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El caso SESA ¡en manos de la Federación!

                                                                                 Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*

Ante la abierta pasividad de la gobernadora Verde, Mara Lezama, sobre millones de pesos en pérdidas materiales por medicamentos caducados en el almacén de los Servicios Estatales de Salud (SESA) en Subteniente López, el papel fiscalizador recayó en el Congreso del Estado, pues se exige comparecer al titular de la dependencia, Flavio Carlos Rosado.

Además, el sonado escándalo tomó otro matiz al ponerse de manifiesto que las investigaciones directas están a cargo de la Federación a través de su Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, antes Secretaría de la Función Pública, cuyo similar de Quintana Roo, a cargo de Reyna Arceo Rosado, sólo se ha dedicado a encubrir a los funcionarios de SESA.

Otra situación que salió a relucir es que, como nadie esperaba, empresas farmacéuticas y distribuidoras están bajo lupa federal por esquemas logísticos deficientes, simular entregas y omisiones contractuales graves, pues las indagatorias apuntan a una corresponsabilidad donde no actuaron de manera aislada, sino en presunta complicidad con el área de Adquisiciones de SESA.

 En tanto, el estatus específico de medicamentos y materiales de curación caducados o deteriorados en el almacén mantiene doble línea de acción: Investigación federal activa y traslado de los materiales para su resguardo.

A raíz del escándalo, el estatus operativo del caso fue retiro y reubicación de emergencia con traslado a otra bodega para evitar continuar la exposición mediática del material dañado en Subteniente López, por lo que personal de SESA retiró de forma apresurada gran parte de los lotes caducados y mojados.

Legal y administrativamente persiste la pesquisa federal abierta contra Álvaro Arturo Cruz Mena, director administrativo; Luis Enrique Velázquez, encargado directo del almacén y Manlio Hoy Brito, Jefe de Departamento, adscrito al área de Adquisiciones, pues la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno -en conjunto con el Órgano Interno de Control- mantiene abierta una pesquisa formal que los involucra directamente.

Las autoridades buscan deslindar responsabilidades por delitos administrativos, omisión institucional y negligencia, donde la investigación apunta a determinar si el vencimiento masivo se debió a compras excesivas sin planeación o a mala logística de distribución que provocó el desabasto hospitalario generalizado en el Estado mientras las medicinas se echaban a perder en las bodegas.

Por su parte, Carlos Rosado, continúa bajo fuerte escrutinio social, ya que las denuncias colectivas recalcan que este abandono de medicamentos oncológicos y claves básicas ocurrió mientras la dirigencia se enfocaba en una pre-pre campaña política en Isla Mujeres.

A todo esto, la dependencia federal a cargo de las investigaciones y auditorías es la Secretaría Anticorrupción federal, pues insumos y medicinas resguardados se adquirieron con recursos y convenios federales destinados a la salud pública, lo que le otorga facultad directa para auditar el correcto ejercicio del presupuesto.

Las acciones clave de la dependencia incluyen, auditoría de procesos, revisión exhaustiva de compras, licitaciones y bitácoras de entrada y salida de materiales del almacén de SESA; aseguramiento y custodia temporal de documentación oficial, registros de inventarios y de los propios insumos médicos dañados para evitar seguir siendo alterados o movilizados.

Como procedimiento de responsabilidad, otra acción será la citación e indagatoria penal y administrativa contra los tres funcionarios para determinar faltas graves como negligencia, omisión institucional o desvío de recursos. Las sanciones que enfrentan funcionarios y empresas involucradas las tipifica la Ley General de Responsabilidades Administrativas y el Código Penal Federal.

Debido a que el caso involucra desecho de recursos federales de salud, negligencia operativa y alteración de inventarios, el abanico de penalizaciones se divide en varios rubros, entre ellos sanciones administrativas para servidores públicos por faltas graves.

La Secretaría Anticorrupción persigue el caso con categoría de faltas administrativas graves -como desvío de recursos, abuso de funciones y negligencia omisiva-, cuyas penalizaciones incluyen destitución inmediata, separación definitiva de cargos a jefes de almacén, directivos de adquisiciones y administradores implicados.

