordadores y otros pudieran tener un
espacio para exponer sus creaciones para hacer crecer su economía familiar,
pero sobre todo de la región, para beneficiar a quienes por años estuvieron
excluidos.
Conocedores
del tema, reiteran ser una obra “fantasma”, sin ninguna utilidad, con 104
millones de pesos tirados a la basura, que bien se pudieron utilizar en salud
como mejor destino. Infinidad de obras hechas con las patas, ocurrencias sin
ningún estudio que las justifique. Tiempos de la 4T.
Como
reverso de la moneda, el subsecretario de Gobierno, Nabil Eljure Terrazas, hace
unos meses prometía que, con el objeto de conectar la producción regional con
el turismo de gran escala, el Mercado del Bienestar abriría sus puertas “en los
próximos meses”, al destacar al proyecto como pieza clave para fortalecer el
bolsillo de las familias de la zona.
Así,
reveló que las negociaciones con los sectores productivos presentan avances
sustanciales, y que se mantiene una mesa de trabajo permanente con delegados,
ejidatarios y productores locales para afinar los detalles operativos, por lo
que entablaron diálogos con más de 10 comunidades aledañas e integrará
productos del campo y artesanías típicas de la región.
Para
garantizar que los pequeños productores puedan consolidarse sin asfixia
financiera, ratificó el esquema de operación con un periodo de gracia durante
el primer año y medio de funcionamiento, cuando los locatarios no pagarían
renta.
Más
aun, aseguró que el centro comercial estratégico es un esfuerzo conjunto entre
la Secretaría de Gobierno y la Agencia de Proyectos Estratégicos, que “trabajan”
en la normativa que regirá el mercado para capitalizar el flujo de pasajeros del
Tren Maya, posicionando lo "Hecho en Quintana Roo" ante los ojos del
mundo.
Sin
embargo, a casi dos años de concluido, el Mercado del Bienestar de Nicolás
Bravo permanece sin operar, pese a la millonaria inversión para su construcción
a través de la Sedatu, mediante el Programa de Mejoramiento Urbano, en un
terreno que donó el ejido Laguna Om.
Por
cierto, el proyecto incluyó un espacio de 13,320 m2, con 38 locales para
artesanías y 10 de comida; pasillos amplios, sanitarios, bodegas, cuartos de
máquinas y estacionamiento. En papel, se planteó como un punto estratégico para
impulsar la economía local y beneficiar a productores de artesanías, frutas,
verduras y otros artículos regionales.
No
obstante, es otra la realidad: El mercado está completamente cerrado, a cerca
de un kilómetro de la estación del Tren Maya, a cinco kilómetros de la población
y a 18 kilómetros de la zona arqueológica sobre la carretera
Chetumal–Escárcega.
Aunque
existe una vialidad y un puente que conectan la zona el mercado no está en el
paso directo de los pasajeros ni del flujo principal de la carretera federal,
lo que genera cuestionamientos sobre la planeación del proyecto y si su
ubicación fue la más adecuada.
Actualmente,
pese a que las instalaciones están limpias, bien construidas y equipadas con
techumbre sólida, electricidad, extinguidores y espacios amplios, ningún local está
abierto, pese a que el mercado se concibió como detonante económico vinculado
al Tren Maya, donde el flujo de pasajeros no es suficiente para generar
movimiento comercial en la zona, y el tránsito vehicular en la carretera es
escaso para sostener ventas constantes.
El
único movimiento constante en el lugar es el de vigilantes encargados de
resguardar instalaciones nuevas, limpias y funcionales, pero inactivas, con lo
que la inversión pública de 104 millones de pesos sigue sin generar el impacto
económico prometido.
La
comunidad cuestiona la planeación del proyecto y espera que las autoridades
presenten una estrategia clara para poner en marcha el espacio, antes de que el
tiempo termine por convertirlo en otro ejemplo de infraestructura subutilizada.
Por ahora, sigue cerrado. La pregunta obligada es ¿Qué se hará para rescatarlo?
Y, sobre todo, ¿hasta cuándo permanecerá como edificio “fantasma” de Mara
Lezama?
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

Comentarios
Publicar un comentario