¡Nada justifica violencia magisterial de CNTE!
Lic. Luis A. CABAÑAS BASULTO*
El
debate sobre los métodos de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación
(CNTE) para pelear sus derechos, está polarizado en la sociedad, pues
confrontan el derecho constitucional a la protesta social frente al derecho a
la educación y libre tránsito, aunque ningún marco legal justifica o respalda
la violencia como extensión de derechos.
Aunque
la libertad de expresión y el derecho a la manifestación pacífica son protegidos
por la Constitución, la violencia para exigir estos derechos, como ocurre en
ciudad de México, obliga a reflexionar sobre la calidad moral y el tipo de
maestros ante los que ponemos a nuestros hijos en el aula de clases.
Inclusive,
en determinado momento, la abierta violencia de éstos, que se hacen llamar
“catedráticos”, exhibida en decenas de videos, obliga a creer en la hipótesis
de que son agitadores extranjeros profesionales que lo mismo atacan
descaradamente vehículos particulares, negocios, policías que a cualquiera que
se oponga o no a su “manifestación”.
Hasta
hace unos años, cuando sólo existía el SNTE, que lideraba Elba Esther Gordillo
con las fauces siempre abiertas, nunca nos imaginamos que una agrupación de
“catedráticos” llegara a tales extremos, ya no sólo frente a las autoridades,
sino ante la sociedad civil que nada tiene que ver con su lucha.
A
ese extremo nos habían llevado, que tan siquiera volteábamos a ver sus
demandas, si son justas, moderadas, conscientes, ignoradas por el gobierno
federal, o vaya Usted a saber qué.
En este sentido, las principales exigencias de
la Coordinadora se centran en la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la
desaparición de la (Unidad del Sistema para la Carrera de los Maestros (USICAMM),
órgano desconcentrado de la SEP en México y un aumento de 100% al salario base.
A
raíz de la falta de un acuerdo definitivo con el gobierno federal, los
disidentes mantienen violentas jornadas de protesta y plantones, donde también exigen
una mesa de diálogo directo con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Entre
sus demandas laborales y salariales, además del aumento a su salario base, exigen
regular plazas y bases para trabajadores temporales, reinstalación de docentes,
así como restituir en sus puestos a maestros cesados en administraciones
pasadas, reformas al sistema de pensiones y jubilaciones y abrogar la Ley del
ISSSTE de 2007: Rechazan tajantemente el sistema de cuentas individuales que administren
las Afores.
Además,
exigen el regreso al modelo de reparto público y solidario para el retiro, así
como congelar los límites de edad y permitir el retiro por años de servicio (30
años para hombres y 28 para mujeres)
Sobre
sus exigencias educativas y administrativas, exigen desaparecer la Unidad del
Sistema para la Carrera de los Maestros por considerar que vulnera sus derechos
de promoción y ascenso laboral; revertir los cambios de la reforma educativa de
2019 y leyes secundarias asociadas, así como mayores recursos directos
destinados a la infraestructura de la educación básica.
En
respuesta, el gobierno federal combina ofrecimientos
de reformas institucionales, rechaza la abrogación total de leyes por límites
presupuestales y delega la negociación
en el gabinete presidencial. Hasta la fecha, el magisterio disidente considera
estas ofertas como “insuficientes”.
Sin
embargo, sobre la USICAMM, la Secretaría de Gobernación
ofreció formalmente su desaparición,
aunque plantea sustituirla por un esquema
más justo diseñado mediante consulta
nacional escuela por escuela, mientras que las autoridades federales mantienen firme no derogar la reforma del ISSSTE 2007.
A cambio, proponen
un colectivo interdisciplinario
y mesas técnicas para estudiar alternativas viales que fortalezcan el sistema
de pensiones sin desestabilizar las finanzas públicas, en tanto que, como deuda en vivienda,
se planteó un decreto presidencial para
congelar o condonar deudas
problemáticas con el FOVISSSTE.
En
torno a las demandas salariales, el gobierno de Claudia
Sheinbaum implementó un aumento
de 9% generalizado, con un alza acumulada
para llegar a 10% en meses posteriores, con lo que el aumento de 100% exigido es
catalogado como inviable
presupuestalmente.
Respecto
a una mecánica de diálogo y orden público, la presidenta
Claudia Sheinbaum delegó las mesas de negociación directa en Rosa Icela
Rodríguez (Segob), Mario Delgado (SEP) y Martí Batres (ISSSTE)
y enfatizó respetar el derecho a la manifestación pacífica,
aunque llamó a no afectar derechos de libre tránsito de la ciudadanía con
bloqueos carreteros y plantones.
Ahora
bien, el debate sobre si las demandas de la CNTE son justas divide las
opiniones en México, ya que lo mismo existen argumentos a favor de los derechos
laborales que contra el impacto social de sus protestas.
