Hermana de Mara Lezama, ¡en otro escándalo!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
No
bien investigaciones federales la vinculan directamente con manejos
fraudulentos en el programa de Desayunos Escolares, cuando la presidente
“honoraria” del DIF-Quintana Roo, Verónica Lezama Espinosa, hermana de la
gobernadora Verde, Mara Lezama, está envuelta en nuevo, sonado escándalo, ahora
por la Casa Hogar de Personas Mayores -también conocida como la Casa de los
Abuelitos- de Chetumal.
En
esta oportunidad, la consanguínea de la mandataria es señalada públicamente por
su respaldo u omisión deliberada a los turbios manejos de la directora del
lugar, Nínive Margely Ramírez Sanguino, por desvío de pensiones del Banco del
Bienestar, maltrato, abandono emocional y conflictos de perfil y clima laboral,
así como estar a distancia de conflictos administrativos internos.
Y
eso que, supuestamente, la Casa-Hogar se encarga de ofrecer asistencia
integral, alojamiento y servicios de salud a los adultos mayores de Quintana
Roo y forma parte de recientes obras públicas de modernización gubernamental
para garantizar instalaciones dignas a sus residentes.
Como
estructura de asistencia en Chetumal, es común confundirla con otros centros
del DIF Quintana Roo en la misma zona, por ejemplo, la Casa Hogar Ciudad de
Niñas, Niños y Adolescentes, enfocada en la protección de menores de edad en
situación vulnerable, y la Casa de Asistencia Integral para Adolescentes, destinada
al cuidado y la reinserción social de jóvenes.
El
caso es que la gestión de Nínive Margely Ramírez al frente de la Casa Hogar de
Personas Mayores en Chetumal enfrenta señalamientos públicos y denuncias por
irregularidades administrativas y operativos, y pese a que el gobierno estatal
ha promovido la remodelación física de las instalaciones, activistas y
denuncias ciudadanas exponen problemas estructurales profundos.
Sobre
desvío de pensiones, reportes de observatorios ciudadanos locales, entre ellos Roberto
Trujillo y Vigía Ciudadano, señalan un esquema de control y retención de las
tarjetas bancarias de la Pensión del Bienestar de los residentes para desviar sus
recursos bimestrales con el argumento de manutención de los adultos vulnerables,
pero sin transparentar el destino de los fondos.
En
torno al maltrato y abandono emocional, familiares y denunciantes en redes
sociales exponen que, detrás de las fachadas remodeladas, los residentes sufren
de aislamiento, depresión institucionalizada y negligencia en los cuidados
diarios por parte de personal no calificado.
Asimismo,
registros de transparencia muestran que Nínive Margely Ramírez cuenta con
formación en Contaduría en lugar de especialidad en gerontología, salud o
asistencia social, mientras que existen quejas internas en el DIF-Estatal que
la vinculan a acoso laboral y vigilancia injustificada contra los propios
trabajadores de la institución.
Estas
quejas se enmarcan en una problemática más amplia detectada por el propio
Centro de Atención a Víctimas de Violencia (CAVI) del Estado, que reconoce que
la violencia económica y el despojo de pensiones son los delitos más
recurrentes cometidos contra los adultos mayores en Quintana Roo.
Sin
embargo, las denuncias ciudadanas y de observatorios locales han escalado al
señalar que las actitudes de intolerancia e irregularidades cometidas por
Nínive Margely Ramírez persisten por el respaldo u omisión deliberada del
gobierno de Mara Lezama.
Los
reclamos principales de la comunidad frente a la inacción del Gobierno del Estado
se estructuran con señalamientos contra la administración por su omisión y
protección institucional.
Colectivos
y portales de denuncia, como Vigía Ciudadano, señalan que, pese a constantes quejas que llegan al DIF-Estatal,
la presidencia “honoraria” y el despacho de la mandataria prefieren validar
versiones de los directivos antes de investigaciones independientes, lo que se
califica como manto de impunidad que desprotege a los sectores vulnerables.