También incluye inhabilitación temporal como impedimento legal para volver a trabajar en el servicio público local o federal por 1 a 20 años, según el monto del daño al erario, o bien sanciones económicas e indemnizaciones, multas directas calculadas para resarcir el valor total de los millones de pesos en medicamentos que se dejaron perder o caducar.

Como sanciones penales por corrupción y contra la salud, al existir denuncias sobre simulación de inventarios -pedir medicamentos prestados para engañar a los auditores-, se turnan los expedientes a la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción y los funcionarios podrían sufrir prisión por peculado y fraude por uso indebido y desperdicio de fondos públicos etiquetados para la salud.

Podrían también ser acusados de falsificación de Documentos por la alteración dolosa de bitácoras oficiales de entrada, salida y caducidades del almacén, así como por delitos contra la salud por omisión, al comprobarse que el desabasto hospitalario -afectó a pacientes crónicos y oncológicos- se agravó intencionalmente al ocultar medicina vigente hasta su vencimiento.

Si la investigación demuestra que las empresas entregaron lotes con fechas de caducidad sospechosamente cortas o incumplieron contratos de distribución, la Secretaría Anticorrupción aplicaría veto comercial e inhabilitación en su registro en el Directorio de Proveedores y Contratistas Sancionados, bloqueándolas para participar en cualquier nueva licitación del Gobierno de México.

En cuanto a multas millonarias, se harían acreedoras a penalizaciones directas como personas morales por proporcionar información falsa o violar las normativas de la Ley General de Salud.

En este sentido, aunque nadie lo esperaba, farmacéuticas y distribuidoras están bajo lupa federal por esquemas logísticos deficientes, simulación de entregas y omisiones contractuales graves, pues las indagatorias de la Secretaría Anticorrupción apuntan al esquema de corresponsabilidad donde las empresas privadas no actuaron de manera aislada, sino en presunta complicidad con el área de adquisiciones del Estado.

¿Cómo se habrían involucrado? La investigación se centra en cuatro modalidades principales de operación irregular, la primera de ellas suministro de “lotes de corta caducidad”, pues entregaron cargamentos de medicamentos de alta especialidad con vencimiento muy próximos, hasta menores a 6 meses.

Esto se realizaba para dar salida a inventarios rezagados de los laboratorios, sabiendo que el sistema hospitalario de Quintana Roo no tendría el tiempo logístico para distribuirlos antes de que expiraran.

Otra modalidad es incumplimiento de contratos de distribución, ya que las empresas se contrataron no sólo para vender medicamento, sino asegurar su traslado de “última milla” a farmacias de los hospitales. Al no cumplir con las rutas, los insumos quedaron varados y hacinados en el almacén fronterizo hasta echarse a perder por humedad.

También incluye prestar medicamentos para simular inventarios, lo más grave, que apunta a que, tras iniciarse la auditoría, personal del almacén contactó a proveedoras locales para solicitar medicamentos “prestados” de última hora, para ingresarlos temporalmente a tarimas, “cuadrar” auditorías y engañar a inspectores federales aparentando que el material del inventario oficial seguía ahí y no se había perdido.

Por último, falta de canje automático, ya que, por norma, contratos con el sector salud obligan a los laboratorios a un “canje” de medicamentos si éstos se aproximan a su vencimiento. Las empresas involucradas habrían ignorado las alertas o los funcionarios omitieron cobrar estas garantías de sustitución.

Ante la naturaleza de la compra consolidada de medicamentos a nivel nacional y los proveedores locales asignados a la península, las indagatorias son sobre dos frentes corporativos, uno de ellos grandes distribuidoras de la Compra Consolidada Nacional.

Bajo esquema federal de salud, operadores logísticos y distribuidores mayoristas nacionales se encargan de movilizar claves hacia los almacenes estatales. Las investigaciones rastrean a las empresas que ganaron licitaciones de abasto para el Sureste y acumularon retrasos de entrega o reportaron inventarios falsos.