En
este sentido, las posiciones se dividen principalmente en dos perspectivas: Argumentos
que consideran justas las demandas Argumentos y las que las consideran injustas
o inviables
Quienes
apoyan a la CNTE argumentan que un salario base digno y prestaciones sólidas
son necesarios para retener el talento y compensar el costo de la vida, que el
sistema de cuentas individuales de la Ley del ISSSTE de 2007 precariza el
retiro de los maestros, por lo que ven justo exigir el regreso a un sistema de
pensiones solidario.
En
su defensa laboral, argumentan que organismos como la USICAMM han condicionado
los ascensos y plazas de forma burocrática, afectando los derechos laborales
legítimos de los profesores.
Por
su lado, los que consideran injustas o inviables las demandas por su inviabilidad
financiera incluye a analistas económicos que dicen que 100% de aumento
salarial y la abrogación de la Ley del ISSSTE colapsarían las finanzas
públicas, al no haber presupuesto suficiente para sostener un sistema de
pensiones de reparto.
Asimismo,
señalan que el derecho a manifestarse no justifica bloqueos en autopistas,
plantones prolongados y suspensión de clases, lo que vulnera el derecho a la
educación de miles de niños, en tanto sectores de la sociedad civil argumentan
que la eliminación de los controles de la USICAMM busca regresar a viejas
prácticas de asignación discrecional o herencia de plazas, afectando el mérito
profesional.
Las
posturas se dividen en varias formas, entre ellos argumentos que justifican sus
formas de protesta, la eficacia política, ya que sus defensores dicen que
marchas, plantones y bloqueos son los únicos mecanismos efectivos para obligar
al gobierno federal a abrir mesas de diálogo de alto nivel.
Sostienen
que, históricamente, los canales institucionales y los trámites burocráticos
suelen ignorar las demandas laborales, haciendo necesaria la movilización
masiva, mientras argumentan que la protesta social es un derecho humano
fundamental que busca visibilizar problemas que, de otro modo, quedarían
invisibilizados.
En
contraparte, entre los argumentos que rechazan sus formas de protesta, están la
afectación a la infancia, ya que, aseguran los críticos, la suspensión de
clases y el cierre de escuelas vulneran el derecho constitucional de los niños
a recibir educación básica.
También
se incluye, sobre todo, el impacto económico y social, ya que, bloqueos en
autopistas, vías de tren y centro de la Ciudad de México, provocan pérdidas
económicas millonarias, además de afectar la vida diaria y el libre tránsito de
miles de ciudadanos ajenos al conflicto.
Por
último, diversos sectores de la sociedad civil critican el uso de la fuerza o
el daño a la infraestructura pública durante algunas marchas, pues consideran
que estas “medidas”, más que acciones, le restan legitimidad a sus demandas
originales.
En
este sentido, el debate jurídico y social sobre las acciones de la CNTE se
centra en dónde termina la protesta legítima y dónde empiezan los actos
delictivos o la afectación de derechos de terceros, conforme a la perspectiva
legal y constitucional
Sobre
el particular, los Artículos 6° y 9° de la Constitución garantizan la libre
manifestación de las ideas… pero siempre y cuando no se ataque la moral, los
derechos de terceros, se provoque algún delito o se perturbe el orden público.
Desde
el punto de vista del Derecho Penal, actos vandálicos, agresiones físicas a
cuerpos de seguridad o ciudadanos, así como daños a la propiedad pública o
privada se consideran delitos y NO ejercicio de libertades civiles.
Por
su parte, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha señalado en diversos
criterios que el derecho a manifestarse debe coexistir con otros derechos
fundamentales, como el libre tránsito (Artículo 11°) y el derecho a la
educación de los menores (Artículo 3°), sin que uno anule al otro.
Con
todo, quienes condenan estas acciones argumentan que el uso de la violencia,
secuestro de autobuses, destrucción de mobiliario urbano o choque con la
policía restan total legitimidad a las demandas laborales del magisterio. Para
este sector, la ley debe aplicarse rigurosamente y el gobierno no debería
negociar bajo esquemas de presión violenta o chantaje social.
Quienes
justifican o contextualizan la radicalidad de las protestas -aunque no
necesariamente la violencia física directa- argumentan que el Estado a menudo
ejerce “violencia institucional” al ignorar acuerdos o precarizar las
condiciones de vida de los trabajadores, visión desde la que, resistencia civil
o bloqueos son respuestas desesperadas ante la falta de canales efectivos de
justicia y diálogo real.
Titulado
como Licenciado en Derecho en la Universidad Autónoma de Yucatán, cuenta con
nueve Diplomados, cuatro de ellos en materia de Juicio de Amparo (2017, 2019,
2021 y 2025) y cinco de Derechos Humanos y Sistema Acusatorio; La Familia y los
Derechos Humanos; y Acceso a la Justicia en Materia de Derechos Humanos, así
como con más de 75 Seminarios, Talleres, Cursos y Conferencias.
Información
completa sobre el currículum vitae, en este link:
https://luisangelqroo.blogspot.com/2025/08/dividido-en-los-capitulos-de-formacion.html

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