En
torno a las acusaciones sobre el manejo de las tarjetas de la Pensión del
Bienestar -donde se señala que la dirección retiene el efectivo cobrado en los
bancos y sólo devuelve una porción mínima ($500 pesos)- señalan que estas redes
de corrupción operan a la vista de las autoridades de control del Estado sin
sanciones ni auditorías.
El
descontento también es del propio personal del DIF-Estatal, ya que reportes
y testimonios colocan a Nínive Margely Ramírez en administraciones previas de
Recursos Humanos, donde operaba con hostigamiento, vigilancia laboral y
delación para proteger intereses de altos mandos, lo que explicaría su
inamovilidad y permanencia.
Así
las cosas, mientras ciudadanía y familiares exigen su inmediata destitución y
una auditoría de fondos retirados a los abuelitos, Mara Lezama mantiene su
enfoque en inaugurar obras de infraestructura, omitiendo sistemáticamente
conflictos de derechos humanos, maltrato e intolerancia.
La
falta de intervención de Verónica ante las denuncias es por blindaje político,
prioridades de agenda y la naturaleza de su propio cargo, donde varios factores
explican su inacción institucional.
Éstos
incluyen sus lazos familiares y blindaje político, ya que, al ser hermana
directa de Mara Lezama, el DIF-Estatal se alinea con el Poder Ejecutivo.
Portales de fiscalización ciudadana señalan que se prioriza la protección de la
imagen del gabinete, evitando investigaciones que confirmen corrupción o
maltrato bajo su tutela.
Además,
la agenda pública de Verónica y Mara se concentra en la entrega de obras
físicas y remodelaciones vía portal CGC-Quintana de la Coordinación
General de Comunicación. Oficialmente, el DIF reporta que la
Casa-Hogar se rehabilitó para ser estancia “digna” con mejoras materiales como
argumento para minimizar o ignorar quejas operativas y presunto desvío de las pensiones.
Legalmente,
la presidencia del DIF es un cargo honorífico y político, delegando operación
diaria, auditorías y sanciones a la Dirección General del DIF y a la ahora
Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno del Estado, lo que permite a Verónica
Lezama distanciarse de los conflictos internos.
Durante
los últimos meses, los “esfuerzos” de Verónica se enfocaron a programas masivos
de reparto social y protocolos de protección a menores por eventos turísticos
masivos Vertiente Global, dejando en segundo plano la
fiscalización de los centros de atención para adultos mayores.
Así
las cosas, el interés político en mantener a Nínive Margely Ramírez en su cargo
es estrategia de protección de la narrativa gubernamental, control de daños y
lealtad interna en la estructura de poder en Quintana Roo.
Factores
políticos clave que explican su permanencia pese a las denuncias incluyen protección
de la narrativa de obra pública, pues las hermanas han usado la Casa Hogar como
estandarte de gestión, publicitando inversiones millonarias en su remodelación
física.
Destituir
a la directora tras las denuncias sería reconocer públicamente que la
institución fracasó en su operación interna, manchando una de las obras que más
promociona el DIF-Estatal.
Sobre
el grave señalamiento contra administración, retención y cobro forzado de las
tarjetas de la Pensión del Bienestar de los abuelitos, dado que es programa
social insignia del gobierno federal, abrir una investigación o remover a la
directora, destaparía un escándalo de corrupción sistémica que escalaría a nivel
nacional, afectando directamente la relación política Estado-Federación.
Según
registros internos y quejas del personal del DIF-Quintana Roo, la directora cuenta
con opaco historial en Recursos Humanos, donde operaba como factor de control,
vigilancia y contención de disidencias laborales. Este perfil de operadora
disciplinada y leal a mandos superiores lo valoran administraciones políticas
para mantener controlados los centros operativos estatales, lo que le otorga un
fuerte blindaje interno.