La otra indagatoria es sobre proveedores y comercializadoras locales, por lo que la auditoría también indaga a empresas intermediarias de Quintana Roo y Yucatán, que habrían sido encargadas de suministrar insumos de curación de forma directa y exprés a SESA, participando activamente en el movimiento sospechoso de lotes e intercambios de insumos de última hora para maquillar irregularidades.

Los nombres comerciales exactos de las razones sociales específicas se mantienen bajo estricto secreto ministerial y resguardo de la Secretaría Anticorrupción para no entorpecer los procesos legales y asegurar las órdenes de presentación judiciales vigentes.

Con todo, el papel de las autoridades de Quintana Roo ante las investigaciones ha sido de reacción evasiva, hermetismo institucional e intento activo de contención de daños, pues, en lugar de encabezar una postura de transparencia, la actuación de los mandos de SESA y del gobierno local han dejado mucho de qué hablar.

Así, existen intentos de “maquillaje” y alteración de evidencias: Según filtraciones de la auditoría y denuncias del personal del propio almacén de Subteniente López, las autoridades administrativas estatales reaccionaron con pánico ante la llegada de los inspectores de la Secretaría Anticorrupción.

Las propias autoridades estatales coordinaron un movimiento exprés de lotes e intercambios de insumos médicos de última hora, solicitando medicamentos vigentes a hospitales públicos para colocarlos temporalmente en anaqueles auditados y simular que el inventario oficial estaba intacto.

Asimismo, ordenaron el traslado inmediato de las toneladas de fármacos mojados y dañados a una bodega alterna en Chetumal para sacarlas del foco público y mediático.

Por otro lado, en un silencio político y hermetismo informativo, hasta el momento, la postura oficial de la Secretaría de Salud estatal ha sido el mutismo total, toda vez que no ha emitido comunicado aclaratorio alguno ni ofrecido conferencias de prensa para detallar el volumen exacto de la pérdida, estimada en millones de pesos en insumos.

Carlos Rosado ha evitado declaraciones directas sobre su responsabilidad omisiva, mientras que diversos sectores sociales y mediáticos critican que su atención ha estado dispersa debido a sus abiertas aspiraciones políticas hacia su candidatura municipal en Isla Mujeres.

Además, ante la pasividad de Mara Lezama, el papel de fiscalización interna ha comenzado a recaer en el Congreso del Estado, así como en diputados federales de oposición, que han promovido iniciativas y Puntos de Acuerdo para exigir la comparecencia obligatoria de Carlos Rosado ante el Poder Legislativo.

El objetivo de esta presión estatal externa es obligar a la Secretaría “Anticorrupción” del Estado, antes Contraloría de Quintana Roo, a dejar de encubrir a los funcionarios de SESA y colaborar de manera real con la entrega de las bitácoras originales de compra y distribución que exige la Federación.

En resumen, las autoridades estatales actúan como investigados bajo justificada sospecha de encubrimiento y negligencia, adoptando estrategia de defensa pasiva a la espera del dictamen definitivo de la Federación.

La Secretaría de Arceo Rosado, como contraloría interna de Quintana Roo, está obligada legalmente a coadyuvar y entregar toda la información que los auditores federales le soliciten sobre los funcionarios de SESA, por lo que colectivos sociales y legisladores le exigen actuar enérgica de forma interna, ya que el desorden administrativo en el almacén ocurrió bajo la vigilancia que le correspondía como órgano fiscalizador.

En resumen, la que indaga, resguarda pruebas y dictará inhabilitaciones o denuncias penales es la dependencia federal, mientras que la estatal, que debió prevenir, ahora debe colaborar con el expediente federal sin entorpecer.

(Permitida la copia, publicación o reproducción total o parcial de la columna con crédito para el autor)

 

*Luis Ángel Cabañas Basulto es un periodista con más de 49 años de experiencia como reportero, jefe de información, editor y jefe de redacción de varios medios de comunicación, además de haber fungido como jefe de información de dos ex gobernadores y tres ex presidentes municipales, y escribir cinco libros, uno de ellos pendiente de publicar.

Titulado como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019, 2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias. 

Información completa sobre el currículum vitae, en este link:

https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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