Además,
en dinámica política local, ceder ante presiones y denuncias de redes sociales
o colectivos ciudadanos lo ve el círculo cercano de Mara Lezama como muestra de
debilidad. Sostener a la directora es mensaje de inamovilidad al resto de funcionarios
del DIF, asegurando que no se fracturará ante reclamos de la comunidad.
Sin
embargo, para exigir transparencia, denunciar desvío de las Pensiones del
Bienestar o reportar maltrato en la Casa Hogar, operan mecanismos legales y
ciudadanos a nivel estatal y federal, y porque el presupuesto involucra tanto
fondos del Estado como programas federales, se pueden activar varias vías.
Las
federales -por desviar Pensión del Bienestar- al tratarse de programas federales
de la Secretaría del Bienestar, las denuncias se presentan, fuera del alcance
del Gobierno del Estado, en la Secretaría de la Función Pública, a través del Sistema
de Denuncia Ciudadana de la Corrupción, donde se puede denunciar formalmente a
cualquier persona o servidor público que retenga, condicione o haga mal uso de esas
tarjetas bancarias.
También
se podría hacer a la Línea del Bienestar, reportar directamente el despojo de
tarjetas al teléfono 800 639 4264, pues el despojo o cobro no autorizado de
pensiones federales a personas vulnerables es delito federal, por lo que se
puede denunciar vía penal ante la delegación de la Fiscalía General de la
República.
Ahora,
ante la Plataforma Nacional de Transparencia, cualquier persona puede solicitar
información al DIF-Quintana Roo, desglose de contratos de la Casa Hogar, perfil
del personal contratado y bitácoras de egresos e ingresos.
Otra
alternativa es solicitar a la Comisión Estatal de los Derechos Humanos abrir
una queja de oficio o ciudadana por violación a los derechos humanos de los
adultos mayores -aislamiento, negligencia médica o trato indigno-, y la institución
tiene la facultad de realizar visitas de inspección sorpresa a las
instalaciones de Chetumal.
Por
otra parte, Vigía Ciudadano del 19 de julio, “¡Escándalo repugnante en el DIF
de Chetumal! Abusos a los abuelos más vulnerables”, señala certeramente que, si
Verónica Lezama no estuviera tan ocupada en su campaña, tal vez se enteraría de
la podredumbre en el DIF.
Agrega
que, si no fuera sólo la sombra de su hermana Mara, sabría que en la Casa del
Adulto Mayor su directora Ninive Margely Ramírez tiene un gran negocio a costa
de las pensiones de los abuelos, mientras éstos ¡mueren de tristeza, coraje,
depresión y abandono donde deberían recibir tranquilidad y respeto!
Cada
dos meses, cada uno de los 53 adultos mayores tiene derecho a 6 mil 200 pesos,
que suma 328 mil 600 pesos bimestrales que deberían ser para ellos, pero, en
lugar de eso, los llevan en el microbús del albergue a cobrar y las tarjetas
las maneja la trabajadora social Paula, quien baja, retira el dinero, lo guarda
y entrega completo a su jefa Nínive Margely.
Después,
ésta sólo le entrega 500 pesos a cada abuelo “para comprar lo que deseen”, el
resto “se terminó”, según la respuesta cínica y tajante de las dos, mientras los
abuelos quedan con rabia, llanto y depresión total. Les roban su dinero
mientras viven en condiciones indignas.
¿Quién
los protege? ¿Quién los defiende de estos abusos del DIF que se aprovechan de
su vulnerabilidad? ¿Quién?, si la presidenta “honoraria” y su sombra nunca
están para poner orden, y cuando les llegan las denuncias, prefieren creerles a
los directivos corruptos.
Concluye
que ¡Esto es un robo descarado a los más indefensos!, por lo que exigió
investigación inmediata, la destitución de Ninive Margely Ramírez y Paula, y
que devuelvan hasta el último peso robado.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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